Cambio climático: Perfil de resultados

Aumento de actividades relativas al clima: Reforzar las sinergias entre desarrollo y cambio climático

Abril 13, 2013

El Banco Mundial continúa enfrentando una demanda sin precedentes de muchos países para que apoye sus esfuerzos encaminados a abordar los retos del desarrollo y el cambio climático. Hoy en día, el Banco está ayudando a 130 países a tomar medidas relacionadas con el cambio climático. El año pasado, duplicó el financiamiento destinado a adaptación. Cada vez más, el Banco está apoyando la acción sobre el terreno para financiar el tipo de proyectos que ayudan a los pobres a salir de la pobreza, aumentar su capacidad de adaptación al cambio climático y lograr la reducción de emisiones.
5.5 milones +

Familias mexicanas utilizan ahora lámparas que ahorran energía.

Desafío

El cambio climático es una amenaza importante para el logro de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) en los países en desarrollo, y los avances en materia de desarrollo logrados con tanto esfuerzo en todas las regiones del mundo.

En el informe Turn Down the Heat (Bajemos la temperatura) , una reseña de los conocimientos en climatología más recientes preparada para el Banco Mundial por el Potsdam Institute for Climate Impact Research en 2012, se señala que el mundo avanza por un camino que se traducirá en un aumento de 4°C de la temperatura del planeta para finales del presente siglo, aún si se cumplen las actuales promesas con respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero. Siguiendo al Marco Estratégico sobre Desarrollo y Cambio Climático del Banco Mundial de 2008 y el Informe sobre el desarrollo mundial sobre cambio climático de 2010, el documento entrega un panorama claro sobre el planeta en un mundo que aumentaría su temperatura en 4°C, y los efectos dañinos en la agricultura, los recursos hídricos, los ecosistemas y la salud humana.

El informe concluye que, aunque todas las regiones se verán afectadas, las menos capaces de adaptarse -las pobres y más vulnerables- serán las más perjudicadas. Los países de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) son los más vulnerables a los riesgos asociados a sequías, inundaciones, tormentas costeras y cambios en la productividad agrícola.

Estudios como Turn Down the Heat han mostrado que se necesita una respuesta mundial de igual magnitud que el problema. Es esencial intensificar las medidas de adaptación y mitigación. En su labor relativa al crecimiento verde e inclusivo, el Banco Mundial ha mostrado que cuando la energía y los recursos naturales se utilizan de una manera más eficiente e inteligente, existen oportunidades para reducir notablemente el impacto del desarrollo en el clima sin desacelerar el ritmo de alivio de la pobreza o de crecimiento económico.

Solución

Para hacer frente al desafío climático, el Banco Mundial respalda las estrategias y prioridades de desarrollo impulsadas por los países, destinadas a medidas de adaptación y mitigación, mientras los ayuda a aprovechar las nuevas oportunidades económicas, de creación de capacidades y de financiamiento que surgen del programa mundial relativo al cambio climático.

Este programa ha sido integrado como una prioridad en todo el Banco Mundial. Las 12 estrategias de asociación y asistencia a los países preparadas en el ejercicio de 2012 para los países de la AIF abordan el tema de la vulnerabilidad climática. Hay esfuerzos progresivos para asegurar las sinergias entre los programas de adaptación y mitigación en el diseño y la planificación de medidas relativas al clima y la evaluación de su impacto. Estas acciones incluyen ejemplos de intervenciones en el sector forestal, que ayudan a secuestrar el carbono y aumentar la capacidad de adaptación; la agricultura “con un enfoque acertado en relación con el clima”, donde la atención se centra en un “triple beneficio”: secuestro de carbono, seguridad alimentaria y medios de subsistencia capaces de adaptarse al clima, y las medidas de uso eficiente del agua en los municipios urbanos que permiten disminuir el consumo hídrico y energético y las emisiones provenientes del bombeo y la distribución del agua.

