Colombia: panorama general

  • El presidente Juan Manuel Santos comenzó su segundo mandato presidencial el 7 de agosto de 2014, el cual terminará el 7 de agosto de 2018. Tras cuatro años de negociación y la aprobación de los puntos de la agenda pactada en 2012 el Congreso colombiano aprobó el 30 de noviembre de 2016 el nuevo acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), que fue firmado el 24 de noviembre por el presidente Santos y el líder de las FARC, Rodrigo Londoño 'Timochenko', en Bogotá.

    El gobierno y las FARC-EP iniciaron un cese el fuego bilateral y definitivo el 29 de agosto de 2016, en tanto que la movilización de las diferentes estructuras de las FARC a las zonas de ubicación contempladas finalizó el 18 de febrero de 2017. Durante la concentración de los guerrilleros, se dio el proceso de dejación de las armas, que contó con la verificación de la Misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Colombia.

    Asimismo, tras tres años de conversaciones exploratorias, la mesa de negociación de paz entre el gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se instaló formalmente en Quito, el 7 de febrero de 2017. Las delegaciones abordarán una agenda de seis puntos: participación de la sociedad en la construcción de la paz, democracia para la paz, transformaciones para la paz, víctimas, fin del conflicto armado e implementación.

    Por otro lado, el ajuste económico frente al importante choque petrolero continuó en el año 2016 y el crecimiento económico se desaceleró hasta llegar al 2 por ciento. Colombia ha enfrentado uno de los más grandes choques en términos de intercambio en la región y en su historia, estimado en cerca de 4 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB).

    No obstante, la economía colombiana ha sido resistente frente a este choque, apoyada por las reformas macroeconómicas y estructurales que se han implementado en los últimos años. En 2016, el consumo privado contribuyó al crecimiento, aunque a una tasa menor de la esperada. La perspectiva económica fue más débil, especialmente para las industrias extractivas, debido a una mayor incertidumbre y a una lenta ejecución en los proyectos financiados con fondos públicos, lo cual causó una baja en la inversión. Como resultado de los esfuerzos de consolidación fiscal, el crecimiento del consumo público también se desaceleró. La debilidad de la demanda interna y la fuerte depreciación de la moneda provocaron una marcada contracción en las importaciones. Pese a una disminución marginal de las exportaciones netas, éstas contribuyeron con 1,6 puntos porcentuales al crecimiento económico.

    El sector servicios se mantuvo como el que más contribuyó al crecimiento debido al dinamismo de los servicios financieros, comerciales y de la construcción, lo cual compensó parcialmente la caída del sector extractivo. Por su parte, el sector agrícola se vio afectado por el fenómeno de El Niño.

    El crecimiento ha sido más lento de lo esperado en la primera mitad de 2017, con efectos de confianza que pesan sobre el consumo privado y la inversión, y la debilidad de la demanda externa y temas de competitividad que afectan el desempeño de las exportaciones. El consumo privado se expandió a un ritmo de 1,5 por ciento durante este período, incluso con una desaceleración de la inflación. La disminución de la demanda interna, las débiles perspectivas de las industrias extractivas y los retrasos en la ejecución de proyectos financiados con fondos públicos mantuvieron la inversión plana. Pese a los esfuerzos de consolidación fiscal, el consumo del gobierno se expandió a un ritmo similar al de 2016. A pesar del bajo crecimiento de las importaciones, reflejo de una menor demanda interna, las exportaciones netas pesaron sobre el crecimiento, pues se contrajeron un 3,2 por ciento en la primera mitad del año.

    La agricultura, que se recupera del fenómeno de El Niño, creció un 6 por ciento en la primera mitad de 2017 y continuó el dinamismo en los servicios financieros, sociales, comunales y de servicios personales. Sin embargo, el comportamiento de otros sectores no ha sido el esperado. La caída en el sector extractivo continuó, ya que la producción de petróleo siguió disminuyendo, mientras que la industria manufacturera y la construcción se contrajeron en 1,5 y 0,6 por ciento respectivamente.

    Aunque un peso débil no se ha traducido en mayores exportaciones no petroleras debido a restricciones estructurales persistentes, las mejoras en términos de intercambio han ayudado a reducir aún más el déficit en cuenta corriente.

    En el periodo 2017 a 2019, se espera un repunte en el crecimiento económico, impulsado por la recuperación de las exportaciones no petroleras y los precios del petróleo, y el programa de infraestructura 4G. La inflación está convergiendo hacia el rango objetivo.

