ARTÍCULO

Ampliar oportunidades de educación en Kabul

Enero 31, 2014

Estudiantes en una clase de biología en la Escuela Secundaria West Sorya en Kabul.

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  • El sistema educativo de Afganistán fue destruido en gran parte como resultado de décadas de guerra, pero un número cada vez mayor de colegios, como la Escuela Nahid Shahid en Kabul, están satisfaciendo la demanda y matriculando a más alumnos desde que se reconstruyeron y mejoraron las instalaciones.
  • Esta transformación se debe en gran medida al Programa de Mejora de la Calidad de la Educación del ministerio correspondiente, apoyado por el Banco Mundial y el Fondo Fiduciario para la Reconstrucción de Afganistán.
  • El programa tiene como objetivo aumentar el acceso a educación de calidad, en particular para las niñas, a través de becas escolares, capacitación de maestros y directivos, y construcción de escuelas.

Kabul, Afganistán. Seguir el ritmo de la demanda de los alumnos es difícil en la Escuela Nahid Shahid. Situada en el suburbio de Qala-i-Wazir, que se expande rápidamente en la capital de Afganistán, Kabul, la escuela cuenta ahora con 6200 alumnos que la repletan dentro y fuera de clases todos los días durante cuatro turnos. En primer lugar, desde las 6.30 hasta las 8.30, asisten las niñas más pequeñas de primer y segundo grado. A continuación, el día se divide en bloques de dos o tres horas, y en clases para niñas y niños, dado que tres turnos más de alumnos concurren a la escuela.

Es un calendario muy ocupado que está poniendo a prueba seriamente los recursos de dicha escuela, dice la directora Parwin Naser Bahadari. Pero también es un testimonio de los esfuerzos realizados por el shura del establecimiento (consejo de ancianos, maestros, padres y miembros de la comunidad) que se formó hace unos seis años, agrega.

Afganistán: Estudiantes en el patio de recreo en la Escuela Secundaria West Sorya en Kabul.

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Queremos educación aquí para nuestros hijos. Es una necesidad. Si una persona es ignorante, su vida se ve limitada, y el futuro es muy difícil Close Quotes

Bashir Faqiri
Miembro del shura, Escuela Nahid Shahid

Estudiantes en el patio de recreo en la Escuela Secundaria West Sorya en Kabul que ha sido beneficiada por el Programa de Mejora de la Calidad de la Educación (EQUIP).

“Año tras año, aumenta el número de estudiantes y también se producen mejoras escolares. Los cambios han sido buenos, pero todavía es muy difícil para nosotros”, dice la directora.

La transformación ha sido notable. En 2001, el lugar era conocido como “la escuela quemada”, porque fue destruida en gran parte por el conflicto en la zona, cuenta. Pero poco a poco la comunidad ayudó a su restablecimiento, y el Programa de Mejora de la Calidad de la Educación (EQUIP, por sus siglas en inglés) del ministerio correspondiente, apoyado por el Banco Mundial y el Fondo Fiduciario para la Reconstrucción de Afganistán (ARTF, por sus siglas en inglés), también comenzó a suministrar asistencia en 2007.

El sistema educativo de Afganistán fue destruido en gran medida como resultado de décadas de guerra, y no se permitió a las niñas asistir a la escuela bajo el régimen talibán. Hoy en día, alrededor del 50% de los establecimientos educacionales del país carece de edificios adecuados, y más de la mitad de los maestros no se han graduado del decimosegundo grado.

EQUIP tiene como objetivo aumentar el acceso a la educación, especialmente de las niñas, a través de becas escolares y capacitación de maestros. El ARTF ha proporcionado un total de US$408 millones al programa. Se estima que la matrícula de niñas ha aumentado de menos de 200 000 en 2002 a 2,7 millones en la actualidad, y la asistencia de varones ha crecido de menos de 1 millón a alrededor de 4,4 millones.

Con la asistencia de EQUIP, se creó el shura en la Escuela Nahid Shahid y sus 15 miembros establecieron con prontitud matricular estudiantes. La directora dice que cuando comenzó en la escuela hace cinco años, asistían alrededor de 2000 niños. Ahora, este número se ha triplicado.

Esfuerzo especial para matricular a las niñas

Din Mohammad, de 60 años, es un maestro jubilado que se unió al shura escolar porque cree que “es nuestra responsabilidad lo que pasa aquí. Todo depende de los conocimientos y el desarrollo de la escuela. Si no hay escuela ni educación, no hay nada en absoluto”.

Cuenta que el shura hizo un esfuerzo especial para matricular a las niñas. “Es muy importante que las niñas tengan una educación. Deben tener el derecho de obtener conocimiento y estudiar”, hace notar Din Mohammad.

A medida que la escuela se amplía, EQUIP otorga financiamiento para una serie de mejoras, incluida la compra de computadoras, equipos para laboratorio de ciencias, mobiliario escolar y materiales de biblioteca. También se han realizado algunas reparaciones en los edificios dañados, dice la directora. “Cuando llegué por primera vez, no había ventanas, electricidad, ni suficientes aulas, pero año tras año va mejorando. La comunidad local está contribuyendo mucho, al igual que EQUIP”.

En el aula de computación, Anosha Shabir, de 16 años, dice que está disfrutando de las clases de programación, pero que hasta ahora la escuela no ha logrado instalar Internet, por lo que es difícil aprender más. “Este es un muy buen comienzo para muchos alumnos que no tienen computadora”, dice. “Pero en casa, puedo investigar mejor en la web”.

Gulsom Amiry, otra alumna de 18 años, cuenta que depende para sus estudios de una serie de libros y materiales de la nueva biblioteca. Ella espera ser abogada algún día.

Un miembro del shura, Bashir Faqiri, señala que un espacio adecuado para los estudiantes es el mayor desafío de la escuela en estos días y en todo el país. “Ahora, no hay escuelas vacías en Afganistán. El problema es encontrar maneras de dar a los estudiantes el espacio y todo lo que necesitan”, explica Faqiri.

Con todo, el shura está trabajando con EQUIP y la comunidad local para seguir ampliando los recursos escolares, agrega. “Queremos educación aquí para nuestros hijos. Es una necesidad. Si una persona es ignorante, su vida se ve limitada, y el futuro es muy difícil”.