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Discursos y transcripciones Septiembre 17, 2019

Buenos resultados a través del crecimiento: vías para tener éxito en la tarea de desarrollo

Introducción

Me alegra visitar nuevamente el Instituto Peterson. Estoy ansioso por escuchar sus opiniones sobre dos temas que son todo un reto: el crecimiento y el desarrollo. Es una discusión muy oportuna, dada la gran cantidad de desafíos inmediatos a los que se enfrenta el mundo, como el brexit, las tasas de interés negativas, las fricciones en el comercio y el aumento de las tasas de pobreza en muchos países en desarrollo.

Hay una amplia variedad de temas de desarrollo que deben abordarse, incluidas las barreras que tiene ante sí el sector privado, la plena inclusión de las mujeres y los graves problemas en los sectores de salud, educación, medio ambiente e infraestructura, por nombrar solo algunos.

Hoy me gustaría plantear cuatro temas: la desaceleración del crecimiento mundial; el bajo ritmo de formación de capital fijo, en particular en los países en desarrollo; el rendimiento negativo de los bonos como indicador de que los capitales están congelados, y el impacto de estas tendencias en los países en desarrollo y el Banco Mundial. Estos problemas están relacionados entre sí y generan un entorno de crecimiento que no favorece el desarrollo.

Desaceleración del crecimiento mundial

La desaceleración mundial es evidente. En el informe Global Economic Prospects (Perspectivas económicas mundiales), publicado en junio por el Grupo Banco Mundial, se redujo la estimación del crecimiento mundial real de 2019 al 2,6 %. En vista de los acontecimientos recientes, creo que el crecimiento real será incluso inferior. 

En términos nominales, todo indica que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) en dólares estadounidenses se reducirá a menos del 3 % en 2019, lo que constituye una gran decepción si comparamos esta cifra con el 6 % registrado en 2017 y 2018. En 2018, el PIB mundial alcanzó los USD 84,7 billones, de los cuales USD 20,6 billones correspondieron a Estados Unidos, USD 13,6 billones a China, USD 13,1 billones a las cinco mayores economías de la Unión Europea combinadas (Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España) y USD 5 billones a Japón.

La desaceleración del crecimiento mundial es generalizada: incluye el descenso del crecimiento en China, las importantes dificultades de Argentina, India y México, y otros resultados desalentadores en buena parte del mundo en desarrollo. Algunas regiones de Europa sufren recesión o están al borde de este escenario. Alemania y el Reino Unido han experimentado un trimestre de recesión, mientras que Italia y Suecia han registrado varios trimestres de estancamiento económico.

Desaceleración de las inversiones

Permítanme referirme ahora a la formación de capital. El subtítulo del informe de junio sobre las perspectivas económicas mundiales es “Altas Tensiones, Escasas Inversiones”. El crecimiento de las inversiones en todo el mundo perdió impulso después de la crisis financiera internacional: pasó de un promedio de cerca del 6 % durante el período 1992‑2007 a aproximadamente un 4 % en los años 2010‑18.

En las economías en desarrollo y de mercados emergentes, el crecimiento de la inversión promedio se redujo de un nivel cercano al 10 % anual durante 1992‑2007 a menos del 6 % durante 2010‑18. Sin tener en cuenta a China, el crecimiento promedio de las inversiones en otras economías en desarrollo y de mercados emergentes fue de solo un 4 % en el período 2010‑18. En el informe de junio se preveía un modesto aumento en 2019 y 2020, pero los datos más recientes indican que es difícil que esto se haga realidad, por lo que la formación de capital quedará muy por debajo de los promedios anteriores y no será suficiente para generar el crecimiento y los empleos necesarios para mejorar las condiciones de vida.

