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Nicaragua: panorama general

  • Por casi dos décadas antes del inicio de la recesión en 2018, el crecimiento económico en Nicaragua promedió 4.6 % al año, beneficiándose de una sólida gestión macroeconómica y una serie de reformas destinadas a transformar el país en una economía de mercado. Los disturbios sociopolíticos experimentados desde abril de 2018 detuvieron la expansión económica en Nicaragua y resultaron en una contracción económica de 4.0 y 3.9 % en 2018 y 2019, respectivamente.

    La pandemia de COVID-19 (Coronavirus), junto con una incertidumbre política elevada y el impacto de los huracanes Eta e Iota, prolongaron la recesión en 2020 con una caída del crecimiento a -2.5 %. Se estima que el crecimiento se recupere lentamente a 0.9 % para 2021, según los últimos pronósticos.

    La pandemia ha afectado negativamente al crecimiento económico debido a la creciente incertidumbre sobre la evolución de la crisis sanitaria, la propagación interna del virus, los cierres voluntarios del sector privado, las salidas de capital, la pérdida de puestos de trabajo y la caída del turismo. Como resultado, el progreso logrado en la reducción de la pobreza desde 2005 ha sido detenido.

    La pobreza, definida como vivir con un ingreso inferior a $3.2 por persona por día (en términos de paridad del poder adquisitivo -PPP de 2011), se estima que ha aumentado de 13.5 % en 2019 a 14.7 % en 2020, lo que suma aproximadamente 90,000 personas a la pobreza.

    Las remesas incrementaron un 12.1 % en 2019, con lo que sirvieron para apoyar el consumo de los hogares y mitigaron el aumento de la pobreza. La pandemia tuvo un impacto negativo en las remesas al comienzo de la crisis, lo que provocó una disminución promedio del 3.0 % entre marzo y abril de 2020. Pero se recuperaron rápidamente, lo que resultó en una tasa de crecimiento anual en 2020 del 10 %.

    Nicaragua es uno de los países menos desarrollados de América Latina, donde el acceso a los servicios básicos es un desafío constante.

    El Banco Mundial ha apoyado medidas de reducción de la pobreza en Nicaragua a través de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los países más pobres.

    Para lograr un mejor alcance con las familias más vulnerables del país, los proyectos de AIF aprovechan las iniciativas locales que amplían aún más los recursos limitados y ofrecen resultados sostenibles.

    Última actualización: Abr 06, 2021

  • La Estrategia de Alianza con el País (EAP) de Nicaragua para 2018-2022 se construyó con base en un Diagnóstico Sistemático de País y tiene como objetivo reducir la pobreza y promover prosperidad para más nicaragüenses.

    La EAP en Nicaragua se basa en tres objetivos fundamentales:

    1. Invertir en capital humano, en particular para grupos desfavorecidos.
    2. Fomentar la inversión privada para la creación de empleos.
    3. Fortalecer a las instituciones del sector público para mejorar la gestión del riesgo de desastres y crisis económicas externas.

    La EAP prioriza los programas para expandir la cobertura y la calidad de la educación preescolar, primaria y secundaria; mejorar los índices de salud materno-infantil; y ampliar el acceso a los servicios de agua y saneamiento. Además, busca mejoras en tenencia de la tierra, energía renovable, infraestructura, aumento de la productividad, diversificación de las exportaciones y en la facilitación del comercio.

    El foco de esta alianza está, tanto en invertir en el capital humano de los nicaragüenses, salud, educación y habilidades, como en el sector privado para crear empleos mejor remunerados. Destaca el trabajo con jóvenes, mujeres, indígenas y afrodescendientes en territorios como el Corredor Seco y las regiones del Caribe.

    El trabajo para el periodo 2018-2022 incluye préstamos concesionales y donaciones por parte de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) para proyectos de inversión, cooperación Sur-Sur, asistencia técnica y trabajo analítico.

    Adicionalmente, la Corporación Financiera Internacional (IFC por sus siglas en inglés), el brazo del Grupo del Banco Mundial para el sector privado, desempeña un papel de liderazgo financiero en los sectores de sectores de agronegocios y financiero, mientras que el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA por sus siglas en inglés) está abierto a oportunidades para apoyar la inversión extranjera directa en energía, agroindustria y finanzas a través de la provisión de garantías de riesgo.

    Para el 29 de marzo de 2021, la cartera del Banco Mundial en Nicaragua incluye 9 proyectos, por un total de $442.85 millones en compromisos netos, en las áreas de (1) carreteras, telecomunicaciones, administración de tierras; (2) educación y salud; (3) seguro catastrófico; y 4) atención de emergencias al COVID–19 y a los huracanes Eta e Iota.

