México: panorama general

La economía mexicana siguió creciendo a una tasa anual de 2.5 por ciento durante la mayor parte de 2015 y principios de 2016, aunque se espera que se desacelere a alrededor de 2 por ciento en 2016, tras una modesta contracción de la actividad económica en el segundo trimestre. La expansión de la actividad económica depende ahora completamente del consumo privado, ya que debido a la debilidad en las inversiones y exportaciones, estos sectores ya no contribuyen al crecimiento. Una mayor competitividad externa, tras una sustancial devaluación del peso mexicano respecto al dólar estadounidense, aún no ha resultado en un impulso en la demanda externa. Las fuertes relaciones verticales de suministro entre los fabricantes de Estados Unidos y México llevaron a que la reciente debilidad en la producción industrial en Estados Unidos se haya transferido a la industria manufacturera y a las exportaciones mexicanas.

Una depreciación significativa del peso mexicano frente al dólar estadounidense tuvo lugar en los últimos dos años, ya que el tipo de cambio flexible se ha utilizado de forma efectiva para amortiguar impactos externos. Hasta ahora,  el traslado de la depreciación del tipo de cambio a los precios domésticos ha sido limitado dado que la inflación se movió a un nivel ligeramente inferior al objetivo de 3 por ciento del Banco Central. La posibilidad de que dicho efecto de traslado tenga lugar luego de una depreciación adicional de la moneda es una de las principales preocupaciones de las autoridades monetarias que, en respuesta, elevaron la tasa de política monetaria a 4.25 por ciento.

Una tendencia persistente, de más de una década, hacia una mayor relación deuda-PIB (de un 29 por ciento en 2007 a una cifra estimada en 50.5 por ciento para fines de 2016), junto a menores ingresos petroleros, una frágil situación financiera de la compañía nacional de petróleos Pemex, así como una tasa de crecimiento económico decepcionante, llevó a las agencias de calificación crediticia a revisar a negativa las perspectivas de las calificaciones (de grado de inversión) de la deuda soberana mexicana. En la gestión de la baja en los ingresos petroleros, el gobierno se benefició de la reforma tributaria implementada en 2014 que aumentó significativamente los ingresos no petroleros y comenzó a recortar el gasto (no ineludible) en 2015 y 2016. Un recorte adicional en el gasto público para 2017, que apunta a lograr un superávit primario por primera vez en casi una década, deberá frenar el peso creciente de la deuda pública.

Las respuestas en las políticas monetarias y fiscales a los impactos externos negativos pesarán sobre la demanda agregada en el corto plazo. Una reducción adicional en el volumen de producción petrolera, causada por una menor producción en yacimientos maduros e inversiones insuficientes para el reemplazo de la capacidad de exploración y explotación, continuará reduciendo la tasa de crecimiento anual en alrededor de medio punto porcentual. Sin embargo, se espera que la estabilidad económica y financiera,  avances en la implementación de una ambiciosa agenda de reformas estructurales, así como un aumento en la competitividad externa luego de la devaluación de la moneda, sirvan para impulsar la inversión privada y las exportaciones y para elevar el crecimiento económico en el mediano plazo.

La economía mexicana enfrenta un ambiente externo complejo en donde la persistencia de precios bajos para el petróleo, la normalización de la política monetaria en Estados Unidos, una desaceleración en el comercio internacional y en el crecimiento económico global y una diversidad de eventos geopolíticos podrían elevar la aversión al riesgo y la volatilidad financiera, planteando retos a la estabilidad económica y financiera del país, así como a sus perspectivas de crecimiento. Las prioridades en términos de políticas seguirán centradas en la implementación de políticas monetarias, financieras y fiscales prudentes para generar las condiciones de un crecimiento más fuerte en el mediano plazo.

