Discursos y transcripciones

Discurso del presidente del Grupo Banco Mundial, Jim Yong Kim, sobre la migración y el programa de desarrollo mundial

Diciembre 09, 2015


Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial La migración y el programa de desarrollo mundial: Las posibilidades de la migración económica Conferencia de la presidencia de la Unión Europea (Luxemburgo) y el Banco Mundial , Washington, DC

Texto preparado para la intervención

Hola a todos y bienvenidos al Grupo Banco Mundial. Nos complace mucho ser coanfitriones de la conferencia de hoy. Esta reunión se celebra en un momento crítico y nos brinda la oportunidad de recordar las posibilidades que ofrece la migración en un contexto en el que los titulares solo hablan de sus peligros.

El conflicto y la inestabilidad en Oriente Medio y otras zonas obligaron a millones de personas a abandonar sus hogares en busca de seguridad, lo que hizo mella en los presupuestos y generó tensiones en el tejido social de los países receptores. Por razones de seguridad, algunos países orgullosos de su historia como receptores de inmigrantes ahora muestran una actitud dubitativa.

Estamos ayudando a muchos países a abordar este desafío y esta oportunidad en términos humanitarios y de desarrollo. En las próximas semanas, intensificaremos nuestros esfuerzos. Tenemos la obligación moral de ofrecer a los refugiados y a los desplazados el apoyo que necesitan para sobrevivir y reconstruir sus vidas, para lo cual debemos trabajar con asociados.

Las dificultades actuales eclipsaron datos empíricos importantes sobre los beneficios de la migración. Los recién llegados a menudo rejuvenecen y fortalecen a los países, y aportan diversidad y dinamismo a nuestras culturas. Una de cada siete personas en el mundo es inmigrante, lo que hace que sean parte fundamental de nuestra sociedad. En 1964, me convertí en inmigrante cuando mis padres decidieron abandonar la pobreza extrema y la inestabilidad de la Corea de la posguerra para que yo y mis hermanos tuviéramos la oportunidad de acceder a una vida mejor.

Actualmente, la mayoría de los migrantes se desplazan dentro de los países en desarrollo o entre esos países. Necesitan empleos para mantenerse y mantener a sus familias, centros médicos y escuelas de calidad para garantizarles salud y educación a sus niños, y redes de protección social que los contengan si tropiezan, tal como ocurrió con mi familia. A menudo traen con ellos ideas, habilidades, energía y un notable potencial económico.

Desde luego, esto no ocurre en todos los casos, lo que genera inquietudes válidas sobre el impacto económico, político e incluso en términos de seguridad que puede tener su llegada. Incluso aquellos inmigrantes que están más dispuestos a contribuir a sus nuevos hogares enfrentan dificultades de integración que pueden convertirse en cargas para sus comunidades.

Podemos marcar la diferencia brindando a los inmigrantes acceso a las oportunidades económicas, educativas y sociales que ofrecen nuestras sociedades. Esto les permite fortalecer los mercados laborales, promover la innovación y ayudar a los países con poblaciones que están envejeciendo a seguir cumpliendo sus obligaciones jubilatorias.

En Canadá, que consagra el multiculturalismo en sus leyes y en su constitución, los inmigrantes provenientes de China, Jamaica, Uganda, Viet Nam y otros países han contribuido a la creación de un entorno económico, cultural y político dinámico. En las décadas de 1980 y 1990, inmigrantes provenientes de Corea e India que estudiaron y adquirieron una valiosa experiencia profesional en Estados Unidos volvieron a sus países y ayudaron a generar una explosión de innovación tecnológica.

Los migrantes también tienen un impacto notable sobre el objetivo del Grupo Banco Mundial de poner fin a la pobreza extrema para 2030 e impulsar la prosperidad compartida. A través de las remesas, envían más de USD 435 000 millones por año a países en desarrollo, lo que equivale a más del triple de la asistencia oficial para el desarrollo.

Nos hemos comprometido a ayudar a los Gobiernos a sacar el máximo provecho posible de la migración económica: esto no solo es lo que se debe hacer, sino que también puede aumentar la prosperidad. Respaldamos, junto con otros asociados, la Asociación Mundial de Conocimientos sobre Migración y Desarrollo, que ayuda a los países a formular opciones de políticas basadas en datos empíricos y desarrollar la capacidad para aprovechar los beneficios de la migración.

El esclarecedor trabajo sobre remesas que llevó a cabo nuestro grupo de investigación sobre economía del desarrollo ha ayudado a crear políticas que mejoran el impacto de las remesas en el desarrollo. Nuestro futuro programa de investigación apunta a crear una base de datos que permita identificar las restricciones legales y de políticas que impiden a los países aprovechar las posibilidades que ofrece la migración, y a desarrollar enfoques en materia de política social y educativa que faciliten la integración de los inmigrantes.

Pero debemos hacer más. Es muy probable que la cantidad de personas que migra en busca de más oportunidades aumente en el futuro. La notable brecha de ingreso que existe entre los países de ingreso alto y los de ingreso bajo indica que la desigualdad persistirá durante años. Incluso si las negociaciones sobre el cambio climático de París tienen éxito, el calentamiento global obligará a muchas personas a migrar para asegurarse la subsistencia.

Por eso los invito a usar lo que se debata hoy para identificar nuevas oportunidades de acción, a ayudar a los países de todos los niveles de ingreso a abordar algunas de sus dificultades en términos de desarrollo y demográficas más difíciles, y a generar los medios para que algunas de las personas más vulnerables del mundo tengan vidas más dignas y con mayores oportunidades. Trabajando juntos, podemos lograr que el mundo sea lugar más justo y próspero para los inmigrantes y para todos nosotros. Muchas Gracias.

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