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FEBRERO DE 2011

El precio internacional de los alimentos continúa aumentando aunque no de manera uniforme en todos los cereales. El índice de precios de los alimentos del Banco Mundial aumentó en 15% entre octubre de 2010 y enero de 2011, se ubica un 29% por sobre el nivel del año anterior y solo a 3% por debajo del máximo de junio de 2008 (Gráfico 1). Al descomponerlo, se observa que el precio de los cereales está un 16% por debajo de su pico, principalmente gracias a la relativa estabilidad del arroz, cuyo precio es significativamente más bajo que en 2008. El alza en el último trimestre se debe en gran medida a aumentos en el precio del azúcar (20%), las grasas y aceites (22%), el trigo (20%) y el maíz (12%).

Entre los cereales, el precio internacional del trigo registró la mayor alza en los últimos meses. Una confluencia de crisis climáticas en varios países productores de gran tamaño, seguido en algunos casos de restricciones a las exportaciones, redujeron la oferta y provocaron alzas de más del doble en los valores mínimos registrados entre junio de 2010 y enero de 2011 (Gráfico 2). En este momento, hay dos factores que mantienen el aumento. Por el lado de la oferta, existe incertidumbre sobre el volumen y la calidad de las exportaciones provenientes de Australia –donde los cultivos resultaron dañados por el exceso de lluvia y las inundaciones– además de la preocupación por la cosecha invernal de China. En lo que se refiere a la demanda, existe la posibilidad de que los grandes importadores de trigo, particularmente en Oriente Medio y Norte de África, abrumen al mercado con grandes pedidos. Esto se vincula a la necesidad de algunos países de garantizar a la población un abastecimiento seguro de alimentos en circunstancias políticas inciertas. Otro motivo radica en que algunos países, como Arabia Saudita, están reduciendo progresivamente la producción nacional de trigo y dependiendo más de las importaciones a fin de conservar recursos hídricos valiosos.

El alza en el precio internacional del trigo generó un brusco aumento de su precio en muchos países y se ha traspasado fuertemente al precio nacional de los productos relacionados. Por ejemplo, entre junio de 2010 y diciembre de 2010, el precio de este cereal aumentó considerablemente en la República Kirguisa (54%), Tayikistán (37%), Mongolia (33%), Sri Lanka (31%), Azerbaiyán (24%), Afganistán (19%), Sudán (16%) y Pakistán (16%). La población de varios de estos países consume una gran proporción de calorías a través de productos derivados del trigo, especialmente los pobres (Cuadro 1).

Cuadro 1: Fluctuaciones más altas en precios locales, junio a diciembre de 2010
Trigo Fluctuación de precio(%) Proporción calórica (%) Arroz Fluctuación de precio (%) Proporción calórica (%)
Precio mundial (US$, HRW, puertos del Golfo de EE. UU.) 75 Precio mundial (US$, 5% Thai, Bangkok) 17
Kirguistán (minorista, Bishkek) 54 40 Viet Nam (minorista, Dong Thap) 46 59
Bangladesh (minorista, promedio nacional) 45 6 Burundi (minorista, Bujumbura) 41 3
Tayikistán (minorista, promedio nacional) 37 54 Bangladesh (minorista, Dhaka) 19 70
Mongolia (minorista, Ulaanbaatar) 33 42 Pakistan (minorista, Lahore) 19 6
Sri Lanka (minorista, Colombo) 31 14 Indonesia (minorista, promedio nacional) 19 50
Azerbaiyán (minorista, promedio nacional) 24 57 Mozambique (minorista, Maputo) 14 8
Afganistán (minorista, Kabul) 19 .. Camboya (mayorista, Phnom Penh) -11 65
Sudán (mayorista, Khartoum) 16 15 México (mayorista, Ciudad de México) -9 2
Pakistán (minorista, Lahore) 16 37 Maíz    
Brasil (mayorista,, São
Paulo)
14 13 Precio mundial (US$, puertos del Golfo de EE. UU.) 73
Bolivia (mayorista, La Paz) 10 18 Brasil (mayorista, São Paulo) 56 7
Camerún (minorista, Yaounde) -15 6 Argentina (mayorista, Rosario) 40 3
Sorgo     Rwanda (mayorista, Kigali)a 19 5
Precio mundial 88 Peru (mayorista, national average) 12 11
Somalia (minorista, Mogadishu) 26 .. Guatemala (minorista, national average) 8 40
Sudán (mayorista, Jartúm) -37 26 Kenya (mayorista, Nairobi)     -8 35
Mali (mayorista, Bamako) -13 13 Ethiopia (mayorista, Addis Ababa) -8 21
Frijoles     Moldova (minorista, Chisinau) -8 22
Burundi (minorista, Bujumbura) 48 16 Mandioca    
Camerún (minorista, Yaounde) 43 4 RDC (minorista, Kinshasa) 20 53
Uganda (mayorista, Kampala)a 38 5 Mozambique (minorista, Nampula) -39 32
Kenya (mayorista, Nairobi)a 22 4 Cabo Verde (minorista, Santiago) -26 ..
Fuente: FAO, GIEWS.
a Precios en US$ ya que no se dispone de precios en moneda local.

