RESEÑA

Preguntas frecuentes sobre el informe La pobreza y la prosperidad compartida 2018: Armando el rompecabezas de la pobreza

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Prosperidad compartida

¿El 40 % más pobre está recibiendo los beneficios del crecimiento?

El crecimiento del 40 % más pobre de cada país es el dato clave para predecir los avances respecto del segundo objetivo del Banco Mundial, de impulsar la prosperidad compartida. Y en ese indicador, los resultados han sido dispares. Entre 2010 y 2015, los ingresos del 40 % más pobre aumentaron en el 77 % de los países para los que se dispone de datos. En Asia oriental y meridional, se incrementaron un 4,7 % y un 2,6 %, respectivamente.

En América Latina y el Caribe, el aumento de la prosperidad compartida durante ese período fue menor que en el lapso contemplado en el informe anterior, dado que las economías de la región se enfriaron en el marco de un declive de los precios internacionales de los productos básicos. Muchos países de Europa y Asia central y de África al sur del Sahara también mostraron retrocesos en esta medición.

En los dos tercios de los 14 países extremadamente pobres, los ingresos promedio se incrementan a una tasa anual inferior al promedio mundial de 2 %.

Por otro lado, se están recuperando varias economías europeas en las que el 40 % más pobre había sufrido fuertes caídas vinculadas a la crisis financiera de 2008 y a la crisis de la deuda.

Sin embargo, esto es solo una visión parcial, puesto que los datos que se requieren para evaluar la prosperidad compartida son más deficientes precisamente en los países que más los necesitan para mejorar su situación. Solo 1 de cada 4 países de ingreso bajo y 4 de los 35 Estados reconocidos como frágiles y afectados por conflictos cuentan con datos que nos permitan verificar la evolución de la prosperidad compartida a lo largo del tiempo. Debido a que la falta de datos confiables se asocia con un bajo crecimiento de los ingresos de los más pobres, la situación podría ser aún peor que la que se observa actualmente.

Líneas de pobreza más altas

¿Cuáles son las líneas de pobreza más altas que está usando el Banco Mundial?

El Grupo Banco Mundial ha elaborado dos líneas de pobreza complementarias: la de ingreso mediano bajo, fijada en USD 3,20, y la de ingreso mediano alto, establecida en USD 5,50 por persona por día. Han sido diseñadas para complementar la línea internacional de pobreza (LIP, de USD 1,90 por persona por día), no para reemplazarla, y pueden emplearse como parámetro cuando esta última resulta de escasa utilidad debido al nivel de desarrollo del país.

¿Esto significa que el Banco Mundial está modificando nuevamente la línea internacional de pobreza?

No. En el futuro previsible, el Banco Mundial continuará analizando la evolución de la pobreza extrema en el mundo mediante la LIP, establecida en USD 1,90 por persona por día, según los factores de conversión de la paridad del poder adquisitivo (PPA) de 2011. En cada país, se la actualizará únicamente en consonancia con la inflación. Este es el parámetro con el cual se miden los avances respecto de los objetivos del Grupo Banco Mundial.

¿Qué es la línea de pobreza social?

A medida que los países se vuelven más ricos, su definición de las necesidades básicas se modifica. En algunos países, llevar adelante las funciones básicas de la vida puede requerir más bienes que en otros. La línea de pobreza social permite garantizar la igualdad entre países en términos del desarrollo de las mismas funciones básicas de la vida en cada sociedad. Por ejemplo, en un país pobre, para participar en el mercado de trabajo quizá solo se requiera vestimenta y alimento, pero en las economías más ricas, tal vez se necesite además tener acceso a Internet, un vehículo y un teléfono celular. La línea se basa en una combinación de pobreza extrema (que es un valor fijo para todos) y una dimensión relativa de bienestar que difiere de un país a otro en función del nivel medio de consumo. En 2015, 2100 millones de personas eran pobres en relación con las sociedades en las que habitaban, esto es, el triple de los que vivían en la pobreza extrema.

África al sur del Sahara presenta una tasa de pobreza social significativamente más alta que otras regiones, pues equivale a más de la mitad de su población. En Asia oriental y el Pacífico, en cambio, la tasa de pobreza social ha caído 38 puntos porcentuales. Desde 1990, este índice ha ido reduciéndose en todas las regiones en desarrollo, pero se ha mantenido persistentemente estático en los países de ingreso alto.

¿Por qué la tasa de pobreza social es más alta que la de pobreza extrema?

Por su diseño, la línea de pobreza social se incrementa a medida que se eleva el ingreso medio. La línea de pobreza social promedio de todos los países aumentó de USD 5,30 en 1990 a unos USD 6,90 en 2015, como reflejo del crecimiento constante en el consumo medio real. A comienzos de la década de 1990, la tasa de pobreza social y la de pobreza extrema eran en gran medida conceptos similares, porque la mayor parte de la población mundial vivía en países con un consumo nacional promedio bajo, donde la LIP y la línea de pobreza social (LPS) eran iguales o mostraban valores parecidos. Pero en la actualidad, dado que son pocos los países con tasas elevadas de pobreza extrema, la LPS refleja un volumen de información significativamente mayor acerca de los aspectos del crecimiento relativos a la distribución.

Pobreza multidimensional

¿Por qué utiliza el Banco Mundial otros parámetros si la pobreza se mide tradicionalmente por factores monetarios?

