Panorama general

  • En la actualidad, más de 4000 millones de habitantes en todo el mundo —más del 50 % de la población mundial— viven en ciudades. Se cree que esta tendencia continuará. En 2050, la población urbana se duplicará, y casi 7 de cada 10 personas vivirán en ciudades.

    Dado que más del 80 % del producto interno bruto (PIB) mundial se genera en las ciudades, la urbanización si se gestiona adecuadamente puede contribuir al crecimiento sostenible, aumentando la productividad y facilitando la innovación y el surgimiento de nuevas ideas.

    Sin embargo, el ritmo y la magnitud de la urbanización plantea desafíos, como satisfacer la creciente demanda de viviendas asequibles, de sistemas de transporte bien conectados y de otros tipos de infraestructuras y servicios básicos, así como de empleo, en particular para los casi 1000 millones de pobres que viven en asentamientos urbanos informales para estar cerca de las oportunidades.

    Las ciudades también cumplen una función importante en la lucha contra el cambio climático, ya que consumen cerca de dos tercios de la energía del mundo, y son responsables de más del 70 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. A medida que las ciudades crecen, también aumenta su exposición a los riesgos climáticos y de desastres. Casi 500 millones de residentes urbanos viven en zonas costeras, lo que los hace más vulnerables a las marejadas ciclónicas y al aumento del nivel del mar.

    Construir ciudades que “funcionen” —que sean inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles— requiere coordinación normativa intensiva y oportunidades de inversión. Una vez que se construye una ciudad, su estructura física y patrones del uso del suelo pueden permanecer durante generaciones, dando lugar a una expansión insostenible.

    Los Gobiernos nacionales y locales desempeñan un rol importante: deben actuar ahora, configurar el desarrollo futuro de las ciudades y crear oportunidades para todos.

    Última actualización: Abr 01,2019

  • La labor del Banco Mundial en materia de desarrollo urbano tiene como objetivo crear comunidades y ciudades sostenibles a través de un proceso de urbanización que promueve la inclusividad, la resiliencia y las bajas emisiones de carbono, la productividad y la habitabilidad, para contribuir al Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 11, a la implementación de la Nueva Agenda Urbana, (i) así como a los objetivos del Banco Mundial de poner fin a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida.

    El Banco Mundial invierte un promedio de USD 6000 millones anuales en proyectos de desarrollo urbano y resiliencia urbana. A través de una combinación de financiamiento para proyectos de inversión, préstamos para el desarrollo de políticas y fondos para programas basados en los resultados, el Banco procura ayudar a las ciudades a satisfacer las demandas fundamentales de la urbanización.

    La estrategia de desarrollo urbano del Banco Mundial se concentra en tres prioridades esenciales para lograr el ODS 11 e implementar con éxito la Nueva Agenda Urbana:

    • Financiar la Nueva Agenda Urbana

    La inversión mundial que se necesita para infraestructura urbana asciende a entre USD 4,5 billones y USD 5,4 billones anuales, incluida una prima de entre 9 % y 27 % para que las obras sean resilientes al clima y generen bajas emisiones de carbono. La mayor parte de estas necesidades surge en el mundo en desarrollo y solo una pequeña fracción de esta infraestructura urbana puede ser financiada con recursos proporcionados por organismos de asistencia. En este contexto, la estrategia del Banco Mundial está guiada por el objetivo de ayudar a las ciudades a ampliar su acceso a financiamiento de múltiples fuentes, incluido el financiamiento privado y comercial.

    • Promover el desarrollo territorial

    Un segundo elemento clave del ODS 11 es promover el desarrollo territorial en los países y las ciudades en desarrollo. Las actividades económicas se concentran en unos pocos lugares: solo el 1,5 % de la superficie terrestre del planeta es hábitat de la mitad de la producción mundial. Se trata de una concentración tanto inevitable como conveniente. Se ha comprobado que los países prósperos y pacíficos han conseguido buenos resultados al acercar a las personas y los negocios en las ciudades, aprovechando así las economías de aglomeración para aumentar la productividad, la creación de empleo y el crecimiento económico.

    La labor del Banco Mundial en el ámbito del desarrollo territorial examina no solo a las ciudades como entidades individuales, sino también la conectividad entre ellas que permite un crecimiento económico más rápido y vincula a las personas con mejores trabajos.

    • Aumentar la resiliencia urbana frente al cambio climático y los riesgos de desastres

    El tercer elemento clave para conseguir el ODS 11 es crear resiliencia ante los desastres y el cambio climático. Hoy, el 90 % de la expansión urbana tiene lugar en países en desarrollo y gran parte de ella se lleva a cabo cerca de peligros naturales, ríos y litorales, y en asentamientos informales y no planificados. La falta de infraestructura adecuada, de planificación del uso del suelo y de códigos de construcción aumenta los riesgos a los que están expuestos los habitantes urbanos.

    Los segmentos más pobres de la población son particularmente vulnerables ya que tienden a vivir en asentamientos más peligrosos y carecen de las redes de protección social necesarias para recuperarse de crisis económicas o ambientales. Por lo tanto, preparar a las ciudades para los desastres y los riesgos climáticos y fortalecer la resiliencia urbana son medidas fundamentales de todos los esfuerzos de desarrollo y de reducción de la pobreza.

    Las tres prioridades se traducen en seis líneas de actividad:

    • Ciudades y crecimiento económico
    • Pobreza e inclusión urbanas
    • Servicios e infraestructura municipales
    • Vivienda y tierras asequibles
    • Gobernanza, finanzas y gestión urbanas
    • Ciudades y entorno urbano

    Última actualización: Abr 01,2019

  • Servicios de investigación y análisis

    Comprender la urbanización: el Banco Mundial está realizando estudios sobre el desarrollo del espacio urbano, la vivienda y el medioambiente urbano, centrándose en los Exámenes de urbanización (i) a nivel regional y nacional que tienen como objetivo apoyar a las autoridades nacionales y municipales en su proceso de reflexión estratégica acerca de las oportunidades derivadas de la urbanización, y los desafíos que esta representa.

    A continuación se presentan otras herramientas y estudios analíticos para ayudar a las ciudades a gestionar la urbanización e impulsar el crecimiento inclusivo y sostenible:

    Financiar la Nueva Agenda Urbana

    El Banco Mundial ayuda a las ciudades y los Gobiernos nacionales a aplicar el marco financiero para atraer inversiones y crecer de manera sostenible. El Banco está ayudando a los países a establecer y fortalecer las instituciones urbanas para que mejoren la infraestructura y los servicios, por ejemplo:

    • En África al sur del Sahara, el Banco Mundial tiene una cartera de operaciones de casi USD 1100 millones en proyectos urbanos que se centran en mejorar el desempeño financiero e institucional y fortalecer la descentralización en Etiopía, Kenya, Senegal, Tanzanía y Uganda.
    • En Marruecos, un préstamo del Banco Mundial por valor de 172 millones de euros (i) tiene como objetivo mejorar la capacidad de inversión de la ciudad de Casablanca mejorando los sistemas de gestión de ingresos y atrayendo inversiones privadas para infraestructura y servicios municipales a través de alianzas público-privadas.

    También se necesitan formas innovadoras para movilizar inversiones, incluidos mecanismos de fuentes privadas y no tradicionales, como la captación del valor del suelo, a veces en combinación con bancos multilaterales de desarrollo (BMD) y otros organismos, y mediante la reforma de las transferencias fiscales intergubernamentales y el fortalecimiento de las finanzas municipales.

    • A través de la estrategia de recaudación de capital de su Programa de Ciudades Resilientes (CRP), (i) el Banco Mundial está innovando en esta materia con su estrategia de movilización de capital, en que se incentiva a los líderes urbanos a capitalizar los activos existentes y aprovechar mecanismos de mitigación de riesgos y de ampliación del capital. Se han completado 52 evaluaciones rápidas del capital para ayudar a las ciudades a consolidar la información de referencia respecto de su capacidad y el entorno propicio para atraer capital privado para proyectos de infraestructura.
    • El Programa Ciudades Sostenibles (RECIDE), un esfuerzo conjunto de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Banco Mundial, está empoderando a las ciudades de África al sur del Sahara para aumentar su resiliencia y acceder a una gama más amplia de opciones de financiamiento. RECIDE recibió aprobación para acceder a recursos del Plan de Inversión Externa de la Unión Europea por un monto de hasta 100 millones de euros en garantías y 20 millones de euros en asistencia técnica para financiar, crear y realizar transacciones.
    • La Iniciativa de Capacidad Crediticia de las Ciudades (CCI, por sus siglas en inglés) (i) tiene como objetivo fortalecer el desempeño financiero de los Gobiernos locales y prepararlos para aprovechar los mercados de capital nacionales o regionales sin una garantía soberana. La CCI ha capacitado a más de 630 funcionarios municipales de 250 ciudades en 26 países.

    Promover el desarrollo territorial

    • En el informe del Banco Mundial East Asia and Pacific Cities:Expanding Opportunities for the Urban Poor (Ciudades de Asia oriental y el Pacífico: Mayores oportunidades para los pobres de las zonas urbanas) (i) se incentiva a las ciudades de la región a asegurar un crecimiento urbano inclusivo e igualitario a través de un enfoque multidimensional de la planificación, incorporando aspectos de inclusión económica, espacial y social para fomentar el crecimiento económico y reducir la pobreza.
    • El informe Raising the Bar for Productive Cities in Latin America and the Caribbean (Subamos el estándar para ciudades productivas en América Latina y el Caribe) (i) proporciona un análisis riguroso sobre los factores clave que limitan el desempeño productivo de las ciudades de la región y aporta evidencia que muestra de qué manera la planificación, las inversiones y las reformas normativas para promover un sistema urbano más conectado, y a la vez integrado, pueden propiciar el crecimiento económico y la inclusión.
    • El nuevo informe Which Way to Livable and Productive Cities? A Road Map for Sub-Saharan Africa (¿Cuál es el camino hacia ciudades habitables y productivas? Mapa de ruta para África al sur del Sahara) reúne una gran cantidad de estudios analíticos que indican que no es posible lograr de manera efectiva la habitabilidad y la prosperidad de las ciudades si no se diferencian las prioridades de las ciudades grandes y de los pueblos pequeños. Quizás la falta de capacidad institucional en las aldeas pequeñas de África requiera una transición más lenta de las responsabilidades de planificación y gestión de las inversiones, así como una mejor asistencia técnica para que las instituciones puedan realizar sus tareas.
    • En Kenya, la mayoría de las zonas del norte del país han sido excluidas de las mejoras logradas en las condiciones de vida. El Banco Mundial está poniendo en marcha la Iniciativa de Desarrollo del Norte y Nordeste (NEDI, por sus siglas en inglés), (i) un programa multisectorial que incluye proyectos de transporte, agua, energía, agricultura, medios de subsistencia y protección social para conectar la región con los mercados nacionales y mundiales.

    Aumentar la resiliencia urbana frente al cambio climático y los riesgos de desastres

    En los últimos años, el Banco Mundial ha colaborado con ciudades y pueblos de más de 140 países, invirtiendo USD 5300 millones en proyectos de gestión del riesgo de desastres durante el ejercicio de 2018.

    También ha facilitado el establecimiento de alianzas mundiales, por ejemplo con el Organismo Francés de Desarrollo (AFD) y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB), para apoyar a los países en su labor en materia de resiliencia urbana.

    • A través del Programa de Ciudades Resilientes (CRP), respaldado por el Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR), la Secretaría de Estado para Asuntos Económicos de Suiza (SECO) y otros asociados, el Banco Mundial ayuda a ciudades de todo el mundo a conseguir el financiamiento necesario para crear resiliencia frente al cambio climático y los riesgos de desastres, conectando a los inversionistas con proyectos financiables y manteniendo más seguras y más fuertes a millones de personas.
      • Más de 57 ciudades de 39 países de todo el mundo han participado en el desarrollo de programas de inversión que se pueden financiar con diversos instrumentos financieros.
      • El CRP respalda 20 proyectos en preparación o en ejecución, con compromisos por un monto total de USD 2300 millones.
      • También ha elaborado 13 escaneos de la resiliencia de las ciudades que generan una serie de mapas, visualizaciones y análisis en los que se muestra, espacialmente, la información sobre los riesgos que enfrenta cada ciudad y el entorno construido para orientar la planificación de inversiones que aumentan la resiliencia.
    • La resiliencia urbana se vincula con la sostenibilidad ambiental. La Plataforma Mundial para las Ciudades Sostenibles (GPSC) (i) del Banco Mundial es una alianza y una plataforma de conocimientos que comprende 28 ciudades de 11 países que ha recibido USD 151 millones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM).
      • Esta asistencia ha movilizado USD 2400 millones en cofinanciamiento para proyectos. La plataforma promueve soluciones integradas y conocimientos de vanguardia dirigidos a las ciudades que buscan mejorar su resiliencia y sostenibilidad urbana general en las áreas de indicadores y herramientas, planificación y gestión urbanas integradas, y finanzas municipales.
      • La GPSC proporciona soluciones y conocimientos a las ciudades a través de, por ejemplo, el Marco de Sostenibilidad Urbana. (i) Este documento de orientación elaborado por la GPSC incluye el marco de medición que presenta 177 indicadores en un proceso claramente estipulado para que las ciudades hagan un seguimiento de su sostenibilidad urbana. Los indicadores básicos principales se vinculan con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 11.
      • Utilizando los indicadores básicos, la GPSC puede ayudar a establecer conjuntos de datos integrales de varias ciudades para cada indicador del ODS 11 y, a la vez, ayudar a hacer el seguimiento de los avances internacionales hacia el logro del ODS 11, permitir que las ciudades semejantes comparen su desempeño y aumentar la difusión de conocimientos entre las ciudades. En la actualidad, la GPSC utiliza los indicadores básicos del ODS 11 para realizar una evaluación comparativa para más de 30 ciudades de todo el mundo.

