Nutrición: Panorama general

La desnutrición es uno de los problemas de salud pública más graves pero menos atendidos en todo el mundo. Sus costos humanos y económicos son enormes, y quienes más la padecen son las personas muy pobres, y las mujeres y los niños.

En todo el mundo, más de 160 millones de niños presentan retraso en su crecimiento (baja estatura para la edad) y en su potencial para contribuir al crecimiento de su país. La desnutrición es responsable de casi la mitad de todas las muertes infantiles y contribuye al aumento de la frecuencia, la gravedad y la duración de las enfermedades infecciosas, como la diarrea, las infecciones de las vías respiratorias y el paludismo.

Los niños desnutridos tienen más probabilidades de morir en los primeros años de vida. Y si sobreviven, sus logros educativos y en materia de ingresos son menores. Por ejemplo, los niños que presentan deficiencia de yodo y de micronutrientes esenciales tienen, en promedio, un coeficiente intelectual 13 puntos más bajo que los niños sin deficiencia de este elemento. Igualmente, los niños con retraso del crecimiento tienen más probabilidad de comenzar tarde sus estudios, de tener un rendimiento más deficiente en las pruebas de evaluación del funcionamiento cognitivo, y de abandonar la escuela.

Los estudios muestran que los adultos que sufrieron retraso del crecimiento en la niñez ganan 20 % menos que otros adultos comparables que no sufrieron tal retraso, y tienen 30 % más probabilidades de vivir en la pobreza y menos probabilidades de tener un trabajo calificado. En consecuencia, los costos económicos de la desnutrición en términos de pérdida de productividad nacional y crecimiento económico son considerables, de entre 2 % y 3 % del producto interno bruto (PIB) en algunos países, y hasta el 11 % del PIB en África y Asia cada año.

A nivel mundial, la desnutrición es más común cuando el ingreso de los hogares es bajo, pero también se asocia con la escasez de alimentos, dietas poco variadas, elevadas tasas de enfermedades infecciosas y prácticas deficientes de alimentación y cuidado de los recién nacidos. Las crisis alimentarias y financieras, así como los desastres naturales, han agravado la desnutrición en muchas regiones.

El Banco Mundial se ha unido a más de 100 entidades y organizaciones para respaldar el Marco de Acción para el Fomento de la Nutrición, que establece principios y prioridades de acción para abordar el problema de la desnutrición, de conformidad con los objetivos de desarrollo sostenible.

Los principales elementos del marco de acción son los siguientes:

1. Partir del principio de que lo que verdaderamente importa es lo que ocurre a nivel nacional. Si bien las estrategias y programas de nutrición de los países se basan en buenas prácticas que se han demostrado a nivel internacional, estas deben ser impulsadas por cada país y tener en cuenta sus necesidades y capacidades específicas.

2. Fomentar enérgicamente intervenciones eficaces en función del costo y basadas en datos empíricos para prevenir y tratar la desnutrición, dando la mayor prioridad al periodo desde los 9 meses de gestación hasta los primeros 24 meses de vida, que es cuando que se obtienen los mayores rendimientos sobre la inversión.

3. Adoptar un enfoque multisectorial que incluya la integración de la nutrición en los sectores conexos y la utilización de indicadores de desnutrición como una de las principales mediciones de los progresos generales en esos sectores. Los vínculos más cercanos para la adopción de medidas están con la seguridad alimentaria (incluida la agricultura), la protección social (incluida la ayuda de emergencia) y la salud (incluida la atención de salud materno-infantil, la inmunización y la planificación de la familia). También existen nexos importantes con la educación, con el abastecimiento de agua y el saneamiento, y con cuestiones transversales como la igualdad de género, el buen gobierno (incluida la rendición de cuentas y la lucha contra la corrupción), y la fragilidad del Estado.

4. Brindar asistencia interna y externa considerablemente mayor para programas de nutrición de inspiración nacional y para el desarrollo de la capacidad en materia nutricional. Asegurar que la nutrición cuente con apoyo explícito en las iniciativas sobre seguridad alimentaria, protección social y salud tanto mundiales como nacionales, y que la asistencia externa se ajuste a los principios convenidos de la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda y el Programa de Acción de Accra. Respaldar iniciativas importantes a nivel nacional e internacional para robustecer el conjunto de pruebas (mediante la recopilación de mejores datos, el seguimiento y la evaluación, y la investigación) y, un aspecto importante, con fines de promoción.

En abril de 2015, el Grupo Banco Mundial adhirió a The Power of Nutrition, (i) una organización de beneficencia independiente cuyo objetivo es ayudar a millones de niños a desarrollar todo su potencial. Con el respaldo de importantes organizaciones que van desde entidades filantrópicas privadas hasta instituciones internacionales de desarrollo, esta alianza aspira a poner a disposición US$1000 millones para combatir la desnutrición infantil en algunos de los países más pobres del mundo.

La inversión de The Power of Nutrition en Tanzanía por un monto de US$20 millones, que fue realizada a través de su alianza con el Banco, multiplicará la inversión en nutrición y permitirá la liberación de hasta US$44 millones para nuevas actividades relativas específicamente a la nutrición en ese país, en el marco de una iniciativa de salud y nutrición más amplia de US$306 millones a nivel nacional. Como parte de esta iniciativa también se financiarán otras actividades enfocadas en la nutrición que permitirán mejorar aún más el estado nutricional de los niños, como el tratamiento presuntivo del paludismo en las mujeres embarazadas y la administración de zinc y sales de rehidratación oral para el tratamiento de la diarrea en los niños.