Congelamiento del capital

Al mismo tiempo, más de USD 15 billones en bonos generan cero interés o un rendimiento negativo, y algunas emisiones nuevas conllevan un rendimiento negativo a largo plazo. Este capital congelado implica un crecimiento más lento en el futuro. En la teoría económica, los rendimientos deben estar relacionados con el costo del capital y el rendimiento previsto de la inversión. Si un bono presenta un rendimiento bajo o negativo, significa que muchos fondos de capital aceptan las condiciones del mercado que consisten en obtener rendimientos muy bajos o incluso negativos durante años o décadas.

La semana pasada, el Banco Central Europeo (BCE) anunció otro avance hacia las tasas de interés negativas, con compras de bonos sin límite de cantidad a pesar de los bajos rendimientos. En vez de pagar intereses por sus obligaciones, el BCE cobrará a los bancos que están detrás de esas obligaciones una tasa de interés del 0,5 %, lo que afecta al crecimiento.

Entonces, ¿qué sucede cuando una gran cantidad de capital mundial se concentra en bonos de bajo rendimiento y el ritmo de inversión bruta de capital fijo es lento en comparación con los parámetros históricos? La consecuencia es que el crecimiento, especialmente en los países en desarrollo, continuará siendo lento, ya que las reservas actuales de capital se reducen y se agotan. Esto es un desafío para el Grupo Banco Mundial, dado su objetivo de ayudar a los países a avanzar por la vía del desarrollo.

Desafíos de desarrollo

La combinación de un crecimiento mundial lento y un ritmo de inversión aletargado en los países en desarrollo crea las condiciones para que aumente la pobreza en varios países y que no se cumplan muchos de los objetivos del Banco Mundial relacionados con el alivio de este flagelo.

Para empeorar el problema, el impacto distributivo de un crecimiento mundial más lento y un capital congelado contribuye a la desigualdad, lo que socava nuestra misión de lograr la prosperidad compartida y aumentos en la mediana de los ingresos.

El desafío es enorme. En 2015, aproximadamente una décima parte de la población mundial vivía en la pobreza extrema. Esto constituyó una mejora considerable respecto del pasado, pero a la vez insta a que los países logren más avances a través de prácticas de desarrollo. La reducción de la pobreza guarda una fuerte correlación con el crecimiento en los países en desarrollo, que a su vez depende del crecimiento en los países desarrollados y las políticas orientadas al crecimiento. Ningún país en la historia ha sido capaz de sostener la reducción de la pobreza durante un tiempo sin crecimiento económico. Dado que las tasas de inversión totales en los países en desarrollo ya se han ralentizado, las perspectivas de crecimiento disminuyen, lo que hace más más urgente la aplicación de reformas estructurales.

En la cumbre del Grupo de los Siete celebrada recientemente en Biarritz, hice hincapié en que la ineficacia del gasto público y la falta de transparencia de la deuda contribuyen a que el clima para la inversión sea deficiente y se potencien los numerosos problemas estructurales que obstaculizan el desarrollo. Hice un llamado a fortalecer la coordinación para abordar estos problemas: el Banco Mundial busca buenos resultados de desarrollo a través de programas sólidos para los países, con diversas iniciativas orientadas al crecimiento, la sostenibilidad y el aumento general de la calidad de vida.

Confío en que las reformas estructurales aplicables nos orientarán en la dirección correcta, pero también soy consciente de la fuerte resistencia que enfrentan muchas de las reformas clave. Entre los problemas encontramos los oligopolios, un número excesivo de empleados públicos y de jubilaciones futuras, y los subsidios a bienes, servicios y financiamiento, problemas que no tienen fácil solución para los países. Hemos logrado introducir con cierto éxito el acceso irrestricto a los mercados (por ejemplo, mediante los mercados de subastas), pero las economías de muchos países en desarrollo aún están dominadas por un proteccionismo que debilita su competitividad y por empresas y bancos estatales, muchos de los cuales generan distorsión y absorben los recursos de las inversiones más productivas.

