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Perspectivas Económicas Mundiales

Crecimiento lento, desafíos normativos

Resumen

Perspectiva Mundial

Se espera que el crecimiento mundial se recupere en 2020 hasta ubicarse en un 2,5 %, un valor ligeramente superior al 2,4 % registrado el año pasado, el más bajo desde la crisis,  en un contexto de merma del comercio y la inversión. Sin embargo, predominan los riesgos a la baja, entre ellos, la posibilidad de que vuelvan a agravarse las tensiones comerciales y se produzcan fuertes caídas en las principales economías y alteraciones financieras. Los mercados emergentes y economías en desarrollo deben reconstruir el espacio de las políticas macroeconómicas a fin de incrementar su resiliencia ante crisis adversas y  llevar adelante reformas decisivas que permitan impulsar el crecimiento a largo plazo.

  2016 2017 2018 2019e 2020f 2021f 2022f
Mundo 2.6 3.2 3.0 2.4 2.5 2.6 2.7
Economías avanzadas 1.7 2.4 2.2 1.6 1.4 1.5 1.5
Economías emergentes y en desarrollo 4.2 4.5 4.3 3.5 4.1 4.3 4.4
   Asia oriental y el Pacífico 6.4 6.5 6.3 5.8 5.7 5.6 5.6
   Europa y Asia central 1.9 4.1 3.2 2.0 2.6 2.9 2.9
   América Latina y el Caribe -0.3 1.9 1.7 0.8 1.8 2.4 2.6
   Oriente Medio y Norte de África 5.3 1.1 0.8 0.1 2.4 2.7 2.8
   Asia meridional 8.1 6.7 7.1 4.9 5.5 5.9 6.0
   África al sur del Sahara 1.3 2.7 2.6 2.4 2.9 3.1 3.3
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Proyecciones Regionales

En casi todas las regiones en desarrollo, el crecimiento ha sido menor al esperado, reflejo de los resultados menos favorables en casi la mitad de dichas economías. Se espera que en 2020-21 repunte la actividad en la mayor parte de las regiones, pero esta recuperación dependerá en gran medida de que se produzca un rebote en un puñado de grandes economías emergentes y en desarrollo, algunas de las cuales están saliendo de profundas recesiones o abruptas desaceleraciones. En todas las regiones persisten los riesgos a la baja.

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    Asia oriental y el Pacífico

    El crecimiento de la región se atenuará, según las proyecciones, y se ubicará en el 5,7 % en 2020, como reflejo de la moderada desaceleración de China, que mostrará una tasa del 5,9 % este año en un contexto desfavorable tanto dentro del país como en el ámbito internacional, lo que incluye el impacto persistente de las tensiones comerciales. Si se excluye China, las proyecciones indican que el crecimiento regional se recuperará ligeramente para llegar al 4,9 %, dado que la demanda interna se verá beneficiada por la presencia de condiciones financieras en general favorables, bajos niveles de inflación y fuertes flujos de capital en algunos países (Camboya, Filipinas, Tailandia y Vietnam), y como consecuencia de la puesta en marcha de grandes proyectos de infraestructura (Filipinas y Tailandia). El crecimiento regional también se verá beneficiado con la reducción de la incertidumbre respecto de las políticas comerciales en el mundo y la recuperación moderada, aunque aún tenue, del comercio mundial.
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    Europa y Asia central

    Se espera que el crecimiento de la región se afirme en torno al 2,6 % en 2020; en esta previsión se toma como supuesto que los precios de los principales productos básicos se estabilizarán, la zona del euro crecerá y Turquía y Rusia se recuperarán (con un 3 % y un 1,6 %, respectivamente). Según las proyecciones, las economías de Europa central se desacelerarán hasta situarse en un 3,4 % como consecuencia del debilitamiento del apoyo fiscal y la persistencia de las presiones demográficas, mientras que los países de Asia central crecerán a un ritmo sólido impulsados por los avances en las reformas estructurales. En los Balcanes occidentales, se prevé que el crecimiento se consolidará en un 3,6 % (aunque es posible que las consecuencias de los devastadores terremotos sufridos en la región influyan en las perspectivas), mientras que en el sur de la región del Cáucaso, se desacelerará a un 3,1 %.
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    América Latina y el Caribe

