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PRESUPUESTO PARTICIPATIVO

DESAFIOS DE UNA EXPERIENCIA EN CONSTRUCCION

José Valdir

1 -  INTRODUCCION

 

La experiencia que presentamos ahora se desarrolla desde 1989 en Porto Alegre, capital del Estado de Rio Grande do Sul, unidad federativa del extremo sur del Brasil. El censo realizado en el 200 por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística - IBGE, señala que Porto Alegre posee 1.360.033 habitantes, representando alrededor del 13% de la población del Estado. Otro dato viene de la Fundación de Estadística Estadual – FEE, que indica que la ciudad detentaba, en 1997, 14,58 % de la renta del Estado, distribuída así: - 2,45%; industria – 10,27%; comercio – 28,12% y servicios – 18,04%. El Presupuesto Participativo (PP), como se conoce la experiencia objeto de nuestro relato,  es parte de un conjunto de iniciativas que compone lo que algunos llaman sistema de participación popular de Porto Alegre en cuyos espacios interactúan líderes populares y  gubernamentales, influenciándose recíprocamente.

Hoy, ese sistema permite la participación de las sociedades en tres espacios o momentos: a) en la definición de políticas sectoriales ordinarias o inmediatas; b) en la definición de políticas estratégicas o de largo plazo; c) en la deliberación presupuestal.

En la definición de las políticas sectoriales, existe una fuerte influencia de los consejos específicos, instituídos por ley, con la participación mayoritaria o paritaria de los representantes de la sociedad, como los consejos de la Plana Dirigencial, del Niño y del Adolescente, de la Asistencia Social, de la Educación, de la Cultura, de la Salud, de la Vivienda.

 

En las políticas de naturaleza estratégica, la participación popular se da a través de las Conferencias Sectoriales, algunas obligatorias por ley, normalmente bienales, como las Conferencias sobre Salud, Asistencia Social, Juventud, Cultura, Vivienda. Pero, sin duda, el Congreso de la Ciudad, que ocurre  cada cuatro años, es la institución más abarcadora en materia de discusión estratégica del futuro de la ciudad.

Sin duda, el espacio de mayor capacidad de movilización y uno de los puntos de mayor intersección de todo el proceso de gestión democrática o sistema de participación popular de Porto Alegre está en la discusión presupuestal conocida como “Presupuesto Participativo”.

 

2 –  RESEÑA HISTÓRICA DEL PP

 

La experiencia del PP y  de las demás iniciativas que componen el proceso participativo de Porto Alegre comenzó en 1989, con el gobierno del Frente Popular. En el programa de gobierno constaba, como compromisos centrales, la inversión de prioridades y la gestión democrática. La inversión de prioridades tenía una razón especial en aquella coyuntura, porque gran parte de las inversiones de la ciudad se concentraban en algunos barrios más pudientes, en detrimento de los más pobres. Por otro lado, la democratización de la gestión pública a través de la participación popular en las decisiones implicaba  la adopción de una nueva forma de administración en contraposición a las tradicionales establecidas en la visión tecnocrática y clientelista que prosperaba en esa época.

 

Más el PP no nació exclusivamente de la voluntad política o de la formulación del gobierno. Amplios sectores del movimiento social, especialmente comunitario, que habían pasado por la experiencia de luchas inmediatas por infraestructura urbana y de las luchas políticas por libertades democráticas (Diretas Já, Constituinte), reivindicaban participación en las decisiones sobre presupuesto municipal. Esos sectores, aliados a los parlamentarios progresistas, aprobaron un artículo en la Ley Orgánica Municipal, garantizando la participación popular en la elaboración del presupuesto.

Al inicio, la participación fue muy pequeña, porque no había experiencia de actuación en ese tipo de espacio, que era nuevo,  y también porque la Alcaldía enfrentaba una crisis financiera, con pocos recursos para invertir. El crecimiento de la participación fue sucediendo a lo largo del proceso, a medida en que las decisiones se materializaban en obras. A título de ejemplo: en 1990, el total de participantes en las dos rondas de plenarias en las 16 regiones fue de 976, llegando a 19.025 en 2000 (ver gráfico I), número que supera los 40.000, si consideramos las reuniones intermediarias.

