Esta página en:
  • Español

Discursos y transcripciones

Discurso de Hasan Tuluy, VP para América Latina del Banco Mundial, durante la Conferencia Regional sobre Clima de Inversión

Hasan Tuluy

Conferencia Regional sobre Clima de Inversión

Ciudad de Panamá, Panamá

Junio 06, 2013

Transcripción

En los últimos diez años, sobre la base de sólidas políticas macro económicas, fiscales y financieras - junto al viento a favor derivado de la creciente demanda de las materias primas - América Latina y el Caribe llegó a crecer más que los países desarrollados, alcanzando un promedio de 4,2 por ciento. Como resultado, alrededor de 70 millones de latinoamericanos dejaron la pobreza atrás, mientras que 75 millones se unieron a la clase media. Incluso, la desigualdad profunda - el talón de Aquiles de la región - disminuyó en la mayoría de los países. Esta vez se ganó una década, en contraste con un pasado no muy lejano de décadas perdidas.

Y se ganó una década porque el centro de las preocupaciones de los gobiernos estuvo en la gente.

La región demostró que se pueden combinar exitosamente el crecimiento con una vocación social y que ambos se retroalimentan.

Estimado Ministro de la Presidencia, altos funcionarios de gobierno de la región y de Canadá y Suiza, también socios en este evento, distinguidos invitados, amigas y amigos:

Será más difícil ahora mantener el rumbo y el nivel de progreso que acabo de describir. El viento a favor de la década pasada se está debilitando. Los precios de las materias primas muestran una tendencia a la baja, así como la demanda china, mientras que la europea está estancada, como su economía. Se estima que en 2013 el crecimiento de la región será de un 3,5%, mejor que el año pasado, pero por debajo del promedio de la década.

Si queremos que la región siga por un camino de prosperidad que llegue a todos los ciudadanos, especialmente a los más humildes, es necesario mantener y aumentar la competitividad. Más aún, habrá que hacerlo en las difíciles condiciones generadas en varios países por la apreciación de sus monedas locales.

Por ello, la única alternativa, la gran batalla que no podemos posponer, es LA BATALLA DE LA PRODUCTIVIDAD.

Para aumentar la productividad, es necesario aumentar el volumen y – aún más importante – la calidad de la inversión nacional y extranjera.

La tasa de inversión se mantiene en torno al 20% del PIB en América Latina y el Caribe, comparado con 30% en los países de más rápido crecimiento de Asia oriental. Los latinoamericanos siguen gastando en automóviles, electrodomésticos y demás bienes de consumo y no ahorran mucho. El consumo privado representa el 67% del PIB de América del Sur y México y el 75% de América Central, comparado con un promedio de 55% en países similares de otras regiones.

Si las tasas de inversión de América Latina alcanzasen un nivel promedio de 30%, como el exhibido por los países de más rápido crecimiento de Asia oriental, la inversión debería aumentar en casi US$600.000 millones, casi el doble del aumento experimentando por ALC en la última década.

Además de más inversiones, se requiere mejorar la calidad de las mismas: captar inversiones en sectores de alto valor agregado y en sectores con escasa competencia, e inversiones que permitan convertir a las pequeñas empresas en empresas medianas y grandes. Hoy en día, la baja calidad de las inversiones en la región se refleja en la baja productividad de las empresas latinoamericanas y caribeñas, que es alrededor de la mitad de la productividad de las empresas estadounidenses.

Afortunadamente, diversos países y sectores en la región están mostrando importantes avances en términos de inversiones de calidad.

La productividad agrícola promedio en América Latina y el Caribe aumentó del 25% de la de EE. UU en 1973 a alrededor del 50% en 2005, según datos del BID. La mayoría de los países de la región se beneficiaron de este desarrollo positivo. Esta mejora se debe en gran medida a un aumento de la tasa de inversión en el sector y su importante desarrollo tecnológico.

Panamá, nuestro amable país anfitrión, se está convirtiendo en el Centro de Convenciones por naturaleza – no, no somos los únicos que estamos disfrutando estos niveles significativos de inversión. Además del Canal, Panamá se ha convertido en un centro logístico a nivel mundial, llevando a diversas multinacionales y organizaciones internacionales a establecer su sede en el país.

Costa Rica, más allá del conocido ecoturismo o el café, ha tenido gran éxito en atraer inversión de empresas internacionales de computación y equipo médico.

México se ha venido consolidando como un hub en la manufactura de automóviles, no solo para la región sino a nivel global.

Perú, más allá de las industrias extractivas, ha logrado un desarrollo emblemático de primer nivel en sus productos agrícolas de exportación como los espárragos.

Brasil, además de ser un gigante de la soja y otros productos agropecuarios, es líder regional en la industria aeronáutica. Todos hemos volado alguna vez en un Embraer brasileño.

Colombia, no solo es minería, petróleo y café, es también la competitiva industria floral.

El vino Malbec argentino, es hoy una carta de presentación del país, como lo es la quinua de Bolivia.

¿Cómo hacer entonces para multiplicar estos ejemplos, para que se generalicen a otros sectores?

