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ARTÍCULO Marzo 10, 2021

Seis historias que inspiran esperanza a un año del inicio de la pandemia de COVID-19 (coronavirus)

El 11 de marzo se cumple un año desde que se declaró oficialmente el inicio de la pandemia de COVID-19 (i). Si bien 2020 ha sido un año sumamente difícil, ha habido historias notables de resiliencia humana, ingenio y creatividad.

En este triste aniversario, queremos presentar historias inspiradoras procedentes de todo el mundo. Los siguientes no son proyectos multimillonarios, sino ejemplos del espíritu emprendedor y la innovación en el día a día que ocurren a pequeña escala y que tienen un gran impacto. El Grupo Banco Mundial participa en todos estos proyectos y sigue apoyando a los países más pobres en su afán de lograr una recuperación sostenible, resiliente e inclusiva.

1. República Democrática Popular Lao: Liberar todo el potencial de las pequeñas y medianas empresas

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Vorachith Keoxayavong

La aldea de Phailom queda a una hora en automóvil de Vientiane, capital de la República Democrática Popular Lao. En los últimos años, los talentosos artesanos de la madera locales han ganado reconocimiento como proveedores de recuerdos para los turistas que no quieren olvidar su visita al país.

Entre estos artesanos, se encuentra Vorachith Keoxayayong, que desde niño sigue la larga tradición de la escultura en madera en Phailom.

Pero, su arte no es solo un pasatiempo. En su empresa, Vorachith Wood Carving, trabajan 23 personas. Él crea puestos de trabajo importantes y sostenibles para su comunidad. Según la Oficina de Estadísticas de la República Democrática Popular Lao (i),

Con la aparición de la COVID-19 y la disminución del turismo, los artesanos de Phailom —al igual que otras pymes en toda la República Democrática Popular Lao— se han visto gravemente afectados.

La pandemia ha creado nuevos desafíos para estas empresas, muchas de las cuales ya estaban teniendo dificultades por otras razones. A pesar de sus habilidades altamente refinadas y su popularidad entre los turistas, Vorachith y otros empresarios de pymes de todo el país enfrentan obstáculos para acceder a préstamos, y esto limita su capacidad para expandir las operaciones y aumentar su plantilla de empleados.

Sin embargo, la situación ha comenzado a cambiar. El Proyecto de Acceso al Financiamiento para Pymes (i) del Grupo Banco Mundial ha desbloqueado fondos formales que una vez estuvieron fuera del alcance de muchas de estas empresas.

«En el pasado, expandirse era difícil, ya que teníamos que pedir préstamos informales con tasas de interés muy altas. Me siento mucho más a gusto pidiendo dinero prestado a un banco», explicó Vorachith.

Si bien la recuperación económica será un proceso largo, el Banco Mundial y el Gobierno de la República Democrática Popular Lao se apoyan en el éxito del Proyecto de Acceso al Financiamiento para Pymes, estableciendo vías para ayudar a las pequeñas empresas a enfrentar los efectos de la pandemia y hacer que estas vuelvan a tener una base financiera sólida a medida que se levantan gradualmente las restricciones de viaje.

Lea más información en este artículo (i).

2. Costa Rica: Bomberas en la primera línea de la recuperación resiliente 

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Melissa Aviles, brigadista forestal de Costa Rica. Foto: Cortesía de FONAFIFO/MINAE

Cuando Costa Rica, al igual que otros países de todo el mundo, se prepara para emprender una recuperación sostenible y resiliente después de la pandemia de COVID-19, los brigadistas del país serán parte de la primera línea.

Las bomberas están ganando cada vez más reconocimiento por luchar contra los estereotipos con la misma eficacia que apagan los incendios forestales generalizados en el país. Proteger los bosques es un objetivo central en los esfuerzos de Costa Rica por promover la sostenibilidad y combatir el cambio climático.

«El mito o pensamiento machista de que una mujer no puede agarrar un machete, o echarse a la espalda una bomba de agua o una sopladora de hojas, que no puede subir una gran colina, siempre está presente», dijo la brigadista Ana Luz Díaz.

Pero ellas, como es el caso en muchos países, se enfrentan a estereotipos de género y responsabilidades relacionadas con el cuidado de la familia desproporcionadamente laboriosas. Estos factores pueden limitar su capacidad para jugar un papel más importante en actividades y proyectos ecológicos.

Sin embargo, se están realizando esfuerzos para abordar estas disparidades y reconocer mejor las formas en que los hombres y las mujeres contribuyen a los esfuerzos relacionados con el medio ambiente, la silvicultura y la acción climática.

«Quiero ser alguien, que me vean, no ser invisible. Quiero que hombres y mujeres se vean unos a otros y vean también el apoyo que nosotras podemos dar», dijo Melissa Avilés, otra brigadista.

En 2019, Costa Rica, con financiamiento del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) —un programa del Grupo Banco Mundial— preparó un Plan de Acción sobre Cuestiones de Género que apoya los esfuerzos del país para reducir las emisiones derivadas de la degradación y deforestación forestal.

El plan será fundamental en los esfuerzos para lograr una recuperación sostenible, resiliente e inclusiva, y Costa Rica está compartiendo su experiencia y conocimientos con otros países para que también puedan beneficiarse.

Lea más información en este artículo.

