Skip to Main Navigation

Panorama general

Los sistemas de protección social ayudan a las personas y las familias, en particular los pobres y vulnerables, a hacer frente a las crisis, encontrar empleo, mejorar la productividad, invertir en la salud y la educación de sus hijos y proteger a la población de edad avanzada. El Grupo Banco Mundial apoya el acceso a la protección social universal, y lo considera un aspecto central para lograr sus objetivos de poner fin a la pobreza e impulsar la prosperidad compartida.

La protección social universal incluye: asistencia social a través de transferencias monetarias a quienes las necesitan, particularmente los niños; beneficios y apoyo para las personas en edad de trabajar en caso de maternidad, discapacidad, accidentes laborales o desempleo, y pensiones para los ancianos. La asistencia se otorga mediante mecanismos de seguro social, beneficios sociales financiados con impuestos, servicios de asistencia social, programas de obras públicas y otros sistemas que garantizan la seguridad del ingreso básico.

Los sistemas de protección social ocupan un lugar destacado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. (i) En el objetivo 1.3 se insta a poner en práctica “a nivel nacional sistemas y medidas apropiadas de protección social para todos, incluidos niveles mínimos, y, para 2030, lograr amplia cobertura de los pobres y los vulnerables”.

Con sistemas de protección social bien diseñados e implementados, los países pueden fortalecer el capital humano y mejorar la productividad; reducir las desigualdades; fortalecer la resiliencia, y poner fin al ciclo de la pobreza intergeneracional. Estos sistemas y herramientas tienen un potencial transformador, ya que no solo ayudan a los pobres y más vulnerables a mitigar las crisis económicas y fiscales, sino que también permiten asegurar la igualdad de oportunidades permitiéndoles salir de la pobreza y transformarse en miembros productivos de la sociedad. Cuando las personas pobres y vulnerables tienen la oportunidad de mejorar su vida y la de su familia, son menos propensas a trasladarse en busca de una mejor vida. Los programas de protección social bien estructurados son rentables, costando a los países en promedio alrededor del 1,5 % del producto interno bruto (PIB).

Hasta abril de 2019, el financiamiento anual del Grupo Banco Mundial para la cartera de protección social y empleo alcanzó un monto de USD 16 240 millones, con un financiamiento total de USD 10 830 millones para los países clientes de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo para los países más pobres del mundo. Estos recursos apoyan programas de seguridad social, como transferencias monetarias, obras públicas y programas de alimentación escolar.

El empleo (i) también es fundamental para reducir la pobreza y promover la prosperidad. Todos los países, independientemente de sus ingresos, enfrentan desafíos para crear y mantener oportunidades laborales adecuadas para sus ciudadanos. El Grupo Banco Mundial se asegura que las personas estén dotadas con las habilidades (i) adecuadas para el mercado laboral y que reciban la formación pertinente.

Hoy, los sistemas de protección social no solo ofrecen asistencia social y seguros para los pobres y vulnerables, sino que también se usan para vincularlos al empleo, mejorar la productividad, invertir en la salud y la educación de los hijos y proteger a la población de edad avanzada. Si bien se han obtenido logros en el diseño y la promoción de programas de asistencia social y sistemas de prestación, es igualmente importante hacer grandes inversiones en iniciativas para mejorar las oportunidades laborales y de ingresos y ampliar los programas de seguro social.

Última actualización: Mar 29, 2019

GALERÍA DE FOTOS

Todas las fotos Arrow