COMUNICADO DE PRENSA Noviembre 13, 2017

En el marco del creciente impulso, las Naciones Unidas y el Banco Mundial establecen una hoja de ruta para el diseño de un sistema financiero sostenible


  • Las medidas normativas y reglamentarias focalizadas en la sostenibilidad han aumentado un 20 % (interanual) desde 2010.
  • Las medidas climáticas han creado una oportunidad de inversión inicial de USD 22,6 billones en el período comprendido entre 2016 y 2030.
  • Los próximos 24 meses serán fundamentales para aprovechar las iniciativas existentes y para financiar el desarrollo sostenible.

Bonn, 13 de noviembre de 2017.  En el marco del creciente impulso mundial en favor del financiamiento de medidas relacionadas con el clima y el desarrollo sostenible, el principal órgano de las Naciones Unidas sobre medio ambiente y el Grupo Banco Mundial dieron a conocer hoy el informe de una investigación para ayudar a los Gobiernos y al sector privado a diseñar un sistema financiero mundial que es adecuado para su propósito.

El informe “Hoja de ruta para el diseño de un sistema financiero sostenible” se publica en un momento crucial, en el que, cada año, se deben destinar billones de dólares para promover la sostenibilidad; gran parte de esa suma deberá provenir de los mercados financieros y de capitales del mundo.

Las medidas climáticas, por sí solas, entrañan una inversión de gran magnitud. En un examen de las contribuciones determinadas a nivel nacional en el marco del Acuerdo de París, y otras políticas en 21 países en desarrollo que representan el 48 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI), se establece que existe una oportunidad de inversión inicial de USD 22,6 billones en sectores clave, en el período comprendido entre 2016 y 2030.

“El sistema financiero tiene un enorme poder transformador y encierra la posibilidad de actuar como un motor para la transición de la economía mundial hacia el desarrollo sostenible”, señaló Erik Solheim, director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). “La hoja de ruta nos indica quién debe hacer qué, y cuándo, para que esto se concrete, y nos permite vislumbrar la posibilidad muy real de mejorar las condiciones de vida de miles de millones de personas en todo el mundo”.

La hoja de ruta, que se difundió durante la última ronda de las negociaciones sobre el clima y es resultado de la Investigación del diseño de un sistema financiero sostenible realizada por el PNUMA y el Grupo Banco Mundial, contiene medidas para crear un sistema financiero que integra consideraciones de sostenibilidad en sus operaciones y permite destinar recursos a actividades más inclusivas y sostenibles.

Para alcanzar este punto, en la hoja de ruta se propone un enfoque integrado que puede ser utilizado por todos los actores del sector financiero y genera cohesión normativa entre los ministerios, los bancos centrales, los organismos reguladores del sector financiero y los participantes del sector financiero privado.

“El crecimiento sostenible debe ser la única opción de crecimiento para el planeta y requerirá sistemas financieros sostenibles que sean inclusivos, profundos y sólidos”, señaló Hartwig Schafer, vicepresidente, Temas Mundiales, del Banco Mundial.

En el informe se señala que la transición hacia un sistema financiero sostenible ya está en marcha a través de la interacción de iniciativas nacionales e internacionales basadas en el mercado.

A través de iniciativas basadas en el mercado —como la Red de Banca Sostenible y la Iniciativa financiera del PNUMA, instituciones financieras, tanto privadas como públicas, han comenzado a integrar riesgos y oportunidades ambientales y sociales en sus modelos de negocios. Las finanzas digitales o, en particular, la tecnología financiera innovadora, encierran la posibilidad de generar resultados ambientales y de respaldar la transformación del financiamiento para el desarrollo sostenible.

El impulso también se ha acrecentado a raíz de iniciativas nacionales que, en muchos casos, surgieron de procesos de planificación nacional para implementar políticas sobre cambio climático u otras iniciativas de desarrollo a largo plazo.

En todos los esfuerzos de cooperación internacional emprendidos por el Grupo de los Veinte (G-20), el Grupo de los Siete (G-7), las Naciones Unidas y el Consejo de Estabilidad Financiera se han abordado diversos aspectos de las finanzas sostenibles y verdes, al tiempo que se incrementaba, cada vez más, la participación del sector privado. Los bancos multilaterales de desarrollo y las instituciones financieras internacionales que continúan promoviendo activamente las finanzas sostenibles han complementado estos esfuerzos.

La combinación de estos factores ha permitido realizar grandes avances en la labor de sentar las bases para un sistema financiero sostenible. Los siguientes son algunos de esos factores:

  • Hasta octubre de 2017, se habían implementado casi 300 medidas normativas y reglamentarias focalizadas en la sostenibilidad en más de 60 países. Las medidas han aumentado, en promedio, alrededor del 20 % (interanual) desde 2010, con un incremento de aproximadamente el 30 % desde julio de 2016.
  • Según una encuesta realizada en 2016 por la Corporación Financiera Internacional (IFC), más del 60 % de los 135 encuestados participaba activamente en el financiamiento de proyectos verdes y relacionados con el clima.
  • En 2016, las emisiones de bonos verdes ascendieron a USD 80 000 millones, casi el doble de la emisión total en 2015. El organismo de calificación crediticia Moody’s pronostica que los bonos verdes podrían superar los USD 200 000 millones este año, impulsados por el Acuerdo de París y la reforma en China.
  • Once de los principales centros financieros internacionales han aunado fuerzas para promover las finanzas sostenibles, en el marco de una iniciativa impulsada por la investigación del diseño de un sistema financiero sostenible realizada por el PNUMA, en asociación con Casablanca Finance City y el Ministerio de Medio Ambiente de Italia.
  • La iniciativa Mercados de Valores Sostenibles incluye actualmente a más de 60 mercados de valores, que representan más del 70 % de los mercados de acciones que cotizan en bolsa y unas 30 000 empresas con una capitalización de mercado superior a los USD 55 billones.

No obstante, en la hoja de ruta se señala que, para consolidar y profundizar estos avances, es necesario adoptar medidas concretas y sostenidas durante los próximos 24 meses a fin de aprovechar al máximo las iniciativas en curso y respaldar el diseño y la implementación de nuevas iniciativas.

Asimismo, se establece un cronograma para la adopción de estas medidas, que incluyen las áreas de productos, información y tecnología; modelos, capacidades e incentivos empresariales; medidas de política pública y hojas de ruta a nivel nacional; principios de coordinación internacional y medición de los resultados.

“La integración de la adaptación del sistema financiero mundial al desarrollo sostenible debe ir más allá de las innovaciones marginales y comenzar a dar forma a la arquitectura subyacente del sistema”, señaló Simon Zadek, codirector de la investigación. “La hoja de ruta para el diseño de un sistema financiero sostenible indica el modo en que las prácticas de vanguardia se pueden traducir en cambios sistémicos en el papel de las finanzas en la sociedad moderna”.


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UNEP
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Inquiry into the Design of a Sustainable Financial System
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