3. Pakistán: Priorizar a los pacientes que se atienden por teléfono

Los habitantes de las zonas rurales de Pakistán, como tantas personas en el mundo, luchan por tener un acceso asequible a los servicios de salud. Desplazarse hacia ciudades densamente pobladas en búsqueda de atención es costoso, especialmente cuando se requieren múltiples viajes. La pandemia de COVID-19 aumentó estos problemas.

Pero ¿qué pasaría si la atención médica fuese más accesible? ¿Qué tal si los servicios habituales se pudieran proporcionar por teléfono?

Esto es lo que hizo la emprendedora paquistaní Maliha Khalid. Ella y su equipo operan Doctory, un servicio de atención telefónica que ayuda a los pacientes a evitar las numerosas derivaciones que se necesitan a menudo para recibir tratamientos, conectando de manera inmediata a los pacientes con el profesional médico adecuado. La innovadora empresa, junto con otras seis firmas, ganó el concurso SDG and Her (i) organizado por el Grupo Banco Mundial en 2020 y en el que participaron 2400 propuestas.

Cuando la pandemia llegó a Pakistán, el equipo de Doctory entró en acción, poniendo en marcha la línea nacional de asistencia sobre la COVID-19, brindando a las personas de todo el país una atención rápida y de alta calidad y ahorrándoles enormes cantidades de tiempo y dinero.

Lea más información en este artículo (i).

4. Kenya: Crear empleos sostenibles para los jóvenes

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Vista panoramica de Kibera en Nairobi, Kenia. Foto: Shutterstock.com

Cuando el Gobierno de Kenya implementó medidas de confinamiento para ayudar a contener la propagación de la COVID-19, las comunidades pobres se vieron afectadas especialmente por los efectos económicos secundarios.

El Gobierno vio oportunidades en la crisis y creó el Programa Nacional de Higiene —conocido coloquialmente como Kazi Mtaani ("empleos en nuestro barrio")— mediante el cual se ofrecen empleos significativos para los más vulnerables, especialmente los jóvenes, que ayudan a mejoran los entornos donde viven.

Estos trabajos incluyen limpieza de arbustos, fumigación, desinfección, limpieza de calles, recolección de basura y saneamiento de drenajes.

Byron Mashu, residente del asentamiento de Kibera, expresó su gratitud por el programa, diciendo que nos permitió a los jóvenes «mantener a nuestras familias y pagar nuestras cuentas, pero también asegurar que los jóvenes estén menos ociosos, ya que trabajan durante el día, y eso ha minimizado significativamente las tasas de delincuencia en nuestra zona».

El programa se puso en marcha a través del Proyecto de Mejora de los Asentamientos Informales de Kenya respaldado por el Grupo Banco Mundial, que ha generado empleo en 27 asentamientos en ocho condados del país.

Don Dante, un líder juvenil del asentamiento de Mukuru Kwa Njenga, dijo que, como resultado del programa, «han disminuido los delitos menores y la dependencia de otras personas, y nuestros entornos están limpios».

Dado el éxito y la popularidad del proyecto, el Gobierno de Kenya analiza la ampliación de este, utilizando su propio financiamiento, y dando empleo a 283 210 personas en 47 condados.

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5. Grecia: Apoyar a los pequeños productores de alimentos y abastecer a los vulnerables

Melina Taprantzi posiblemente tiene más experiencia con crisis económicas que la mayoría.

La emprendedora griega vivió la crisis financiera de su país y fue testigo del sufrimiento de la población y el aumento de la pobreza. A partir de esas experiencias decidió dedicarse a abordar las necesidades sociales.

Su negocio, Wise Greece, conecta a los pequeños productores de alimentos con las personas necesitadas, proporcionándoles una caja con seis kilos de alimentos y suministros básicos.

Cuando empezó la pandemia de COVID-19, Wise Greece no se quedó de brazos cruzados. Al contrario, se asoció rápidamente con empresas multinacionales para entregar estas cajas no solo a los necesitados, sino también a los ancianos y las personas vulnerables que no pueden salir de sus hogares.

Desde 2013, la compañía ha contribuido con unas 50 toneladas de suministros alimentarios. Solo durante la pandemia, ha entregado por lo menos 6 toneladas de alimentos a las comunidades vulnerables.

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6. Chad: Iniciar la producción nacional de desinfectante

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La respuesta del gobierno a la escasez mundial de desinfectantes para manos fue decidir utilizar las estructuras locales existentes para lanzar la producción nacional de este producto. © Edmond Dingamhoudou, Banco Mundial

La demanda sin precedentes de productos de desinfección causada por la pandemia afectó gravemente las cadenas de suministro en todo el mundo.

«La gente esperaba en la fila a veces durante horas para obtener desinfectante a base de alcohol», informó Edmond Dingamhoudou del Banco Mundial, en Yamena, capital de Chad. «Algunos llegaron a cruzar la frontera para abastecerse en Kousseri, una ciudad de Camerún, a unos 20 kilómetros de Yamena, en la orilla opuesta del río Logone».

Funcionarios del Gobierno y científicos se reunieron en un tiempo récord para abordar la escasez de suministros críticos.

A mediados de abril de 2020, la instalación producía aproximadamente 900 litros de desinfectante para manos al día, y 20 a 25 técnicos supervisaban la producción, el control de calidad y el embalaje.

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