
A pesar de este esfuerzo de alcance mundial sin precedentes, por primera vez en una generación, la pandemia ha revertido los avances logrados en la reducción de la pobreza y ha empujado a casi 100 millones de personas a la pobreza extrema en 2020. Sigo muy preocupado por los Estados frágiles, que se han visto particularmente afectados por la carga insostenible de su deuda, el cambio climático, los conflictos y una gobernanza deficiente. Y si bien tengo confianza en que la economía mundial repuntará, muchos de los países más pobres del mundo están quedando rezagados, y la desigualdad se profundiza, tanto dentro de las fronteras como entre los países. Hemos asumido el compromiso de trabajar con nuestros socios para encontrar soluciones a estos desafíos apremiantes promoviendo la transparencia, los derechos humanos y un Estado de derecho que extienda la rendición de cuentas a todas las instituciones, entre otras medidas. Trabajamos para salvar vidas, proteger a los pobres y los grupos vulnerables, apoyar el crecimiento de las empresas y la creación de empleo, y lograr una reconstrucción mejorada, que conduzca a una recuperación verde, resiliente e inclusiva.
Será crucial garantizar una inmunización segura, justa y generalizada para frenar la pandemia y avanzar en la recuperación. Por tal motivo, brindamos apoyo a los países para que accedan a las vacunas contra la COVID‑19, tanto a través del mecanismo COVAX como mediante negociaciones directas con los fabricantes. El Banco Mundial ha ampliado el financiamiento disponible para estas vacunas a USD 20 000 millones en dos años: tan solo en el ejercicio de 2021, comprometimos USD 4400 millones para 53 países. En colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Alianza para las Vacunas (Gavi) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), desarrollamos mecanismos para una distribución segura en 140 países de ingreso bajo y mediano. Asimismo, nos hemos asociado con la Unión Africana y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África con el objeto de respaldar al Equipo de Adquisición de Vacunas para África (AVAT) y ayudar así a los países a comprar y distribuir vacunas contra la COVID‑19, que se aplicarán a unos 400 millones de personas en todo el continente. Además, trabajamos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la OMS, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y otros socios para rastrear, coordinar e impulsar la entrega de vacunas en los países en desarrollo. La Corporación Financiera Internacional (IFC), por su parte, lleva adelante una labor vital con la que se busca construir sistemas de salud resilientes y ampliar la producción y las cadenas de suministro de estas vacunas. A través de su Plataforma Mundial para la Salud, IFC comprometió USD 1200 millones para apoyar la capacidad de producción de vacunas en diversos lugares (incluida África), la provisión de servicios esenciales y la fabricación de equipos médicos, entre los que figuran los kits de testeo y los equipos de protección personal. Entre las inversiones lideradas por IFC se incluye la movilización de un paquete de financiamiento de EUR 600 millones para impulsar la producción de vacunas contra la COVID‑19 en Sudáfrica, brindar apoyo a los laboratorios que elaboran vacunas en Asia y promover las inversiones en empresas fabricantes y proveedoras de equipos médicos.
Por otro lado, con el objetivo de abordar el riesgo de sobreendeudamiento que amenaza a muchos países, junto con el FMI hemos desempeñado un papel clave en la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda del Grupo de los Veinte (G‑20). Esta iniciativa ha ayudado a más de 40 países a suspender sus pagos del servicio de la deuda por un valor equivalente a más de USD 5000 millones, lo que les ha permitido liberar espacio fiscal para combatir la crisis. Si bien me complace que la iniciativa se haya extendido hasta el final de 2021, es necesario hacer más, en particular para reducir la deuda acumulada de los países más pobres. Con el FMI, estamos ayudando a implementar el Marco Común del G‑20 para los Tratamientos de la Deuda, cuyo objetivo es reducir la carga del endeudamiento de los países a largo plazo.
Cuando el mundo comience a salir de la pandemia, el cambio climático seguirá siendo un desafío central. El GBM es la entidad multilateral que más financiamiento otorga para iniciativas climáticas en los países en desarrollo. En los últimos cinco años, hemos entregado más de USD 83 000 millones, y, solo en el ejercicio de 2021, nuestro financiamiento climático superó los USD 26 000 millones. Nuestro nuevo Plan de Acción sobre el Cambio Climático, puesto en marcha en junio, tiene la finalidad de integrar el clima en todas las iniciativas de desarrollo, con especial énfasis en la reducción de los gases de efecto invernadero y en la adaptación exitosa. En ese plan, nos comprometemos a lograr que, en los próximos cinco años, el 35 % del financiamiento del GBM tenga cobeneficios climáticos. Además, el 50 % del financiamiento climático del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Asociación Internacional de Fomento (AIF) apoyará la adaptación y la resiliencia. De la misma forma, a partir del 1 de julio de 2023, alinearemos todo el financiamiento del Banco Mundial con los objetivos del Acuerdo de París. En lo que respecta a IFC y al Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), desde esa fecha se alineará el 85 % de las operaciones del sector real aprobadas por sus Juntas de Directores, y, a partir del 1 de julio de 2025, el 100 % de tales operaciones. Apoyaremos la preparación e implementación de las contribuciones determinadas a nivel nacional y de las estrategias a largo plazo de los países, que, a su vez, servirán de base para nuestros marcos de alianza con los países. Adicionalmente, respaldaremos una transición que permita eliminar de manera gradual el uso del carbón y adoptar alternativas asequibles, confiables y más limpias en la generación de electricidad. Nuestros esfuerzos ayudarán a los países a hacer crecer sus economías al tiempo que reducen las emisiones, se adaptan al cambio climático, desarrollan resiliencia y protegen los recursos naturales, incluida la biodiversidad.
