COMUNICADO DE PRENSA

Informe del Banco Mundial: Los datos y las mediciones son fundamentales para poner fin a la pobreza extrema

Octubre 09, 2014


CIUDAD DE WASHINGTON, 9 de octubre de 2014. Los datos y las mediciones son esenciales para lograr los dos objetivos del Grupo Banco Mundial: poner fin a la pobreza extrema para 2030 y promover la prosperidad compartida. Pero es necesario fortalecer los sistemas estadísticos de los países y recolectar datos con mayor frecuencia, de modo que resulten más útiles para diseñar las políticas nacionales y ayuden a los asociados internacionales a detectar deficiencias y priorizar iniciativas, según se afirma en un nuevo informe del Banco Mundial publicado hoy.

En el documento, titulado Policy Research Report 2014: A Measured Approach to Ending Poverty and Boosting Shared Prosperity: Concepts, Data, and the Twin Goals (Informe sobre investigaciones relativas a las políticas 2014: Un enfoque medido para poner fin a la pobreza e impulsar la prosperidad compartida. Los conceptos, los datos y los dos objetivos), se insta a recoger de manera más precisa y oportuna datos comparables a través de encuestas de hogares, que brindan información sobre el consumo o el ingreso de la población. En el informe se señala que los datos y las mediciones son esenciales para evaluar los dos objetivos fundamentales del Grupo Banco Mundial y, por lo tanto, para alcanzarlos.

“La desigualdad extrema que predomina hoy en día en el mundo priva a muchas personas no solo de los medios de subsistencia básicos, sino también de los derechos básicos”, sostiene Kaushik Basu, primer vicepresidente y primer economista del Banco Mundial. “Para ocuparnos de este problema urgente de nuestro tiempo, necesitábamos una forma práctica de medir el crecimiento inclusivo que pudiera aplicarse en todo el mundo. Los objetivos adoptados por el Grupo Banco Mundial el año pasado son una respuesta a esto. Pero no podemos hacer una campaña creíble en torno a dichos objetivos sin explicar la teoría en la que se fundan y las dificultades de medición que suponen. Este informe expone precisamente esa explicación, y busca ofrecer una base más completa a partir de la cual los países puedan tomar los objetivos y adaptarlos del modo que resulte más pertinente para sus circunstancias específicas”.

En el documento también se pone de relieve la importancia de los datos complementarios, como las tasas de crecimiento demográfico y los índices de paridad del poder adquisitivo (PPA), que se emplean para hacer estudios comparativos de países, como los que actualizó a comienzos de este año el Programa de Comparación Internacional. Sin embargo, los autores del informe destacan que las necesidades de datos de los organismos internacionales no deben primar sobre las de los institutos nacionales de estadística, y que los donantes deben por lo tanto ser cautos en el énfasis que confieren a esas comparaciones entre países. Según se afirma en el informe, el objetivo principal de la recopilación de datos sobre pobreza extrema y prosperidad compartida debería ser el empleo de dicha información para orientar las políticas nacionales.

Como parte del análisis del segundo objetivo, esto es, el de lograr mayor prosperidad para las personas que se ubican en el 40 % más bajo de la escala de bienestar económico de cada país, los autores describen cómo han evolucionado las teorías económicas sobre crecimiento inclusivo, redistribución y maximización del bienestar social. En el informe se propone modificar la concepción generalizada acerca del avance en el desarrollo, de modo de dejar de lado el énfasis en el ingreso promedio per cápita y hacer hincapié en la idea de que un crecimiento adecuado debe beneficiar a los sectores menos favorecidos de la sociedad.

Este informe sobre investigaciones relativas a las políticas, con su énfasis en la medición y en las dificultades técnicas que implica analizar los datos sobre precios e ingresos necesarios para medir el bienestar de la población, constituye un complemento del Informe sobre seguimiento mundial 2014, también referido a los objetivos de poner fin a la pobreza y promover la prosperidad compartida, que se dio a conocer durante las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Poner fin a la pobreza extrema: Un objetivo muy ambicioso

En las últimas décadas, se han logrado importantes avances en la reducción de la pobreza a nivel mundial. Entre 1990 y 2011, el número de personas que viven en la pobreza extrema se redujo a la mitad, hasta ubicarse en torno a los 1000 millones de habitantes, esto es, el 14,5 % de la población mundial.

