África: Panorama general

  • En África al sur del Sahara, el crecimiento económico se está recuperando moderadamente, luego de la fuerte desaceleración de los últimos dos años. El incremento del producto interno bruto (PIB) de la región, que según las estimaciones ha pasado del 1,3 % en 2016 al 2,4 % en 2017, está impulsado en gran parte por las principales economías del continente: Nigeria, Sudáfrica y Angola. Nigeria y Sudáfrica han salido de la recesión, aunque el ritmo de su recuperación sigue siendo muy lento. En los países exportadores de metales, el repunte en la producción minera y la recuperación del sector agrícola han impulsado la actividad económica. Por otro lado, el PIB se mantuvo estable en los países que no son ricos en recursos, impulsado por la demanda interna.

    La mejora de las condiciones internacionales —entre las que figuran los altos precios de los productos básicos— permitió reducir los déficits de cuenta corriente. Las entradas de capital se incrementaron en 2017 y contribuyeron a financiar dichos déficits y proteger las reservas de divisas. En 2017 repuntó también la emisión de bonos soberanos: Nigeria, Senegal y Côte d'Ivoire colocaron sus bonos en los mercados internacionales de capital, lo que indica una mejora en la opinión mundial respecto de los mercados emergentes y de frontera como dichos países.

    En 2017 la tasa de inflación general se desaceleró en toda la región, en un contexto de estabilidad en los tipos de cambio y de baja en la inflación de los precios de los alimentos, provocada por el aumento en su producción. Los déficits fiscales se redujeron ligeramente, pero continuaron en niveles altos, dado que las medidas de ajuste fiscal fueron, en el mejor de los casos, parciales.

    Es necesario redoblar los esfuerzos para abordar la cuestión del gasto y el déficit de ingresos en toda la región.

    • Se prevé que África al sur del Sahara mostrará un repunte constante en el nivel de actividad, con un crecimiento que pasará al 3,2 % en 2018 y al 3,5 % en 2019 a medida que se estabilicen los precios de los productos básicos y la demanda interna gane terreno paulatinamente, ayudada por la baja en la inflación y la flexibilización de la política monetaria.
    • Con todo, las perspectivas de crecimiento seguirán siendo endebles en los países de la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC) —Gabón, Camerún, la República Centroafricana (RCA), Chad, la República del Congo y Guinea Ecuatorial— que tienen dificultades para ajustarse a los bajos precios del petróleo en un contexto de merma de los ingresos y aumento del endeudamiento.
    • Se espera que la expansión económica de los países que integran la Unión Económica y Monetaria del África Occidental (UEMOA) —Benin, Burkina Faso, Côte d'Ivoire, Guinea-Bissau, Malí, Níger, Senegal y Togo— avance a un ritmo veloz, impulsada por la fuerte inversión pública, si bien se prevé que en Côte d'Ivoire el crecimiento se atenuará como consecuencia de la caída de los precios del cacao.
    • Por otro lado, es probable que Etiopía siga siendo la economía de mayor expansión de los países de la Comunidad de África Oriental, gracias a que se mantiene la inversión en infraestructura. Los pronósticos indican que el crecimiento en Kenya se recuperará a medida que baje la inflación y que en Tanzanía se desacelerará como consecuencia de un menor aumento de las inversiones.

    Las perspectivas para la región siguen siendo difíciles, y el crecimiento económico seguirá en un nivel muy inferior al promedio registrado antes de la crisis. El ritmo moderado del crecimiento se traducirá en tenues incrementos en el ingreso per cápita, que se redujo en 2016‑17 y se ubicará en valores muy inferiores a los necesarios para promover la prosperidad compartida o acelerar la reducción de la pobreza.

  • La estrategia del Grupo Banco Mundial para la región de África se basa en la búsqueda de oportunidades de crecimiento y reducción de la pobreza, principalmente para apoyar una transformación estructural, la diversificación económica y la inclusión en el nuevo marco de financiamiento para el desarrollo.

    La región de África está formada por países de ingreso bajo, mediano bajo, mediano alto y alto, 18 de los cuales se consideran Estados frágiles y afectados por conflictos, como la República Centroafricana. En África hay también 13 Estados pequeños, que se caracterizan por tener una población reducida, escaso capital humano y una superficie terrestre limitada, como Guinea-Bissau.

    El Banco Mundial responde a esta diversidad ofreciendo una amplia variedad de instrumentos, tanto tradicionales como innovadores, que han sido adaptados a las necesidades de los distintos países.