    Los huracanes Iota y Eta azotaron Nicaragua en noviembre de 2020 con una fuerza catastrófica, causaron daños generalizados, pérdida de vidas y agravaron los riesgos de transmisión de la COVID-19.

    En respuesta a las dos emergencias, COVID-19 y los dos huracanes, el Banco Mundial aprobó dos créditos a Nicaragua de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los países más pobres. El primero, un crédito de $20 millones aprobado el 8 de diciembre de 2020, es para apoyar la capacidad de Nicaragua para responder a la pandemia de la COVID-19. El segundo, un crédito de $80 millones, aprobado el 22 de enero de 2021, es para ayudar a Nicaragua para satisfacer las necesidades más urgentes de su población, especialmente de los más pobres y vulnerables, quienes se han visto afectados de manera desproporcionada por los desastres naturales. Ambos proyectos se llevarán a cabo en colaboración con la Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas (UNOPS), y existen estrictos requisitos fiduciarios para garantizar que todos los recursos se utilicen en beneficio del pueblo de Nicaragua.

    Última actualización: Abr 06, 2021

  • Entre 2012 y 2018, con el Segundo Proyecto de Apoyo al Sector Educativo (PASEN II), un proyecto financiado por la Asociación Internacional de Fomento (AIF), unos 230,000 estudiantes de primaria de las regiones más pobres del país, que representan el 25% de la matrícula nacional en educación primaria, recibieron libros de matemáticas, lenguaje y literatura, y casi 2,400 escuelas fueron equipadas con muebles nuevos. Estudiantes de las regiones autónomas del Caribe recibieron 81,500 libros de texto bilingües y monolingües en idiomas locales. Además, más de 427,000 estudiantes recibieron mochilas con útiles escolares y zapatos, lo que fue reconocido por los padres como un incentivo para mantener a sus hijos en la escuela.

    Desde el 2017 y en seguimiento al PASEN II, el Proyecto “Alianza para la Calidad Educativa” (ACE) se abocó a mejorar las prácticas pedagógicas de docentes y educadores en los niveles preescolar, primario y secundario a nivel nacional; así como a mejorar las condiciones de los ambientes pedagógicos para el aprendizaje en escuelas seleccionadas, y a fortalecer la capacidad del Ministerio de Educación (MINED) para la gestión, monitoreo y evaluación del proyecto. Destacan la puesta en marcha de un sistema de acompañamiento a docentes de primaria y secundaria, con capacitación para más de 500 directores y subdirectores y mentoría para más de 1250 profesores. Se ha dado formación continua para docentes de primaria y de preescolar con más de 9000 del nivel inicial participando. También se otorgaron materiales para docentes y alumnos junto con la compra de equipos. Se prevé construir más de 40 escuelas en municipios priorizados de Nicaragua, de las cuales más de la mitad ya están terminadas, y el resto se encuentra en construcción. Además, como medida para mitigar el impacto de la COVID-19 en el sistema educativo, el proyecto ACE fue reestructurado para responder adecuadamente al nuevo contexto, en particular a través de la mejora de las condiciones de agua, saneamiento e higiene en algunos centros escolares. También se consiguieron fondos adicionales de la Alianza Mundial para la Educación (AME) para escalar algunas de las actividades del proyecto ACE en educación inicial.

    El Banco también administra una subvención de la “Ventana de financiamiento acelerado COVID-19” de AME para apoyar a MINED a hacer frente al impacto de la COVID-19, particularmente con mejoras al acceso a tecnología en algunas escuelas, y con el desarrollo de herramientas de apoyo socioemocional. Todas las actividades se dan con respeto por el carácter multicultural de Nicaragua, prueba es que se han traducido documentos a lenguas indígenas y se han generado mecanismos participativos de toma de decisiones.

