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publication Septiembre 28, 2021

Piezas para el Desarrollo: Notas de Política para Chile

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Piezas para el Desarrollo:

¿Cómo completar el puzzle para alcanzar un Chile más inclusivo y sostenible?

No hay duda de que un crecimiento más sostenible, resistente e inclusivo beneficiaría a Chile y sus habitantes. No obstante, se trata de una compleja y difícil cuestión; en la cual varias piezas se entrelazan y existen diversas opiniones sobre la mejor manera de lograrlo.  

La experiencia internacional ha demostrado la necesidad de un esfuerzo colectivo para alcanzar este desafío. Chile ha incorporado ya varias piezas en este gran puzzle. Sin embargo, aún faltan algunas cruciales. 

Chile está en un momento clave para transformarse en un país más verde e inclusivo, para el beneficio de todos sus habitantes.  Por ello, el Banco Mundial presenta Piezas para el Desarrollo, notas de política para Chile, publicación que presenta recomendaciones en 10 temas cruciales, en torno a tres pilares interdependientes: Mejorar la Igualdad de Oportunidades, Aumentar la equidad regional, y Promover un crecimiento verde y sostenible.  

Construir un Chile más sostenible, resiliente e inclusivo es una tarea en la que todos -sociedad civil, líderes políticos, empresarios, académicos, jóvenes- tienen una pieza que aportar para crear un futuro mejor. A través de estas notas, el Banco Mundial busca abrir una conversación que permita unir cada una de estas piezas y de este modo, contribuir a la prosperidad compartida. 

Conoce aquí 10 piezas clave para el desarrollo de Chile y comparte usando #PiezasParaElDesarrollo

¡Contamos con tu pieza! 


Accede a las Notas de Política de Chile por temas. Haz click en cada ícono para descargar:

     

 

  • Hacia una mejor redistribución del ingreso y la igualdad de género

    A pesar del importante crecimiento económico del país durante las últimas décadas, no todos los chilenos tienen acceso a las mismas oportunidades y la mayoría de los hogares es altamente vulnerable frente a choques de ingreso. En Chile, la redistribución del ingreso a través de impuestos y transferencias es limitada y una de las más bajas entre los países de la OCDE. La desigualdad de oportunidades constituye una de las principales barreras para la movilidad social económica ascendente de grupos desfavorecidos. La situación económica de los hogares de clase media es precaria e inestable y existen claras disparidades entre hombres y mujeres en el acceso a oportunidades económicas. Esta nota ofrece algunas recomendaciones para avanzar hacia la implementación de políticas que permitan mejorar la capacidad redistributiva del sistema de bienestar y la igualdad de oportunidades de grupos vulnerables

  • Un sistema de protección social que avance hacia un mayor bienestar

    Chile ha avanzado significativamente en el perfeccionamiento de su Sistema de Protección Social. A pesar de ello, su crecimiento ha sido inorgánico y no considera todos los factores relevantes para la asignación de beneficios, enfocándose mayoritariamente en aspectos socioeconómicos de los hogares y no en los cambios en la estructura de las familias ni en los perfiles diferenciados de los hogares. Esto ha llevado a que la población manifieste su descontento con un sistema que no responde a tiempo ni con la calidad adecuada. Si bien el país cuenta con los elementos y recursos esenciales para comprometer una protección social universal a las personas y familias, necesita realizar importantes ajustes en el diseño y funcionamiento de su Sistema de Protección Social y de este modo, avanzar en mayores niveles de integración social.

  • Hacia un sistema de salud equitativo y sostenible

    En la última década, Chile implementó políticas que permitieron avanzar hacia la Cobertura Universal de Salud. Sin embargo, aún existen diferencias importantes en las oportunidades de desarrollo saludable que tiene cada persona. Las desigualdades debidas al tipo de cobertura, a las condiciones de acceso a la atención de salud, sumadas a las diferencias sociales, económicas y culturales de la población, imponen grandes desafíos para el desarrollo sostenible y equitativo del país. La pandemia de COVID-19 ha significado un punto de inflexión, dejando en evidencia el lugar central que ocupa la salud, como condición previa, resultado e indicador del bienestar social y el desarrollo económico. Actualmente, resulta urgente repensar el sistema de salud de Chile para asegurar que sea resiliente, asequible y equitativo.

