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Hacer que la globalización llegue a los pobres
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¿La globalización incrementa la pobreza al mundo?

En el inicio del siglo XXI el mayor problema que enfrenta el mundo es la pobreza. Esta sección analiza en primer lugar lo que sucedió con la pobreza mundial en los últimos diez años y luego describe la forma en que una mayor apertura al comercio podría afectar los niveles de pobreza a través de sus efectos sobre el crecimiento económico, una condición fundamental para la reducción de la pobreza. La información proporcionada en este documento sugiere que una mayor apertura tiene un efecto positivo sobre el ingreso per cápita y por ende debería tender a reducir la pobreza. Sin embargo, la apertura hacia el comercio internacional está lejos de ser la única influencia, o la más importante, sobre el crecimiento económico, y por eso se debe evitar la tentación de exagerar la magnitud de la globalización (como suelen hacer sus detractores y defensores más estridentes). La siguiente sección considera en qué medida una mayor apertura comercial podría afectar a la pobreza a través de otro medio, a saber, su efecto sobre la desigualdad.


Tendencias de la pobreza mundial durante la última década

El progreso alcanzado respecto de la reducción de la pobreza en los últimos diez años fue dificultosamente lento. La cantidad de personas que viven con US$1 o menos al día tuvo una leve disminución, de 1,2 mil millones en 1990 a 1,1 mil millones en 2000 (este documento se concentra en la dimensión del ingreso de la pobreza). Debido al aumento demográfico que se produjo en ese mismo período en los países en desarrollo, la proporción de personas que vive en condiciones de pobreza (la tasa de pobreza) disminuyó de 28% a 21%. (Véase el Cuadro 1). La tendencia para las personas que viven con menos de US$2 al día fue similar: los números absolutos aumentaron levemente, de 2,65 a 2,74 mil millones entre 1990 y 2000, mientras que la tasa de pobreza disminuyó del 61% al 53,6%.


El desempeño en la labor de reducción de la pobreza fue sumamente desigual, tal como la distribución del ingreso mundial. El Presidente del Banco Mundial, James D. Wolfensohn, dijo en las reuniones anuales del Banco celebradas en septiembre en Dubai que mil millones de personas controlaban el 80% del Producto Interno Bruto de todo el mundo, mientras otros mil millones luchaban por vivir con menos de un dólar diario. “Éste es un mundo desequilibrado”, señaló el señor Wolfensohn. Quizás la pobreza disminuyó en el Este Asiático, cuyos 1,8 mil millones de habitantes representan más de un tercio de la población de los países en desarrollo. Aquí, la tasa de pobreza se redujo a la mitad y la cantidad de personas que ganan US$1 al día o menos disminuyó en alrededor de 209 millones, la mayor y más rápida disminución de la historia. Aunque la mayor parte de esta baja se produjo en China, la mayoría de los países de la región compartieron esta increíble caída. La pobreza aumentó en 1998 en los países golpeados por la crisis financiera, pero menos de lo que se temía inicialmente y una recuperación inesperadamente fuerte del crecimiento de la región durante el año 1999 aumentó la esperanza de que la pobreza continuaría su histórica disminución en la región.



Los resultados respecto de la pobreza fueron bastante menos positivos en muchas otras regiones en desarrollo, ya que la cantidad total de personas que viven con menos de US$1 diario aumentó en la mayoría de ellas. Mientras Asia del Sur, donde habita más de un cuarto del total de habitantes del mundo en desarrollo, experimentaba una baja de nueve puntos porcentuales, las tasas de pobreza permanecían inalteradas en América Latina, África al Sur del Sahara y Medio Oriente y África del Norte. Tanto las cifras de pobreza como las tasas de pobreza aumentaron drásticamente en la región de Europa y Asia Central, en particular entre los países que pasaban por una difícil transición desde el socialismo a la economía de mercado.


Crecimiento económico y reducción de la pobreza

¿Por qué razón hubo diferencias tan considerables en la reducción de la pobreza del mundo en desarrollo? ¿Qué tienen que ver esas diferencias con la globalización? Parte de la respuesta a la primera pregunta es que la pobreza se ve muy afectada por el crecimiento económico, es decir el ritmo de aumento en la producción total de bienes y servicios de la sociedad. En la Figura 1 se puede ver la relación entre el crecimiento y el ritmo de reducción de la pobreza en diferentes regiones en desarrollo durante la década de los noventa. La pobreza disminuyó más en el Este Asiático, la región donde el crecimiento fue más rápido y aumentó más en la Ex Unión Soviética, nación que sufrió la mayor baja en el ingreso per cápita. Un nuevo estudio que efectuó el Banco Mundial en una gran muestra de países estima que, en promedio, el crecimiento en el ingreso de los pobres (que se definen como el último quinto de la población) aumenta alrededor de uno por uno en relación con la tasa de crecimiento del ingreso total per cápita en un país. (Dollar y Kraay, 2000)


Sin embargo, la pobreza se ve afectada por muchos otros factores aparte del crecimiento y por ejemplo puede aumentar aun en presencia de crecimiento debido a un aumento en la desigualdad. Un aspecto fundamental que necesita más investigación es comprender en profundidad otros factores que influyen sobre la pobreza, incluido los cambios en el nivel de desigualdad. Sin embargo, no hay motivo para pensar que el efecto beneficioso del crecimiento sobre la reducción de la pobreza será compensando sistemáticamente por aumentos en la desigualdad.


