El BIRF moviliza financiamiento para sus países clientes de ingreso mediano desde hace más de 75 años, y ha reunido por encima de USD 1 billón de inversionistas privados desde la emisión de su primer bono, en 1947. La institución trabaja con los inversionistas en temas de desarrollo específicos y los ayuda a conectar sus inversiones con los ODS. Estos, por su lado, muestran interés creciente por las operaciones que incorporan consideraciones ambientales, sociales y de gobernanza, en áreas como la salud, la educación, el género, el clima y el agua potable. La Tesorería del Banco Mundial publica un informe anual sobre el impacto que tiene como destinatarios a los inversionistas y en el que se resumen los resultados de los proyectos financiados por el BIRF. Aquí también se describen los aspectos más destacados de las actividades vinculadas con la emisión de bonos que llevó adelante la Tesorería en el ejercicio de 2022.
En el ejercicio de 2022, el BIRF sacó provecho de su calificación triple A y de su sólida posición en los mercados para movilizar unos USD 41 000 millones en bonos de desarrollo sostenible, emitidos con diversas estructuras y vencimientos. El BIRF es el mayor emisor de este tipo de bonos y utiliza los fondos recaudados en los mercados de capitales para respaldar sus actividades de desarrollo.
Por su parte, la AIF, desde que debutó en los mercados de capitales en 2018 con un bono de USD 1500 millones, ha ido incrementando su presencia en estos ámbitos para apoyar un programa de financiamiento más amplio mediante la emisión de bonos con diversos vencimientos y en distintas monedas, entre ellas, el euro, la libra esterlina, la corona sueca y la corona noruega. La calificación triple A de la entidad le permite emitir bonos de desarrollo sostenible con los que apalanca las contribuciones de los accionistas para ayudar a los países de ingreso bajo a responder a sus problemas más acuciantes. En el ejercicio de 2022, emitió casi USD 10 000 millones.
Respaldar la acción climática y la conservación a través de los mercados de capitales
En el ejercicio de 2022, el BIRF trabajó con inversionistas en bonos a fin de hacerlos partícipes de sus esfuerzos por incorporar la acción climática e integrar el clima y la sostenibilidad en todas sus operaciones y sectores. El BIRF ejecutó cinco emisiones de referencia y de mayor volumen, así como numerosas transacciones más pequeñas, por un total equivalente a más de USD 12 000 millones. También trabajamos en colaboración con diversos inversionistas en áreas prioritarias para el desarrollo, como el agua, la igualdad de género, la nutrición y la salud.
En marzo de 2022, pusimos en marcha el primer bono para la conservación de la vida silvestre, un instrumento basado en resultados con el que se canaliza capital privado para financiar iniciativas de conservación de los rinocerontes en dos zonas protegidas de Sudáfrica y, al mismo tiempo, generar beneficios ambientales y sociales para las comunidades locales. El bono incluye un posible pago por desempeño financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Debido a su estructura, el riesgo del proyecto se transfiere de los donantes a los inversionistas, lo que crea oportunidades para la inversión privada en actividades de conservación que se apoyan en parámetros y modelos cuantificables.
En el Mecanismo Piloto de Subastas para la Mitigación del Cambio Climático y la Reducción de las Emisiones de Metano, se utilizan subastas y garantías de precios para movilizar la inversión privada en iniciativas de acción climática. Desde que se puso en marcha en 2015, se han pagado aproximadamente USD 55 millones a los inversionistas a cambio de créditos de carbono que representan más de 21 millones de toneladas de CO2 equivalente. El pago final de los bonos de este mecanismo se efectuó en diciembre de 2021.
