
El crecimiento económico ha sido el principal motor de reducción de la pobreza en todo el mundo. No obstante, en muchos países, especialmente en las economías basadas en los recursos naturales, no se permitió que los beneficios del crecimiento se propagaran: el crecimiento contribuyó al aumento de los ingresos promedio, pero no aumentó la mediana de los ingresos ni sacó de la pobreza al 40 % más pobre de la población. Con la desaceleración del crecimiento mundial, la mediana de los ingresos aumenta con mucha lentitud en gran parte del mundo y está disminuyendo en muchos de los países más pobres. En los países de ingreso mediano, esa desaceleración está erosionando el nivel de vida de la clase media, y muchos de sus miembros pasan a engrosar las filas de los pobres. Esto agrava las dificultades que se enfrentan para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, y se corre el riesgo de no alcanzar el principal objetivo de reducción de la pobreza.
En el ejercicio fiscal que finalizó el 30 de junio de 2019, los compromisos del Grupo Banco Mundial (GBM) para ayudar a los países a lograr mejores resultados de desarrollo ascendieron a casi USD 60 000 millones. Con escasas perspectivas de inversión en muchos países en desarrollo y el riesgo de recesión en Europa, ha cobrado todavía más urgencia la necesidad de que el GBM —el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), la Asociación Internacional de Fomento (AIF), la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA)— incremente su eficacia y su impacto.
Trabajando en forma conjunta, estas instituciones cuentan con las herramientas para ayudar a abordar los desafíos que surgen en todo el mundo. El paquete de capital del BIRF e IFC, aprobado por la Junta de Gobernadores en octubre de 2018, proporcionará capacidad de financiamiento adicional y permitirá llevar a cabo reformas institucionales y financieras diseñadas para garantizar la sostenibilidad financiera a largo plazo del BIRF. Este ha reforzado aún más su gestión financiera mediante la incorporación de un marco de sostenibilidad financiera, que incluye un límite de financiamiento anual sostenible. El alto nivel de respuesta que tendrá la decimonovena reposición de los recursos de la AIF (AIF-19) en diciembre de 2019 ampliará nuestra capacidad para respaldar buenos resultados en términos de desarrollo y para mejorar las condiciones de vida de los habitantes más pobres del planeta.
Estamos centrando la atención en programas nacionales selectivos y de alto impacto para mejorar los resultados en términos de crecimiento y desarrollo. En este ejercicio, los compromisos del BIRF superaron los USD 23 000 millones. Los compromisos de la AIF, que proporciona donaciones y créditos a baja tasa de interés a los 75 países más pobres del mundo, ascendieron a USD 22 000 millones, de los cuales casi USD 8000 millones eran donaciones. En conjunto, estos programas del Banco han contribuido a que un mayor número de países estén más cerca de alcanzar sus prioridades en materia de desarrollo.
La demanda de inversiones en capital humano siguió aumentando durante el ejercicio, lo que refleja el papel importante que este financiamiento puede desempeñar a la hora de promover el crecimiento inclusivo a largo plazo y aliviar la pobreza. Más del 60 % de las operaciones del Banco contribuyeron a abordar las brechas de género y propiciaron la plena incorporación de las mujeres en las economías y las sociedades. Varias sociedades, que solían ser cerradas, están dando cabida a mejoras encomiables en la condición legal, económica y social de las niñas y las mujeres. Es absolutamente necesario avanzar mucho más.
La necesidad de garantizar el Estado de derecho y una mayor transparencia es una prioridad de desarrollo que goza de creciente aceptación. En el financiamiento del desarrollo, la transparencia de la deuda soberana y los contratos similares a deuda es fundamental para mejorar la calidad y la asignación rentable del capital y de las nuevas inversiones.
En el ejercicio de 2019, el 31 % de los compromisos del BIRF y de la AIF contenía cobeneficios climáticos, cifra que superó la meta del 28 % que fijó el Banco para 2020. En diciembre de 2018, el Banco anunció la meta de movilizar USD 200 000 millones en cinco años para ayudar a los países a abordar los desafíos climáticos y para equiparar el financiamiento destinado a adaptación con el destinado a mitigación.
