Gestión del riesgo de desastres

  • Los desastres perjudican sobre todo a las personas pobres y vulnerables. Entre 1995 y 2014, el 89 % de las muertes relacionadas con tormentas se registraron en países de ingreso bajo, incluso cuando solo el 26 % de ellas ocurrieron en esas naciones.

    En los últimos 30 años, los desastres naturales han afectado a más de 2,5 millones de personas y han ocasionado daños por USD 4 billones; las pérdidas mundiales se cuadruplicaron, aumentando de USD 50 000 millones al año en la década de 1980 a USD 200 000 millones en el último decenio. Esta tendencia, se agravó aún más en 2017 , al registrarse pérdidas globales por un monto de USD 330 000 millones (i) debido a fenómenos naturales adversos.

    El informe del Banco Mundial titulado Shock Waves: Managing the Impacts of Climate Change on Poverty (Ondas de choque: Contener los impactos del cambio climático en la pobreza) (i) revela que casi el 75 % de esas pérdidas se puede atribuir a desastres climáticos extremos, y que el cambio climático amenaza con empujar a otros 100 millones de personas a la pobreza extrema en 2030. Por su parte, el informe del Banco titulado Unbreakable (Indestructibles) (i) concluye que los desastres naturales han provocado impactos cuantiosos y duraderos sobre la pobreza.

    El crecimiento de la población y la rápida urbanización están impulsando el aumento de los riesgos de desastres. Naciones Unidas, (PDF, en inglés) estima que más de dos tercios de la población mundial vivirá en ciudades para 2050. Según el informe del Banco Investing in Urban Resiliencia (Invertir en la resiliencia urbana), en 2030, debido a la falta de inversiones urbanas para mejorar la capacidad de adaptación, los desastres naturales probablemente generarán pérdidas equivalentes a USD 314 000 millones al año en las ciudades de todo el mundo. La incorporación de la gestión de riesgos de desastres en la planificación del desarrollo puede revertir la actual tendencia del aumento de estos impactos. Si los países actúan de manera decidida, se pueden salvar vidas y bienes. Sin embargo, muchas naciones en desarrollo no cuentan con las herramientas, la experiencia ni los instrumentos para integrar las posibles consecuencias de los fenómenos naturales adversos en sus decisiones de inversión.

    Última actualización: Mar 28,2016

  • Durante la última década, el Banco Mundial se ha convertido en un líder mundial en materia de gestión de riesgos de desastres, ayudando a los países clientes a evaluar su exposición a peligros y a abordar los riesgos relacionados. El Grupo Banco Mundial (GBM) entrega asistencia técnica y financiera para evaluación y reducción de riesgos, preparación, protección financiera, y recuperación y reconstrucción resiliente.

    La inversión anual del Banco Mundial en gestión de riesgos de desastres ha aumentado de manera constante en los últimos seis años: de USD 3700 millones en el ejercicio de 2012 a USD 4400 millones en el ejercicio de 2017, o el 10 % de los compromisos totales del GBM. Al brindar apoyo en este ámbito, el Banco promueve un enfoque integral y multisectorial para gestionar los riesgos de desastres. Además, todos sus proyectos ahora se evalúan en función del clima y los riesgos de desastres a fin de velar por el aumento de la capacidad de adaptación de las personas sobre el terreno.

    Los expertos del Banco Mundial en gestión de riesgos de desastres se agrupan en las Prácticas Mundiales de Desarrollo Social, Urbano y Rural, Resiliencia, (i) y lideran la colaboración con los países clientes en estas materias. El Fondo Mundial para la Reducción de los Desastres y la Recuperación (GFDRR), (i) una alianza administrada por el Banco Mundial y que cuenta con el apoyo de 37 países y 11 instituciones internacionales, actúa como organismo técnico y de financiamiento que respalda las acciones en materia de gestión de riesgos de desastres en todo el Grupo Banco Mundial.

    El enfoque del Banco Mundial consiste en implementar su estrategia organizada según áreas de compromiso que apoyan las acciones descritas en el Marco de Sendai y contribuir al logro de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y el Acuerdo de París. Estas acciones incluyen:

    Promover el acceso a la información sobre riesgos

    Las medidas de resiliencia ante el clima o los desastres se basan en la comprensión de los riesgos. El Laboratorio de Innovación (i) del GFDRR usa ciencia y tecnología de vanguardia para generar datos confiables sobre los riesgos de desastres, y estos se encuentran disponibles y son de fácil comprensión para todos los actores responsables de la gestión de desastres y de los riesgos climáticos. También apoya a las comunidades en la creación de mapas sobre su exposición a los desastres y al cambio climático, asegurando que sus opiniones y conocimientos formen parte de la solución.