En varios otros países, el ajuste del aumento del precio internacional del trigo se distribuyó entre el Gobierno y los consumidores. En la India, el mayor precio de compra del trigo a nivel nacional contribuyó a un récord de existencias de cereales, las que fueron liberadas para frenar el alza. Simultáneamente, también se amplió el programa de subsidios al trigo. En Egipto, se estima que la subvención beneficiará a alrededor del 85% de la población. No obstante, incluso en estos países los consumidores no están totalmente a salvo del impacto del alza del precio internacional puesto que también han subido los costos de productos no subvencionados derivados del trigo y de otros alimentos básicos. Las medidas adoptadas a nivel local también protegen a los consumidores en caso de alzas; por ejemplo en Camboya, el precio del pan se mantuvo estable ya que la población usa harina de mandioca, un producto local.

Los precios del maíz aumentaron bruscamente y están determinados por complejos vínculos con otros mercados. En enero de 2011, el precio era superior en 73% respecto de junio de 2010. Estas alzas se deben a una serie de revisiones a la baja en los pronósticos de cosechas, pocas existencias (la proporción entre reservas y utilización en Estados Unidos para 2010-11 se proyecta en 5%, el nivel más bajo desde 1995), una relación positiva entre los precios del maíz y el trigo y el uso de la mazorca para producir biocombustibles. La producción de etanol demanda mayor cantidad de maíz a medida que suben los precios del petróleo y debido a que el etanol en base a azúcares es menos competitivo, dado el precio actual del azúcar. En sus últimas estimaciones, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) calcula que la proporción de etanol para combustibles aumentará de 31% de la producción de maíz en Estados Unidos en 2008-09, a una proyección de 40% en 2010-11. La creciente demanda de jarabe de maíz rico en fructosa de países como México, como substituto del azúcar, que es más costosa, también contribuye a una demanda más alta de maíz. Las perspectivas para aliviar este mercado dependen en parte del volumen de producción de los cultivos en América Latina, especialmente en Argentina, región que se ha visto afectada por sequías inusuales debido al fenómeno climático de La Niña, la gran demanda importadora de China en 2011 y las tendencias en los precios del azúcar y el petróleo.

El aumento del precio internacional del maíz se traspasa a otros productos de diversas formas y depende considerablemente de las condiciones de cosecha en cada país. Las naciones de África al sur del Sahara se han beneficiado de excelentes cosechas, generando así caídas abruptas en los precios. Las bajas entre junio y diciembre de 2010 que se muestran en el Cuadro 1 siguen a otros descensos aún más pronunciados en los primeros meses del año; en promedio, el precio del maíz fue inferior en 2010 en comparación con 2009 en Uganda (52%), Rwanda (37%), Kenya (33%), Malawi (30%), Etiopía (22%) y Tanzanía (19%). No obstante, estos precios también demuestran una gran volatilidad, la que tiene efectos negativos tanto en los productores como en los consumidores. Por ejemplo, luego de una caída aguda a comienzos de 2010, el precio del maíz en Rwanda se recuperó solo 19% desde junio del mismo año. Varios países de América Latina vieron cómo el precio del maíz aumentó drásticamente en la última mitad de 2010 ya que la sequía redujo las cosechas; los aumentos más notorios se registraron en Brasil (56%) y Argentina (40%). Estos mayores precios internacionales también se traspasan a los consumidores indirectamente con el aumento del costo del forraje, la carne y muchos alimentos procesados.