    La estrategia se centra en las siguientes esferas prioritarias:

    • Productividad agrícola: sigue siendo necesario aumentar e impulsar la productividad y la producción agrícola en África. Es fundamental apoyar a los pequeños agricultores mediante inversiones en nuevas tecnologías, servicios financieros rurales y mejor acceso a los mercados. También es importante impulsar las inversiones en la agroindustria y mejorar la gestión de la tierra y el agua mediante la adopción de prácticas de riego modernas, la prevención de conflictos por los recursos hídricos y la aplicación de soluciones agrícolas climáticamente inteligentes.
    • Energía asequible y confiable: ampliar el acceso a energía asequible, confiable y sostenible es un objetivo primordial de la labor del Banco Mundial en África, ya que el suministro de electricidad deficiente sigue siendo el mayor obstáculo en el área de infraestructura.
    • Cambio climático: es probable que los pobres de África sean los más afectados por el cambio climático, en particular debido a los cambios en las temperaturas y los regímenes de precipitaciones. Por tal motivo, sigue siendo una máxima prioridad invertir en técnicas de adaptación al cambio climático y gestión del riesgo de desastres. Con el objetivo de generar resiliencia, los países necesitarán ayuda tanto para mitigar los impactos del cambio climático como para adaptarse a ellos, y garantizar la seguridad alimentaria. El Plan de Acción para África relativo al Cambio Climático, presentado en la 21.a Conferencia de las Partes (CP 21), establece un programa de trabajo para ayudar en ambos frentes.
    • Integración regional: la integración regional sigue siendo un tema clave en la estrategia del Banco para mejorar la conectividad, aprovechar las economías de escala e incrementar la productividad en África.
    • Urbanización: la planificación urbana integral es un aspecto central de la labor del Banco en África. Se abordan esferas tales como las de abastecimiento de agua, saneamiento, transporte, vivienda, suministro eléctrico y buen gobierno, que son cruciales para que la urbanización impulse verdaderamente la productividad y el aumento de los ingresos.
    • Capital humano de alta calidad: en África, todos los años y durante la próxima década, 11 millones de jóvenes ingresarán al mercado laboral, por lo que deben contar con las competencias y la formación adecuadas. Sin embargo, todavía se observa una falta de correspondencia entre lo que aprenden los estudiantes africanos y las habilidades que buscan los empleadores. Para ayudar a cerrar esta brecha, el Banco Mundial ha puesto en marcha diversas iniciativas destinadas a impulsar el aprendizaje de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas en toda la región.
    • Conocimientos: el conocimiento es esencial en los esfuerzos del Banco por mejorar los resultados de desarrollo y la eficacia de la ayuda. Los informes actualizados sobre la economía de los países, elaborados en consulta con clientes y otras partes interesadas, ayudan a promover debates importantes sobre materias normativas fundamentales. Se llevan a cabo también estudios analíticos sobre numerosas cuestiones: la transformación estructural, las vulnerabilidades macroeconómicas, la fragilidad y la pobreza, y el mejoramiento de la gobernanza, y acerca de cuestiones más específicas, como la gestión de las tierras áridas, los desafíos de la región del Sahel, la mejora de los resultados de desarrollo en el Cuerno de África y el aprovechamiento de las oportunidades vinculadas con la reforma agraria, la urbanización y los cambios demográficos.
  • Hasta septiembre de 2017, la cartera del Banco en África se componía de más de 600 proyectos activos por un total de USD 65 000 millones. Las principales esferas abordadas fueron el aumento de la productividad agrícola, la ampliación del acceso a energía asequible y confiable, el desarrollo de resiliencia ante el cambio climático, el fortalecimiento de los Estados frágiles y afectados por conflictos, y la promoción de una educación de calidad. Durante este ejercicio, el Banco Mundial hizo también importantes contribuciones en la esfera del conocimiento.

    A continuación se enumeran algunos aspectos destacados de los resultados en términos de desarrollo:

    • Desarrollo de tecnologías para prevenir y mitigar los desastres relacionados con el clima: en Tanzanía, en el marco del Proyecto de Desarrollo y Elaboración de Mapas Comunitarios para Crear Resiliencia ante las Inundaciones, se usaron de manera experimental drones para producir mapas digitales. Estos mapas se utilizan para evaluar las zonas propensas a inundaciones en Dar es Salam, mitigar el impacto de las inundaciones e identificar mejoras en los asentamientos informales. Los drones se emplean también para elaborar mapas de tenencia de la tierra, que facilitan la emisión de títulos de propiedad digitalizados para los pequeños propietarios. Tanzanía completó un mapa digital de toda la isla de Zanzíbar y rompió así un récord por cartografiar la mayor superficie del mundo usando drones.
    • Aumento de la productividad agrícola: la agricultura genera el 65 % del empleo en África. En un momento en que algunos países enfrentan desafíos debido a la reducción de los precios de los productos básicos, el impulso a este sector puede ayudar a diversificar las economías. Para mejorar las vidas de 2 millones de pastores de la región (de un total estimado de 50 millones), se puso en marcha el Proyecto Regional de Apoyo al Pastoreo en el Sahel, por un monto de USD 248 millones. Con esta iniciativa se busca específicamente ampliar el acceso a activos productivos esenciales, servicios y mercados en seis países (Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania, Níger y Senegal) y mejorar la respuesta local a las crisis y a las emergencias pastorales. La mayoría de los beneficiarios de este proyecto de seis años de duración serán mujeres y jóvenes.
    • Fomento del empoderamiento económico de las mujeres y los jóvenes: en Etiopía, a través del Proyecto de Desarrollo Empresarial de la Mujer (WEDP), se proporciona acceso a servicios financieros y de desarrollo empresarial a mujeres emprendedoras del “sector intermedio que falta” en el país. Más de 19 000 empresarias se han inscrito en el programa y el modelo se está multiplicando. Diversos donantes e instituciones financieras locales utilizan sus propios fondos para ampliar el proyecto de manera sostenible. En la República Centroafricana, el proyecto LONDO, una iniciativa innovadora en la que se entrega dinero en efectivo a cambio de trabajo, da empleo a corto plazo a 23 000 trabajadores. Estos empleos temporales tienen como objetivo reducir la vulnerabilidad y contribuir a la estabilidad en este país que salió de un conflicto.
    • Promoción y aumento de la inversión privada en energía: la Corporación Financiera Internacional (IFC), la entidad del Grupo Banco Mundial dedicada al sector privado, ha financiado 268,5 megavatios de capacidad instalada a través de cinco proyectos desarrollados en Senegal en un período de ocho años, que suministran entre el 40 % y el 50 % de la energía base del país. Asimismo, IFC ha ayudado a Kenya a generar electricidad para 1 millón de clientes residenciales y distribuir energía a otros 18 millones. En Côte d'Ivoire, mediante diversos proyectos ampliados se proporciona energía limpia y confiable a unos 5,75 millones de clientes residenciales, y en Nigeria IFC ha movilizado inversiones en toda la cadena de valor de la energía para apoyar las reformas gubernamentales.
    • Adaptación al cambio climático y creación de resiliencia ante el clima: el Directorio del Banco Mundial aprobó 11 proyectos que respaldan la agricultura climáticamente inteligente en África, por un total de USD 1400 millones otorgados a través de la Asociación Internacional de Fomento (AIF). Dichos proyectos permiten mejorar 725 000 hectáreas de tierra y los medios de subsistencia de más de 1,6 millones de agricultores. Por ejemplo, en Níger, un nuevo proyecto beneficiará directamente a unos 500 000 agricultores y productores agropecuarios de 44 comunas, mediante el uso de semillas tolerantes a la sequía, sistemas de riego, agrosilvicultura y técnicas de agricultura de conservación, la recuperación de tierras degradadas, la promoción de la actividad ganadera y otras cadenas de valor, y un mejor acceso de los pequeños agricultores a los mercados.
    • Asociación con las Naciones Unidas para promover iniciativas regionales en los Grandes Lagos, el Sahel y el Cuerno de África: el Banco está abordando el problema urgente del desplazamiento de personas en la zona de los Grandes Lagos y el Cuerno de África con dos operaciones que buscan ayudar a los países a gestionar las crisis en curso mediante el apoyo a los desplazados por la fuerza y a las comunidades que los reciben. Con estos esfuerzos transfronterizos se procura encarar las causas subyacentes de la fragilidad.
  • El Grupo Banco Mundial saca provecho de alianzas, conocimientos e instrumentos financieros para impulsar sus dos objetivos de poner fin a la pobreza y promover la prosperidad compartida.

    La ampliación del acceso a la energía sostenible, incluso en zonas rurales, es el objetivo clave de las alianzas que ha establecido con el Organismo Francés de Desarrollo (AFD), el Banco Islámico de Desarrollo (BIsD), el Grupo Árabe de Coordinación de la Asistencia, el Organismo Japonés de Cooperación Internacional (JICA), el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y la Administración Nacional de Energía de China. Mediante la colaboración con el BAfD, el BIsD, el AFD, la Comisión de la Unión Africana y el JICA, se respaldan los esfuerzos que llevan adelante los países africanos para incrementar la productividad agrícola y expandir la agroindustria.

    Junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el JICA, el Fondo Mundial, el BAfD, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Comisión de la Unión Africana, el Banco Mundial brinda apoyo a la iniciativa de cobertura universal de salud en África. Asimismo, la colaboración con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Unión Europea y la Comisión de la Unión Africana sirve de base a los programas del Banco Mundial con los que se implementa un enfoque centrado en el desarrollo para abordar el desplazamiento forzado en la zona de los Grandes Lagos y el Cuerno de África. El Banco Mundial es, junto con el BAfD y el PNUD, uno de los organismos que colabora en la Alianza para el Sahel, iniciativa puesta en marcha por Francia, Alemania y la Unión Europea.

    Para brindar un apoyo más profundo y veloz a África, es necesario trabajar con asociados no convencionales del ámbito del desarrollo. La región mantiene una sólida alianza con China en diversos sectores y está analizando entablar una relación de colaboración con India en el área de las capacidades y las tecnologías de la información y las telecomunicaciones (TIC).

    La región de África también saca provecho de la fuerza combinada de todo el Grupo Banco Mundial, trabajando estrechamente con la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) en los sectores de energía, agroindustria, agua, transporte y otras esferas prioritarias.

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