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Un diálogo regional en Santiago de Chile exploró cómo la riqueza mineral puede generar empleo, innovación, infraestructura y desarrollo local.
América Latina alberga algunas de las reservas de cobre y litio más importantes del mundo, lo que sitúa a la región en el centro de la transición energética global. A medida que continúa creciendo la demanda de minerales críticos, los países de la región buscan transformar esa riqueza de recursos naturales en mayores oportunidades económicas y desarrollo sostenible.
Esa fue la pregunta central de “De los recursos al empleo: el valor de los minerales para América Latina”, un evento realizado en Santiago de Chile que reunió a autoridades gubernamentales, ejecutivos de la industria minera, representantes de organismos multilaterales, embajadores y expertos internacionales para debatir cómo la minería puede generar mayor valor a través del empleo, la industrialización, la infraestructura y el desarrollo territorial.
El ministro de Economía y Minería de Chile, Daniel Mas, destacó el papel central del empleo en el desarrollo del sector minero: “El primer eslabón del círculo virtuoso de la riqueza minera es la generación de empleo formal y de calidad, con especialización, buenos salarios y oportunidades para las familias. Su impacto va mucho más allá de las grandes compañías: detrás de cada faena existen miles de pequeñas y medianas empresas de servicios, metalmecánica, software, transporte e innovación. El desafío es seguir fortaleciendo este tejido productivo”.
Según el Grupo Banco Mundial, gran parte del valor potencial de la minería se genera más allá de la extracción propiamente tal.
Como señaló Namrata Thapar, Directora Global de Metales y Minerales del Grupo Banco Mundial: “América Latina tiene una gran oportunidad para convertir su riqueza mineral en empleo, crecimiento y desarrollo. Los mayores beneficios no provendrán únicamente de la extracción, sino de todo lo que ocurre en torno a la mina, incluidas las industrias proveedoras, el procesamiento, las infraestructuras, la logística y el desarrollo de la mano de obra”. Agregó que “los países que avancen más rápido y lleguen más lejos serán aquellos que combinen instituciones sólidas, competencias, infraestructuras, altos estándares medioambientales y sociales, y una inversión privada responsable”.
El evento examinó cuatro áreas clave para ayudar a los países a capturar más valor de sus recursos minerales: empleo de calidad, industrialización, infraestructura estratégica y desarrollo territorial. Los participantes representaron a gobiernos, empresas, instituciones académicas y organismos de desarrollo de toda la región.
Julio Pertuzé, presidente de Fundación Chile, destacó la importancia de la colaboración regional: “el contexto geopolítico, la transición energética y la creciente demanda de minerales críticos representan una oportunidad histórica para América Latina. Debemos aprovecharla”, y planteó que desde Fundación Chile “Creemos firmemente que los desafíos más relevantes se abordan mejor cuando existe colaboración de todos los actores. Esa capacidad de articulación que nos ha caracterizado es precisamente la que queremos poner al servicio de la conversación de hoy”.
El Grupo Banco Mundial también reiteró su compromiso de apoyar los esfuerzos de Chile para aumentar el impacto de sus recursos minerales en el desarrollo.
Jean-Marc Arbogast, gerente del Grupo Banco Mundial para Chile, señaló: “Queremos ser un socio estratégico de Chile para avanzar hacia una minería más competitiva y multiplicar el valor de sus minerales, generando empleos de calidad, nuevas capacidades, inversión y oportunidades para las personas. Esta agenda también se vincula con la seguridad hídrica, la transición energética, la infraestructura y la innovación, factores esenciales para una minería sostenible y con mayor impacto en el desarrollo”.
Un tema recurrente a lo largo de las discusiones fue la necesidad de fortalecer la colaboración entre gobiernos, empresas, proveedores, instituciones académicas y comunidades. Los participantes coincidieron en que ampliar los encadenamientos productivos locales y fortalecer las relaciones con las comunidades será esencial para transformar la riqueza mineral en empleo, industrialización y desarrollo territorial en toda América Latina.
El evento fue financiado por el Programa Global de Apoyo a las Industrias Extractivas (EGPS), a través de su iniciativa Resilient and Inclusive Supply Chain Enhancement Partnership (RISE), con el apoyo de Australia, Bélgica, Canadá, Francia, Japón, Corea, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido, para fortalecer el desarrollo sostenible de las cadenas de suministro en el sector minero.
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