Discursos y transcripciones

“¿Cuáles son, en lo inmediato, el futuro económico y la función de la Federación de Rusia en el mundo?” - Conferencia del presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim

Presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim

Russian Presidential Academy of National Economy and Public Administration

Moscú, Federación de Rusia

Febrero 14, 2013

Alocución inicial

“¿Cuáles son, en lo inmediato, el futuro económico y la función de la Federación de Rusia en el mundo?”


Introducción

Gracias, profesor Mau, distinguidos profesores y estudiantes universitarios.

Es para mí un honor dirigirme a ustedes en la Russian Presidential Academy of National Economy and Public Administration. Gracias por su invitación.

Como ex presidente de Dartmouth College, una de las instituciones de educación superior de la Ivy League y donde funciona la destacada Tuck School of Business, me siento como en casa en este medio académico y aprecio mucho la labor que llevan a cabo en la RANEPA para educar a la próxima generación de profesionales rusos.

Hoy quisiera desafiar a los estudiantes de la RANEPA a aprovechar la gran tradición rusa de curiosidad intelectual para solucionar los problemas que habrá de encarar su país en el siglo XXI.

Los desafío a mirar el porvenir de la Federación de Rusia en los próximos 50 años y a hacerse la siguiente pregunta: “¿Cuál es el próximo desafío?”. Más concretamente, les pido que piensen en el siguiente interrogante: “¿Cuáles son, en lo inmediato, el futuro económico y la función de la Federación de Rusia en la comunidad internacional?”.

Tomsk enseña el camino de la lucha contra la tuberculosis

Primero, permítanme decir que es una satisfacción volver a la Federación de Rusia.

Algunos de ustedes saben que mi compromiso con la Federación de Rusia se inició hace 15 años, cuando trabajé en Siberia a partir de los últimos años de la década de 1990. Conozco a su país, admiro su historia intelectual y me interesa su población.

En 1987, ayudé a crear Partners in Health, una organización sin fines de lucro que utiliza un planteamiento comunitario respecto de la atención de salud y que ahora desarrolla actividades en 12 países del mundo.

En los años noventa, nuestro grupo empezó a colaborar con las autoridades rusas en la provincia de Tomsk y ayudó a luchar contra una epidemia de tuberculosis multirresistente. Me complace mucho contar hoy aquí con la presencia de Oksana Ponomarenko, que está a cargo del proyecto Partners in Health en Tomsk.

Esta lucha contra la tuberculosis en Tomsk es difícil, pero al final la epidemia logró controlarse gracias a la colaboración entre los expertos rusos y los asociados internacionales. Es más, esta colaboración generó descubrimientos científicos e innovaciones en la prestación asistencial que han llevado a reforzar las prácticas en otros lugares del mundo.

En Tomsk, el ministerio, los médicos, los enfermeros y especialmente los pacientes estaban empeñados en lograr resultados. Demostraron que mediante el respeto de la ciencia y la creación de un buen sistema de salud se podía derrotar una forma grave y peligrosa de tuberculosis. Los responsables de las políticas analizaron las abrumadoras pruebas de éxito del proyecto, las aceptaron y aplicaron ese planteamiento en su lucha contra la tuberculosis.

En la actualidad, el planteamiento centrado en los pacientes que se aplicó en Tomsk también se ha aplicado en otras partes de la Federación de Rusia, como en las provincias de Novosibirsk, Voronezh y Saratov.

Los asociados del programa de Tomsk han dirigido sesiones de capacitación para cientos de profesionales médicos, enfermeros y personal de investigación en toda la Federación de Rusia.

Eso no es todo. Los resultados de las investigaciones realizadas en Tomsk contribuyeron a los fundamentos de las nuevas directrices mundiales de 2006 para el tratamiento de la tuberculosis multirresistente. Lo que sucedió en Tomsk ayudó a cambiar la forma de pensar del mundo acerca de esta enfermedad, y ha contribuido a salvar cientos de miles de vidas.

Los éxitos locales, como se demostró en Tomsk, pueden ampliarse y convertirse en parte de una solución mundial. Creo que esta es la manera en que podemos resolver algunos de los problemas más difíciles del mundo. Como lo ha demostrado nuestro proyecto sobre la tuberculosis, la Federación de Rusia puede lograr progresos extraordinarios para su propia población así como para la comunidad internacional si se vale de personas dedicadas y encuentra a los asociados adecuados que las respalden.