 

Conocimientos y análisis

El Banco Mundial ha encabezado la labor orientada a estimar el costo y la eficacia en función del costo de las intervenciones sobre nutrición dirigidas a promover y aumentar la inversión en nutrición a nivel mundial y nacional. En el plano mundial, el Banco, en asociación con la alianza 1000 Días, R4D, la Fundación Bill y Melinda Gates y la Fundación de Fondos de Inversión para la Infancia, está estimando el costo y el financiamiento disponible y necesario para alcanzar las metas de nutrición establecidas por la Asamblea Mundial de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las estimaciones finales estarán disponibles antes de la cumbre de Nutrición para el Crecimiento que se realizará durante los Juegos Olímpicos de Verano de 2016 en Río de Janeiro.

En el plano nacional, el Banco ha realizado varios estudios para apoyar a Gobiernos de países africanos a planificar y ampliar las inversiones en nutrición. Dichos estudios presentan estimaciones de los costos y beneficios de promover un conjunto de intervenciones en nutrición basadas en datos empíricos que han demostrado su eficacia en mejorar los resultados de la nutrición en los primeros 1000 días de vida de los niños. En los estudios se tiene en cuenta la cobertura actual de las intervenciones, las plataformas disponibles para la prestación de los servicios y los costos locales de los productos básicos, el seguimiento y la evaluación, y el fortalecimiento de las capacidades. Presentan a los responsables de las políticas varios escenarios contextuales específicos para el fomento de la nutrición, diseñados para maximizar la eficiencia de la asignación de recursos en situaciones en que los fondos disponibles para inversiones en nutrición son limitados. Hasta septiembre de 2015, se han llevado a cabo cinco de estos estudios, para Nigeria, Togo, Malí, República Democrática del Congo y Zambia. Están a punto de finalizarse otros tres estudios: Côte d’Ivoire, Kenya y Uganda. Para el ejercicio de 2016 está programado extender los estudios analíticos a la región de Asia meridional.

Los compromisos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) durante el periodo de 2003 a 2013 brindaron un conjunto básico de servicios de salud, nutrición o salud reproductiva a más de 117 millones de personas.

Los siguientes son algunos resultados a nivel de países:

  • En Senegal, el Banco respalda un novedoso programa de salud nutricional a nivel comunitario, en colaboración con los Gobiernos locales, las autoridades de salud de los distritos y organizaciones de la sociedad civil. Las tasas nacionales de malnutrición (emaciación) bajaron del 22 % en 2005 al 17 % en 2012, lo que situó a Senegal — entre muy pocos países de todo el mundo— cerca de alcanzar el objetivo de desarrollo del milenio de reducir la tasa de malnutrición a la mitad.
  • En Etiopía, con financiamiento del Programa de Respuesta Social Rápida se ha ayudado al país a ampliar la recopilación y el análisis de datos sobre nutrición y a desarrollar la capacidad para responder con rapidez al agravamiento de la situación nutricional de la población y a las crisis económicas. Además, el Banco respalda la Declaración de Seqota de julio de 2015, que reafirma el compromiso de Etiopía de aumentar las inversiones para mejorar la nutrición y de esa manera promover la salud y el desarrollo sostenible.
  • En Perú, el firme compromiso del Gobierno, sumado a los esfuerzos del Banco y otros asociados en iniciativas de promoción, operaciones y asistencia técnica no crediticia, se tradujo en una reducción de 8,3 % del retraso en el crecimiento, del 27,8 % en 2007-8 al 19,5 % en 2011 (según los patrones de crecimiento de 2006 de la OMS). Esta es una de las tasas más aceleradas de reducción del retraso del crecimiento registradas en todo el mundo.

La labor desarrollada por el Banco para fomentar la fortificación de alimentos como un método eficaz en función del costo para mejorar la nutrición ha sido importantísima. Por ejemplo, en Tanzanía las investigaciones del Banco demostraron que la relación costo-beneficio de la fortificación de alimentos sería de 8,22:1, lo que llevó al Gobierno a tomar la decisión de convertir a Tanzanía en el primer país de África oriental en instaurar la fortificación obligatoria de la harina de trigo, la harina de maíz y el aceite comestible.

El Grupo Banco Mundial fue miembro fundador del movimiento Scaling Up Nutrition (SUN) (i) y actualmente participa en el Comité Ejecutivo de supervisión del funcionamiento de dicho movimiento, y en el Grupo de Liderazgo de SUN.

 

Scaling Up Nutrition (SUN)

Pan para el Mundo

Fundación Bill y Melinda Gates

Concern USA

Helen Keller International

Save the Children

 

El Grupo Banco Mundial es uno de los asociados de The Power of Nutrition, (i) una alianza de inversionistas y entidades de ejecución que han asumido el compromiso de ayudar a los niños a crecer para que puedan desarrollar su pleno potencial, de poner fin al ciclo de la desnutrición, y de generar las condiciones para que los países puedan crear comunidades fuertes y prósperas.




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