    En esta nota abordaremos en detalle éste y otros desafíos clave, así como nuestras propuestas para enfrentarlos. 

  • Educación superior de calidad y acceso equitativo

    Chile ha sido líder y referente en la región en aseguramiento de la calidad, en crecimiento de la matrícula y en posicionamiento de sus universidades en los primeros lugares de los rankings internacionales. Sin embargo, el sistema de educación superior es mayoritariamente universitario y está altamente centralizado. Lo anterior, sumado a serias dificultades en la equidad en el acceso y a diferencias en la calidad de la oferta educativa, ha provocado el descontento de los jóvenes. La desigualdad en la educación superior se ha visto agravada por la pandemia del COVID-19, lo que hace urgente tomar para impulsar las políticas que permitan que Chile retome una senda de crecimiento más justo y que ofrezca mayores oportunidades a las y los estudiantes chilenos.    

    En esta nota abordaremos en detalle éste y otros desafíos clave, así como nuestras propuestas para enfrentarlos. 

  • Descentralización fiscal: mejorar la eficiencia del Estado y la igualdad regional

    Con la elección democrática de los gobernadores regionales se ha dado un paso importante en el proceso de descentralización. Una descentralización política, administrativa y fiscal completa puede ayudar a abordar varias de las demandas sociales que surgieron del estallido social de 2019. La descentralización fiscal se vuelve crucial para entregar a los gobiernos regionales más autonomía para gastar, darles las fuentes de financiamiento adecuadas y mejorar la transparencia y la redición de cuentas. Los esfuerzos que se han realizado a la fecha en la transferencia de algunas capacidades administrativas a los nuevos gobernadores regionales no son suficientes para llevar a cabo una descentralización efectiva. La tarea que viene es significativa y es importante que el proceso se haga correctamente, ya que los costos de no hacerlo son altos. 

    En esta nota abordaremos en detalle éste y otros desafíos clave, así como nuestras propuestas para enfrentarlos. 

  • Las ciudades como lugares de oportunidad para todas y todos

    La concentración de población y actividad económica en ciudades es frecuentemente positiva, aportando a la productividad, la generación de más oportunidades de empleo y soluciones innovadoras. También puede ser positiva en el ámbito social y ambiental, ayudando a financiar mejores condiciones de vida y a disminuir tazas de pobreza, cuando las intervenciones e inversiones son bien dirigidas y apoyan a todas las ciudades y territorios del país.

    Sin embargo, las ciudades y territorios chilenos experimentan profundas desigualdades en el nivel de bienestar de sus habitantes y en sus oportunidades laborales. En los últimos años, y en especial en el contexto de pandemia, problemáticas de acceso a la vivienda, vivienda informal, acceso a oportunidades económicas y servicios públicos, seguridad pública, entre muchos otros, han cobrado fuerza.

    Las decisiones de política e intervención urbana poco coordinadas, aunados a un sistema rígido en su diseño, implementación y evolución; el enfoque centrista y sectorial en la toma de decisiones de asuntos urbanos, desconectado de las necesidades locales y acompañado de una gobernanza subnacional débil; y brechas entre recursos financieros y necesidades subnacionales; dificultan un abordaje integral en estas temáticas. En la siguiente nota se profundiza en estos desafíos estructurales, y se presentan recomendaciones de política orientadas al logro de ciudades que ofrecen prosperidad compartida para todos.

  • Inclusión digital para un Chile más igualitario

    Chile es el país americano más avanzado en el espacio del desarrollo digital. Sin embargo, aún hay personas que no cuentan con internet de alta velocidad, acentuándose la brecha digital en áreas rurales y periferias urbanas.

    Las tecnologías digitales tienen un papel clave en nuestra vida diaria, y durante la pandemia del COVID-19 se acentuó la necesidad de contar con una conexión a internet asequible, segura y confiable. En ese sentido, la inclusión digital es clave para reducir las desigualdades y promover el desarrollo. 