Nuestro objetivo es que los países tengan éxito en materia económica y logren amplias mejoras en las condiciones de vida. A medida que avancen, nuestra relación con ellos deberá evolucionar de manera que una proporción creciente del financiamiento del BIRF esté disponible para los países que se encuentran en los umbrales de ingresos más bajos. Por ejemplo, China logró grandes aumentos del producto interno bruto (PIB), la mediana de los ingresos y la prosperidad, por lo cual nuestras interacciones se vuelven cada vez más técnicas a medida que disminuye el financiamiento. Sus políticas se están modificando rápidamente para mejorar los bienes públicos mundiales, abordar los problemas relacionados con el medio ambiente y el cambio climático, y reducir los plásticos y los microplásticos en sus ríos. El país ha dejado de ser un prestatario en gran escala y se ha convertido en una voz importante en el diálogo sobre el desarrollo y en un contribuyente clave de la AIF.
Estamos trabajando en zonas frágiles, como el Sahel y el Cuerno de África, para ayudar a los países a establecer bases sólidas de manera que los jóvenes tengan más posibilidades de permanecer en su lugar de origen en vez de migrar. En el ejercicio de 2019, los compromisos de la AIF en países afectados por situaciones de fragilidad, conflicto y violencia ascendieron a USD 8 millones.
Muchos países necesitarán una agenda más audaz para impulsar el crecimiento del sector privado a fin de generar más y mejores empleos. Con ese fin, deben realizarse grandes cambios en el clima para los negocios de manera que el sector privado pueda competir con el Estado en igualdad de condiciones, dado que ello es fundamental para generar empleos, ganancias e innovaciones.
El GBM está incrementando el financiamiento destinado a reformas económicas e institucionales con el objeto de promover la inversión privada y la creación de empleo en los países en desarrollo. IFC, la principal institución internacional de desarrollo dedicada exclusivamente al sector privado, crea mercados y oportunidades para inversiones privadas sostenibles en los lugares donde estas son más necesarias. La institución está modificando su enfoque con el objeto de trabajar desde las etapas iniciales para crear una cartera de proyectos financiables que incrementará la inversión privada en los países más pobres del mundo. MIGA, el mayor proveedor de seguros contra riesgos políticos, tiene el mandato de generar impactos en el desarrollo ayudando a atraer inversión extranjera directa a los países en desarrollo. En el ejercicio, casi el 30 % del programa de garantías de MIGA respaldó proyectos en países clientes de la AIF y en contextos frágiles, y casi dos tercios contribuyeron a la adaptación al cambio climático o la mitigación de sus efectos.
En el BIRF, la AIF, IFC y MIGA, estamos trabajando para profundizar nuestros compromisos en los países de ingreso más bajo a medida que mejoran sus perspectivas de desarrollo y para desplazar recursos hacia los países que enfrentan situaciones de fragilidad, conflicto y violencia. Durante el ejercicio, mejoraremos nuestra eficacia y disciplina presupuestaria a fin de disponer de más recursos para atender las necesidades y los desafíos de nuestros clientes.
Soy optimista y estoy profundamente convencido de que el liderazgo inspirado y valiente y las políticas sólidas son eficaces para mejorar las condiciones de vida de las personas más necesitadas. En abril, durante mi visita a África al sur del Sahara, observé de primera mano la magnitud y la urgencia de los desafíos de desarrollo. Luego de ver las ambiciosas reformas que el primer ministro Abiy y su equipo están aplicando en Etiopía, el potencial de la planta de energía solar más grande del mundo en Egipto, la resiliencia de los habitantes de Mozambique después de la devastación causada por los ciclones gemelos, y el estímulo que recibieron los habitantes de Madagascar después de su primera transición de liderazgo pacífica, tengo la esperanza de que existe un camino por delante.
Los habitantes de los países en desarrollo enfrentan desafíos enormes. El GBM, todo el personal y todos los recursos de la institución hemos asumido el compromiso de trabajar con nuestros asociados en todo el mundo para formular políticas y encontrar soluciones que mejoren su calidad de vida.
DAVID MALPASS
Presidente del Grupo Banco Mundial y de los Directorios Ejecutivos y las Juntas de Directores de las instituciones que lo integran