Lo más importante tal vez sea que la experiencia de Tomsk reveló que Rusia, con una historia que se remonta al año 862, con sus gigantes en todos los tiempos en los ámbitos de la literatura, las artes, el deporte y la ciencia, sigue generando innovaciones que pueden solucionar los problemas más difíciles de la actualidad.

El aprendizaje constante es el núcleo de estas soluciones. Como dice un viejo proverbio ruso: “No es una vergüenza no saber. Lo vergonzoso es no averiguar”. Esta frase capta la curiosidad y el impulso incesantes por ampliar los conocimientos que han caracterizado lo más destacado de la ciencia y la cultura rusas.

¿Cuál es el futuro económico inmediato de la Federación de Rusia?

Los profesores y estudiantes universitarios aquí reunidos pueden ser testigos del hecho de que la Federación de Rusia es conocida en todo el mundo por su sistema educativo, por sus avances científicos y por aplicar lo que denominamos la “ciencia de la entrega” a muchas cuestiones.

El conocimiento, afirmaba Antón Chéjov, “no tiene valor alguno si no se lleva a la práctica”.

El desafío que encaran ustedes en la RANEPA consiste en saber cómo aprovechar estas grandes tradiciones académicas rusas para aplicarlas a los desafíos que su país encarará en el transcurso de sus vidas.

En mis viajes por el mundo en calidad de presidente del Banco Mundial, me ha causado muy buena impresión ver cuántos países, como China y la República de Corea, piensan mucho en su futuro y revalúan constantemente su estrategia para los próximos 5, 10 e incluso 50 años. Aunque su crecimiento en las últimas décadas ha sido la envidia de otros países, no se detienen. En cambio, se preguntan a sí mismos: “¿Cuál es el próximo desafío?”.

Teniendo en cuenta los desafíos de la globalización, todos los países deben hacerse esta pregunta, y la Federación de Rusia no es la excepción.

El crecimiento de la Federación de Rusia en la década de 2000 fue extraordinario, pero ¿qué sucederá en unos 20 o 25 años cuando empiece a agotarse el petróleo en el país o si no se descubren nuevos yacimientos? ¿Cuál es la estrategia de reemplazo del petróleo y el gas, recursos que actualmente representan las dos terceras partes de las exportaciones del país? ¿Cuál es el próximo desafío?

Diversificación a través de la competitividad

Tan solo hace unos meses, el primer ministro Medvedev hablaba de la necesidad de diversificar la economía de la Federación de Rusia, y cito sus palabras, “para que de una economía dependiente de las materias primas pase a ser una economía basada en la innovación”.

No podríamos concordar más.

Es más, el Banco Mundial está asesorando a las autoridades regionales de Tomsk acerca de cómo transformar antes de fines de 2025 una región impulsada fundamentalmente por la extracción de recursos naturales en una región que aproveche y aplique los conocimientos mundiales a la solución de problemas apremiantes.

En la Federación de Rusia, al igual que en todos los países del mundo, creemos firmemente que el gobierno debe desplegar el potencial de crecimiento de la economía. En el caso de la Federación de Rusia, esto significa un mejor clima de negocios que pueda atraer más inversión privada, y una mayor competitividad que impulse la diversificación de la economía para que esta deje de estar centrada en el petróleo y el gas.

Nuestra experiencia en el mundo nos revela que cuando creamos un mejor clima de negocios, se despeja el camino para que las empresas y las personas físicas introduzcan innovaciones y para que los empresarios abran nuevas empresas.

La Federación de Rusia avanzó el año pasado en el ranking del informe “Doing Business” del Grupo del Banco Mundial, pero puede avanzar más.

Por esa razón nos complace la meta del presidente Putin de mejorar rápidamente el clima de inversión para que la Federación de Rusia se convierta en una de las economías más propicias para los negocios del mundo antes de fines de 2018.

La pregunta que deben responder en calidad de estudiantes de posgrado de la RANEPA es la siguiente: ¿cómo pueden ser parte de este proceso y cómo puede una economía como la de la Federación de Rusia volverse más diversificada?