El precio internacional del arroz aumentó a un ritmo más lento que otros cereales y las perspectivas se ven estables. El precio de las exportaciones de arroz tailandés aumentó en 8% (arroz Thai, 5%) entre octubre y enero de 2011 y en 17% desde junio de 2010. Sin embargo, sigue siendo inferior en 70% al máximo alcanzado durante la crisis alimentaria de 2008. No obstante, la situación tiende a estabilizarse gracias a las buenas cosechas de grandes países exportadores, a la decisión de Filipinas de limitar las importaciones y a la liberación de grandes reservas al mercado de parte de Tailandia. Un factor que limita la presión a la baja es el reciente anuncio hecho por los grandes importadores, como Bangladesh e Indonesia, de aumentar considerablemente sus reservas nacionales

El precio del arroz para consumo interno aumentó súbitamente en algunos países y se mantuvo estable en otros. A nivel de países, el precio local subió considerablemente en Viet Nam (46%) y Burundi (41%) entre junio y diciembre de 2010. Los precios en Indonesia (19%), Bangladesh (19%) y Pakistán (19%) se elevaron a la par con los niveles internacionales. En estos países asiáticos el consumo de arroz es muy importante, especialmente entre la población más pobre. El precio aumentó en Viet Nam pese a las buenas cosechas nacionales. Ello se debe principalmente a la depreciación de la moneda, situación que desencadenó una inflación generalizada y aumentó las expectativas de mayor demanda de parte de grandes importadores, e impulsó al Gobierno vietnamita a aumentar el precio mínimo de exportación del producto. Las alzas en Sri Lanka (12%) y China (9%) han sido relativamente moderadas en la segunda mitad de 2010, mientras que en Camboya y Filipinas, el precio de venta al detalle del arroz permaneció en gran medida inalterado durante este período. Durante esta etapa, el precio del producto sigue estable en muchos países no asiáticos, por ejemplo Camerún, Guatemala, México, Panamá y Somalia.

El precio del azúcar y de los aceites comestibles se incrementó bruscamente en los últimos meses. Desde junio de 2010, el precio del azúcar ha aumentado en 73% debido al menor abastecimiento de parte de Brasil, el principal exportador, y a la crisis climática que afectó a Australia. De igual manera, los precios de los aceites comestibles subieron a causa de una serie de problemas provocados por el clima. La prolongada sequía provocada por el fenómeno de La Niña redujo las expectativas de producción en Brasil y Argentina, que en conjunto dan cuenta de alrededor del 45% de las exportaciones de soya. Por otra parte, las inundaciones en el sur de Malasia e Indonesia complicaron las cosechas del aceite de palma. En muchos países, esta alza se traspasó rápidamente a los precios nacionales: por ejemplo, el precio del azúcar se duplicó en Camboya entre junio y diciembre de 2010, mientras que en Afganistán los aceites comestibles aumentaron su precio en 15% entre septiembre y diciembre. De hecho, varias naciones han intervenido para moderar este traspaso. En Argelia, se redujeron drásticamente los impuestos y los aranceles al azúcar y al aceite comestible en enero de 2011, debido a alzas de precios que alcanzaron los dos dígitos. En Indonesia, el Gobierno redujo los impuestos al azúcar y aumentó los subsidios destinados a los productores locales de aceite para cocinar.

El precio de otros productos alimenticios esenciales para una dieta diversa ha aumentado en muchos países. En la India, la inflación de los precios de los alimentos llegó al 18,3% en diciembre, en parte debido al aumento del precio de frutas y verduras, leche, carne y pescado. Del mismo modo, la inflación en China se explica en gran medida por el aumento del precio de las verduras (véase Gráfico 3). En la segunda mitad de 2010, el precio de los frijoles aumentó drásticamente en Burundi (48%), Camerún (43%), Kenya (38%) y Uganda (22%). En Mongolia, un brote de fiebre aftosa, combinado con el crudo invierno de 2010 generaron un aumento brusco de los precios de la carne; el precio promedio de la carne de ovino era superior en 32% en 2010 respecto de 2009.