Desarrollar mercados de capitales sostenibles
El BIRF fue un pionero del mercado de bonos verdes: en 2008 emitió el primer bono etiquetado como tal. Desde entonces, emitió instrumentos por casi USD 18 000 millones. En el caso de los bonos verdes, el BIRF asigna montos equivalentes a actividades admisibles con las que se busca abordar el cambio climático. El Banco ha ampliado su enfoque para emitir bonos de desarrollo sostenible que permiten brindar apoyo a todas sus actividades. También ayuda a los países a alcanzar sus objetivos climáticos y ambientales brindándoles asistencia técnica para que puedan desarrollar mercados de capitales y sistemas financieros más ecológicos y sostenibles, facilitar soluciones basadas en el mercado y orientar el capital privado hacia sus prioridades ambientales y sociales. En el ejercicio de 2022, facilitamos la emisión del bono verde soberano de Colombia y ayudamos al país a elaborar una taxonomía verde para identificar proyectos y actividades que puedan financiarse con este tipo de bonos. Además, elaboramos informes sobre el impacto que generó la emisión de estos instrumentos para Egipto e Indonesia, así como para la empresa estatal PT Indonesia Infrastructure Finance.
Informar a los países sobre las soluciones y los productos financieros
En enero de 2022, el Banco inició el proceso de transición por el cual se abandona la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para adoptar nuevas tasas de referencia. En este contexto, estamos ayudando a los países a tomar decisiones informadas sobre sus opciones de financiamiento y gestión de riesgos en el marco de las nuevas condiciones financieras. Para esto, nos valemos de campañas de comunicación, actividades de capacitación virtuales dirigidas a los prestatarios y al personal, y contactos bilaterales. También hemos fijado tasas de interés por un valor superior a los USD 7000 millones para mitigar el riesgo financiero que se prevé conllevará la transición.
Adicionalmente, asesoramos sobre posibles soluciones de financiamiento a los países que siguen haciendo frente a un contexto de recursos escasos, espacio fiscal limitado y aumento de la deuda pública. En el ejercicio de 2022, adaptamos las condiciones de reembolso para reducir el servicio de la deuda de Botswana y atenuar las dificultades de Kazajstán con su endeudamiento, ofrecimos a Rwanda una solución de financiamiento combinado, ayudamos a ampliar el acceso de México al financiamiento en moneda nacional y optimizamos las condiciones financieras para las operaciones de desembolso rápido en los países.
Gestionar los riesgos de desastres a través de los mercados mundiales de capitales
El Banco ayuda a los países a incrementar la resiliencia financiera frente a los desastres ampliando su acceso a los mercados de reaseguros y de capital. Nuestra Tesorería trabaja con los Gobiernos para preparar y ejecutar transacciones de transferencia de riesgos antes de que ocurra una catástrofe. Hasta junio de 2022, ayudamos a los países a transferir a los mercados internacionales riesgos de desastres por un valor de USD 5100 millones. De este monto, USD 843 millones corresponden a bonos para catástrofes emitidos por el BIRF que se encuentran actualmente en circulación en los mercados de capitales y con los que se abordan los riesgos de terremotos y huracanes en Filipinas, Jamaica y México. En octubre de 2021, organizamos un evento junto con el Consejo de Asesoramiento Empresarial de Asia y el Pacífico, el Foro Financiero de Asia y el Pacífico, y la Autoridad de Seguros de Hong Kong, en el que se analizó de qué manera los bonos para catástrofes pueden ayudar a transferir los riesgos de desastres naturales a los inversionistas internacionales.
Desarrollar capital humano para la gestión de activos del sector público
La Alianza de Asesoría y Gestión de Reservas de la Tesorería del Banco Mundial (RAMP) ofrece servicios de fortalecimiento de la capacidad y de gestión de activos, según la demanda, a los administradores de activos del sector oficial. Ayuda a bancos centrales, instituciones financieras internacionales, fondos de pensión y fondos soberanos de inversión a fortalecer la capacidad y mejorar las operaciones de inversión a través de misiones de asesoría, talleres técnicos y conferencias internacionales. Esta alianza actualmente brinda servicios a 73 instituciones, entre ellas, 6 de países de ingreso bajo y 6 de países afectados por FCV. Asimismo, el Fondo Fiduciario de la RAMP incorpora como miembros a los bancos centrales y otras entidades del sector público de países clientes de la AIF o afectados por FCV que, de otra manera, no podrían costear su participación en este programa.