El Banco Mundial es una fuente fundamental de asistencia financiera y técnica para los países en desarrollo de todo el mundo.
Cuando
en muchos años más se cuente la historia de cómo Liberia logró
superar los enormes desafíos que tuvo que enfrentar, el Banco
Mundial ocupará un lugar muy destacado en ese relato.
Una
y otra vez, el mundo ha recurrido al liderazgo del Banco Mundial
debido a su capacidad de entregar “financiamiento, conocimientos,
cobertura y la asesoría necesaria”.
El
mandato del Banco es tan importante hoy como lo fuera en los años
cincuenta, sesenta y setenta; de hecho, es mucho más ahora.
En
la fase poscrisis, necesitamos un Banco Mundial más grande, no
más pequeño. Debemos contar con una institución capaz de trabajar
en conjunto con bancos regionales de desarrollo más fuertes.
El
Banco Mundial ha desempeñado una función crucial frente a las
crisis económica, financiera, de los alimentos y de los combustibles
y necesitamos que siga teniendo el poder de cumplir ese rol tan
importante.
El
Banco Mundial ha sido un socio leal y confiable en nuestros esfuerzos
por crear una economía más diversificada y competitiva.
Cuando
la economía mundial navega por aguas desconocidas, creemos que
nuestra meta común debe ser asegurar que el Grupo del Banco Mundial
cuente con los recursos necesarios para satisfacer las expectativas
de desarrollo de las economías emergentes.
El
Grupo del Banco Mundial ha sido un socio clave en la ayuda que
presta a Ghana y otros países africanos para sortear la actual
crisis financiera.