Estas alzas en el precio de los alimentos crean una serie de vulnerabilidades macroeconómicas. Una de las consecuencias es el impacto en la inflación de los precios locales de los alimentos y en la inflación en general. Más de un tercio de los países de Europa oriental y Asia central registraron sobre 10% de inflación en el precio de los alimentos en 2010. Los países con una alta proporción de importaciones netas de alimentos y energía enfrentan vulnerabilidades en cuenta corriente. Entre ellos están Tayikistán, la República Kirguisa, Georgia y Albania, en Europa oriental y Asia central, región donde es de vital importancia controlar el déficit en cuenta corriente luego de la crisis financiera de 2009. El impacto que estas alzas tengan en la situación fiscal dependerá del grado de incremento de los ingresos por concepto de impuestos a los alimentos, por un lado, y del gasto en medidas de mitigación –por ejemplo, en programas de protección social- por otro.

Según cálculos del Banco Mundial, otros 44 millones de personas pueden haber caído en la pobreza en países de ingreso bajo y mediano debido al alza del precio de los alimentos desde junio de 2010. Con el fin de evaluar el impacto de estas fluctuaciones en la pobreza durante la segunda mitad de 2010, se aplicó un modelo utilizado para estimar el efecto de la crisis de 2008 (véase detalles en el Recuadro 1). En este análisis se observa que los productores netos de alimentos se benefician del alza, mientras los consumidores netos sufren. Los resultados muestran que la pobreza extrema en los países de ingreso bajo y mediano puede haber subido en unos 44 millones de personas en términos absolutos, como resultado del aumento en el precio de los alimentos entre junio y diciembre de 2010. Esta cifra refleja a los 68 millones de personas que cayeron por debajo de la línea de US$1,25 al día y los 24 millones de productores de alimentos que lograron dejar la pobreza extrema.

TEl alza en los precios de los alimentos tiene consecuencias nutricionales. El incremento de la pobreza lleva consigo un aumento en las tasas de desnutrición en tanto las familias pobres comerán menos y reemplazarán alimentos más caros y nutritivos por productos más baratos. Estos contratiempos en materia de nutrición son particularmente graves en el caso de los niños entre 0 y 2 años, así como para las embarazadas. Los complejos vínculos entre los mercados de los alimentos también tiene efecto sobre la obesidad; por ejemplo, la creciente demanda de jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, como substituto del azúcar, que es más cara, tiene implicancias para las políticas públicas en un país como México, donde la obesidad es un serio problema de salud pública.

Existen dos factores que limitan el impacto en la pobreza de la actual agudización del alza en los precios internacionales. Las buenas cosechas de cultivos locales en muchos países de África –como maíz, sorgo, mijo y mandioca– han limitado el traspaso del alza a los precios locales y permitieron reemplazar el trigo y el arroz importado en algunos de los países más vulnerables. En segundo lugar, en marcado contraste con la situación de 2008 y estimulado por las buenas cosechas en Viet Nam y Tailandia, las bases fundamentales de la oferta del mercado del arroz siguen siendo fuertes. El arroz es un producto básico importante, no solo porque se trata del alimento principal en muchos países en desarrollo, sino también porque fue el origen primordial del contagio que precipitó la crisis de 2008, cuando varios exportadores grandes prohibieron su exportación.