La falta de transparencia de la deuda y las cargas de endeudamiento insostenibles constituyen un problema para muchos países, especialmente de África. La falta de agua limpia, un servicio eléctrico confiable y acceso a caminos, atención básica de la salud y educación son condiciones que todavía afectan a muchos de nuestros clientes.

El lado positivo de las bajas tasas de interés y los bonos de bajo rendimiento es que el capital está disponible para cuando los países mejoren su marco económico. Grecia y Filipinas han experimentado rápidos descensos del rendimiento de sus bonos cuando se presentaron mejores oportunidades de inversión.

Ucrania es uno de los países que puede haber ingresado en esa etapa. Del 22 al 24 de agosto viajé a Kiev para discutir las prioridades de reforma económica con el presidente Zelenskyy y su equipo. Se estaba formando el Gobierno y el nuevo programa aún estaba en preparación, por lo que era el momento oportuno para la intervención del Grupo Banco Mundial. El presidente ganó con una abrumadora cantidad de votos —el 73 %— y su partido político recientemente formado consiguió una mayoría determinante en las elecciones parlamentarias basándose en una plataforma de mejoras considerables en materia de políticas.

La popularidad del presidente Zelenskyy le confiere una sólida oportunidad de poner a Ucrania en una vía de crecimiento más acelerado y sostenible. Por eso lo invité a ejecutar las reformas sin demora, haciendo hincapié en aquellas que beneficiarán a las personas rápidamente a través de la liberalización. El presidente confirmó varias medidas de crecimiento clave: llevar adelante la reforma de la tierra, liberalizar el sector del gas natural, desmonopolizar las empresas estatales y el sector bancario, y respetar la independencia del banco central. El artículo de opinión en el que aliento a seguir este camino apareció en la edición del Financial Times del 25 de agosto.

Espero que los mercados y los inversionistas aprovechen la oportunidad para evaluar reformas como esta. Para muchos mercados emergentes, la disponibilidad de capital mundial aumenta el énfasis en la necesidad de llevar a cabo reformas que fortalezcan los mercados de capital y atraigan fondos de su diáspora, cuyos integrantes suelen ser los más interesados en invertir cuando se producen mejoras y los que más al tanto están de los avances significativos.

¿Qué pueden hacer los países en desarrollo? Se necesitan con urgencia reformas estructurales bien diseñadas para eliminar las barreras que frenan el crecimiento y establecer las bases de la prosperidad futura. Los países deben dar prioridad a políticas adecuadas:

  • fijación de precios basados en el mercado;
  • alineación entre el endeudamiento y las decisiones de inversión, de modo que los proyectos productivos atraigan al sector privado, en vez de ahuyentarlo;
  • transparencia de la deuda, que es una parte clave de la sostenibilidad de la deuda y la asignación eficiente del capital;
  • participación en las cadenas de valor mundiales, lo que puede lograrse mediante un comercio más libre e inversiones entre los países y dentro de ellos;
  • monedas estables y basadas en el mercado, que son un elemento fundamental para que los inversionistas puedan realizar inversiones a largo plazo;
  • una gestión fiscal prudente, con niveles impositivos razonables y un gasto prudente, una de las reformas más difíciles de lograr;
  • mayor orientación al acceso irrestricto a los mercados, la fijación de precios competitivos y la competencia de mercado, que es un tipo de reforma clave en muchos países, especialmente aquellos que poseen un gran número de empresas de propiedad estatal.

Como se analizó, las reformas estructurales destinadas a impulsar el crecimiento requieren muchas reformas conexas. Algunos de los próximos pasos incluyen la inversión en capital humano, salud y educación, y la plena inclusión de las mujeres.

En síntesis, el crecimiento mundial y las inversiones se están desacelerando y una considerable cantidad de capital está congelado en bonos de bajo rendimiento. Esta combinación se suma a los desafíos que enfrentan muchos países en desarrollo y a la urgente necesidad de contar con políticas que generen amplios beneficios en términos de crecimiento, inversiones y calidad de vida.

Muchas gracias.

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