Para estimar la cantidad de personas que viven en la pobreza extrema, actualmente el Banco Mundial utiliza como parámetro la línea internacional de pobreza, fijada en US$1,25 al día en precios de 2005. Según el informe, es posible alcanzar el objetivo de reducir al 3 % la proporción de la población mundial que vive por debajo de este umbral, pero la meta es muy ambiciosa. De hecho, en las simulaciones que toman como supuesto una distribución de ingresos sin modificaciones y un crecimiento anual per cápita del 4 % en todos los países en desarrollo (cifra que equivale aproximadamente al promedio del conjunto de estos países en el período 2000-10) se logra alcanzar el objetivo.

Pero suponer que todos los países en desarrollo crecerán a este ritmo es ser sumamente optimistas. En los últimos 30 años, ese nivel de crecimiento no ha sido para nada habitual. Asimismo, dado que el Banco estima que en 2011 más de los dos tercios del total de personas sumidas en la pobreza extrema habitaban en solo ocho países, una desaceleración del crecimiento en tan solo uno de estos Estados podría tener un impacto muy significativo en la tasa mundial de recuento de la pobreza. Hay también otros elementos que generan incertidumbre, como las crisis económicas y financieras excepcionales, las situaciones de fragilidad, la inestabilidad política, los conflictos, el cambio climático y las epidemias mundiales. Si bien la epidemia de ébola aún era incipiente cuando se terminó de redactar este informe, hoy en día amenaza con convertirse en el tipo de riesgo acerca del cual advierte el análisis. En consecuencia, en el informe se insta a adoptar medidas concertadas y políticas de efecto transformador que vayan mucho más allá de la forma habitual de hacer las cosas.

“Un derrumbe en el crecimiento de los países con elevada pobreza en números absolutos (como Bangladesh, China, la República Democrática del Congo, India o Nigeria) podría frenar significativamente el avance hacia el objetivo de reducir la pobreza mundial”, sostuvo Peter Lanjouw, director de Investigaciones. “Pero la experiencia muestra que es realmente muy difícil conocer la probabilidad y la magnitud de episodios de ese tipo en el largo plazo”.

El impulso a la prosperidad compartida: No es lo mismo que la igualdad, pero se relaciona con ella

El objetivo de la prosperidad compartida aborda la preocupación por el crecimiento inclusivo y la desigualdad, puesto que a través de él se busca determinar en qué medida el 40 % más pobre de la población participa en los beneficios derivados del desarrollo económico. En otras palabras, cuanto más alta sea la tasa de crecimiento del ingreso promedio del 40 % más pobre, mejor. A diferencia del aumento del producto interno bruto (PIB) per cápita, que se mide con datos de las cuentas nacionales, el indicador de prosperidad compartida se determina a partir de los datos de las encuestas de hogares. Si bien no muestra directamente las variaciones en la desigualdad, se puede conocer la evolución de las disparidades en los ingresos de los países a lo largo del tiempo comparando el indicador de prosperidad compartida con, por ejemplo, el crecimiento de los ingresos del 60 % más rico de la población.

Si bien en el pasado se han comparado los ingresos de los más pobres con el crecimiento promedio de los ingresos, esta es una esfera en la que las políticas pueden marcar una diferencia. El tipo de crecimiento en el que participa gran parte de la población y que incrementa el rendimiento obtenido por los pobres a partir de sus activos es el que más probablemente se traducirá en una reducción real de la pobreza. La ampliación del acceso a la educación, a la salud y al capital puede también ser un elemento esencial para incrementar el rendimiento que obtienen los pobres a partir de sus activos.

La tecnología puede ayudar en la recopilación de datos

El esfuerzo deliberado por incorporar tecnología y técnicas de confección de mapas puede permitir recopilar datos con mayor precisión y frecuencia. La geocodificación, la imputación, los dispositivos móviles y las tabletas pueden resultar sumamente útiles. Herramientas tales como Survey Solutions, un conjunto que incluye recursos y un programa para recoger datos, desarrollado por el Banco Mundial, permiten a los países producir información de gran calidad más fácilmente.

 

 



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COMUNICADO DE PRENSA N.º
2015/141/DEC

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