Resultados

El Banco Mundial (el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, BIRF) ha colaborado con México mediante el Proyecto de Iluminación y Artefactos Eficientes (ejercicio de 2011), proporcionando una combinación de apoyo financiero y técnico a los esfuerzos del país para afrontar el cambio climático. Los resultados se pueden ver en la creación de una estrategia nacional para abordar este tema, y la aprobación de leyes sobre energía renovable y eficiencia energética. El programa del Gobierno mexicano “Luz Sustentable” entró en el Libro de los récords Guinness por haber sustituido 22,9 millones de bombillas incandescentes por lámparas compactas fluorescentes o “lámparas ahorradoras”. En total, más de 5,5 millones de familias mexicanas usan ahora estas últimas, que consumen 20% de energía y duran 10 veces más que las bombillas tradicionales. En la primera etapa del programa, financiado parcialmente por el Banco Mundial, había más de 1.110 centros de canje en todo el país, que proporcionaron 22,9 millones de bombillas incandescentes , logrando un ahorro de 1.297 gigavatios-hora (al 30 de septiembre de 2012).

Una asociación entre China y el Banco Mundial (BIRF), que se inició en 1993 en respaldo de la eliminación gradual de sustancias que agotan la capa de ozono (ODS, por sus siglas en inglés), ha canalizado más de US$500 millones en concepto de donaciones del Fondo Multilateral para la Aplicación del Protocolo de Montreal a través de la cartera de ODS del Banco en China. Este programa ha eliminado más de 183.000 toneladas de potencial de agotamiento del ozono (ODP, por sus siglas en inglés) de ODS en los sectores de producción y consumo de China. Este logro representa una contribución significativa a la recuperación de la capa de ozono en la estratosfera. Dado que el potencial de calentamiento global de las ODS es significativo, la eliminación gradual de estas sustancias químicas también se ha traducido en un beneficio climático adicional equivalente a la reducción de la emisión de 329 millones de toneladas de CO2, que es más del doble de los 160 millones de toneladas de CO2 equivalente capturado en China en 2009 por todos los proyectos registrados del Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL).

Una gran dependencia de los combustibles fósiles, el aumento de las demandas de energía y las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) presionan a Marruecos a invertir más en sus abundantes recursos energéticos renovables. Un proyecto respaldado por el Fondo para una Tecnología Limpia (CTF, por sus siglas en inglés) en el país es la central de energía solar concentrada (i) (ESC) de 500 megavatios (MW) —el mayor proyecto de su tipo en el mundo— ubicada en Ouarzazate. Respaldada por el plan de inversiones del CTF para la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA), la central de ESC de Ouarzazate recibirá un total de US$750 millones en financiamiento del CTF, y se espera la movilización de otros US$4.800 millones. El proyecto está estructurado como una asociación público-privada entre el Organismo Marroquí para la Energía Solar (MASEN) y un socio privado seleccionado a través de un concurso público. Los primeros 120 MW-160 MW que entrarán en funcionamiento en 2014 ayudarán a Marruecos a evitar 240.000 toneladas de emisiones de CO2 al año, equivalentes a la eliminación anual de 80.000 automóviles de las carreteras. Este proyecto está en consonancia con el ambicioso Plan Solar de Marruecos, que se puso en marcha en noviembre de 2009, cuyo objetivo es producir 2.000 MW de energía solar para 2020.

Hacer que el desarrollo tenga capacidad de adaptación al cambio climático se ha convertido en un tema importante para el respaldo a la reducción de la pobreza y el crecimiento económico de África al sur del Sahara. El objetivo del Programa de Redes de Protección Social Productivas (i) financiado por la AIF en Etiopía (ejercicio de 2005) fue proporcionar una protección oportuna de los medios de subsistencia a hogares con inseguridad alimentaria crónica de zonas rurales del país. En la segunda fase (i) se introdujo un componente del riesgo de sequía (ejercicio de 2007) para poder ampliar de manera inmediata el financiamiento en respuesta a sequías intermedias o severas localizadas. Los proyectos están diseñados para entregar cada vez más dinero en efectivo en lugar de ayuda alimentaria. En 2010, unos 7,8 millones de habitantes de zonas rurales recibieron apoyo en el marco del programa a través de trabajo remunerado o subsidios. Se generaron unos 192 millones de días de trabajo a través de proyectos comunitarios que abordan las causas de la inseguridad alimentaria mediante la rehabilitación de tierras gravemente degradadas y la creación de activos comunitarios productivos, como cultivos en terrazas, caminos de acceso y pequeños sistemas de riego.

