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  • Los pueblos indígenas son grupos sociales y culturales distintos que comparten vínculos ancestrales colectivos con la tierra y con los recursos naturales donde viven, ocupan o desde los cuales han sido desplazados. La tierra en la que viven y los recursos naturales de los que dependen están inextricablemente vinculados a su identidad, cultura y medios de subsistencia, así como también a su bienestar físico y espiritual. A menudo buscan ser representados por sus líderes y organizaciones tradicionales, que son distintas o están separadas de aquellas de la sociedad o cultura dominante. Muchos pueblos indígenas aún hablan idiomas distintos a los del país o región donde viven.

    En el mundo, hay aproximadamente 476 millones de indígenas en más de 90 países. Si bien constituyen más del 6 % de la población mundial, representan alrededor del 15 % de las personas que viven en pobreza extrema. La expectativa de vida de las personas indígenas es inferior en hasta 20 años en comparación con las personas no indígenas.

    Los pueblos indígenas a menudo carecen de reconocimiento formal sobre sus tierras, territorios y recursos naturales, suelen ser los últimos en recibir inversiones públicas en servicios e infraestructura básica y enfrentan múltiples obstáculos para participar plenamente en la economía formal, disfrutar del acceso a la justicia y participar en procesos políticos y la toma de decisiones. Este legado de desigualdad y exclusión ha aumentado la vulnerabilidad de las comunidades indígenas frente a los impactos del cambio climático y los peligros naturales, que incluyen brotes de enfermedades como la COVID-19. Las vulnerabilidades ante la pandemia se exacerban con la falta de acceso a sistemas nacionales de salud, agua y saneamiento, el cierre de los mercados y las restricciones de movilidad que han afectado enormemente sus medios de subsistencia, seguridad alimentaria y bienestar.

    Aunque los pueblos indígenas poseen, ocupan o utilizan una cuarta parte de la superficie del mundo, protegen el 80 % de la biodiversidad que aún queda en el planeta. Tienen conocimientos y experiencias ancestrales acerca de cómo adaptarse, mitigar y reducir los riesgos derivados del cambio climático y los desastres naturales. En el contexto de la pandemia de COVID-19, existe la oportunidad de trabajar con las autoridades tradicionales y los sanadores de los pueblos indígenas para entregar información fidedigna sobre la prevención de la enfermedad, distribuir artículos de protección y de higiene y apoyar la medicina tradicional, los medios de subsistencia y la recuperación de acuerdo con sus prioridades y culturas.

    Gran parte de las tierras ocupadas por los pueblos indígenas está bajo propiedad comunal y, sin embargo, muchos Gobiernos reconocen la propiedad formal o legal de solo una fracción de ellas. Incluso cuando los territorios y tierras indígenas son reconocidos, la protección de las fronteras o del uso que hacen entes externos de los recursos naturales suele ser débil. La tenencia insegura de la tierra es un factor que produce conflictos, degradación ambiental y escaso desarrollo económico y social. Esto amenaza la supervivencia cultural y los sistemas de conocimientos vitales, ambos aspectos que contribuyen a la integridad ecológica, la biodiversidad y la salud ambiental de las cuales depende toda la población del planeta.

    Mejorar la seguridad de la tenencia de la tierra, fortalecer el buen gobierno, promover las inversiones públicas en servicios de buena calidad y culturalmente adecuados, y apoyar los sistemas indígenas de resiliencia y los medios de subsistencia son medidas cruciales para reducir los aspectos multidimensionales de la pobreza y contribuir, al mismo tiempo, a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS). El Banco Mundial trabaja con los pueblos indígenas y los Gobiernos para asegurar que los programas de desarrollo globales reflejen las voces y aspiraciones de dichas comunidades.

    En los últimos 20 años, se han reconocido cada vez más los derechos de los pueblos indígenas con la adopción de instrumentos y mecanismos internacionales, como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP) (PDF, en inglés) de 2007, la Declaración Americana de los Derechos de los Pueblos Indígenas (PDF, en inglés) de 2016, las 23 ratificaciones del Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales de 1991, la creación del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (UNPFII), el Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (EMRIP) (i), y el relator especial de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNSR) (i).