La Figura 2 muestra la falta de una asociación sistemática entre el crecimiento, por un lado, y los cambios que experimenta la desigualdad (medidos según el coeficiente Gini) por el otro, en una muestra grande de países en las últimas décadas. Los hechos no respaldan el temor generalizado de que en los países pobres el crecimiento debe ser a expensas de la igualdad. La información también sugiere que la relación positiva entre el crecimiento total y los ingresos de los pobres no ha cambiado en las últimas décadas, cuando la globalización fue más pronunciada, respecto de épocas anteriores cuando el proceso fue menos intenso.


Un comercio más abierto eleva el ingreso per cápita– y el ingreso de los pobres

El Banco Mundial ha afirmado que la ronda de conversaciones comerciales que se inició en noviembre de 2001 en Doha, Qatar, marcó la primera instancia en que los intereses de los países en desarrollo se ponían en el centro de una ronda multilateral de negociaciones comerciales. El Banco favorece el levantamiento de las medidas proteccionistas que han bloqueado el acceso de los países de bajos ingresos a los mercados de exportaciones de los países ricos. Un informe del Banco, Perspectivas Económicas Globales 2004: Cumpliendo la promesa del Programa de Doha, subrayó los beneficios que obtendrían los países en desarrollo y los pobres del mundo gracias a la liberalización del comercio internacional. Se estima que un acuerdo de Doha conforme al cual se reducen sustancialmente los aranceles agrícolas y de manufactura y se pone término a los subsidios agrícolas podría reducir en un 8% la cantidad de personas que vive en condiciones de pobreza antes del año 2015.


En los estudios empíricos existe cada vez más consenso respecto de que una mayor apertura hacia el comercio internacional tiene un efecto positivo en el ingreso per cápita de un país. (Figura 3. La apertura comercial que aparece en la figura se ajustó para eliminar la influencia de factores geográficos). Un estudio de Frankel y Romer (1999) estima que al aumentar un punto porcentual la relación entre comercio y PIB, el ingreso per cápita se eleva entre 1,5% y 2%. Cifras de otros estudios llegan a conclusiones similares, aunque el tamaño estimado y la importancia estadística de los efectos varían. (Véase por ejemplo, Edwards (1998) o bien, para conocer una evaluación más escéptica, Rodrik (1999)).



La propuesta de que una mayor apertura hacia el comercio internacional tiene un efecto positivo en el ingreso per cápita de un país es coherente con teorías económicas formuladas hace más de 200 años. El acuerdo más general y antiguo es que el comercio permite que una economía haga un mejor uso de sus recursos cuando deja las importaciones de bienes y servicios a un costo menor del que tendrían si se produjeran en el país. En particular, el comercio permite que los países en desarrollo importen bienes de capital e insumos intermedios fundamentales para un crecimiento a largo plazo, pero cuya producción nacional sería muy costosa o imposible. Desde esta perspectiva, las exportaciones son el precio que la economía tiene que pagar por acceder a estas valiosas importaciones. Otros beneficios posibles incluyen una competencia más intensa, lo que obliga a que las empresas locales operen con mayor eficacia que cuando cuentan con protección, y tengan además un mayor conocimiento de nuevas ideas y tecnologías extranjeras.


¿Qué sucede con el impacto de un comercio más libre sobre los ingresos de los pobres? Como se indicó anteriormente, un nuevo trabajo sugiere que una mayor alza de los ingresos promedio en un país generalmente se traduce en una alza uno a uno en los ingresos de los pobres. El mismo trabajo llega a la conclusión de que esta relación se aplica también al aumento del ingreso originado por más comercio: en otras palabras, el impacto del comercio sobre los ingresos de los pobres generalmente es el mismo que se aprecia sobre el ingreso per cápita. Así, por ejemplo, un aumento del 10% en la relación comercio a PIB podría finalmente llegar a aumentar el ingreso per cápita en 5% (considerando cautelosamente el límite inferior de las estimaciones hecho por Frankel y Romer) y, en general, también se podría esperar un aumento de 5% en los ingresos de los pobres.