De 1989, hasta hoy, el PP pasó por muchas modificaciones, pero particularmente dos momentos son dignos de mención: 1994 y 2001. En 1994, se introdujo el Reglamento Interno, que combina el rigor de la norma escrita con su flexibilización a través de la revisión anual, y las Plenarias Temáticas, que favorecen la discusión general de la ciudad y el encaminamiento de demandas más universales. En 2001, se introdujo la página de Internet en el PP, a través de la cual el ciudadano obtiene informaciones y encamina demandas,  pero sin poder de decisión para no reducir las plenarias. También se constituyo un Grupo de Trabajo (en funcionamiento) que somete el PP a una rigurosa evaluación crítica con el objetivo de proponer las modificaciones que fueran necesarias para la calificación del proceso.

 

3 -  FUNCIONAMENTO DEL PP

 

Hoy, el PP se asienta sobre dos pilares y en dos formas de participación. Su estructura de sustentación está constituída por la regional (16 regiones) y por la temática (6 temas). El PP admite tres formas de participación: a) la directa a través de las plenarias; b) la representativa a través de los delegados y consejeros; c) la virtual, a través del Internet (sin derecho a voto).

 

El PP funciona prácticamente durante todo el año. Los momentos más importantes de su calendario son los siguientes:

 

a)  primera ronda (marzo abril) - cada región y temática se reúne en plenaria abierta a la participación de cualquier persona, donde se hace la presentación de cuentas el gobierno y se escoge a los delegados que compondrán el Foro de la Región o de la Temática de acuerdo con el número de presentes en la plenaria;

b)  reuniones intermediarias (marzo a julio) - después de cada plenaria, las comunidades o entidades hacen reuniones localizadas para elevar sus demandas que son jerarquizadas en el Foro de Delegados;

c)  segunda ronda (junio y julio) - el Gobierno presenta una previsión de ingresos y egresos y se escoge a los consejeros (2 por región o temática) que conformarán el CPP (Consejo de CPP);

d)  estudios   técnicos    y    trabajo    de    formación (agosto) - análisis técnico de las prioridades que surgen de las Regiones y Temáticas, montaje de la pieza presupuestal para el Gabinete de Planeamiento (GAPLAN) que será votada por el CPP y realización de cursos de formación para  los consejeros; al respecto,  los consejeros, especialmente los nuevos, reciben cursos de formación;

e)  reuniones del CPP (setiembre) – el CPP analiza la propuesta presupuestal del gobierno que, después de aprobada, con sus enmiendas, se dirige al parlamento  municipal hasta finales de setiembre para la deliberación del Poder Legislativo;

f)  elaboración del PI - Plan de Inversión (octubre y noviembre)    el CPP  y el  GAPLAN (Gobierno) elaboran el PI, con base en la propuesta enviada al Legislativo, en el análisis técnico, legal y financiero de las demandas y en los criterios generales de distribución de los recursos en las regiones;

g)  revisión del RI - Reglamento Interno para el próximo año (diciembre y enero) - a partir de propuestas provenientes de las regiones y Temáticas, el CPP decide los cambios a ser introducidos en el  RI.

 

Las políticas son clasificadas en 13 rubros en los cuales las comunidades encuadran sus demandas obteniendo puntos para las cuatro primeras que, sumados a los puntos que obtienen por la carencia y por el número de habitantes, establecen el porcentaje de recursos, quién tiene derechos al total a ser invertido.

Es preciso añadir dos informaciones importantes. Primero: la actuación del PP, hoy, es abarcador deliberando sobre todo el proceso de elaboración presupuestal (directrices presupuestales, presupuesto plurianual), participando de la elaboración del Plan de Inversiones y colaborando en la fiscalización de las obras. Segundo: el gobierno participa del CPP con 2 miembros (de 46), pero sin derecho a voto.

 

4 –         RESULTADOS DEL PP

 

Como todo proceso vivo y dinámico, el PP convive permanentemente con problemas y desafíos, como veremos más adelante. Pero la experiencia es, innegablemente exitosa en su conjunto. Muchos resultados concretos corroboran esta afirmación, como los que, a título de ejemplos, describiremos enseguida.

 

En los 12 años de Presupuesto Participativo, las inversiones en infraestructura básica (pavimentación, drenaje y saneamiento) alcanzaron un promedio de 25 Km/año. La red de agua alcanzó 99% de las residencias y la de desagüe pasó de 46%, en 1989, a más de 85% hoy en día. En la educación, se incrementó la mejoría de la calidad de enseñanza, se amplió el número de matrículas en el 1º grado y en la atención pre-escolar (cero a 6 años) a través de la creación  de las escuelas infantiles y de la celebración de convenios con las cunas comunitarias (promedio de 130 convenios/año). Se crearon 29 Puestos de Salud de la Familia (PSF), la mayoría en comunidades periféricas, mejorando la calidad del servicio a través de la prevención. La asistencia social se instituyó como política básica, creándose nuevos albergues y  programas para la población de la calle y para los niños y adolescentes en riesgo.