    Asimismo, con la adopción de tecnologías digitales aumentan los riesgos en materia de protección de datos y ciberseguridad. Por ello, es imprescindible adoptar un marco regulatorio y estándares técnicos que los mitiguen y den confianza al entorno digital. 

    Actualmente, Chile se encuentra en un punto de inflexión y deberá establecer políticas específicas para avanzar en mayores inversiones y normativas destinadas a cerrar la brecha digital y preparar el país para la adopción de nuevas tecnologías (Ej. 5G, internet de las cosas, inteligencia artificial).

    En esta nota abordaremos en detalle los desafíos clave, así como nuestras propuestas para abordarlos.  

  • Oportunidades para lograr un desarrollo resiliente y bajo en carbono

    Chile es un país vulnerable a los efectos del cambio climático. En la última década, la intensidad y frecuencia de los eventos climáticos extremos ha provocado un aumento significativo de desastres naturales. Estos, combinados con manejos no sustentables de los ecosistemas y recursos naturales, aumentan la vulnerabilidad a los impactos tanto en la sociedad como en la economía, afectando el desarrollo y competitividad de diversos sectores productivos.  

    Para contribuir a la reducción de impactos climáticos y a un desarrollo verde y resiliente, Chile se propone alcanzar la carbono neutralidad al 2050. Este compromiso apunta a integrar acciones climáticas, promoviendo la reducción de riesgos y adaptación a impactos climáticos; así como la reducción de emisiones de gases efecto invernadero (GEI) en sistemas energéticos y productivos, y la protección a largo plazo de los sumideros naturales de carbono. 

    La nota que se presenta a continuación detalla los desafíos de gestión vinculados a la reducción de emisiones, los riesgos de una transición productiva y de extracción de recursos energéticos hacia un desarrollo verde, y las propuestas para asegurar un desarrollo que asegure una contribución zero neta al 2050.  

  • El agua como elemento de inclusión, desarrollo y resiliencia

    El agua ha sido y es clave para el desarrollo económico y social de Chile. El aprovechamiento de los recursos hídricos es fundamental para actividades productivas estratégicas como la agricultura y la minería. Sin embargo, la incertidumbre del cambio climático, el incremento de la demanda y limitaciones del marco institucional y legal, pueden poner en riesgo lo avanzado y afectar el crecimiento y competitividad del país. 

    Además, aunque el acceso a agua potable y saneamiento y el tratamiento de aguas residuales en las zonas urbanas alcanza niveles de servicio comparables a los países desarrollados, aún hay trabajo por hacer para que el agua llegue de manera equitativa, en especial a las zonas rurales. 

    Múltiples y complejas vulnerabilidades hídricas como consecuencia del cambio climático, en conjunto con el elevado nivel de las actuales demandas, ponen en riesgo la seguridad hídrica del país. 

    En esta nota abordaremos en detalle éste y otros desafíos clave, así como nuestras propuestas para enfrentarlos. 

  • Un sector agrícola más resiliente al cambio climático

    La agricultura es clave para la economía chilena, ya que - considerando encadenamientos productivos - el sector agroalimentario representa aproximadamente un 18% del PIB, estando solo detrás de la industria minera. Sin embargo, durante los últimos años el país ha visto un deterioro de sus ventajas comparativas tanto naturales como adquiridas, y un alza en los eventos climáticos extremos como sequías, inundaciones, heladas e incendios. Se espera que el cambio climático tenga graves impactos negativos en el sector. 

    Con el objeto de mantener el liderazgo de Chile en los mercados internacionales, es necesario buscar nuevas bases de competitividad adoptando tecnologías que permitan aumentar la producción y resiliencia del sector, con especial consideración al cuidado de los recursos (suelo e hídrico), y que además reduzca las emisiones de CO2 de su cadena de valor. En esta nota se encuentran sugerencias de política pública para construir esta resiliencia, a la vez que se ofrecen propuestas para elevar la posición de Chile como un líder global en la Agricultura Climáticamente Inteligente.