Coronavirus: La respuesta del Grupo Banco Mundial ante la emergencia mundial de hacer frente a la pandemia. Sepa más

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Panorama general

  • La educación es un derecho humano, un importante motor del desarrollo y uno de los instrumentos más eficaces para reducir la pobreza y mejorar la salud, y lograr la igualdad de género, la paz y la estabilidad. Además de generar beneficios elevados y constantes en términos de ingreso, constituye el factor más importante para garantizar la igualdad de oportunidades. A nivel de las personas, promueve el empleo, los ingresos, la salud y la reducción de la pobreza. A nivel mundial, los ingresos por hora aumentan un 9 % por cada año adicional de escolarización (i). A nivel de las sociedades, contribuye al desarrollo económico a largo plazo, promueve la innovación, fortalece las instituciones y fomenta la cohesión social. En efecto, realizar inversiones inteligentes y eficaces en las personas resulta imprescindible para desarrollar el capital humano con el que se pondrá fin a la pobreza extrema.

    Los países en desarrollo han conseguido enormes avances en la tarea de lograr que los niños asistan a clase, y la cantidad de niños escolarizados ha aumentado en todo el mundo. Sin embargo, tal como se pone de relieve en el Informe sobre el desarrollo mundial 2018 (i), el aprendizaje no está garantizado.

    De acuerdo con datos compilados recientemente, al momento de finalizar la escuela primaria, el 53 % de todos los niños de los países de ingreso mediano y bajo no saben leer ni comprenden un relato breve.

    Esta alta tasa de “pobreza de aprendizajes” (i) —el porcentaje de niños que no pueden leer y entender un relato simple a los 10 años— es una señal de alerta temprana de que las ambiciosas metas del ODS 4 (i) corren peligro.

    Incluso si los países logran reducir su pobreza de aprendizajes a tasas más rápidas que en las últimas décadas, no será posible lograr el objetivo de que "todos los niños sepan leer" para 2030.

    Poner fin a la pobreza de aprendizajes es un objetivo de desarrollo tan urgente como terminar con el hambre, la emaciación y la pobreza extrema; y para cumplirlo se necesitan medidas mucho más decididas de todos los actores. El Banco Mundial está concentrando su apoyo en la educación básica para impulsar acciones que pongan fin a la pobreza de aprendizajes, con el fin de que todos los niños sean lectores competentes y seguros al finalizar la escuela primaria.

    Compromiso

    El Grupo Banco Mundial es la principal entidad de financiamiento de la educación en el mundo en desarrollo (PDF, en inglés). En el ejercicio de 2019, proporcionó aproximadamente USD 3000 millones para programas educativos, asistencia técnica y otros proyectos diseñados para mejorar el aprendizaje y brindar a todas las personas la oportunidad de recibir la educación que necesitan para prosperar. La cartera actual de proyectos de educación asciende a USD 16 000 millones, lo que pone de relieve la importancia de la educación para lograr los objetivos institucionales de poner fin a la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida.

    Trabaja en programas educativos (i) en más de 80 países y se ha comprometido a ayudar a los países a lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 4 (i) para 2030.

    Banco Mundial: Educación y COVID-19

    Dado que tuvieron que cerrar las escuelas, los países recurren a la enseñanza a distancia y otros recursos pedagógicos para mitigar la pérdida del aprendizaje. Esto implica aprovechar el trabajo que ya estaba en marcha y abordar desafíos constantes, como los niveles de accesibilidad en las comunidades para asegurar el acceso igualitario.

    El equipo de educación del Banco Mundial está trabajando para apoyar a los países en la gestión y superación de la actual crisis, además de prestar asesoría en materia de aprendizaje a distancia (i) de manera inmediata y a corto plazo y apoyar operaciones para facilitar el aprendizaje después que termine la pandemia. El Banco también está respaldando reformas educacionales sistémicas para asegurar que las escuelas estén en condiciones de facilitar los contextos de aprendizaje necesarios una vez que los niños regresen a las aulas.

    Última actualización: Abr 13, 2020

  • La estrategia mundial de educación del Grupo Banco Mundial (GBM) se centra en el “aprendizaje para todos” y en garantizar que todos los niños puedan asistir a la escuela y aprender. El GBM se ha comprometido a apoyar a los países a lograr el ODS 4 (i), que insta a garantizar una educación de calidad y a promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos a más tardar en 2030. Además, participó en la redacción del Marco de Acción Educación 2030 y es signatario de este documento, que servirá de guía a los países en el proceso de implementación del ODS relativo a educación.

    Para convertir esta visión en realidad, el GBM trabaja con los países para ayudarlos a mejorar sus sistemas educativos e identificar las formas más adecuadas de generar aprendizaje para los niños, los adultos jóvenes, y aquellas personas que necesiten adquirir habilidades posteriormente en la adultez y para las cuales el futuro del trabajo plantea nuevos desafíos.