 

Más allá de que el mérito por la realización de esas obras se pueda atribuir exclusivamente a la acción del PP, es preciso resaltar que la participación popular tuvo  un papel importante en la afirmación del carácter redistributivo de esas inversiones, pues una gran mayoría de las obras y servicios definidos por el PP se destinaron a segmentos y barrios pobres de la ciudad con poca o ninguna infraestructura urbana. Así, el PP cumplió un importante papel de inclusión social, no sólo transfiriendo renta para los sectores más pauperizados en la forma de obras y servicios en los barrios populares, pero también, transfiriéndoles poder de decisión sobre donde invertir los siempre escasos recursos públicos, que antes sólo llegaban por la presión o por el “favor” de las elites tecnocráticas o de los políticos clientelistas.

 

Evidentemente existe la posibilidad de que los sectores más organizados - los “no tan pobres” - decidan en detrimento de los “más pobres”, como alertó la investigadora Rebecca Abers. Del mismo modo, existe el riesgo de que las inversiones ocurran de manera excesivamente regionalizada y fragmentada amenazando el futuro de la ciudad. Aparte de que esas prácticas existan, nunca se constituyeron en situaciones hegemónicas en el conjunto de la experiencia del PP. Al respecto, el gobierno siempre estuvo atento proponiendo algunos controles,  como la creación de criterios que favorecen a las regiones más carentes y populosas en la distribución de los recursos y la introducción de las Temáticas y de los Congresos (como el “Cidade Constituinte”) que incorporan nuevos actores al proceso y provocan debate sobre el futuro y el desempeño global de la ciudad.

 

Uno de los saldos más importantes de la experiencia fue la formación de una conciencia ciudadana. Aunque ese aspecto es difícil de medir por tratarse de un cambio de naturaleza cultural, es innegable que el PP viene funcionando como una escuela de participación para un número cada vez mayor de líderes que comienzan a ver  y a pensar en la ciudad de una nueva forma. En la medida en que tienen acceso a la información, comienzan a decodificar al Estado y a influir sobre él. Su papel junto a la comunidad pasa a ser reforzado, pues se convierten en fuente de información respecto a las decisiones de inversión de la comunidad y al funcionamiento general de la Administración Pública. Además de eso, el PP motivó la ampliación de la participación, propiciando el surgimiento de nuevos líderes y estimulando a nuevos barrios a organizarse y a comprometerse con el proceso.

 

Finalmente, ese instrumento de gestión democrática, en parte, es responsable por el aumento de la eficiencia demostrado por la reducción de desperdicio de tiempo y del número de funcionarios en las actividades promedio. Aparte de que ese avance sea mayormente consecuencia de la modernización tecnológica y del aumento de la cantidad de insumos (más recursos para la contratación de empleados y servicios de terceros), reconocemos que la fiscalización popular de las obras y servicios viene proporcionando una contribución importante ayudando en el combate al desperdicio y en la mejoría de la calidad de las obras y servicios contratados de la alcaldía.

 

En ese respecto, José Eduardo Utzig, actual Secretario de Hacienda de Porto Alegre, después de refutar, a la luz de la experiencia de Porto Alegre, la tesis de la incompatibilidad entre democracia participativa y eficiencia administrativa, propia de las visiones elitistas y tecnocráticas del planeamiento, concluye: “El Presupuesto Participativo no es una solución mágica que nos dispensa de otras acciones administrativas. Estoy seguro, sin embargo, que además de conferir legitimidad al proceso de decisión política, un mecanismo como el PP no es sólo compatible con l competencia gubernamental sino que también puede ser un instrumento valioso de la  mejoría del desempeño administrativo”. (UTZIG, José Eduardo – Presupuesto Participativo y desempeño  gubernamental, en “La ciudad reinventa la democracia, las contribuciones del Seminario Internacional”, Municipalidad de Porto Alegre, 2000, pág. 200).