Señales de éxito en las regiones de la Federación de Rusia

Las regiones de Rusia son un buen lugar para comenzar a transformar el futuro y asegurar que la prosperidad del país sea ampliamente compartida.

Como expresó el presidente Putin en su discurso anual ante la Asamblea Federal Rusa en diciembre, en las distintas regiones de la Federación de Rusia existen diferencias de ingresos sumamente grandes. La vida de las personas refleja esa disparidad: el moscovita medio vive hasta los 74 años de edad, pero la esperanza de vida de un niño criado en el distrito autónomo de Chukotka es de apenas 58,4 años.

Esta mañana me reuní con los gobernadores de varias regiones rusas a fin de analizar los retos que enfrentan para mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. Los problemas de desarrollo que mencionaron eran similares a los que tienen otros países de ingreso mediano-alto con los que trabajamos.

Después de haber trabajado en Tomsk para combatir la tuberculosis, creo que si esa provincia se asocia con otras y utiliza sus conocimientos para resolver los problemas locales, otras provincias también pueden hacerlo.

En efecto, durante los últimos años en que ha trabajado en las regiones de Rusia, el Grupo del Banco Mundial ha visto muchos casos exitosos y prometedores en todo este vasto país.

· En cuatro regiones rusas, hemos ayudado a introducir las mejores prácticas internacionales en materia de programas de apoyo a la iniciativa local y toma de decisiones participativa. Hasta ahora, el proyecto ha ayudado a 90 000 personas a través de 700 microproyectos en el territorio de Stávropol y las provincias de Kírov, Tver y Nizhegorodskaya.

· Ayudamos a 30 regiones rusas a establecer una base de referencia a partir de la cual puedan mejorar las condiciones para los negocios, comparar su respectivo desempeño y aprender unas de otras de su experiencia práctica en facilitar y abaratar el registro y la operación de las empresas pequeñas.

· En San Petersburgo, el Grupo del Banco Mundial asesoró al gobierno municipal para crear la primera alianza público-privada del país en el aeropuerto Pulkovo, operación que atrajo 1200 millones de euros en inversiones privadas. En 2011, el proyecto obtuvo el premio a la mejor alianza público-privada internacional del año, otorgado por la revista Infrastructure Investor.

Las posibilidades de hacer más en las regiones de Rusia son enormes, siempre que cada problema se aborde aplicando los conocimientos adecuados.

· Consideremos el tema del envejecimiento de la población rusa. Para el año 2050, en el país habrá casi el doble de jubilados que en la actualidad. Esto plantea un enorme desafío para los servicios sociales rusos y representa una pesada carga para el sistema de salud estatal. ¿Puede Rusia aprender de otros países, como Japón o países europeos que enfrentan problemas similares de envejecimiento de la población?

· Otro problema son las carreteras rusas, cuya construcción es dos veces más cara que en otros países con condiciones climáticas similares, como Canadá o Alemania. ¿De qué experiencia internacional puede aprender Rusia para reducir dichos costos mejorando los procedimientos contractuales o el diseño técnico?

· O pensemos en la eficiencia energética. El Banco Mundial calcula que la cantidad de energía que Rusia pierde cada año debido a la antigüedad e ineficiencia energética de sus edificios, fábricas y sistemas de calefacción equivale a lo que un país como Francia consume cada año. Si Rusia adoptara de inmediato medidas con respecto a la eficiencia energética, ello ayudaría al mundo entero y también a Rusia. La energía que se ahorre se puede vender para aumentar los ingresos, o bien conservar en el suelo para las generaciones futuras.

Aprovechar los 20 años de colaboración entre el Banco Mundial y Rusia

El Grupo del Banco Mundial ha aprendido mucho de la labor que realiza en Rusia, y creo que este país también ha aprendido mucho de su colaboración con nosotros. Traemos a Rusia la experiencia de más de 100 países de todo el mundo en los que trabajamos.

En un mundo cada vez más globalizado, el desafío que enfrenta cada país, incluida Rusia, es encontrar los enfoques más apropiados para abordar problemas urgentes donde sea que estos ocurran.

Nuestra colaboración durante 20 años con las regiones de Rusia muestra que esta alianza ha evolucionado con el tiempo hasta convertirse en un compromiso firme. Tenemos sumo interés en profundizar nuestra labor en todas las partes del país.