No obstante, es importante subrayar que no hay nada garantizado en relación con este resultado, puesto que muchos otros factores pueden influir, tanto sobre el crecimiento como sobre la pobreza. Además, el éxito de una apertura comercial generalmente se ve afectado en sí por el entorno macroeconómico, la calidad de las instituciones y otros factores.


Cómo aumentar los beneficios de la apertura comercial y reducir al mínimo el desempleo

La liberación comercial 'funciona' promoviendo un desplazamiento de la mano de obra y del capital desde los sectores que compiten con las importaciones a sectores exportadores en expansión y de reciente competitividad. El desempleo originado por la apertura comercial es, en la mayoría de los casos, temporal, ya que es compensado por la creación de empleos en otros sectores de la economía. La pérdida de producción debido a este desempleo transitorio (llamado costo de adaptación social de la apertura comercial) también suele ser pequeña en relación con las ganancias a largo plazo en los ingresos nacionales debido a la apertura. O bien, visto de otro modo, se espera que estos costos de adaptación sean pequeños en comparación con los costos del estancamiento económico continuo y de la aislación relacionados con el mantenerse cerrados al mundo.


La cantidad limitada de trabajo empírico sobre los efectos de la liberalización económica en el desempleo en los países en desarrollo confirma ampliamente estas expectativas. (Véase, Banco Mundial, 1997; Matusz y Tarr, 1999). No obstante, aunque los costos de adaptación suelen ser pequeños en términos relativos, podrían convertirse en un problema grave para muchos países debido a que generalmente se concentran en un área geográfica o en unos pocos sectores y también suelen sentirse como 'inmediatos', mientras que los beneficios se perciben repartidos en el futuro. De este modo, las redes de protección social bien diseñadas y los programas educacionales o de capacitación que ayudan a los grupos afectados más vulnerables son, en muchos casos, un complemento importante de las reformas comerciales.


Los costos potenciales de la apertura comercial también pueden disminuir o empeorar según el contexto general de las políticas en que se ha llevado a cabo la reforma. Una alta inestabilidad macroeconómica (grandes déficit fiscales, inflación alta y volátil, tipos de cambio reales volátiles) pueden agravar los costos del desempleo producto de la apertura comercial ya que fomentan la incertidumbre, lo que puede impedir que las empresas inviertan en los sectores exportadores que supuestamente deberían crear nuevos empleos.


Una liberalización prematura de las cuentas de capital en un país con grandes déficit fiscales puede tener un efecto similar en la medida en que induce a grandes afluencias de capital, lo que hace que se eleve el tipo de cambio del país y reduce la competitividad de sus exportaciones. El colapso de las reformas estructurales en los países latinoamericanos del 'Cono Sur' a finales de la década de los setenta se atribuye en parte a este tipo de sincronización inadecuada de las reformas. Por otra parte, regulaciones extremadamente estrictas en cuanto a la seguridad laboral pueden impedir que las empresas afectadas por la competencia de productos importados despidan a sus trabajadores hundiéndolas en la bancarrota, como al parecer fue el caso de Perú en los años ochenta.


Referencias bibliográficas

Banco Mundial. (1997). Perspectivas económicas globales y los países en desarrollo 1997.
Banco Mundial. (2000). Perspectivas económicas globales y los países en desarrollo 2000.
Banco Mundial (2003). Perspectivas económicas globales y los países en desarrollo 2004
Dollar, David y Aart Kraay. (2000Growth is Good for the Poor. Banco Mundial. (Procesado).
Edwards, Sebastian. (1998) Openness, Productivity and Growth: What Do We Really Know? The Economic Journal. Marzo de 1998.
Frankel, Jeffrey A. y David Romer. (1999). Does Trade Growth Cause Growth? American Economic Review. Junio, 1999.
Matusz, Steven J. y David Tarr. (1999). Adjusting to Trade Policy Reform. Informe de trabajo sobre investigación de políticas del Banco Mundial 2142.
Rodrik, Dani. (1999) The New Global Economy and Developing Countries: Making Openness Work

Esta serie de reseñas informativas del Banco Mundial tiene por objeto definir la globalización y ponderar tres interrogantes primordiales acerca de ella, considerando las evidencias de numerosos países, a saber: ¿La globalización está provocando un aumento de la pobreza en el mundo? ¿Está agudizando la desigualdad, quizá mediante la eliminación de empleos y la rebaja de las remuneraciones para los pobres y quienes carecen de preparación? ¿Está menoscabando las normas ambientales? Estas reseñas se concentran en la dimensión de la globalización que atañe al comercio internacional. En trabajos posteriores se examinarán otras dimensiones de la globalización y cuestiones conexas, por ejemplo, el impacto de las inversiones extranjeras de las empresas multinacionales y de otros flujos de capital hacia los países en desarrollo.


PREM Grupo de políticas económicas y Grupo de economía para el desarrollo

 

 

 

 

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