La información sobre los ingresos o el consumo constituye la base tradicional de las estimaciones que elabora el Banco Mundial acerca de la pobreza. Los ingresos siguen teniendo una enorme relevancia para el bienestar humano. Sin embargo, en muchos contextos, las mediciones monetarias estándar no reflejan aspectos importantes del bienestar, como el acceso a una atención sanitaria de calidad, la prestación de servicios públicos básicos o la seguridad de la comunidad. Las mediciones basadas en los datos monetarios no abarcan todas las facetas del bienestar debido a que no todos los bienes y servicios que son esenciales se obtienen exclusivamente a través de los mercados. Puede haber alguien que gane más de USD 1,90 al día y aun así sea pobre, porque no logra satisfacer necesidades básicas tales como el acceso a servicios públicos esenciales, atención de la salud y seguridad.

¿Qué aspectos refleja la medición multidimensional del Banco Mundial? ¿En qué se diferencia del Índice de Pobreza Multidimensional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)?

La medición del Banco Mundial utiliza el consumo o los ingresos como una de las dimensiones del bienestar e incluye también diversas mediciones directas del acceso a la educación y los servicios públicos (como la electricidad, el agua y el saneamiento). Para unos pocos países acerca de los que se dispone de una gran cantidad de datos, la medición se amplía, y se examinan otras dimensiones importantes del bienestar, como la atención de la salud y la nutrición, así como la seguridad frente a los delitos y los desastres naturales. En el futuro, el Banco Mundial analizará los avances en relación con la pobreza multidimensional a nivel global examinando las tres dimensiones: ingresos/consumo, acceso a la educación y servicios públicos.

El índice del PNUD está conformado solo por indicadores no monetarios, mientras que la medición multidimensional del Banco incluye también entre sus indicadores el consumo o los ingresos por debajo de los USD 1,90, junto con las otras dimensiones.

¿Cuál es la diferencia entre la medición de la pobreza multidimensional y el Índice de Capital Humano del Banco Mundial?

El Índice de Capital Humano (ICH) está diseñado como indicador de la productividad futura de la mano de obra de un país y va más allá de los años de escuela. Con la medición de la pobreza multidimensional procuramos ampliar nuestros conocimientos sobre la pobreza dando cuenta de las privaciones no monetarias, entre las que se incluye el acceso limitado a la educación y los servicios públicos. Ambas iniciativas comparten el objetivo de ampliar nuestras mediciones para incorporar elementos del capital humano antes ignorados, pero reflejan conceptos muy diferentes. Específicamente, el ICH se centra en el potencial productivo del capital humano de la próxima generación, mientras que la medición de pobreza multidimensional muestra la medida en que la población actual sufre privaciones en el área del capital humano.

¿Quiénes son las personas pobres en términos monetarios y multidimensionales?

A medida que se amplía la definición de la pobreza para incluir aspectos adicionales de las privaciones, la composición de la población pobre se modifica. La pobreza monetaria es principalmente un fenómeno rural: el 81,3 % de los pobres en términos monetarios vive en zonas rurales. Si se analiza la pobreza de manera más amplia, desde una perspectiva multidimensional, la distribución se inclina aún más hacia las zonas rurales. El 83,5 % de los pobres en términos multidimensionales habita en zonas rurales, lo que implica que, en relación con los hogares urbanos, las familias rurales sufren acumulativamente más privaciones en el acceso a la educación y a los servicios públicos básicos. La concentración más pronunciada de la pobreza en las zonas rurales se observa en Asia oriental y el Pacífico y en América Latina y el Caribe, mientras que en Oriente Medio y en Asia meridional, la pobreza se vuelve más urbana.

Con respecto a la composición de los hogares, aquellos que incluyen niños representan una proporción mayor tanto entre los pobres en términos monetarios como multidimensionales, sin importar el sexo o la cantidad de adultos que también integran el hogar.

La pobreza dentro de los hogares

¿Cómo podemos analizar la pobreza individual si la pobreza extrema se mide en el nivel de los hogares?

Medir las desigualdades dentro de los hogares no es tarea fácil. Es muy complejo recopilar datos precisos sobre el consumo de alimentos de los distintos integrantes de un hogar cuando estos cocinan juntos y comparten las comidas. Otros elementos de consumo, como la vivienda, son en la práctica bienes públicos dentro del hogar que se comparten entre los integrantes y no pueden asignarse a individuos específicos ni siquiera en principio.

No obstante, diversos estudios realizados en varios países ofrecen evidencias de que los recursos no se distribuyen de manera equitativa dentro de los hogares. Una forma de ir más allá del nivel de los hogares consiste en analizar de qué manera se comparten los alimentos dentro de las familias. En Bangladesh, por ejemplo, los datos de las encuestas de hogares muestran que los jefes de hogar (en su mayoría hombres) presentan déficits calóricos mucho menores que los demás integrantes.

Por este motivo, es necesario contar con datos más exhaustivos a fin de comprender en mayor profundidad de qué manera la pobreza afecta a los individuos y evaluar cómo se podrían adaptar con mayor precisión los programas sociales para satisfacer sus necesidades.

¿Esto significa que la cantidad de personas que viven en la pobreza extrema en el mundo es una estimación y no un número exacto?

Sí, la cantidad de personas que viven en la pobreza extrema es una estimación estadística basada en datos extraídos de encuestas de hogares. Estas encuestas incluyen solo una muestra representativa de los hogares de una comunidad. Asimismo, en muchas de ellas solo se brindan datos acerca de los hogares y no se profundiza para calcular las diferencias en el consumo o en la asignación de recursos entre los miembros del hogar. Para captar verdaderamente el modo en que las personas experimentan la pobreza, necesitamos más estudios que permitan comprender los patrones de consumo de los individuos, de modo que los Gobiernos puedan implementar políticas para eliminar las desigualdades dentro de los hogares.