A nivel nacional, desearíamos continuar apoyando los objetivos de desarrollo del país. A nivel regional, Rusia reviste importancia como fuerza impulsora del crecimiento en la Comunidad de Estados Independientes (CEI), y al Banco le interesaría estrechar esta colaboración para promover el crecimiento y desarrollo regionales.

La función de Rusia en el desarrollo a nivel mundial

Y, quizás más importante aún, desearíamos aprovechar nuestra alianza con Rusia en el plano mundial.

Mientras Rusia procura mejorar las condiciones de vida de su propia población, ¿cómo puede también mirar más allá de sus fronteras y compartir sus tradiciones y conocimientos con otros, para ayudar a construir un mundo más estable y próspero?

El mundo, y el Banco Mundial, necesitan a Rusia como asociado en la tarea del desarrollo global. Rusia tiene la historia, la capacidad y los conocimientos para cumplir una función importante y responsable como asociado en el desarrollo y como país donante.

El hecho de que Rusia haya aumentado la asistencia oficial para el desarrollo destinada a los países pobres habla a favor de este país y sus valores. La ayuda de Rusia ya está marcando una gran diferencia, ya sea que se trate de la transformación de los sistemas de salud en los países de la CEI, la mejora de las escuelas en África o la creación de mejores sistemas de cultivo en Asia central.

Si Rusia cumple su función a nivel mundial, y otros donantes desempeñan sus propios roles, podemos erradicar la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida a un ritmo mucho más rápido que nunca antes.

A partir de mañana, participaré en la reunión del Grupo de los Veinte (G-20) de ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales que presidirá Rusia esta semana en Moscú. La reunión del G-20 es precisamente la señal más reciente de que Rusia está configurando su propio perfil para abordar los principales desafíos del desarrollo del siglo XXI como líder y participante en foros internacionales como el Grupo de los Ocho, la Organización Mundial del Comercio y el Foro de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico.

¿Cuál es la próxima función de Rusia en el plano mundial? Hemos hablado de la necesidad de que Rusia aprenda de las mejores prácticas de otros países y las implemente. Pero ¿cuál es la mejor manera en que Rusia puede exportar sus competencias y conocimientos a otros países? ¿Y cómo pueden participar ustedes, como graduados de una de las academias rusas más prestigiosas, para ayudar a transformar el mundo?

Conclusión

Para terminar, quisiera volver a referirme a una figura de la historia literaria rusa que he mencionado brevemente, y que representa para mí la complejidad y riqueza de la tradición rusa. Esa persona es Antón Chéjov.

La vida y obra de Chéjov son muy significativas para mí en muchos aspectos. Como ustedes saben, además de sus excepcionales dotes literarias, Chéjov era médico practicante. Se crió en una familia que sufrió la indignidad de la pobreza. Más adelante, siendo ya doctor, brindó atención médica gratuita a pacientes pobres, costeando a menudo de su propio bolsillo los medicamentos de los pacientes indigentes. En 1904, a los 44 años de edad, Chéjov murió de tuberculosis, la enfermedad contra la que luchamos en Tomsk.

Chéjov unió el rigor científico, la pasión por la belleza, y el compromiso de luchar contra el sufrimiento injusto, todos los cuales son, por igual, dimensiones del espíritu ruso. Y él unió estas cualidades no como principios que meramente coexisten, sino como valores que se refuerzan mutuamente. La belleza de la obra literaria de Chéjov surgió de su capacidad para ver el mundo como científico, con inquebrantable lucidez, y como testigo compasivo, siempre en rebelión contra las fuerzas que disminuyen nuestra humanidad.

Las acciones de Chéjov como médico mostraron su convencimiento de que nuestra responsabilidad no consiste meramente en ver el mundo en forma objetiva, ni siquiera en sentir empatía con los que sufren, sino en transformar el mundo mediante acciones deliberadas, con y en beneficio de quienes enfrentan la pobreza, la enfermedad y la exclusión.

Mi esperanza es que la respuesta de Rusia —la respuesta de ustedes— a la pregunta “¿cuál es el próximo desafío?” surgirá de la capacidad de este país para unir, como lo hizo Chéjov, la razón, el amor por la belleza y la valentía de actuar.

El futuro de su país —y con ello, el futuro del mundo— está en sus manos.

Muchas gracias.