    Última actualización: Oct 01, 2020

  • El Banco Mundial continúa profundizando su compromiso y alianzas con los pueblos indígenas a través del diálogo directo con sus organizaciones y líderes; estudios analíticos para mejorar la visibilidad y el entendimiento de los desafíos que enfrentan en materia de desarrollo; diálogos sobre políticas y asistencia técnica a nivel nacional para fortalecer su participación y trabajo conjunto con los Gobiernos, y financiamiento de proyectos y programas que promuevan las prioridades de desarrollo de estas comunidades.

    Todos los años, el Banco participa en una serie de encuentros internacionales con los pueblos nativos, como el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (UNPFII) (i). En conjunto con las organizaciones de los pueblos indígenas, el Banco Mundial está formando un Foro Inclusivo para los Pueblos Indígenas (IFIP), que servirá de plataforma para identificar y difundir buenas prácticas en las regiones y profundizar la comprensión de iniciativas para promover la integración de los problemas de los pueblos originarios en los esfuerzos de desarrollo.

    Este foro global se basa en la alianza estratégica que el Banco y los pueblos indígenas están impulsando en espacios temáticos, regionales y nacionales en todo el mundo. Esta alianza se manifiesta en iniciativas que abarcan desde el diálogo en torno al cambio climático, el sector forestal y las REDD+ apoyado por el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) hasta el diálogo regional en América Latina y el Caribe con el Foro Indígena de Abya Yala (FIAY), en marcha desde 2013.

    El Banco Mundial creó una red de puntos de contacto regionales y globales compuesta por personal con experiencia en cuestiones indígenas en las distintas regiones. Esta red de profesionales está dirigida por un coordinador global de temas indígenas y cuenta con el respaldo de diversos profesionales del área de desarrollo social y otros expertos sectoriales y de las oficinas de los países. Estos profesionales trabajan para mejorar la visibilidad y la inclusión de los pueblos indígenas en el trabajo analítico, programático, normativo y en materia de inversiones del Banco, y lo hacen a través de estudios, diagnósticos sistemáticos de los países, marcos de alianza con los países, diálogos de políticas nacionales e inversiones públicas y fondos fiduciarios.

    El Banco Mundial se ha comprometido a reforzar la capacidad de los países para mejorar la relación con los pueblos indígenas, y para fortalecer la capacidad de las organizaciones indígenas de actuar como asociados en todos los niveles. Esto incluye apoyo para diálogos sobre políticas a nivel nacional, asistencia técnica y respaldo a la planificación previa entre los pueblos indígenas y los Gobiernos.

    Los pueblos indígenas y la cartera de préstamos para proyectos de inversión del Banco

    En un esfuerzo por abordar mejor las nuevas demandas y los nuevos desafíos de desarrollo, entre 2012 y 2016, el Banco Mundial emprendió un amplio proceso de examen para actualizar y consolidar sus políticas de salvaguardias ambientales y sociales. Los pueblos indígenas fueron una parte fundamental del diálogo en torno a este proceso.

    Se llevaron a cabo tres fases de consultas en las cuales se incluyeron sesiones especiales con los pueblos indígenas. Estas tuvieron un alto nivel de participación, sirvieron para recopilar información, y dieron inicio a una nueva y más sólida interacción entre el Banco y las comunidades indígenas.

    El 4 de agosto de 2016, el Directorio Ejecutivo del Banco Mundial aprobó un nuevo Marco Ambiental y Social (MAS) que amplía los resguardos para las personas y el medio ambiente en los proyectos de inversión financiados por el Banco.

    El MAS incluye la Norma Ambiental y Social 7 referida a los pueblos indígenas/comunidades locales tradicionales históricamente desatendidas de África al sur del Sahara, que introduce el principio de consentimiento previo, libre e informado (CPLI). El CPLI es un derecho específico que reconoce el derecho de los pueblos indígenas a la autodeterminación sobre decisiones que los afectan a ellos o a sus territorios. La Norma Ambiental y Social 7 adopta el principio del CPLI en proyectos que afectan los territorios, los recursos naturales o el patrimonio cultural de los pueblos indígenas o que exigen su reasentamiento involuntario. También proporciona orientaciones adicionales sobre los indígenas en zonas urbanas y las comunidades que viven en aislamiento voluntario.

    Esta norma contribuye a la reducción de la pobreza y al desarrollo sostenible, asegurando que los proyectos apoyados por el Banco den mayores oportunidades a los pueblos indígenas/comunidades locales tradicionales históricamente desatendidas de África al sur del Sahara para participar y beneficiarse del proceso de desarrollo, sin poner en riesgo su bienestar y sus identidades culturales únicas.