 

5 –  DESAFIOS

 

Como experiencia en construcción permanente, el PP es blanco permanente de análisis crítico y está siempre abierto a nuevas formulaciones que busquen su perfeccionamiento. Algunos momentos son particularmente importantes para una reflexión más profunda, como este año 2001. Las experiencias acumuladas exigen que hagamos una reflexión crítica sobre el PP, como hicimos en 1994.

Con ese objetivo, el Alcalde Tarso Genro instituyó un Grupo de Trabajo (GT) al inicio del año para diagnosticar posibles distorsiones en el proceso y proponer iniciativas que busquen su calificación. El GT está en la fase final de los trabajos, habiendo oído a diversas organizaciones y líderes de variados segmentos sociales, académicos, culturales, religiosos, sindicales, deportivos, etc. También realizó, a finales de mayo, un seminario con investigadores nacionales e internacionales que publicaron trabajos sobre el PP.

 

El texto “Rompiendo nuestros límites”, producido por el GT, hace una síntesis de los desafíos que nos planteamos como operadores del PP. Los principales son los siguientes.

 

Conflicto entre el PP y los Consejos Sectoriales     Como  ya afirmamos, el PP jes parte de un sistema de participación popular cuyas partes constitutivas están en permanente interacción. Existen, naturalmente, las llamadas “áreas oscuras” donde se mezclan las competencias, generando conflictos como, por ejemplo, entre los Consejos Sectoriales (Niño y Adolescente, Educación, Salud, Asistencia Social, etc.) y el CPP (Consejo del Presupuesto Participativo)  o las Temáticas, o incluso de los Consejos Sectoriales entre sí.

 

Regionalización inadecuada – Existen regiones pequeñas que hoy ya tienen buena parte de sus demandas encaminadas, en cambio hay otras, grandes y carentes de inversiones, ocasionando una distorsión en el momento de la distribución de los recursos. Una nueva regionalización, no obstante, es una tarea extremadamente difícil, desde el punto de vista político exigiendo un gran esfuerzo y habilidad de negociación.

 

Complejidad  del  proceso        Reglas    y criterios incorporados a lo largo del tiempo generaron un Reglamento Interno que tiene hoy 60 páginas y un proceso con un número excesivo de reuniones, lo que es desgastante para quien participa y failita la perpetuación de los antiguos líderes conocedores de los “secretos” del proceso, inhibiendo la participación de los nuevos. Es necesario simplificar el Reglamento y el proceso. Además de la introducción de la página de Internet (ya en funcionamiento), otra propuesta es la eliminación de la segunda ronda.

 

Cantidad versus calidad      Siempre   se   incentivó la participación organizada, es decir, respaldada en algún tipo de organización (ver gráfico II). Aunque esa participación venga aumentando, llegando a más de 40 mil participantes, es insuficiente, considerando que Porto Alegre posee 1.360.033 habitantes, según el censo de 2000. La preocupación es llegar a un punto de equilibrio encontrando instrumentos que garanticen el aumento de la participación sin perder la calidad.

 

Solidaridad versus competencia          La    disputa     por     recursos      ha creado momentos que fortalecen la cultura de la competencia y los pactos corporativos entre los líderes, lo que dificulta la cultura de la solidaridad, fundamental para la ecuación de los problemas sociales que exigen servicios y obras asistenciales y de combate a la exclusión. La introducción de las Temáticas proporcionaron una contribución a ese respecto, pero es preciso avanzar todavía más.

 

Localismo versus Globalismo       Esta    cuestión     tiene    relación con la anterior. Existe una fuerte tendencia a restringir el debate a las regiones, dejando de lado cuestiones generales de la ciudad que necesitan de una amplia adhesión de la población, como la limpieza urbana, la preservación de arroyos, márgenes de ríos y faldas de cerros. La introducción de las Temáticas aydó en la calificación  del debate, pero fue insuficiente...

 

Universalidad versus diversidad – El PP, que se organizó sobre la cuestión de la infraestructura urbana, precisa ser ampliado hoy para permitir la participación de otros segmentos ausentes o francamente representados en el PP. La introducción de las Temáticas abrió la puerta al Movimiento por los Derechos del Niño y del Adolescente (CMADCA) y, en menor grado, para el Movimiento de las Personas con Deficiencias. No obstante, los ancianos, jóvenes, minorías étnicas, segmentos culturales, tienen todavía dificultades para participar o para lograr que sus demandas se consideren en el proceso. Una investigación hecha por “Cidade”  (ONG de asesoría al movimiento popular) muestra que las mujeres participan más que los hombres en las reuniones, hablan y conocen tanto como ellos las reglas del PP, pero representan apenas 30% del CPP. La posibilidad de desarrollar políticas de género y de etnías a partir del PP amplía su capacidad de universalización.

 

6 –         CONCLUSIONES

 

Como vimos, el PP tiene fallas por corregirse, desafíos y límites que superar y está sujeto a todos los peligros que destruyeron experiencias similares en diversos momentos y latitudes de nuestro planeta. Pero, hasta ahora ha sido, a pesar de todo, una experiencia exitosa. ¿Por qué? ¿Dónde reside la fuerza del PP?

En nuestra opinión, esa fuerza reside en un conjunto de elementos, algunos de los cuales ya señalamos anteriormente.

 

a)       El PP es una experiencia abierta y en construcción, lo que permite su permanente adaptación a las nuevas situaciones. Su Reglamento Interno se revisa anualmente permitiendo una gran adaptabilidad. Además de eso, al inicio se adoptó el princio de la autonomía regional que permite dialogar con realidades históricas, sociales y culturales diferenciadas.

b)       El PP, a lo largo de su historia, fue agregando instrumentos y formas de participación que funcionan como controles o contrapesos, dificultando que sectores o instancias de poder ejerzan el hegemonismo exacerbado, inhibiendo la participación de los demás, estrechando el debate o dominando el proceso. Fue el caso de la adopción del criterio de carencia y de población en la distribución de los recursos, de las Plenarias Temáticas y de los Congresos, ejemplos ya referidos. Ese sistema de controles, no obstante, debe evaluarse y calibrarse permanentemente.

c)  El PP fue incorporando a la experiencia principios de funcionamiento democrático que también se constituyen como controles y contribuyen a aumentar el grado de responsabilidad de los representantes para con su base y de los participantes con el proceso. Es el caso de la autoreglamentación, de la revocabilidad de mandatos y de la proporcionalidad en la instancia de deliberación máxima (CPP).

d)  Existe, innegablemente, una gran confianza en el proceso del PP, que se depende de su capacidad de resolución y de la postura del gobierno. Las inversiones decididas y publicadas en el Plan de Inversión, incluso con atrasos, suceden en la realidad (“Está en el cuaderno ahora, pero hoy o mañana será realidad”). Por su lado, el gobierno ha mantenido una postura de transparencia, revisando informaciones, debatiendo y divergiendo cuando era necesario, pero respetando las decisiones.

 

A ese respecto dice Rebecca Abers, una de las investigadoras que estudió detenidamente la experiencia de Porto Alegre: “Haciendo un balance, ... reconozco que el Presupuesto Participativo fue una política que quebró las reglas, entregando el control sobre el uso de los recursos públicos a grupos tradicionalmente excluídos del poder. (...) La forma en que la Alcaldía organizó el Presupuesto Participativo, en el centro de su estrategia política, creó un “círculo virtuoso” de devolución del poder y de fortalecimiento político...”. (ABER, Rebecca – Presupuesto Participativo: la población en el control de las decisiones públicas, en  “La  ciudad reinventa la democracia: las contribuciones del Seminario Internacional” , Municipalidad de Porto Alegre, 2000, página 77).

 

En una entrevista a la revista francesa Silence, en mayo de este año, el Alcalde Tarso Genro se pronunció así: “Existe un cierto mito alrededor del Presupuesto Participativo. Es una experiencia muy positiva, pues creó un espacio público de control del Estado, combinando elementos de la democracia directa con elementos de la democracia representativa. Es claro que hubo errores, pero también cosas buenas. De alguna forma, cambió radicalmente la cultura política de la ciudad. Creó una articulación muy fuerte de la ciudadanía (...) El Presupuesto Participativo es un instrumento de control de la ciudad, una manera por la cual se reduce la frontera entre el Estado y la población. Esa reducción de la frontera democrática algunas veces avanza y otras retrocede. Pero es una conquista sobre la cual será difícil dar marcha atrás. Es la primera vez en la historia de la ciudad que el presupuesto no es un misterio técnico, sino que se ha convertido en un elemento de la vida cotidiana de las personas. Está al servicio de la mayoría de esas personas.”. (DEMOCRACIA PARTICIPATIVA: CONSTRUIR O DESTRUIR? – En Revista Silence, número 270, mayo, 2001, entrevista concedida a Gilles Gesson)

 


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