En el ejercicio de 2021, el BIRF comprometió USD 30 500 millones para sus países clientes, mientras que la AIF comprometió USD 36 000 millones en donaciones y financiamiento en condiciones sumamente concesionarias para los países más pobres. Recibí con agrado el respaldo del G‑20 a la decisión de adelantar a 2021 el vigésimo ciclo de reposición de los recursos de la AIF, lo que permitirá proporcionar a los países más pobres un mayor volumen de recursos para superar la crisis y trabajar en favor de la recuperación. Del mismo modo, me complace que, después de casi tres décadas, Sudán haya liquidado sus atrasos con la AIF en marzo, gracias a lo cual se restableció plenamente la interacción del país con el GBM y se allanó el camino para que acceda a casi USD 2000 millones en financiamiento de dicha entidad.
IFC, por su parte, logró un sólido desempeño fiscal y alcanzó un financiamiento récord de USD 31 500 millones, lo que incluyó USD 23 300 millones en financiamiento a largo plazo y USD 8200 millones en financiamiento a corto plazo. También amplió su oferta de productos de financiamiento a corto plazo y mantuvo el flujo comercial. Dado que la COVID‑19 afectó gravemente a las compañías privadas de los mercados emergentes, la Corporación brindó un apoyo crucial mediante instrumentos de liquidez y financiamiento para el comercio, que permite mantener las empresas en operación, preservar el empleo y facilitar la participación del sector privado a largo plazo una vez que se atenúen los impactos de la pandemia. Asimismo, estamos acelerando la implementación de la estrategia IFC 3.0 con el objeto de desarrollar proyectos más atractivos para los inversionistas en los lugares donde más se necesitan (particularmente en los mercados de la AIF y en los países afectados por situaciones de FCV) y conformar una cartera de inversiones adecuada para un mundo pospandémico.
En febrero, tuve el placer de anunciar el nombramiento de Makhtar Diop como director gerente y vicepresidente ejecutivo de IFC. Su liderazgo y experiencia permitirán al GBM sacar provecho de la velocidad y escala sin precedentes de la respuesta a la crisis mundial y apoyar los esfuerzos cruciales de recuperación a través del sector privado.
En cuanto a MIGA, emitió garantías por un total de USD 5200 millones para ayudar a los países a alcanzar sus objetivos de desarrollo. Se espera que, a partir de estos esfuerzos, 784 000 personas accedan por primera vez al suministro eléctrico o reciban un servicio mejorado, se creen unos 14 600 empleos, se generen más de USD 362 millones en impuestos para los países y se otorguen alrededor de USD 1300 millones en préstamos dirigidos a empresas locales, entre otros destinatarios. El Organismo siguió avanzando en sus áreas estratégicas prioritarias: en el ejercicio de 2021, el 85 % de sus proyectos se destinaron a la mitigación y adaptación climáticas, a entornos frágiles y afectados por conflictos, y a países clientes de la AIF.
Como parte de nuestro compromiso constante de luchar contra el racismo y la discriminación racial en nuestros lugares de trabajo y en nuestra labor, el personal directivo superior y yo recibimos con gusto las 80 recomendaciones presentadas en el ejercicio de 2021 por el Grupo de Trabajo del GBM para Poner Fin al Racismo. El primer conjunto de 10 recomendaciones fundamentales ya está aplicándose, y otras más se encuentran en proceso de análisis. Agradezco a todos los que se han ofrecido para participar en este tema importante en un momento en el que continuamos trabajando por un cambio tangible, significativo y duradero.
Durante el último año, los miembros de nuestro personal se han esforzado mucho más allá de lo esperable para apoyar a los clientes, aun cuando comenzaron a trabajar desde sus casas y debieron enfrentar el impacto de la pandemia en sus propias vidas, familias y comunidades. Gracias a ellos, se han alcanzado los más altos estándares de calidad, incluso cuando intensificamos el apoyo a los clientes. Agradezco mucho este compromiso con nuestra misión y espero poder darles la bienvenida en el regreso a las oficinas cuando las circunstancias lo permitan.
Ningún camino conducirá al crecimiento sostenible a largo plazo si no se logran avances constantes en la reducción de la pobreza y la desigualdad. Con la dedicación de nuestro personal, el apoyo de nuestros socios y las relaciones que hemos establecido con los países, confío en que ayudaremos a los países a superar esta crisis y a volver al camino del crecimiento inclusivo y sostenible.
David Malpass
Presidente del Grupo Banco Mundial y de los Directorios Ejecutivos y las Juntas de Directores de las instituciones que lo integran