    Los principios del GBM

    Adoptar un enfoque integrado respecto del sistema educativo para garantizar el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Los servicios educativos, que incluyen la educación preescolar (i), primaria, secundaria, universitaria (i), e incluso terciaria, deben ser coherentes y estar alineados entre sí.

    Trabajar para garantizar el acceso universal progresivo a la educación de calidad. Para hacer realidad el acceso universal, es necesario que haya igualdad de oportunidades. Se deben satisfacer las necesidades educativas de los niños y los jóvenes adultos de las zonas frágiles o afectadas por conflictos (i), las personas que viven en comunidades marginadas y rurales, las mujeres y las niñas, las poblaciones desplazadas, los estudiantes con discapacidades (i) y otros grupos vulnerables.

    Un enfoque inclusivo y específico. Se comprenden las necesidades de los Gobiernos y se trabaja con ellos para garantizar que la educación beneficie a todos.

    Aspirar a consolidar el financiamiento vinculado a los resultados. Los fondos (i) deben canalizarse adecuadamente y gastarse de manera inteligente en todas las regiones y establecimientos escolares utilizando, para orientar las mejoras, las evidencias y los datos sobre la manera en que se están llevando a cabo los procesos y el impacto de las intervenciones. En 2018, casi el 40 % de las operaciones se realizó a través de mecanismos de financiamiento basado en resultados.

    Utilizar sistemas de medición para orientar las mejoras. Los sistemas de medición (i) son imprescindibles para identificar las regiones y las escuelas que están logrando resultados, reconocer las buenas prácticas y estar al corriente de las medidas que resultan eficaces. Se invierte en el desarrollo de bienes públicos mundiales como SABER y EdStats (i) y se trabaja en los países en sus sistemas de datos.

    Abordar la crisis mundial del aprendizaje

    La alta tasa de pobreza de aprendizajes (i) implica que millones de niños no han podido adquirir habilidades fundamentales, como la alfabetización básica al finalizar la escuela primaria. Si bien crear un sistema educacional de buena calidad puede tardar décadas, para enseñar a los niños a leer se necesita mucho menos: tal vez unos años de esfuerzo concentrado con un maestro medianamente calificado y algunos materiales didácticos adecuados.

    Por lo tanto, el Banco Mundial está concentrando su atención en ayudar a los países a mejorar rápidamente los niveles de competencia en lectura estableciendo una meta de mediano plazo para el aprendizaje, que guiará su trabajo en los países de ingreso mediano y bajo. La nueva meta de aprendizaje (i) —reducir por lo menos a la mitad la pobreza de aprendizajes para 2030— junto con una serie de políticas de promoción de la alfabetización y mejores mediciones del aprendizaje, ayudarán a acelerar los avances para que todos los niños puedan leer a los 10 años.

    Última actualización: Abr 13, 2020

  • En Etiopía, la segunda fase del Proyecto de Mejoramiento de la Calidad de la Educación General (GEQIP II) ayudó a la compra de alrededor de 120 millones de copias de material pedagógico. Además, unos 270 000 maestros de educación primaria y secundaria han completado capacitación antes de entrar en servicio o perfeccionamiento en el servicio, y casi todas las 35 000 escuelas del país han sido inspeccionadas por personal externo y clasificadas en cuatro niveles de desempeño. El proyecto contribuyó a mejorar los resultados de aprendizaje de los estudiantes, aumentando las destrezas básicas en todas las asignaturas en los grados cuarto y octavo entre 2011 y 2015.

    En la República Democrática Popular (RDP) Lao, en 2011-12, solo el 6 % de los niños de entre 3 y 5 años del quintil más pobre dominaban los conocimientos básicos de lectura, escritura y aritmética. Esta situación está cambiando gracias al Proyecto de Educación para la Primera Infancia (ECE) (2014-20), financiado por la Asociación Internacional de Fomento (AIF), que beneficia a 32 000 niños de entre 3 y 5 años de 22 distritos. Como resultado de la iniciativa, casi el 70 % de los niños ha accedido a programas ECE en las aldeas destinatarias y prácticamente el 82 % de los maestros ha recibido capacitación y comentarios en función de programas de observación de clases. Las evaluaciones indican avances considerables en la matrícula escolar, los resultados nutricionales y los niveles de aprendizaje gracias a las intervenciones del proyecto.

    En Perú, el Proyecto de Mejoramiento de la Calidad de la Educación (i) respaldó el Proyecto Educativo Nacional al 2021 del Gobierno, en que se aplica una estrategia para aumentar la calidad y la relevancia de la enseñanza terciaria a través del Sistema Nacional de Acreditación y Certificación de la Calidad de la Educación Superior, proporcionando así un marco de garantía en todos los niveles educativos. El proyecto apoyó a 135 instituciones de educación superior, entre ellas 20 universidades (de un total de 50) y 115 institutos públicos (de un total de 370) del país.