    Promover infraestructura resiliente

    La infraestructura financiada con fondos públicos, como transporte, atención de salud, agua potable, saneamiento, telecomunicaciones y electricidad, debe ser resiliente a fin de mantener el funcionamiento de los servicios básicos durante un desastre y no poner en riesgo a los usuarios debido a estructuras de baja calidad. Además, el desarrollo de infraestructura atrae inversiones y a las personas, y estas obras deberían ubicarse en zonas más seguras. El Programa Mundial de Escuelas más Seguras (i) ayuda a aumentar la resiliencia a los peligros naturales de las escuelas y las comunidades beneficiarias, reduciendo así los impactos físicos sobre la infraestructura escolar, disminuyendo al mínimo las interrupciones de las clases y salvando vidas. Este programa ha usado tecnologías y análisis de datos para orientar las intervenciones a gran escala, algo que no era posible en el pasado.

    Aumentar la resiliencia de las ciudades

    Fortalecer la resiliencia urbana es una agenda de miles de millones de dólares que requiere alianzas sólidas y nuevas fuentes de capital. En ocasiones, las ciudades no pueden realizar las inversiones necesarias porque carecen de los conocimientos técnicos o el acceso a capital. El Programa de Ciudades Resilientes (i) del GBM se puso en marcha en junio de 2017 para ayudar a los Gobiernos municipales a mejorar la resiliencia ante el clima y los desastres naturales. Para ello, este programa: i) moviliza a un amplio grupo de expertos sectoriales del GBM para diseñar proyectos de resiliencia urbana, y ii) conecta mejor a las ciudades con el financiamiento necesario. El objetivo del programa es catalizar un conjunto de oportunidades de inversión bien estructuradas y factibles de financiar, y mejorar el acceso de inversionistas privados e institucionales a nuevos mercados.

    Fortalecer los servicios hidrometeorológicos y sistemas de alerta temprana

    En todo el mundo, los Gobiernos exigen un mejor acceso a servicios hidrometeorológicos y sistemas de alerta temprana eficaces, ya que son muy importantes para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia. Se proporcionan conocimientos técnicos y formación de capacidad en el ámbito de la hidrometeorología (i) a los Gobiernos que apoyan el diseño de programas de modernización del sector hidrometeorológico, y a través de la participación en la Iniciativa de Hidrometeorología en África del Banco Mundial y de la OMM (i) y en la Iniciativa de Riesgo Climático y Sistemas de Alerta Temprana (CREWS, por sus siglas en inglés). (i)

    Aumentar la protección financiera

    Es importante asegurar el acceso a recursos financieros antes de que ocurra un desastre, mediante fondos de emergencia, mecanismos de seguro y líneas de crédito de contingencia como la opción de giro diferido ante el riesgo de catástrofe (Cat DDO). (i) La capacidad de los Gobiernos de gestionar el impacto financiero de los desastres y las crisis climáticas es fundamental para la recuperación a largo plazo y el desarrollo sostenible. El Programa de Seguro y Financiamiento de Riesgos de Desastre (DRFI, por sus siglas en inglés) (i) ayuda a los Gobiernos a crear capacidad financiera para resistir los desastres naturales. Esto implica trabajar con los Gobiernos para diseñar programas de seguros climáticamente inteligentes, instrumentos financieros innovadores y estrategias integrales de protección financiera.

    Crear resiliencia a nivel de la comunidad

    La iniciativa de resiliencia comunitaria inclusiva (ICR, por sus siglas en inglés) (i) aprovecha la experiencia de las comunidades en gestión de riesgos de desastres y promueve modelos ampliables que involucran directamente a las comunidades para que lideren las acciones en materia de resiliencia.