El Fondo de Seguro contra Riesgos de Catástrofes para el Caribe (i) tiene por objeto reducir el impacto de los desastres naturales, proporcionando a los países miembros indemnizaciones de seguros suficientes para cubrir las necesidades de fondos a corto plazo después de un terremoto o huracán. Los 16 miembros pagan primas de seguro en función del riesgo para adquirir un nivel deseado de cobertura. El instrumento está diseñado para cubrir solo necesidades a corto plazo, que se estima incluyen como máximo un 20% de pérdidas. Se calcula que la prima es un 68% más baja que el costo de solventar riesgos similares mediante fondos de la reserva nacional. El Banco Mundial, a través de la AIF, financió los gastos de participación, el 100% de las primas de los dos primeros años y el 50% de la prima del tercer año para Haití, Dominica, Granada, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas. También financió el 50% de la prima del cuarto año para Dominica y Santa Lucía. Los pagos, que ascendieron en 2011 a US$32 millones en concepto de ocho reclamaciones, fueron realizados en el plazo de tres semanas después del evento.

 

Contribución del Grupo del Banco

Se espera que aproximadamente el 40% de todos los proyectos que reciben financiamiento del Banco Mundial (BIRF/AIF) aprobados en el ejercicio de 2012 contribuyan a la adaptación al cambio climático, la mitigación, o ambas tareas, en más de 50 países. Esta suma representa casi el doble de la proporción del 22% de los proyectos relacionados con el clima financiados por el Banco Mundial desde el ejercicio de 2011.

La AIF experimentó un enorme aumento del financiamiento de beneficios asociados al cambio climático. En el ejercicio de 2012, el financiamiento para la adaptación subió a US$2.300 millones (61% de incremento con respecto al ejercicio de 2011) y para mitigación a US$2.300 millones (161% con respecto al ejercicio de 2011). El BIRF experimentó un importante incremento del financiamiento para la adaptación llegando a US$2.200 millones, un 158% superior al registrado en el ejercicio de 2011.

El Banco Mundial aprobó un financiamiento total de US$2.200 millones para proyectos de energía renovable en el ejercicio de 2012, cifra récord que representa el 40% de sus préstamos anuales para energía que llegan a US$5.600 millones. Si solo se consideran los proyectos de generación de energía aprobados en 2012, las energías renovables representaron una proporción aún mayor: 82%.

Las operaciones para políticas de desarrollo se están convirtiendo en un importante vehículo para apoyar las políticas y el desarrollo institucional de los clientes necesarios para abordar el cambio climático. El Banco Mundial aprobó recientemente un préstamo para políticas de desarrollo (i) (DPL, por sus siglas en inglés) de US$100 millones para promover el crecimiento ecológico inclusivo y el desarrollo sostenible en el estado indio de Himachal Pradesh, India. El DPL permitirá al Gobierno adoptar medidas transformadoras en los principales factores que impulsan el crecimiento económico: energía, ordenación de cuencas hidrográficas, industria y turismo.

Como parte de su compromiso para reducir la huella ecológica y buscar neutralidad en materia de carbono, el Banco mide, disminuye, compensa e informa las emisiones de GEI asociadas con sus oficinas y viajes. En el ejercicio de 2012, el Banco cumplió con su objetivo voluntario de reducir un 7% sus emisiones de GEI por debajo de su línea de base de 2006 y estableció una nueva meta del 10% para 2017.

Asociados

El Banco Mundial ha puesto a prueba con éxito formas innovadoras de movilizar recursos adicionales para el financiamiento de actividades relativas al clima, trabajando con asociados. El ejemplo más notable han sido los fondos de inversión en el clima (i) (CIF, por sus siglas en inglés) que llegan a US$7.200 millones, y desempeñan un papel clave en el cumplimiento de los objetivos internacionales en materia de cambio climático. Los CIF respaldan actualmente las actividades de 49 países y movilizan inversiones adicionales por US$43.000 millones para energía limpia y capacidad de adaptación al cambio climático. Estos se canalizan a través del Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo (BMD).

