• Se estima que el 36 % (i) de los más pobres salieron de la pobreza gracias a programas de protección social, lo que constituye una señal clara de que estos programas —que abarcan dinero, transferencias en especie, pensiones sociales, obras públicas y programas de alimentación escolar destinados específicamente a los hogares pobres y vulnerables— están teniendo un impacto considerable en la lucha mundial contra la pobreza. Los datos (PDF) también revelan que estos programas reducen la desigualdad y también la brecha de pobreza en un 45 %. Estos efectos positivos de las transferencias de protección social se producen tanto en los países de ingreso bajo como en los de ingreso mediano.

    Con todo, en los países de ingreso bajo alrededor de 1 de cada 5 pobres que hay en el mundo aún carecen de cobertura de redes de protección social. (i)

    Las prestaciones de protección social representan tan solo el 13 % de los ingresos y el consumo de los pobres en los países de ingreso bajo, proporción que es la más baja. Los países de África al sur del Sahara gastan anualmente un promedio de USD 16 por ciudadano en programas de protección social, en tanto que el promedio que gastan anualmente los países de la región de América Latina y el Caribe es de USD 158. A nivel mundial, el gasto medio de los países en desarrollo y en transición en programas de protección social representa el 1,5 % del producto interno bruto (PIB).

    Los datos (PDF, en inglés) ahora disponibles indican que las transferencias monetarias no solo ayudan a los países a invertir en capital humano, sino que también sirven como fuente de ingresos para los pobres y mejoran su nivel de vida. En la actualidad, unos 2,5 millones de personas tienen cobertura de programas de protección social, y unos 650 millones de personas, o sea el 56 %del quintil más pobre.

     

    Última actualización: Mar 28, 2019

  • El Banco Mundial respalda programas de este tipo sostenibles y asequibles que protegen a las familias frente a las crisis; ayudan a lograr que los niños crezcan sanos y estén bien alimentados, permanezcan en la escuela y aprendan; empoderan a las mujeres y a las niñas, y generan empleo. Crear redes de protección social sostenibles y asequibles en todos los países en desarrollo es un componente clave de la Estrategia del Banco Mundial para la protección social y el trabajo 2012-2022. (PDF) Esta estrategia está ayudando a los países a dejar de aplicar programas fragmentados, reemplazándolos por sistemas de protección social asequibles que permitan a las personas administrar el riesgo y aumentar la resiliencia mediante inversiones en capital humano y el aumento de la capacidad de las personas para acceder a empleos.

    El Banco Mundial trabaja con los países para desarrollar herramientas y enfoques adaptados a los países; fortalecer la capacidad de estos para integrar, administrar y evaluar los programas de protección social; invertir en conocimientos, datos y análisis, y proporcionar asesoramiento puntual en materia de políticas y asistencia técnica y formación de capacidades continuas.

    En los últimos años ha surgido el concepto de Protección social "adaptativa", (i) que centra más la atención en facilitar la protección social para hacer frente a los impactos de toda forma de crisis en los hogares, como los desastres naturales y el cambio climático, las crisis económicas y financieras, los conflictos y los desplazamientos. El área incipiente de la protección social adaptativa ha empezado a cobrar forma en torno a los siguientes dos enfoques interrelacionados: 1) generar resiliencia en los hogares más vulnerables a las crisis; 2) aumentar la capacidad de respuesta de los programas de protección social para adaptarse a las distintas necesidades en el terreno después de las crisis, y para satisfacer dichas necesidades.

    Las medidas de preparación de las redes de protección social pueden mejorarse aún más a través de inversiones adicionales para que los programas sean más flexibles y capaces de ampliarse para llegar a más hogares.

    El Banco Mundial respalda un conjunto diverso de intervenciones en este ámbito, que comprende desde transferencias monetarias hasta obras públicas y pensiones a la vejez. En los países de ingreso bajo, el Programa de Respuesta Social Rápida (i) es fundamental para superar las limitaciones en materia de capacidad, establecer sistemas de prestación eficaces y comunicar resultados.

     

    Última actualización: Mar 28, 2019

  • Las redes de protección social tienen impactos importantes y positivos en educación, salud y seguridad alimentaria, y también promueven la capacidad de los hogares para generar ingresos, lo que puede tener efectos positivos en las economías locales.

    • En Egipto, (i) los programas “Takaful” (Solidaridad) y “Karama” (Dignidad) han beneficiado a 2,26 millones de hogares y el 88 % de los beneficiarios son mujeres. El programa “Takaful” proporciona pensiones condicionadas mensuales a familias vulnerables, mientras que el programa “Karama” proporciona pensiones no condicionadas a personas pobres, mayores de 65 años, y a ciudadanos con graves discapacidades y enfermedades, así como a huérfanos.
    • En respuesta a la sequía extrema en la región de África meridional, (i) las transferencias monetarias se han convertido en el principal instrumento de apoyo a la recuperación de la población afectada por desastres en Lesotho, Madagascar, Malawi y Mozambique.
    • El Programa de Protección Social Productiva de Etiopía (i) llega a alrededor de 8 millones de personas pobres y hogares que sufren de inseguridad alimentaria crónica en el país. Los análisis ponen de manifiesto que el efecto directo de los pagos disminuye la pobreza en el 7 %.
    • En Madagascar, (i) con el apoyo de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los más pobres, se entregaron transferencias monetarias a más de 80 000 familias pobres, mientras que al mismo tiempo se promovió la nutrición, el desarrollo del niño en la primera infancia, la escolarización de los niños y las actividades productivas de las familias.
    • En Perú, (PDF, en inglés) el programa de transferencias monetarias denominado “Juntos” ayudó a abordar la malnutrición crónica, y gracias a él se redujo a la mitad la tasa de retraso en el crecimiento en tan solo ocho años, del 28 % en 2008 al 13 % en 2016.

     

    Última actualización: Mar 28, 2019

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