    Los pueblos indígenas seguirán siendo un asociado importante en la implementación del Marco Ambiental y Social.

    Además, algunos Gobiernos solicitan al Banco que los proyectos de inversión y los fondos fiduciarios financien las estrategias o prioridades nacionales de desarrollo propuestas por los pueblos indígenas. Este tipo de préstamos y fondos fiduciarios se describen en detalle en la página de resultados.

    Los pueblos indígenas y el cambio climático

    Los pueblos indígenas enfrentan mayores riesgos frente a los impactos del cambio climático dado que suelen vivir en ecosistemas frágiles desde el punto de vista medioambiental, como la región ártica, los bosques tropicales, las praderas, las montañas o los desiertos, y con frecuencia dependen de la biodiversidad que los rodea para su bienestar físico, material, cultural y espiritual.

    El Banco Mundial interactúa con organizaciones de pueblos indígenas para comprender mejor y aprovechar el conocimiento tradicional sobre soluciones de adaptación al cambio climático a nivel local y nacional.

    Esto es particularmente importante para el programa de reducción de las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal (REDD+) (i), en el cual los pueblos indígenas son actores clave dada su estrecha relación con las tierras y los recursos forestales y su dependencia de ellos. Las iniciativas específicas en este ámbito incluyen: un Mecanismo de Donaciones Específico (i) para Pueblos Indígenas y Comunidades Locales (DGM) en el marco del Programa de Inversión Forestal (FIP) en varios países; un programa de formación de capacidades orientado en parte a los pueblos indígenas que dependen de los bosques implementado por el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) (i), y actividades analíticas, de planificación estratégica y operacionales en el contexto del FCPF y la Iniciativa sobre Paisajes Forestales Sostenibles (ISFL) del Fondo del Biocarbono (i). Seleccionados a través del UNPFII, los pueblos indígenas actúan además como observadores de los fondos de inversión en el clima (CIF) (i).

    Última actualización: Oct 01, 2020

  • El mayor nivel de compromiso, diálogo y conciencia acerca de los derechos de los pueblos indígenas ha generado resultados positivos a nivel mundial, regional y nacional. Los siguientes son algunos ejemplos:

    Trabajo regional y en los países

    • En Ecuador, en 2020, el Banco aprobó un préstamo por un monto de USD 40 millones para apoyar las prioridades de desarrollo territorial de pueblos indígenas y nacionalidades afroecuatorianos y montubios en los ámbitos de desarrollo económico, buen gobierno y respuesta a la COVID-19. El Gobierno de Ecuador diseñó e implementará este proyecto en asociación con organizaciones indígenas, afroecuatorianas y montubias tanto a nivel nacional como territorial. El proyecto incluye USD 2 millones para adquirir suministros y proporcionar asistencia técnica a sanadores tradicionales y trabajadores sanitarios comunitarios que trabajan en la primera línea para prevenir la propagación de la COVID-19 y cuidar a los pacientes afectados por el virus.
    • En, Panamá, en 2018, el Banco aprobó el primer préstamo en más de 20 años por un monto de USD 80 millones para apoyar la visión de desarrollo propuesta por los pueblos indígenas a través del Plan Nacional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Este proyecto, formulado en conjunto por los pueblos indígenas, el Gobierno y el Banco Mundial, apunta a fortalecer el buen gobierno y la coordinación de esta población para que estas comunidades impulsen su propio desarrollo y, al mismo tiempo, a apoyar mejoras en la prestación de servicios básicos culturalmente pertinentes, accesibles y de buena calidad, en conformidad con la visión y las prioridades de desarrollo de los pueblos indígenas. En 2020, el Banco desembolsó USD 2 millones para comprar suministros y proporcionar asistencia técnica en las labores de respuesta ante la COVID-19 en los centros de salud y hospitales ubicados en los territorios indígenas y sus alrededores.
    • En la República Democrática Popular Lao, se implementó el Proyecto del Fondo para la Reducción de la Pobreza (PRF) III (i) como uno de los principales medios del Gobierno para reducir la pobreza rural y proveer servicios de infraestructura en las zonas rurales. En conjunto con los dos proyectos anteriores apoyados por el Banco Mundial, el PRF ha mejorado el acceso a infraestructura para más de 1 millón de habitantes rurales mediante la implementación de más de 4700 subproyectos. Solo el PRF II (2011-16) mejoró el acceso a infraestructura de más de 567 000 habitantes rurales, financiando 1400 subproyectos identificados por los propios habitantes pobres de las zonas rurales. Alrededor del 50 % de los beneficiarios directos son mujeres, y las minorías étnicas representan alrededor del 70 % de los beneficiarios del proyecto.
    • En Camboya, el proyecto Voz y Acción: Responsabilidad Social para Mejorar la Prestación de Servicios (i) facilitó y apoyó la inclusión social de minorías étnicas, mujeres y otras comunidades vulnerables y marginales en el acceso a los servicios. Los Gobiernos nacionales contrataron a personas de minorías étnicas como facilitadores de responsabilidad comunitaria, y estos mejoraron la calidad de la prestación de servicios en seis idiomas indígenas (khmer-lao, kreung, kuoy, proav, mill y kraol) a través de altoparlantes móviles y transmisiones de radio.
    • Como parte de su Marco de Alianza con Vietnam (i) para el período 2018–22, el Banco Mundial ampliará la participación económica de las minorías étnicas, las mujeres y los grupos vulnerables a través de un compromiso multisectorial, poniendo especial atención en los medios de subsistencia y las actividades que generan ingresos en beneficio de las minorías étnicas.
    • En África central, el Banco trabaja con REPALEAC, la Red de Comunidades Indígenas y Locales de África Central para la Gestión Sostenible de Ecosistemas Forestales, a fin de fortalecer la capacidad a través de un diálogo de múltiples partes interesadas con entidades públicas, donantes y organizaciones no gubernamentales (ONG). En una serie de iniciativas de formación de capacidades, REPALEAC aumentó su capacidad de organización y elaboró un marco estratégico en que se definen sus necesidades y se establecen objetivos e indicadores (entre ellos objetivos y metas de inclusividad de género) para lograrlos a nivel nacional y subregional, y mejoró la gestión de la tierra y de los recursos naturales, los medios de subsistencia sostenibles, la resiliencia climática y cultural, y el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas.