    Consolidar las actividades de resiliencia al cambio climático

    Como el clima cambia en el mundo, los proyectos de resiliencia que se planifican hoy deben poder manejar la gran incertidumbre climática del futuro. El Banco Mundial, a través de asociaciones multisectoriales, ayuda a los países a diseñar inversiones en resiliencia considerando siempre el cambio climático. Por ejemplo, la Iniciativa para la Resiliencia de los Pequeños Estados Insulares (i) está creando rápidamente una comunidad de expertos del Banco Mundial y de los países que trabajan en el ámbito de la gestión de riesgos de desastres y adaptación al clima, y además ofrece apoyo más amplio y coordinado a los pequeños Estados insulares.

    Facilitar la recuperación resiliente

    Las actividades de recuperación resiliente ayudan a los países a evaluar el impacto de los desastres y apoyar la planificación de la recuperación, por ejemplo, en situaciones de fragilidad y conflicto. El Banco Mundial y el GFDRR han acumulado abundante conocimiento y experiencia respecto de la evaluación de necesidades y planificación de la recuperación. El Centro de recuperación (i) da libre acceso a este conocimiento en internet, proporcionando orientación rápida y oportuna principalmente a funcionarios gubernamentales y autoridades responsables de tomar decisiones que participan en el proceso de recuperación luego de grandes desastres.

    La promoción de la resiliencia al cambio climático y el fomento de la igualdad de género son aspectos centrales en estas actividades, y estos dos temas se encuentran incorporados en todos los esfuerzos en materia de gestión de riesgos de desastres impulsados por el Banco Mundial.

    Última actualización: Mar 28,2018

  • Los resultados incluyen:

    • En la cumbre One Planet realizada en diciembre de 2017, el Grupo Banco Mundial y sus asociados dieron a conocer o renovaron una serie de iniciativas sobre el clima (i) para aumentar la resiliencia ante desastres naturales y promover la acción climática en todo el mundo, entre las que se cuentan:
    • Después de la terrible devastación provocada por los huracanes Irma y María en 2017, ocho países del Caribe recibieron aportes por más de USD 50 millones en el marco del Fondo de Seguro contra Riesgos de Catástrofe para el Caribe (CCRIF SPC), (i) un mecanismo de seguro contra desastres naturales. El CCRIF SPC ha realizado pagos de poco más de USD 100 millones a 12 de sus 17 países miembros. Es una de las diversas herramientas con que el Banco Mundial da acceso rápido a recursos financieros después de un desastre. Además, el Banco Mundial está preparando un paquete financiero de más de USD 100 millones (i) para ayudar a reconstruir Dominica y presta asesoría técnica en la reconstrucción de Sint Maarten.
    • El Banco Mundial ha encabezado la elaboración de herramientas que ayudan a facilitar el acceso a información vital. Por ejemplo, la Iniciativa Datos de Libre Acceso sobre Resiliencia (OpenDRI) (i) es un componente clave del compromiso del GBM para fortalecer la resiliencia al clima y los desastres naturales en algunas de las regiones más pobres del mundo. En la actualidad, la iniciativa está activa en más de 30 países, confecciona mapas de millones de edificios e infraestructura urbana y pone a disposición del público más de 1500 conjuntos de datos geoespaciales.
    • El GBM, con apoyo financiero del GFDRR, proporcionó asistencia técnica al Gobierno de Perú para diseñar e implementar un programa de modernización y reconstrucción de escuelas por un monto de USD 10 000 millones para mejorar la infraestructura escolar del país. A través de este programa, el Gobierno renovó más de 29 000 edificios a lo largo del país, ofreciendo escuelas más seguras a más de 2,5 millones de niños.
    • Después de los terremotos de 2015 en Nepal, que causaron alrededor de 9000 muertos y destruyeron aproximadamente 500 000 viviendas, el GBM desplegó un equipo que brindó servicios de asesoría y apoyo técnico (i) en la recuperación y la reconstrucción. Los equipos de trabajo ayudaron a asegurar que se incorporaran medidas de resiliencia en el proceso de recuperación y asistieron al Gobierno para conseguir promesas de contribución por USD 4400 millones para el proceso de recuperación.
    • El GBM está proporcionando asistencia técnica y para el fortalecimiento de la capacidad nacional en reducción de riesgos de desastres y adaptación al cambio climático, como en el caso de Filipinas. (PDF, en inglés) Este apoyo condujo a la aprobación por parte del Gobierno filipino de un plan de gestión de inundaciones de USD 9000 millones para la zona metropolitana de Manila, y a la sistematización e institucionalización de las políticas de recuperación después de un desastre (i) tras el paso del tifón Haiyan.
    • En la última década, el Proyecto de Preparación para Emergencias y de Mitigación del Riesgo Sísmico en Estambul (i) por un monto de USD 550 millones ayudó a Turquía a mitigar los principales impactos de los terremotos y a mejorar la respuesta ante emergencias. Esto incluyó la construcción y el mejoramiento de estructuras públicas; la producción de nuevos centros de comando y control; la adquisición de equipamiento, vehículos y sistemas de gestión de información y comunicación de emergencia, y la capacitación en seguridad y respuesta a emergencias. En total, unos 7 millones de personas se beneficiaron con las actividades del proyecto.
    • Debido a las continuas sequías y la alta dependencia de la agricultura de secano, Etiopía trabajó con el Banco Mundial para crear el Programa de Red de Protección Social Productiva, de USD 550 millones, que ayuda a más de 7,5 millones de ciudadanos a salir de la pobreza, entregándoles alimentos, dinero en efectivo o ambos, a cambio de ayuda directa en la construcción de comunidades más resilientes.
    • Desde 2012, el Banco Mundial, Noruega, Japón y el Gobierno de Senegal han invertido más de USD 70 millones en el Proyecto de Adaptación al Cambio Climático y de Gestión de Aguas Pluviales, (i) que ayudó a proteger de las inundaciones a más de 100 000 personas y 400 hectáreas durante la temporada de lluvias en 2015 en Senegal.
    • En India, el Banco ha invertido más de USD 2000 millones para mejorar la resiliencia con la participación de la comunidad, e incorpora medidas de resiliencia en la recuperación después de un desastre. Por ejemplo, tras las devastadoras inundaciones de 2013, el estado de Uttarakhand completó un proyecto de reconstrucción de viviendas en 2017, apoyando a 2400 familias en la reconstrucción de sus casas sobre la base de los principios de “reconstruir mejor”. El Programa Nacional de Mitigación de Riesgos de Ciclones (i) ayudó a construir más de 300 refugios polivalentes para uso en caso de desastres naturales y a instalar 600 torres de sistemas de alerta temprana en los estados costeros de Odisha y Andhra Pradesh para avisar a las comunidades el arribo de tormentas y ciclones.
    • El Proyecto de Modernización de los Servicios Hidrometeorológicos en Asia Central (i) tiene el objetivo de mejorar la exactitud y la prontitud de los pronósticos en la región fortaleciendo la recopilación, el intercambio, el procesamiento y el registro de datos hidrometeorológicos. Este proyecto ha reforzado los sistemas de alerta temprana en toda la región, mejorando los servicios hidrometeorológicos. Incluye a República Kirguisa, donde el Gobierno fortalece el uso de sistemas de alerta temprana para informar a las comunidades sobre peligros naturales inminentes y en curso, en particular a través de la televisión y la radio, con el fin de minimizar el riesgo de desastres. Esta iniciativa regional dio lugar a un programa por un monto de USD 27,7 millones de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) y el Programa Piloto sobre la Capacidad de Adaptación al Cambio Climático.

    Última actualización: Mar 28,2018

  • El Grupo Banco Mundial y el GFDRR trabajan en el ámbito de la gestión de riesgos de desastres con más de 400 asociados externos, entre ellos destacadas universidades, el sector de los seguros, la industria de modelos de riesgo, organizaciones de la sociedad civil, fundaciones, organismos técnicos y de desarrollo de Gobiernos nacionales, así como las Naciones Unidas y otros organismos multilaterales.

    El GFDRR administra programas especiales con Japón y la Unión Europea (UE) relacionados con la gestión de riesgos de desastres y la reducción de riesgos de desastres naturales. En febrero de 2014, se creó un centro de gestión de riesgos de desastres en Tokio (i) que aprovecha las buenas prácticas de Japón y de todo el mundo para apoyar actividades de asistencia técnica y gestión del conocimiento. En el marco de su alianza con la UE, el GFDRR administra un programa de reducción de riesgos de desastres naturales con el Grupo de Estados de África, del Caribe y del Pacífico (ACP) (i) y la UE, que respalda actividades de gestión de riesgos de desastres y adaptación al cambio climático en países del ACP ofreciendo asistencia técnica, formación de capacidad, y asesoría y análisis.

    Última actualización: Mar 28,2018


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Shaela Rahman
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