    Se espera que en 2020 el crecimiento regional aumente al 1,8 % a medida que se consolide el crecimiento en las economías más grandes y se eleve la demanda interna en toda la región. En Brasil, se prevé que el aumento de la confianza entre los inversionistas y la flexibilización gradual de las condiciones del financiamiento y el mercado laboral sirvan de base para que el crecimiento se acelere al 2 %. En México, el crecimiento aumentará al 1,2 % debido a que la merma en la incertidumbre normativa contribuirá a que las inversiones repunten, mientras que se prevé que Argentina se contraiga a un ritmo más lento, del 1,3 %. En Colombia, los avances en los proyectos de infraestructura permitirán respaldar un aumento en el crecimiento, previsto en un 3,6 %. Asimismo, se espera que el crecimiento de América Central se consolide en un 3 % gracias a la flexibilización de las condiciones crediticias en Costa Rica y el alivio tras los problemas en los proyectos de construcción en Panamá. En el Caribe, el crecimiento se acelerará hasta llegar al 5,6 %, principalmente debido a la producción de petróleo en altamar en Guyana.
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    Oriente Medio y Norte de África

    Según las previsiones, en 2020 el crecimiento de la región se acelerará a una tasa modesta del 2,4 %, en gran parte debido al aumento de las inversiones y el surgimiento de climas más propicios para los negocios. Los exportadores de petróleo crecerán un 2 %. En las economías que integran el Consejo de Cooperación del Golfo, las inversiones en infraestructura y las reformas vinculadas con el clima para los negocios impulsarán un crecimiento del 2,2 %. Por otro lado, se prevé que la economía de Irán se estabilice tras un año de contracción a medida que se atenúe el impacto de las sanciones impuestas por Estados Unidos, y la producción y exportación de petróleo se estabilicen. En Argelia se espera un aumento del 1,9 % en el crecimiento debido a la reducción de la incertidumbre normativa y el repunte de las inversiones. Los países importadores de petróleo, por su parte, crecerán a un 4,4 %, según las previsiones. Asimismo, se espera que el aumento de las inversiones y del consumo privado sirvan de base para una suba del 5,8 % en el crecimiento de Egipto en el ejercicio de 2020.
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    Asia meridional

    Según las previsiones, el crecimiento de la región alcanzará un 5,5 % en 2020, como consecuencia del modesto repunte que se espera en la demanda interna, de los efectos positivos que tendrá la acomodación de las políticas en India y Sri Lanka, y del aumento de la confianza en el ámbito de los negocios y el apoyo derivado de las inversiones en infraestructura en Afganistán, Bangladesh y Pakistán. En India, donde se espera que persista la debilidad en el crédito otorgado por compañías financieras no bancarias, el crecimiento se desacelerará hasta el 5 % en el ejercicio de 2019-20 (que finaliza el 31 de marzo) y se recuperará hasta llegar al 5,8 % en el ejercicio siguiente. En Pakistán, el crecimiento aumentará al 3 % durante el próximo ejercicio económico después de haber tocado fondo con el 2,4 % en el ejercicio de 2019-20, que finaliza el 30 de junio. En Bangladesh, por otro lado, el crecimiento se atenuará, según las previsiones, y se situará en el 7,2 % en el ejercicio de 2019-20 (que finaliza el 30 de junio) y en el 7,3 % en el siguiente. Por último, se prevé que en Sri Lanka el crecimiento aumente al 3,3 %.
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    África al sur del Sahara

    Según se espera, el crecimiento de la región repuntará a un 2,9 % en 2020. En esta previsión se da por supuesto que mejorará la confianza de los inversionistas en algunas de las grandes economías de la región, se atenuarán los problemas energéticos, el incremento de la producción petrolera contribuirá a la recuperación de los países exportadores de petróleo y se mantendrán las sólidas tasas de crecimiento de los exportadores de productos básicos agrícolas. Las proyecciones son menos favorables de lo que se anticipaba como reflejo de la merma en la demanda de los principales socios comerciales, la baja en los precios de los productos básicos y los acontecimientos adversos registrados en varios países. En Sudáfrica, se espera que el crecimiento aumente al 0,9 %, siempre que el programa de reforma de la nueva administración cobre impulso, se atenúe la incertidumbre normativa y se recupere gradualmente la inversión. En Nigeria, por otro lado, el crecimiento se acercará al 2,1 % como consecuencia de un marco macroeconómico que no genera confianza. El crecimiento de Angola, en tanto, se acelerará al 1,5 %, siempre que las reformas en curso den como resultado mayor estabilidad macroeconómica, un mejor entorno para los negocios y un aumento de la inversión privada. En la Unión Económica y Monetaria del África Occidental, por su parte, el crecimiento se mantendrá en el 6,4 %. En Kenya, por último, se prevé que se acerque al 6 %.