    Participación de las comunidades locales

    Desde su puesta en marcha en 2007, la amplia participación de las partes interesadas ha sido central en el apoyo para la REDD+ que proporciona el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) (i) a los países. Tanto la sociedad civil como los pueblos indígenas y otras comunidades que dependen de los bosques juegan un rol principal en la preparación e implementación de la REDD+ y han conseguido más acceso a la planificación forestal y el uso del suelo a través de la participación en todas las etapas del proceso de preparación para la REDD+.

    • Entre junio y julio de 2017, el Programa de Fortalecimiento de la Capacidad del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) (i) apoyó seis sesiones de formación de instructores en REDD+ de cinco días de duración en Nepal, donde participaron instructores de nivel medio de 12 distritos del Programa de Reducción de Emisiones. A las sesiones de capacitación asistieron 114 personas de 12 distritos, entre ellos representantes de la Federación Nepalesa de Nacionalidades Indígenas, la Federación de Usuarios Forestales Comunitarios de Nepal y la Asociación de Manejo Forestal Colaborativo de Nepal.
    • Entre julio de 2017 y junio de 2018, el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) involucró a decenas de miles de indígenas en el diseño y la implementación de programas de reducción de las emisiones. Por ejemplo, en Honduras, el FCPF apoyó el primer taller realizado en el país sobre la interpretación de las salvaguardias culturales para la preparación e implementación de REDD+, con la participación de más de 2000 interesados, entre ellos 66 personas en representación de los pueblos tolupán, garífuna y maya chorti.
    • En Vietnam, como parte del área de género del Fondo Fiduciario de Australia/Banco Mundial, el FCPF financió un programa de formación de capacidades ejecutado por una organización de la sociedad civil de minorías étnicas destinado a empoderar a las mujeres y los jóvenes de minorías étnicas en la cadena de valor de productos indígenas. Se estableció una cooperativa, se capacitó a más de 150 personas en técnicas de pastoreo y enfermedades/epidemias veterinarias, y más de 420 personas se beneficiaron con la participación en actividades de fortalecimiento de capacidades. Además, se crearon grupos de producción indígena en 77 hogares de Mat Thanh y Son Thuy.
    • En Vietnam, las organizaciones de minorías étnicas aprovecharon el programa de formación de capacidades del FCPF y pusieron a prueba el mecanismo de participación en los beneficios del programa nacional de reducción de las emisiones; estas iniciativas piloto se llevaron a cabo en algunas provincias del norte y el centro del país, donde vive la mayor parte de la población de minorías étnicas. Estas organizaciones formaron concejos de gestión forestal con representación de minorías étnicas para implementar los beneficios no relacionados con el carbono del Programa de Reducción de Emisiones. Además, también participan en el seguimiento de la deforestación usando tecnología que revela las tasas de deforestación cada 15 días, información que se vinculó con el sistema de información de monitoreo del Gobierno para la REDD+.
    • En 2016-17, Chile aprobó su Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales, que contempla la participación de los pueblos indígenas, las organizaciones de la sociedad civil y las mujeres. Alrededor de 1813 personas participaron en el proceso de consulta y diálogo indígena, mientras que otras 1266 asistieron a talleres de la Evaluación Estratégica Ambiental y Social (SESA), de las cuales el 37 % eran mujeres y el 9 %, indígenas.
    • En el contexto del proceso de descentralización de Kenya, el taller también pidió aportes sobre el contenido y la metodología para un estudio sobre descentralización y marginalización con el fin de mostrar la realidad de las minorías y los usuarios marginales de los servicios descentralizados en el marco del estudio del Banco sobre los impactos de la descentralización en la prestación de servicios. Los participantes también expresaron su interés en organizar un diálogo más proactivo entre las comunidades y los Gobiernos nacionales para lo cual solicitaron el apoyo del Banco.

