Salvo por los padres, ningún otro individuo ejerce tanta influencia en el futuro de un niño como su maestro. Los docentes son el factor más determinante de la calidad educativa dentro del sistema escolar, y la evidencia de su impacto se acumula año tras año en nuevos países y contextos.
La razón es estructural además de pedagógica. En muchos países de América Latina, los docentes representan hasta el 95% del presupuesto educacional. Esto significa que asegurar el mejor desempeño de los docentes no es solo una cuestión de calidad educativa, sino también de eficiencia en el uso de los recursos públicos.
La crisis de aprendizaje que afecta a la región es, en gran medida, una crisis de enseñanza. Estudios han destacado el rol crucial que juegan las prácticas docentes en los resultados de aprendizaje de los estudiantes. Un maestro efectivo no solo transmite conocimientos: prepara a los estudiantes para buscar, analizar y usar información de manera crítica, y les ayuda a desarrollar habilidades socioemocionales que se miden menos en las pruebas pero que rinden frutos a lo largo de la vida, como la constancia, la resiliencia y el trabajo en equipo.
El Banco Mundial aborda la calidad docente como la palanca más poderosa para mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe.