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ARTÍCULO

La inestabilidad del precio del petróleo es tema de un foro

Marzo 10, 2008


TITULARES
  • El origen es la creciente demanda en los mercados emergentes.
  • Existe un enorme potencial para aumentar la oferta.
  • Los países en desarrollo buscan formas para encarar los obstáculos de mercado que enfrentan.

10 de marzo de 2008 — Hace un año, un barril de petróleo costaba la mitad de lo que cuesta hoy. El precio promedio del West Texas Intermediate subió de alrededor de US$50 por barril a principios de 2007 a la cifra récord de US$105 la semana pasada.

Entonces, ¿el precio del petróleo se encamina hacia los US$150 por barril o bajará nuevamente a US$50?

Ésa es la pregunta clave que se planteará esta semana en un foro sobre el precio del petróleo y cómo enfrentarlo.

Más de 140 autoridades de bancos centrales, ministerios de energía y finanzas, ejecutivos de empresas petroleras, representantes de consumidores de petróleo de la industria pesada, así como economistas y periodistas, se darán cita en Washington en el foro sobre “Inestabilidad del precio del petróleo, impacto económico y gestión financiera” patrocinado en conjunto por el Instituto del Banco Mundial  (WBI, por sus siglas en inglés) y la Universidad George Washington.

El foro aborda un tema que cobra cada vez mayor gravedad: la inestabilidad del precio del petróleo.

"La inestabilidad está empeorando"

No es sólo que el precio del petróleo aumente, “sino que la inestabilidad es cada vez mayor: las fluctuaciones son más pronunciadas de lo que eran en los años noventa”, sostiene Yan Wang, economista experto del WBI y gerente de tareas del foro.

“A diferencia de las crisis anteriores, cuyo origen estaba principalmente en la oferta, la fuerte alza de precios de esta semana refleja una creciente demanda por energía en mercados emergentes, en especial China e India. Los flujos de capitales internacionales que buscan oportunidades de inversión ante la caída del dólar también han sido importantes en este escenario”.

El precio del petróleo ha aumentado mucho más de lo esperado. “Es una sorpresa para todos”, dice Shane Streifel, economista experto en energía del Banco Mundial y panelista en la sesión del foro sobre la posibilidad de que la inestabilidad y los altos precios del petróleo sean una realidad permanente.

Está sucediendo incluso sin niveles críticamente bajos en las reservas de petróleo en el mundo y cuando la producción de crudo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha aumentado poco a poco en el último tiempo.

Streifel sostiene que el boom que ha vivido el petróleo de los últimos años es el resultado de una combinación de factores: la pérdida de la capacidad de tener excedentes de crudo, el crecimiento “moderado” de la demanda en el mundo y donde los países en desarrollo, en especial los de Asia, han compensado la caída en la demanda de los países de la OCDE, la decepción por el poco crecimiento de fuentes distintas a la OPEP, los crecientes costos y los recortes en la producción de la OPEP, el último de ellos en más de 1,5 millones de barriles en 2006 y 2007.

Los inversionistas giran hacia productos básicos en desmedro de acciones y bonos

Otros factores incluyen la baja cotización del dólar, la inquietud por la inflación y el giro de los inversionistas hacia productos básicos en desmedro de acciones y bonos.

La OPEP dispone de “un tremendo potencial” para aumentar la oferta, dice Streifel. Además, las fuentes no convencionales de petróleo, como las arenas petrolíferas de Canadá y la tecnología de carbón a líquido y gas a líquido deberían empezar a formar parte de las existencias de crudo, pero seguirían siendo fuentes relativamente pequeñas durante los próximos 10 años.

Si bien es cierto que aún se espera una fuerte inestabilidad, “en términos de recursos todavía hay mucho crudo para incorporarse al flujo de abastecimiento. Según lo proyectado, estos precios caerían hasta el nivel de las fuentes de abastecimiento de mayor costo, en este momento las arenas petrolíferas de Canadá, a alrededor de US$60-US$65 por barril en 2015”.

No obstante, dado los altos precios de hoy y su inestabilidad, los inversionistas se ven complicados a la hora de calcular los costos de la energía en los presupuestos. La inestabilidad también ha perjudicado el crecimiento económico, la inversión y el comercio, y como resultado de ello, varios países en desarrollo han perdido terreno en la lucha contra la pobreza. La semana pasada, Filipinas reconoció que unos cuatro millones de personas volvieron a caer en condiciones de pobreza en 2006 como resultado del aumento del precio del petróleo y el mayor costo de la vida.

Los exportadores de petróleo también enfrentan desafíos a la hora de manejar los ingresos y planificar el desarrollo. Por su parte, el auge del sector petrolífero y el aumento de las divisas podrían perjudicar el crecimiento y el desarrollo de otros sectores de la economía.

Robert Bacon, consultor de la división de políticas de petróleo, gas y minería del Banco Mundial y ex economista principal de energía y gerente de la división, dice que la inestabilidad de los precios del petróleo ha impulsado a los países en desarrollo a buscar formas de encarar los obstáculos del mercado.

Su estudio de 2006, “Coping with Higher Oil Prices”, [Enfrentar precios de petróleo más altos], redactado en conjunto con Masami Kojima, especialista principal en energía, analizó la experiencia de 38 países en desarrollo que abordaron esa labor a través de diversos métodos.

Chile, Malasia, Tailandia, Indonesia y otros utilizaron instrumentos de “estabilización del precio” según los cuales el país fija un precio indicativo para el crudo. El gobierno subsidia el precio del crudo si los precios internacionales superan ese nivel y aplica impuestos en caso contrario.

Pero esta política suele estimular el consumo de combustible y transformarse en un subsidio a los ricos. En Indonesia, el gobierno reformó los subsidios al petróleo y compensó a los pobres a través de transferencias condicionadas en efectivo.

Otra técnica es la “protección” a través de instrumentos financieros, como los futuros, las opciones y los contratos de cobertura “suelo-techo” (bandas o collars), los cuales podrían mitigar los riesgos vinculados con el precio a cambio de un cierto costo. Este tipo de protección, más común entre las empresas que en los gobiernos, requiere gran cantidad de experticia y podría ser nefasto si no existen estructuras adecuadas de buen gobierno y control interno, señala Bacon.

No obstante, Ivan Zelenko, jefe de instrumentos derivados de la Tesorería del Banco Mundial, sostiene que “los derivados son la mejor manera de traspasar el riesgo del precio del petróleo a los mercados, siempre y cuando se utilicen en el marco de una sólida plataforma de buen gobierno y comercio. Los instrumentos derivados son muy efectivos a la hora de mitigar el riesgo del precio del crudo en el corto y mediano plazo (horizonte de 5 a 7 años). Sin embargo, para el largo plazo se puede recurrir a otras soluciones (como fondos estatales de acumulación de riqueza del petróleo)”.

En el Foro se indagará acerca de los puntos a favor y en contra de diversos instrumentos de cobertura disponibles para manejar los riesgos del precio del petróleo.

El cambio a otros tipos de energía puede generar más contaminación

Los países también pueden acumular existencias para asegurar reservas de petróleo que pueden ser liberadas a fin de reducir el impacto de una escasez transitoria o una crisis importante de precios. Una solución a más largo plazo es cambiarse a combustibles alternativos, inclusive a combustibles renovables (etanol y biodiésel) o combustibles sintéticos, o bien reducir el uso de la energía a través de una mayor eficiencia energética o recortando la energía que se utiliza en la producción, proceso que se está convirtiendo en una prioridad. Desgraciadamente, el petróleo suele ser reemplazado por carbón, de costo muy inferior, en los países en desarrollo de Asia oriental, situación que empeora la situación medioambiental, observa Bacon.

“El carbón tiene una eficiencia calórica mucho menor, de modo que a pasos agigantados nos acercamos a una catástrofe ambiental...el conflicto entre pobreza y medio ambiente es muy acentuado ahí."

“El petróleo es una necesidad del momento”, agrega Streifel. “Puede que lleguen las celdas de hidrógeno, pero no será pronto. Y no existe una alternativa fácil al transporte de combustibles”.

Por lo tanto, los países en desarrollo se ven enfrentados a grandes desafíos en el corto y mediano plazo para mantener el impulso de su crecimiento en un entorno altamente inestable, concluye Wang.

Efectos del precio del petróleo en los países en desarrollo

Graeme Wheeler, director gerente del Banco Mundial, fue el orador principal i en el Foro financiero mundial sobre inestabilidad del precio del petróleo, impactos económicos y gestión financiera i que se lleva a cabo en Washington el 10 y 11 de marzo. A continuación ofrecemos un resumen referido al efecto de los altos precios de la energía en los pobres.

"Una de las ironías más crueles de hoy en día es la conexión que existe entre el aumento del precio de la energía y el precio de los alimentos. Esta interacción puede tener consecuencias devastadoras para la pobreza y la seguridad alimentaria del mundo. Los altos precios de la energía han aumentado los costos de los fertilizantes y el transporte y han estimulado la producción de biocombustibles. En Estados Unidos, por ejemplo, una cuarta parte de los cultivos de maíz, que constituye más del 10% de la producción mundial, se destinó a la producción de biocombustibles este año. En conjunto, el aumento en el precio de la energía, la sequía y la creciente demanda han desembocado en un incremento de 75% en el precio de los productos básicos desde 2005. Precisamente la semana pasada, el precio del arroz alcanzó su máximo nivel de los últimos 20 años".

"Tal como los pobres del planeta son los más expuestos a los efectos del cambio climático, así también son altamente vulnerables a los efectos del aumento de precios en los combustibles y los alimentos. El precio de los alimentos y de la energía normalmente representa más de 70% de la canasta de consumo de los pobres y así las consecuencias a largo plazo son considerables. Los hogares pobres reducirán el consumo de alimentos y los gastos en educación e invariablemente serán las niñas las primeras en ser retiradas de la escuela. La dependencia de los combustibles tradicionales aumentará, con evidentes consecuencias medioambientales".

"Lo anterior pone en el tapete un tema importante. La globalización como proceso catalizador sólo será sostenible si puede generar oportunidades y beneficios para todos".

"Hoy, luego de las recientes revisiones a las paridades del poder adquisitivo, se concluye que hay mucho más de mil millones de personas que viven con menos de US$1 al día. Los beneficios de la globalización están pasando por alto a muchos de los más pobres del mundo, quienes enfrentan el riesgo de verse privados de sus derechos sociales y políticos y marginados de la sociedad mundial. Hemos visto como la exposición a mayores precios en los alimentos generó disturbios hace poco en África occidental e India".

"Un mundo donde una alta proporción de sus habitantes queda atrapado en la pobreza extrema y es incapaz de aprovechar los beneficios y las oportunidades de la globalización impone costos inaceptables en materia de sufrimiento humano, pérdidas económicas y tensiones políticas y tiene posibles consecuencias de importancia para la seguridad tanto al interior de los países como a través de las fronteras".

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