América Latina y el Caribe : panorama general

  • Tras seis años de desaceleración en el crecimiento, en 2017 América Latina y el Caribe (ALC) retomó lo que parecía un sendero de crecimiento moderado aunque ascendente. Desafortunadamente, este camino tan esperado no pudo ser luego de que la región se topara con varios obstáculos en el camino. Ahora, comienza una nueva etapa de débil desempeño económico.

    Las economías más grandes de América Latina y el Caribe se enfrentan a una recesión, turbulencias macroeconómicas o a una desaceleración en el crecimiento. Por ejemplo, la recesión argentina se profundizará antes de que comience la recuperación. También se espera que continúe la desaceleración en México. Sin embargo, datos recientes de Colombia apuntan a una expansión gradual. 

    Se prevé que el crecimiento de la región sea moderado en 2019, con 1,7 por ciento, un reflejo de las condiciones desafiantes que enfrentan varias de las economías más grandes. Se estima que un impulso gradual en Brasil y una recuperación en Argentina contribuyan a una aceleración del crecimiento, de 2,5 por ciento en 2020 a 2,7 por ciento en 2021. Se prevé que el crecimiento en América Central se acelere moderadamente en el período contemplado a medida que la subregión supere el difícil año 2018. En el Caribe, se prevé que el crecimiento se desacelere de 4,3 por ciento en 2018 a 3,4 por ciento en 2019.

    Los principales desafíos América Latina y el Caribe incluyen un escenario de crecimiento mixto acompañado de un complejo entorno macro y externo en varios países, así como flujos sin precedentes de migraciones intrarregionales. Estamos viendo grandes corrientes migratorias tanto de Venezuela como de América Central. Con la desaceleración en el crecimiento, muchos de los que dejaron la pobreza atrás corren el riesgo de recaer en ella.

    A pesar de un débil entorno comercial a nivel global, el crecimiento de las exportaciones regionales tomó velocidad, impulsado por la desviación del comercio que tuvo lugar como respuesta a los aranceles bilaterales entre los Estados Unidos y China y por el sólido crecimiento de los Estados Unidos. A medida que estos efectos se diluyen y el comercio internacional se reduce aún más,  las exportaciones regionales podrían sufrir una desaceleración.

    Los riesgos en torno a las perspectivas de crecimiento siguen siendo negativos. Una desaceleración más aguda de lo previsto en los Estados Unidos y China podría tener efectos negativos sobre el crecimiento regional a través de los canales comerciales, financieros y de las materias primas. Una respuesta negativa de los mercados a las débiles posiciones fiscales y alteraciones causadas por desastres naturales son otros de los riesgos significativos.

    El crecimiento por sí solo no es suficiente para mantener las recientes conquistas sociales y para reducir la persistente desigualdad que aqueja a la región. Para lograrlo, los países deben invertir en su gente, en particular en los pobres. ALC sigue teniendo un mal desempeño en educación: alrededor de uno de cada tres jóvenes no termina la escuela secundaria. Invertir en una educación de calidad jugará un papel importante a la hora de permitirles a los pobres beneficiarse y contribuir al crecimiento económico futuro. 

    América Latina y el Caribe está sumamente expuesta y es muy vulnerable a varios desastres naturales, como los terremotos e inundaciones, que pueden devastar regiones enteras, o los huracanes que azotan los estados caribeños. La región es una de las más vulnerables debido a la elevada densidad poblacional de las áreas donde golpean estos desastres y a la necesidad de mejorar las prácticas de gestión de riesgos. Por suerte, estamos mejorando en términos de comprender y gestionar estos riesgos. Entre los ejemplos respaldados por el Banco Mundial están los bonos catastróficos para terremotos de la Alianza del Pacífico. Así mismo, la distribución de riesgos entre países, a través de instrumentos como el Mecanismo de Seguro contra Riesgos Catastróficos del Caribe (CCRIF), puede proporcionar fondos de fácil acceso para la recuperación, luego de que un país miembro se vea afectado por un huracán.

    Última actualización: Oct 16, 2019

  • Nuestro trabajo se basa en una estrategia de tres pilares: promover el crecimiento inclusivo, invertir en capital humano y construir resiliencia. Esto incluye fomentar una mejor gobernanza e integración económica y aprovechar el financiamiento privado para atender las necesidades apremiantes de desarrollo de la región. El Banco Mundial también se está enfocando en mejorar las vidas de los más vulnerables, incluidos los grupos históricamente excluidos, como las mujeres, los afrodescendientes y los pueblos indígenas. Asociarse con las diferentes voces de la sociedad es clave para estos esfuerzos.

    El Banco Mundial ofrece un paquete de servicios financieros que va más allá de los préstamos tradicionales como seguros de riesgos, seguros climáticos, financiamiento para la adaptación al clima, swaps de productos básicos. La institución también sirve como una fuente inagotable de ideas y experiencias globales y un lugar de encuentro de actores clave para facilitar soluciones de desarrollo adaptadas a las necesidades de cada país.

