La educación secundaria es el puente entre la escuela primaria y el mundo adulto, ya sea la educación superior o el mercado laboral. Su importancia trasciende lo individual: una población con educación secundaria completa es clave para aumentar la competitividad y el PIB de un país.
La educación secundaria cumple cuatro propósitos fundamentales para los jóvenes y para la sociedad: preparar a los estudiantes para acceder a la educación superior; prepararlos para el mundo del trabajo; fomentar su desarrollo social y personal; y, en el contexto latinoamericano, brindar educación compensatoria a quienes terminaron la primaria sin dominar habilidades básicas de lectura, escritura y matemáticas.
El Banco Mundial reconoce que la educación secundaria es una inversión estratégica que los países de América Latina y el Caribe pueden hacer para romper el ciclo de pobreza, reducir la desigualdad y preparar a su población para una economía del conocimiento. Su apoyo combina financiamiento a escala, asistencia técnica focalizada, herramientas de medición y un diálogo de política sostenido con los gobiernos de la región, con el objetivo de que cada joven pueda completar una educación secundaria de calidad que le abra las puertas a la universidad y a un empleo digno.