Última actualización: 26 de Septiembre, 2016

 

En diciembre de 2013, el Directorio Ejecutivo del Banco Mundial discutió la Alianza Estratégica con el País (AEP) que comprende los años fiscales 2014-2019 —elaborada de manera conjunta con el Gobierno de México. Esta (AEP) se centra en el doble objetivo del Grupo del Banco Mundial (GBM) —erradicar la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida—, y está completamente alineada con el Plan Nacional de Desarrollo (PND) de México para el período 2013-18.  Ofrece paquetes integrales de servicios financieros, de conocimiento y convocatoria, con base en cuatro pilares estratégicos:

·     Impulsar la productividad;

·     Aumentar la prosperidad social;

·     Fortalecer las finanzas públicas y la eficiencia gubernamental; y

·     Promover el crecimiento verde e inclusivo.

La cooperación del GBM con México incluye un paquete selectivo y hecho a la medida de instrumentos que integran servicios financieros, de conocimiento y de convocatoria. La cooperación financiera del Banco se centra principalmente en programas de protección social y educativos, desde desarrollo infantil temprano al nivel secundario superior; una agenda verde y de crecimiento inclusivo integrada por proyectos de energía, medio ambiente, agua, agricultura y transporte; y programas de inclusión financiera. A septiembre de 2016, la cartera activa está compuesta por 14 proyectos (incluidos cuatro proyectos independientes del FMAM) por un total de US$2,200 millones en compromisos netos. Dos proyectos del BIRF por US$500 millones fueron aprobados por el Directorio durante el año fiscal16: el proyecto Expansión de Finanzas Rurales (US$400 millones) y el proyecto Eficiencia Energética Municipal (US$100 millones).

El Banco cuenta con una amplia cartera de subvenciones por alrededor de US$275 millones, que comprenden alrededor de 45 subvenciones activas en apoyo de actividades en las áreas de medio ambiente y energía. El GBM también presta apoyo a México a través de un programa de conocimientos alineado estratégicamente. Se han realizado aportes oportunos en áreas como cambio climático, reducción de la pobreza, desarrollo urbano y salud, entre otros.

Última actualización: 26 de Septiembre, 2016

 

Algunos ejemplos del trabajo del Banco Mundial en México:

Desarrollo subnacional. El Banco Mundial también trabaja estrechamente con el Gobierno de Oaxaca, uno de los estados más pobres de México, a través de un Memorando de Entendimiento que incluye servicios financieros, de conocimiento y convocatoria en múltiples sectores, adaptados a las necesidades específicas de Oaxaca. Recientemente se aprobó el primer Programa por Resultados para México (US$55 millones), convirtiéndose en el primer préstamo subnacional para Oaxaca. El Banco proporciona servicios analíticos y de asesoría para promover un enfoque basado en resultados en el presupuesto público, destinado a fomentar la inclusión social, reducir la pobreza y mejorar la eficiencia en la prestación de servicios de salud, educación y protección social en el estado. También se han compartido conocimientos con otros países a través de varios Intercambios Sur-Sur, por ejemplo enfoques maternales y neonatales (Perú), suministro de agua y programas de saneamiento (Brasil).

Educación. El Banco Mundial ha cooperado extensamente con México en temas educativos y del mercado laboral; un ejemplo de esto es el programa de educación inicial en áreas rurales, implementado por el Consejo Nacional para la Promoción de la Educación, CONAFE.

Eficiencia Energética. El Proyecto de Sistemas de Iluminación y Electrodomésticos Eficientes busca promover el uso eficiente de la energía en México y mitigar el cambio climático aumentando el uso de tecnologías de eficiencia energética a nivel residencial.  A la fecha de finalización del proyecto (AF14), 45,8 millones de bombillas incandescentes habían sido reemplazadas por lámparas fluorescentes compactas, evitando 5074 millones de toneladas de emisiones de CO2.

Cambio Climático. El Programa de Cuencas Costeras busca promover la gestión ambiental integrada de cuencas costeras seleccionadas como forma de conservar la biodiversidad, contribuir a la mitigación del cambio climático y mejorar el uso sustentable del suelo.  El proyecto actualmente apoya la implementación de 29 subproyectos de Gestión Forestal Sostenible en la región del Golfo de México, y 3 subproyectos en la región del Golfo de California.

Infórmese respecto a resultados adicionales de los proyectos e iniciativas del Banco Mundial aquí.

 


FINANCIAMIENTO

México: Compromisos por ejercicio (en millones de US$)*

*Montos incluyen compromisos del BIRF y la AIF.