    Invertir en capital humano: mejorar la calidad de la educación es fundamental para desarrollar las habilidades que exige el mercado de trabajo global. ALC ha experimentado una expansión histórica en el acceso a la educación superior, pero aún queda mucho por hacer en términos de calidad y eficiencia. Solo la mitad de los que ingresan a institutos de educación superior se gradúan a tiempo. La desigualdad persiste tanto en el acceso como en las oportunidades. El Banco Mundial apoya una serie de iniciativas diseñadas para mejorar los servicios de educación y nutrir el capital humano necesario para el desarrollo futuro.

    Proteger a los vulnerables: América Latina sufrió una profunda transformación en los últimos 15 años. Entre 2000 y 2014, la pobreza extrema (personas que viven con 2,5 dólares o menos por día) se redujo en más de la mitad (del 25,5 % al 10,8 %) y la pobreza general (menos de 4 dólares por día) disminuyó drásticamente del 42,8 % al 23,4 %. Sin embargo, la desigualdad aún abunda y muchos grupos vulnerables siguen en riesgo. A pesar de las ganancias, 82 millones de personas aún viven en la pobreza extrema. La clase media, que vive con 10 a 50 dólares por día, representa el 35 % de la población total de la región. Sin embargo, casi el 39 % de los latinoamericanos vive con 4 a 10 dólares por día y sigue siendo vulnerable a caer nuevamente en la pobreza. La mejora de la calidad de los servicios de salud y la modernización de los sistemas de protección social se encuentran en la parte superior de la agenda regional del Banco Mundial. Los desafíos clave relacionados con la salud para ALC en el futuro son cómo brindar atención efectiva a lo largo del ciclo de vida a medida que las poblaciones envejecen y cómo garantizar la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud. La región ha estado a la vanguardia de la innovación en protección social, pero aún persisten los subsidios regresivos, la desigualdad de oportunidades y la exclusión de los grupos desfavorecidos (pueblos indígenas, afrodescendientes, personas con discapacidades y otros).

    Crecimiento inclusivo: el Banco Mundial está trabajando estrechamente con los países para abordar los desequilibrios fiscales y externos, fortalecer los servicios de infraestructura y fomentar el desarrollo del sector privado, la innovación y el empleo. Desde un punto de vista macroeconómico, la necesidad de reducir los déficits fiscales y reconstruir los ahorros son los principales desafíos que enfrenta la región. Las necesidades de infraestructura de ALC son enormes: la región tiene una brecha de inversión estimada de 180 mil millones de dólares por año.

    Mejora de la gobernabilidad: a través de la financiación y el intercambio de conocimientos de alto nivel, el Banco Mundial está trabajando para fomentar una gobernanza más efectiva y transparente para mejorar los servicios y respaldar una respuesta integrada a los desafíos sociales, como el aumento del crimen y la violencia.

    Gestión de riesgos: a pesar de las grandes ganancias sociales de los últimos años, casi 4 de cada 10 hogares en la región están a solo un desastre de volver a caer en la pobreza. A menudo, los más pobres son los que más sufren por estos choques, a los que les siguen menores probabilidades de conseguir un empleo y menores tasas de consumo. La región debe esforzarse para protegerse mejor contra los desastres naturales y las crisis económicas y sociales (como el crimen y la violencia). Esto se puede hacer fortaleciendo las políticas de gestión de riesgos y desastres y desarrollando mercados para el crédito y los seguros para contribuir a una recuperación más rápida. La preparación es costosa, y las recompensas pueden parecer lejanas, pero el costo de la inacción es mucho mayor. El Grupo del Banco Mundial (GBM) ha sido pionero en el apoyo a soluciones innovadoras basadas en el mercado para eliminar riesgos en ALC, como el reciente Bono Catastrófico para la Alianza del Pacífico.

    Última actualización: Abr 05, 2019

  • Durante el año fiscal 2018, el Banco Mundial aprobó US$4300 millones en préstamos a la región, incluidos US$3900 millones en préstamos del BIRF y US$428 millones en compromisos de la AIF. El Banco también emitió por primera vez bonos catastróficos multinacionales entre Chile, Colombia, México y Perú, valuados en más de US$1300 millones. Las prioridades para la región se centran en apoyar el crecimiento inclusivo a través de una mayor productividad y competitividad, con énfasis en inversiones orientadas a la educación, salud y otros aspectos del capital humano. También invirtió en infraestructura y trabajó en mejorar la capacidad de los países de gestionar y sobrellevar conmociones tales como desastres naturales, trastornos económicos y criminalidad y violencia, mientras promueve una mayor transparencia y rendición de cuentas. Asimismo, el Banco Mundial priorizó la inclusión de grupos que tradicionalmente han sido excluidos, incluidos pueblos indígenas y comunidades rurales. Dado que las necesidades de un país muchas veces exceden los recursos públicos, el Banco apoyó actividades e intervenciones que, en la medida de lo posible, capten el interés de la inversión privada.