    El continuo cumplimiento de la regla fiscal, instituida por primera vez en 2012, es muestra de que el manejo fiscal sigue siendo fuerte. En 2016, el déficit fiscal estructural del gobierno central fue del 2,2 por ciento del PIB y alcanzó el 4 por ciento del PIB al incorporar el ciclo económico y de los precios del petróleo. En este contexto, la reforma fiscal de 2016 y las medidas de contención de gastos son fundamentales para continuar con la consolidación fiscal y crear espacio para los gastos relacionados con el post-conflicto.

    El régimen cambiario flexible de Colombia es una de las primeras líneas de defensa ante los choques externos. El peso colombiano se depreció cerca del 80 por ciento entre mediados de julio de 2014 y febrero de 2016, antes de apreciarse a mediados de marzo de 2017. A pesar de la depreciación, las exportaciones no petroleras crecieron más lentamente de lo esperado debido a una débil demanda por parte de los principales socios comerciales. El déficit de la cuenta corriente se ajustó más de lo previsto a 4,3 por ciento del PIB en 2016, pese a que las exportaciones de petróleo continuaron disminuyendo. La débil demanda interna y la disipación de los efectos de factores excepcionales que impulsaron los precios en 2016 contribuyeron a bajar la inflación por debajo del límite superior del rango apuntado por el Banco Central a mediados de 2017. Esta desaceleración, junto con un replanteamiento de las expectativas, permitió al Banco Central revertir el endurecimiento de su política monetaria implementada durante la mayor parte de 2016, bajando la tasa de referencia en 25 puntos básicos a 5,25 por ciento a principios de septiembre de 2017.

    Última actualización: 10 de octubre, 2017

     

  • El Marco de Alianza de País (año fiscal 2016-21) busca apoyar los objetivos de desarrollo del gobierno y garantizar la calidad de los servicios financieros, de conocimiento y convocatoria del Grupo Banco Mundial (GBM) para responder a las necesidades de desarrollo específicas de Colombia. El programa respalda al gobierno conforme a tres pilares estratégicos:

    ·   Promoción de un desarrollo territorial equilibrado

    ·   Incremento de la movilidad e inclusión social a través de una mejor prestación de servicios

    ·   Apoyo a la sostenibilidad y la productividad fiscal

    Colombia es el séptimo prestatario del Banco Mundial en términos de exposición al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) con US$9.6 mil millones de deuda pendiente.

    La cartera activa incluye 10 operaciones de crédito del BIRF y 2 proyectos del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) con compromisos netos cercanos a US$2.8 mil millones.

    Colombia también tiene un portafolio de donaciones de US$33 millones en una variedad de sectores.

    Última actualización: 10 de octubre, 2017

     

  • En el año fiscal 2017, dos financiamientos de políticas del desarrollo (DPF por sus siglas en inglés) de un total de US $1,700 millones fueron aprobados.

    El Banco apoya los esfuerzos colombianos por mejorar la gestión del sector público en los municipios, para reducir la pobreza y la inequidad. También respalda el transporte público urbano, el proceso post conflicto y de consolidación de la paz (mayormente a través de un fondo fiduciario de múltiples donantes), así como la gestión de riesgos ante desastres naturales a largo plazo y una estrategia de financiamiento para riesgos ante catástrofes, a través del Tesoro del Banco.

    Ayuda a fortalecer las áreas nacionales protegidas de Colombia a través de servicios de coordinación entre agencias de gobierno y la población local.

    Al 31 de diciembre de 2016, 2.550 fincas en 12 departamentos/87 municipalidades colombianos se beneficiaron de un proyecto de ganadería sostenible. Los ganaderos recibieron asistencia técnica en sistemas ambientalmente amigables. Actualmente existen 60,677 hectáreas bajo sistemas ambientalmente amigables.

    Durante los últimos 15 años, más de medio millón de estudiantes de educación superior en Colombia, especialmente de contextos socioeconómicos vulnerables, se han beneficiado de proyectos de inversión del Banco Mundial y han podido acceder a una educación de calidad. El Programa de Acceso con Calidad a la Educación Superior (ACCES) y el Programa de Acceso y Calidad de la Educación Superior (PACES), que beneficiará a unos 287 mil estudiantes, se enfocan en el apoyo estudiantes de contextos socioeconómicos desfavorables, así como también a indígenas, afro-colombianos, a estudiantes de zonas apartadas y a víctimas del conflicto armado.

    Última actualización: 10 de octubre, 2017

     Puede leer más sobre los resultados del Banco Mundial en Colombia aquí.

     

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Colombia: Compromisos por ejercicio (en millones de US$)*

*Montos incluyen compromisos del BIRF y la AIF.


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