La reciente oleada de alzas en el precio de los alimentos tiene diversas implicancias a corto y mediano plazo. Existen ciertos mercados de productos básicos –entre ellos el arroz– donde la incertidumbre en la información (por ejemplo, de reservas en manos de grandes exportadores) y las compras inducidas por el pánico, pueden impedir que los precios bajen a un nivel acorde con las buenas cosechas obtenidas. La publicación de datos regulares y accesibles sobre reservas, así como el compromiso de los grandes exportadores de no imponer restricciones a las exportaciones ayudaría a mantener la estabilidad, un aspecto crucial para impedir que siga aumentando la pobreza. Al mismo tiempo, deben intensificarse los programas de redes de protección y nutrición en los países vulnerables y la comunidad internacional tendrá que enfocarse en países como Afganistán, Burundi, la República Democrática del Congo, la República Kirguisa y Mongolia, por nombrar unos pocos, los que están enfrentando alzas agudas y cuentan con programas de protección muy rudimentarios. Por su parte, es necesario supervisar a aquellos países importadores netos de productos básicos con bajo nivel de reservas y espacio fiscal limitado a fin de evaluar sus necesidades de financiamiento externo. La frecuencia de fenómenos climáticos extremos en los últimos años y su impacto en el precio de los alimentos subraya la vulnerabilidad de los pobres ante el cambio climático. A mediano plazo, se necesitan inversiones destinadas a mejorar la sostenibilidad ambiental de la productividad agrícola y las medidas de adaptación al cambio climático, además de buscar nuevas tecnologías de biocombustibles menos intensivas en productos alimenticios, con el fin de mitigar el impacto de la volatilidad de los precios de los alimentos en la población más vulnerable. Por último, estas alzas subrayan la importancia de aquellas gestiones destinadas a mejorar el ingreso de los pobres de manera que puedan gastar una proporción menor de su presupuesto en alimentos y queden menos vulnerables a las crisis.

Recuadro 1: Estimación del impacto en la pobreza del actual alza en el precio de los alimentos

Para cuantificar el impacto en la pobreza de la reciente alza en el precio de los alimentos, se utiliza un modelo computable mundial (Proyecto de análisis del comercio internacional o GTAP, por sus siglas en inglés) con una muestra de 28 encuestas de hogares con datos sobre fuentes de ingresos y gastos de familias específicas. Estos sondeos nacionales provienen de las regiones de ingreso bajo y mediano de todo el mundo y representan al 41% de la población que vive en estos países (véase Cuadro 1). Se utiliza el porcentaje de fluctuación del precio local de los productos básicos sobre los que se dispone de datos para el período entre junio y diciembre de 2010. En el caso de los productos sin datos sobre el precio local, el traspaso de esta variación en los precios internacionales de los productos básicos se estimó usando la proporción de las importaciones de ese producto en el consumo total. En la segunda fase de análisis, se aplicaron las fluctuaciones esperadas en los precios nacionales para determinar el aumento en el costo de la vida para los consumidores netos y el aumento en las utilidades para los productores netos. Con la combinación de estos dos impactos, se calcula el efecto neto en cada hogar y se determina si ha caído en la pobreza o ha salido de ella; la pobreza se define como un nivel de gasto de US$1,25 al día, por persona. Los resultados demuestran que en la mitad de la muestra se observa un aumento en la pobreza superior a 0,5 puntos porcentuales y en ocho, un aumento de más de 1 punto porcentual. Entre estos países se cuenta Tayikistán, donde se espera que la pobreza aumente en más de 3,6 puntos porcentuales y Pakistán, donde el aumento de 1,9 puntos porcentuales en la pobreza se debe principalmente al alza en el precio del trigo, donde el efecto en los consumidores supera con creces el impacto positivo en los pequeños y grandes agricultores. Por el contrario, se espera que la pobreza disminuya en Viet Nam puesto que una gran proporción de hogares pobres son productores netos de arroz y se benefician de sus altos precios. Si se aplica el aumento promedio de la pobreza ponderado según la población a la población total en países de ingreso bajo y mediano, se puede inferir que la reciente alza en los precios de los alimentos puede haber sumido a unos 44 millones de personas en la pobreza en esos países. Esto considera a 68 millones de personas que cayeron por debajo de la línea de US$1,25 al día y a 24 millones de productores netos de alimentos que lograron salir de esa condición

Tipo de país Población total (millones) Población de la muestra (milliones) Proporción de la población representada en la muestra Cambio en la tasa de pobreza, puntos porcentuales Cambio en la tasa de pobreza, en millones
Países de ingreso bajo 828 286 34,5 1,1 9,5
Países de ingreso mediano 4.758 1.987 41,8 0,7 34,1
Total 5.586 2.272 40,7 0,8 43,7

Fuente: Cálculos del personal del Banco Mundial generados por la Unidad de Desarrollo Agrícola y Rural del Grupo de investigaciones sobre el desarrollo y el Grupo de reducción de la pobreza y equidad.

1Los precios de Uganda, Rwanda, Kenya y Tanzanía están en dólares