Mejorando el clima de inversión para que la iniciativa privada despegue. Esto requiere:

  • Una reducción significativa de los tiempos y los costos incurridos por los empresarios en su interacción con la burocracia;
  • Marcos contractuales que protejan los derechos de propiedad y los derechos de los acreedores, inversores y consumidores; y
  • Normativas y prácticas para abrir los mercados a la competencia.

Se trata de medidas concretas que contribuyen a que los empresarios inviertan, crezcan y generen innovación.  

El Estado tiene que facilitar el funcionamiento del mercado, y no puede ser un obstáculo que limite su dinamismo.

Ambos, Estado y mercado, tienen a la gente en la mira, ya sea como empresarios, consumidores o ciudadanos, por lo que su interés es común.

Aquellos países con las mejores normativas y prácticas en torno al clima de inversión crecen en promedio 2,3% más que aquellos que no las tienes.

Reformas tan simples como la reducción del tiempo y el costo para abrir un negocio — a través de la creación de una ventanilla única eficiente — incrementaron en un 6% la creación de nuevas empresas en Colombia y México.

Significa que miles de personas se beneficiaron y apostaron por abrir un negocio en vez de gastar el dinero en bienes de consumo. Se estima que en Bogotá, después de la reducción de los trámites y costos de registro, más de 9000 personas abrieron un negocio creando más de 75.000 puestos de trabajo.

En México, en 2010, la Secretaria de Hacienda cambió la ley de derechos de los acreedores, y estableció un registro de garantías mobiliarias por Internet. En apenas un año, los bancos incrementaron el número de préstamos asegurados con bienes muebles más de cinco veces – de unos 6000 a más de 32000 – generando más de US$100.000 millones en financiamiento nuevo para pequeñas y medianas empresas.

Entre los beneficiarios de esta reforma se encuentran las pequeñas y medianas empresas del sector automovilístico mexicano, el octavo en tamaño de todo el mundo, que emplea a más de 500.000 trabajadores. Las garantías mobiliarias como las autopartes y las cuentas por cobrar son los principales activos de estas pymes. Esta reforma les permitió hacer uso de estos activos para pedir préstamos, invertir, vender más a empresas grandes y crecer.

Amigas, amigos:

Varios países de la región están introduciendo cambios para mejorar su clima de inversión y crear las condiciones para que las empresas crezcan. Y aún hay un gran margen para avanzar. En la última década, la región parece haber crecido a pesar de un clima de inversión aún imperfecto.

Consideren a un empresario que quiere abrir una empresa para cultivar y vender frutas. En Nueva Zelanda, ese empresario puede hacerlo en un día a un costo de US$147. Un empresario de América Latina o el Caribe, por el contrario, deberá esperar en promedio dos meses y erogar más de 1400 dólares.

Las cifras varían de siete días y casi US$700 si se encuentra en Panamá a cinco meses y más de US$3000 si está en Venezuela.

Luego de registrarse, el empresario latinoamericano deberá esperar otros siete meses para obtener el permiso para construir un pequeño depósito. El neozelandés, en cambio, tendrá su permiso en menos de tres meses.

Además, el latinoamericano perderá entre el 25% y el 50% de sus frutas antes de que éste llegue al mercado debido a la escasa calidad de la infraestructura y a las deficiencias en la cadena logística.

Como si fuera poco, el latinoamericano probablemente no pueda utilizar sus tractores, refrigeradores o cuentas por cobrar para obtener un crédito del banco. El neozelandés, en cambio, recibirá su crédito del banco utilizando esos mismos activos como garantía, permitiéndole invertir y hacer crecer su negocio.

En estas condiciones y en un mercado global, el empresario latinoamericano, y por ende los trabajadores - que dependen de una actividad comercial exitosa -, no la tendrá fácil.

Afortunadamente los países de América Latina y el Caribe han demostrado que pueden superar las dificultades - generar cambios para un mejor clima de inversión es posible.

Esperamos que esta reunión sirva para que ustedes compartan sus experiencias, discutan cómo adaptarlas a su realidad, y evalúen cómo medir su impacto de manera sistemática.

El Grupo del Banco Mundial se ha comprometido a trabajar junto a ustedes y el sector privado, para facilitar soluciones de acuerdo a las circunstancias de cada país, a partir de la gama de instrumentos disponibles para reformar el clima de inversión y mejorar la productividad.

Nuestros servicios incluyen productos financieros, para gobiernos y sector privado, inversiones de capital, fondos de inversión, seguros y garantías, y servicios de asesoría y de conocimiento.

Seguiremos apoyando a la región en sus esfuerzos a favor del progreso económico y social. Tenemos una fuerte presencia local en todo el continente, incluida la recientemente abierta oficina de la Corporación Financiera Internacional aquí en Ciudad de Panamá.

Ministro de la Presidencia, mi agradecimiento por brindarnos la posibilidad de abordar esta crítica agenda regional en este país que es ejemplo de vibrante crecimiento.

Los invito a aprovechar este foro para constituir una plataforma de diálogo común, para aprender unos de otros y todos de otras regiones.

Así, contribuirán a poner en marcha los cambios necesarios para aumentar la prosperidad de las sociedades de América Latina y hacerlo con la esperanza de que los relegados de hoy sean los beneficiados de mañana.

Muchas gracias.