    El Banco Mundial adapta sus amplios servicios financieros, de conocimiento y convocatoria a las distintas necesidades de la región. Los países acuden cada vez más al Banco Mundial para asuntos que van más allá de los préstamos directos, aprovechando algunos servicios como seguros de riesgo, canjes de materias primas, financiamiento para adaptación al clima, asistencia técnica, asistencia para convocatorias e investigaciones para el desarrollo.

    Uno de los informes recientes fue “Afrodescendientes en América Latina: hacia un marco de inclusión”. Hoy en día, alrededor de uno de cada cuatro latinoamericanos se autoidentifica como afrodescendiente. Representan una población muy heterogénea y están distribuidos de forma desigual en toda la región, si bien comparten una historia común de desplazamiento y exclusión. A pesar de los importantes avances de la última década, los afrodescendientes siguen estando sobrerrepresentados entre los pobres y subrepresentados en puestos de decisión, tanto en el sector privado como público. El informe propone un marco para organizar y pensar en el sinnúmero de opciones disponibles para atender su situación, en base a la experiencia acumulada por la región y los datos disponibles.

    Otro informe fue “Los empleos del mañana: tecnología, productividad y prosperidad compartida en América Latina y el Caribe”. El informe analiza la adopción de tecnología y su impacto en el crecimiento inclusivo a través de la productividad, puestos de trabajo, tipos de capacidades y salarios en América Latina. El informe pone especial atención en dos dimensiones del crecimiento económico inclusivo: crecimiento general de los puestos de trabajo y cómo los trabajadores menos capacitados y de menores recursos también pueden beneficiarse de la adopción de tecnología.

    Algunos aspectos principales de estos programas incluyen:

    Panamá: Plan Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Diseñado en conjunto con las comunidades indígenas de Panamá y el gobierno de este país, el proyecto beneficia a alrededor de doscientos mil indígenas, particularmente mujeres y jóvenes, que son las poblaciones más excluidas. Respalda las inversiones propuestas por las autoridades tradicionales, centradas en el acceso, calidad y pertinencia cultural de la prestación de servicios de salud, educación y agua y saneamiento. También incluye inversiones para mejorar la capacidad de gobernanza, planeamiento y coordinación entre autoridades indígenas y el gobierno de Panamá, con miras a contribuir a la reducción de algunos de los niveles más altos de desigualdad étnica existentes en la región. Dentro de los primeros meses de la implementación, sobresalen dos resultados: primero, promulgación de un Decreto Ejecutivo para legalizar formalmente al Consejo Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas; y segundo, la aceptación por parte de las Autoridades indígenas de incluir una asesora mujer en cada delegación que participe del Consejo.

    Honduras: el Proyecto Competitividad Rural (COMRURAL) busca incrementar la productividad y competitividad de alrededor de 7200 pequeños productores rurales en Honduras, vinculándolos a los mercados doméstico e internacional. Comrural promueve el establecimiento de asociaciones productivas entre productores y socios comerciales y apoya el desarrollo de planes de negocios. A la fecha, generó más de 9000 puestos de trabajo y ayudó a mejorar la competitividad en sectores como los cafés especiales, horticultura, frutas, lácteos, apicultura, turismo rural y acuicultura. Los productores apoyados por Comrural representan el 30 por ciento de todos los cafés especiales exportados por Honduras a los Estados Unidos, Europa y Asia.

    Colombia: el Banco Mundial proporcionará un préstamo de US$100 millones en respaldo del Proyecto de Catastro Multipropósito para fortalecer la seguridad en la tenencia y facilitar el acceso a la información predial en los municipios seleccionados. En líneas generales, el proyecto apoyará al gobierno en el fortalecimiento del sistema de administración de tierras para que pueda concluir la cobertura nacional del catastro multipropósito y conservar la información en respaldo del mercado inmobiliario en áreas urbanas y rurales. 

    Caribe: el respaldo en curso del Banco Mundial tendiente a mejorar la resiliencia ambiental y de recursos naturales del Caribe incluye:

    • Desarrollo de energía renovable en Santa Lucía y Dominica y creación de un mecanismo de seguro que incluya al sector pesquero en Granada y Santa Lucía.
    • Desarrollo de prácticas agropecuarias sostenibles y competitividad en Jamaica, República Dominicana y la OECO.
    • Ampliación de las zonas marinas protegidas en Belice y fortalecimiento de la protección y resiliencia al clima de la barrera de arrecifes de Belice.
    • Prohibición de contenedores de plástico desechable o poliestireno extruido en toda la OECO.
    • Desarrollo de una planta geotérmica de siete megavatios en Dominica, la primera en el Caribe.

    Última actualización: Oct 16, 2019

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