Durante más de una década, el Banco Mundial ha respaldado el financiamiento del carbono. Cuando se estableció en 1999, la función del Fondo Tipo para Reducir las Emisiones de Carbono era catalizar el mercado mundial de la reducción de emisiones de GEI. En la actualidad, la institución es el depositario de 15 iniciativas en esta área. La Unidad de Financiamiento del Carbono (i) apoya a más de 150 proyectos a través de la compra de cerca de 220 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente.

Desde el comienzo, el Banco Mundial ha ido ampliando el alcance de la innovación en los mercados del carbono y el financiamiento basado en resultados de las actividades de mitigación. El Grupo del Banco Mundial ha puesto en marcha cinco iniciativas en esta área para el periodo posterior a 2012: el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (i) (FCPF, por sus siglas en inglés) cuyo objetivo es reducir las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal (REDD+), el Fondo para Reducir las Emisiones de Carbono (i) (CPF, por sus siglas en inglés), la Asociación para la Preparación de los Mercados (i), la Iniciativa del Carbono para el Desarrollo, y el tercer tramo del Fondo del Biocarbono. Estos instrumentos innovadores tienen como objetivo respaldar una variedad de mecanismos financieros que reducen las emisiones de los GEI en los países en desarrollo.

En respuesta a las prioridades de los clientes, el Banco Mundial ha reforzado los vínculos operacionales entre la adaptación al clima y la gestión de riesgos de catástrofes. El Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (i) (GFDRR, por sus siglas en inglés), una asociación mundial financiada por fondos fiduciarios y auspiciada por el Banco Mundial, actúa como centro de conocimientos sobre la reducción del riesgo de desastres y mecanismo de respuesta rápida del Banco en caso de catástrofes. El GFDRR ha cumplido una sólida función catalizadora para la promoción de la integración de la gestión del riesgo climático en los esfuerzos del Banco en pos del desarrollo

El Banco Mundial ha participado en los esfuerzos de los BMD destinados a la armonización de sus sistemas de informes financieros sobre el clima. Estos bancos finalizaron un enfoque común para la información financiera sobre mitigación y publicaron el Informe conjunto de los BMD sobre financiamiento de la mitigación 2011 en Río+20 (i). Recientemente completaron una perspectiva común para la información financiera sobre adaptación, y dieron a conocer el Informe conjunto de los BMD sobre financiamiento de la adaptación 2011 en la Conferencia de las Partes (COP) 18 en Doha.

Además, el Banco Mundial anunció un enfoque armonizado de medición y notificación de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel de proyecto, junto con otras instituciones financieras internacionales, entre ellas cinco BMD.

Próximos pasos

Frente a la perspectiva del calentamiento global, el imperativo de adaptarse a un clima cambiante resalta además la necesidad de aumentar el respaldo a un desarrollo con bajas emisiones de carbono y capacidad de adaptación al cambio climático. La capacidad de adaptación a los impactos climáticos y el desarrollo con bajo nivel de emisiones de carbono son los dos pilares fundamentales del énfasis cada vez mayor puesto por las Naciones Unidas y las instituciones de Bretton Woods sobre las ventajas económicas, ambientales y sociales del crecimiento ecológico y podrían proporcionar una oportunidad para el respaldo de actividades con múltiples beneficios para el clima y el desarrollo. Como parte de la familia de las Naciones Unidas, el Banco Mundial colaborará cada vez más con otros organismos en las actividades relativas al clima en el contexto del desarrollo sostenible.

Se prestará más atención a los países de la AIF para ayudar a los clientes y asociados a comprender y gestionar las relaciones entre adaptación y desarrollo en diferentes situaciones. Cabe esperar que los recursos del BIRF sean solicitados para apoyar programas de transformación con un nivel más bajo de emisiones catalizados por recursos destinados a abordar el cambio climático. También se anticipa que habrá mayor demanda del capital del BIRF para garantías y seguros de modo de atraer inversiones del sector privado en nuevas tecnologías y en zonas vulnerables al cambio climático. Finalmente, se espera que las contribuciones a fondos existentes y futuros para esta temática aprovechen el considerable financiamiento subyacente de fuentes públicas y privadas.