    En 2013, solo el 5 % de los hogares más pobres de Uzbekistán había matriculado a sus hijos en el nivel preescolar. Gracias al Proyecto de Mejoramiento de la Educación Preescolar y Secundaria General (i), hasta julio de 2019, unos 100 000 niños se habían beneficiado con el programa de medio día en 2420 guarderías infantiles rurales, que comprenden alrededor del 49 % de todas las instituciones de educación preescolar o más del 90 % de las jardines rurales del país.

    En Pakistán, el Proyecto de Desarrollo de Habilidades de Punjab (i) apoya un ambicioso programa de capacitación juvenil. Tiene como objetivo enfrentar el alto nivel de desempleo en la provincia, que se deriva de las escasas habilidades y la insuficiente experiencia en la industria y el mercado de sectores económicos clave. El mayor acceso a oficios relevantes para el mercado ofrecidos por proveedores de capacitación de los sectores público y privado permitió la matriculación de 52 000 estudiantes. Alrededor de 80 institutos públicos y privados impartieron cursos en áreas prioritarias y capacitaron a 16 000 egresados.

  • El Grupo Banco Mundial (GBM) colabora estrechamente con organismos de las Naciones Unidas (ONU) y asociados en la tarea del desarrollo, y apoyará de manera decidida a los países en sus esfuerzos para lograr los ODS.

    En 2002, desempeñó un papel fundamental en la creación de la Alianza Mundial para la Educación (AME) (i), integrada por múltiples donantes y un importante asociado en el ámbito de la educación básica. En la actualidad, se llevan a cabo esfuerzos para coordinar mejor el financiamiento para la educación proporcionado por la AME y por la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del GBM para los países más pobres.

    Junto con UNICEF, el GBM estableció en 2016 la Red de Acción por el Desarrollo de la Primera Infancia (ECDAN) (PDF, en inglés), que está congregando a Gobiernos, asociados en la tarea del desarrollo, la sociedad civil, parlamentarios y el sector privado para aumentar las inversiones en el desarrollo en la primera infancia.

    El expresidente del GBM, Jim Kim, fue uno los integrantes de alto nivel de la Comisión de Educación (i), que fue convocada para trazar un camino que permita incrementar la inversión a fin de desarrollar el potencial de todos los jóvenes del mundo.

    En 2019, con apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido, el Banco Mundial puso en marcha el registro sobre la educación en el mundo (i), con el que se evaluarán los factores que impulsan los resultados de aprendizaje en la educación básica en todo el mundo. Con la herramienta se podrán identificar las brechas que existen entre las prácticas actuales y las formas más eficaces y comprobadas para promover el aprendizaje. Además, se dotará a los Gobiernos con un mecanismo para establecer prioridades y monitorear los avances logrados para cerrar esas brechas. Esta colaboración promoverá los objetivos del Proyecto de Capital Humano, un esfuerzo mundial para aumentar y mejorar las inversiones en las personas y lograr mayor equidad y crecimiento económico.

    Enfrentados a la crisis mundial del aprendizaje, el Banco Mundial y el Instituto de Estadística de la UNESCO (UIS) formaron una nueva alianza (i) para ayudar a los países a fortalecer sus sistemas de evaluación del aprendizaje, monitorear mejor el aprendizaje de los estudiantes usando maneras comparables internacionalmente, y ampliar el alcance y la calidad de los datos mundiales de educación.

    Los niños con discapacidades se encuentran entre los grupos más marginados y vulnerables en muchos países, y es más probable que sean excluidos de la educación. La Iniciativa de Educación Inclusiva (IEI) (i) es un fondo fiduciario financiado por múltiples donantes y supervisado por el Banco Mundial. Creado en 2019 con apoyo del Organismo Noruego de Cooperación para el Desarrollo (Norad) y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID), realiza inversiones en experiencia técnica y recursos de conocimientos catalizadores que apoyan a los países a mejorar progresivamente la educación inclusiva para los niños con distintos tipos de discapacidad.

    El GBM, junto con donantes bilaterales como Noruega, Estados Unidos y Alemania, apoya el programa Resultados de Educación para Todos los Niños (REACH) (i), que ayuda en la recopilación de datos sobre el uso del financiamiento basado en resultados en el sector educativo.

    También se ha asociado con el DFID y la Children’s Investment Fund Foundation en el Fondo Estratégico para la Evaluación de Impacto (SIEF) (i).

    Otros asociados (a través de fondos fiduciarios) son Australia, la Comisión Europea, Corea, Japón y Rusia (i).

    El GMB también trabaja con asociados como la Iniciativa a Favor del Mundo Árabe (i), el Grupo de Investigación sobre la Educación (BE²), el Grupo Consultivo sobre Desarrollo en la Primera Infancia, la Alianza Mundial del Libro (i), la Red Global de Lectura (i), el Fondo Malala (i) y Teach for All (i).

    Última actualización: Abr 13, 2020

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