    El Mecanismo de Donaciones Específico (DGM) (i) tiene el objetivo de empoderar a los pueblos indígenas y las comunidades locales para que elaboren e implementen proyectos de su elección, y bajo su control financiero y operacional. Este modelo está generando los primeros resultados:

    • Apoyar a los pueblos indígenas y las comunidades locales en procesos de reconocimiento y concesión de títulos de propiedad de la tierra en la República Democrática del Congo, Indonesia y Perú. El DGM ha puesto los recursos técnicos y financieros directamente en las manos de los pueblos indígenas y las comunidades locales para que trabajen con las autoridades con el fin de superar la histórica falta de reconocimiento y la exclusión de los servicios de titulación de tierras. Con estas inversiones, el DGM está colaborando en la protección y el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales a ocupar, disfrutar y proteger los bosques y los recursos naturales que se encuentran dentro de sus espacios ancestrales y que están permanentemente amenazados por concesiones e invasiones. Con la emisión de títulos, los pueblos indígenas y las comunidades locales obtienen mayor seguridad para crear su base económica y proteger los bosques. En un examen de 2018 de las enseñanzas extraídas, todos los entrevistados del DGM de Brasil opinaron que el mecanismo protegía sus derechos políticos básicos en un momento en que se plantean inquietudes al respecto.
    • En Perú (i), el DGM consiguió el reconocimiento formal de 208 comunidades nativas en el Registro Público en marzo de 2019, gracias al trabajo liderado por las dos organizaciones indígenas de la Amazonia y con el apoyo del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) de Perú. El proyecto también apoyó el trabajo en terreno y el proceso administrativo de 88 comunidades en la tramitación de recursos formales para que el Gobierno otorgara títulos de dominio de sus tierras ancestrales, y logró la emisión de títulos de propiedad formales para 14 comunidades hasta marzo de 2019. Además, la iniciativa proporcionó a 56 comunidades nativas apoyo técnico y financiero para 40 subproyectos forestales, 10 de los cuales son implementados por mujeres.
    • Los pueblos indígenas de la República Democrática del Congo expresaron gran entusiasmo por el DGM, ya que les permitió reunirse por primera vez con las máximas autoridades del país. El reconocimiento del sólido conocimiento indígena sobre la gestión de los recursos naturales inspiró un sentido de pertenencia y confianza en la implementación de 45 microproyectos en más de 65 aldeas. Este enfoque ayudó a frenar la corrupción dado que la gestión financiera quedó en manos de las comunidades, y se establecieron mecanismos de reclamos vinculados directamente con el Banco Mundial.
    • Diversos proyectos financiados por el Banco están aprovechando la Norma Ambiental y Social 7 para incluir a los pueblos indígenas de manera adecuada en términos culturales y para promover resultados en materia de educación, salud, protección social, desarrollo económico, titulación de tierras y muchos otros sectores.

    Para más información relacionada con la inclusión de los pueblos indígenas en el Marco Ambiental y Social del Banco Mundial, consulte esta página.

    Última actualización: Abr 11, 2018




Recursos adicionales