    Más resultados de proyectos

    En Belice, el Banco apoyó al Gobierno nacional en la formulación y la implementación del Plan Nacional de Inversión para la Resiliencia Climática mediante el Proyecto para Mejorar la Capacidad de Adaptación al Cambio Climático de la Infraestructura, (i) que ayudó al país a estar en condiciones de movilizar financiamiento climático adicional de instituciones financieras internacionales. En los países del Caribe oriental, el Banco ha movilizado más de USD 200 millones para aumentar la resiliencia climática y reducir de forma estratégica su vulnerabilidad frente al cambio climático y los desastres naturales, incluidos USD 83 millones proporcionados por el Fondo Estratégico sobre el Clima, (i) y recursos entregados inmediatamente después de desastres (p. ej., el Proyecto de Reducción de la Vulnerabilidad ante Desastres Naturales en Santa Lucía). (i)

    En Colombia, el Gobierno nacional ha propuesto una serie de cambios normativos e institucionales para promover el proceso de consolidación de la paz. Estos esfuerzos, que cuentan con el apoyo del Banco Mundial, (i) se centran en fortalecer las instituciones encargadas de la gestión de la tierra y la planificación territorial, así como en mejorar la gestión de las finanzas subnacionales y la priorización de las inversiones.

    En Georgia, el Proyecto de Desarrollo Regional (i) ayuda a las regiones del país a mejorar su infraestructura para capitalizar el creciente mercado del turismo, contribuyendo así a mejorar la competitividad y el desarrollo económico locales. En Azerbaiyán, los préstamos del Banco Mundial (i) apoyaron la rehabilitación del principal vertedero y el establecimiento de una empresa estatal de gestión de desechos, aumentando a 74 % el porcentaje de habitantes que recibieron servicios formales de gestión de desechos sólidos en 2012. La asistencia también dio lugar a prácticas más sostenibles de gestión de desechos, ayudando a conseguir una tasa de reciclaje y reutilización del 25 %.

    En Indonesia, se aprobó recientemente el Programa Nacional de Mejora de los Barrios Marginales, (i) que incluye considerable financiamiento adicional gracias a las contribuciones del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB). La iniciativa ayuda a aumentar el acceso a infraestructura y servicios urbanos en esos lugares. En Argentina, el Proyecto de Transformación Urbana del Área Metropolitana de Buenos Aires (i) está apoyando la mejora de las condiciones de vida de alrededor de 48 000 residentes de barrios desfavorecidos del Área Metropolitana de Buenos Aires.

    En Jordania y el Líbano, dos proyectos relacionados dan apoyo a las autoridades y comunidades locales que acogen a refugiados sirios, e incluyen mecanismos sólidos de consulta y de retroalimentación. En Jordania, el proyecto para abordar de manera urgente la rehabilitación de la infraestructura municipal (i) ha beneficiado a cerca de 2 millones de personas, incluidos 250 000 refugiados sirios. En el Líbano, las intervenciones para ayudar a disminuir las tensiones beneficiaron a 250 000 personas al cabo de un año, cifra tres veces superior al objetivo inicial, en particular a los habitantes que viven en comunidades de acogida cercanas a campamentos de refugiados. Además, se mejoró la prestación de servicios para más de 1 millón de libaneses.

    En Pakistán, (i) el Banco Mundial ayuda a las cinco ciudades más grandes de la provincia de Punjab a mejorar sus sistemas de planificación, gestión de recursos y rendición de cuentas a través de una operación de financiamiento basado en los resultados por un monto de USD 150 millones. Los Gobiernos municipales están formulando e implementando planes de gestión de activos y de desarrollo integrado a mediano plazo, estableciendo prioridades basadas en datos empíricos para los servicios y la infraestructura municipales. Esto ha resultado en un aumento de la recaudación de ingresos y una disminución de los gastos, dando un margen de maniobra financiera. Además, sistemas automatizados para el acceso público a la información y mecanismos de reparación de reclamos, así como sitios web con información actualizada sobre presupuestos y procesos de adquisiciones aseguran una mayor rendición de cuentas.

    Vietnam se ha urbanizado rápidamente y el Proyecto de Mejora Urbana, (i) con un financiamiento de USD 382 millones proporcionado por el Banco Mundial, elevó la calidad de vida de 7,5 millones de habitantes pobres de zonas urbanas. El proyecto permitió instalar mejores conexiones de alcantarillado y suministro de agua, y reacondicionar calles, cloacas, lagos, canales y puentes.

    Última actualización: Abr 01,2019

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Kristyn Schrader-King
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