     

    El Proyecto de Seguro de Riesgo de Catástrofe de Nicaragua permite el acceso a un seguro eficiente de riesgo soberano asociado con eventos naturales, como ciclones tropicales, terremotos y exceso de lluvia. El gobierno de Nicaragua renovó sus políticas para el ciclo 2020/21 en cuanto a terremotos, ciclones tropicales y exceso de lluvia. Esta fue la sexta renovación en Nicaragua de las políticas del Fondo de Seguro contra Riesgos de Catástrofe en el Caribe (CCRIF). El seguro soberano ofrecido por CCRIF Segregated Portfolio Company (SPC) es actualmente uno de los principales instrumentos de financiamiento de riesgo de desastres que Nicaragua tiene para proporcionar liquidez a corto plazo en el caso de un desastre, lo que permite una respuesta inmediata al desastre mientras otro financiamiento puede ser movilizado. El Ministerio de Finanzas se preparó para la temporada de huracanes 2020 pronosticada como más activa que el promedio. Por ello, aumentó su cobertura de seguros contra ciclones tropicales a través del CCRIF SPC basándose en las recomendaciones técnicas del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER). Como resultado del impacto de ambos huracanes, Nicaragua recibió $30.6 millones contemplados en las pólizas contra excesos de lluvia y ciclones tropicales luego de Eta e Iota. Este dinero brindó liquidez de corto plazo, y permitió que el gobierno responda a la emergencia mientras aseguraba otro tipo de financiamiento. La protección financiera es parte crítica de la estrategia y del plan operacional del financiamiento del riesgo de desastres desarrollados con la asistencia técnica del Banco Mundial.

    En cuanto a agua y saneamiento, el Proyecto de Sostenibilidad del Sector de Agua y Saneamiento Rural (PROSASR) abasteció con sistemas de agua y saneamiento sostenible unas 70 comunidades rurales. De 2014 a 2019, 29,907 beneficiarios lograron acceso sostenible al suministro de agua mejorado y 13,980 personas a servicios de saneamiento seguro. El proyecto no solo financió trabajos civiles, sino también ayudó a Nicaragua a fortalecer las capacidades municipales y comunitarias para la administración, operación y mantenimiento sostenible de los sistemas de agua y saneamiento en las zonas rurales. El Proyecto también apoyó la implementación de programas sociales para difundir los beneficios de una adecuada higiene y prácticas para conservación del agua, mediante una gama de técnicas de aprendizaje social, incluidos los teatros comunitarios.

    El Segundo Proyecto de Ordenamiento de la Propiedad (PRODEP II) abarcó seis de los 15 departamentos del país y logró una mejor regularización de los derechos de propiedad con lo que se  beneficiaron unas 805,946 personas, de la cuales más de la mitad son mujeres. De 2013 a junio 2020, se actualizó la información catastral de cerca de 168,005 parcelas, y un total de 110,000 familias recibieron documentos legales para sus propiedades, donde más de 82,000 son nuevos títulos. Las cinco áreas protegidas dentro de la zona del proyecto fueron demarcadas, rotuladas y georreferenciadas.

    De 2015 a 2019, el Proyecto de Seguridad Alimentaria de la Costa Caribe de Nicaragua (PAIPSAN), financiado con una donación del Fondo Global de Seguridad Alimentaria (GAFSP), ayudó a 14,826 beneficiarios y a sus familias (85,812 personas) en más de 500 comunidades rurales de 15 municipios a mejorar su disponibilidad y acceso a alimentos más nutritivos. 47 % de los beneficiarios son mujeres y 33 % son jóvenes. La diversidad étnica se refleja entre los beneficiarios con un 28 % de indígenas y un 5 % de afrodescendientes. Con un enfoque de Agricultura Sensible a la Nutrición, el PAIPSAN llevó innovaciones agropecuarias y de pesca artesanal, capacitación en nutrición, buenas prácticas socioambientales, así como inversiones para aumentar el valor agregado de los productos y la comercialización para mejorar las prácticas familiares de agricultura en comunidades indígenas, afrodescendientes y mestizas. El proyecto logró un promedio de 78.25 % en aumento de la producción agropecuaria, mientras más de 8000 personas adoptaron una o más tecnologías agrícolas y pesqueras. 91.4 % de las mujeres y niños participantes mejoraron su Índice de Diversidad Dietética al consumir 7 o más grupos de alimentos con alto valor nutricional.

    Desde 2017 a la fecha, el Programa Regional de Infraestructura de Comunicaciones del Caribe – Nicaragua (CARCIP) ha garantizado el acceso a los servicios de telefonía móvil celular 3G, incluyendo acceso a Internet de banda ancha a velocidades por encima de 2Mbps en 16 comunidades de la Costa Caribe de Nicaragua y Río San Juan, con beneficios para 39,518 habitantes. Además, 450 personas se beneficiaron con la campaña de alfabetización digital que se realizó en español, mayangna y miskito. Con el objetivo de fortalecer el talento humano digital y la innovación, el proyecto otorgó 1,747 becas para aprendizaje del inglés, 910 becas para habilidades blandas y 52 becas para habilidades técnicas relacionadas con la industria de tecnologías de la información. También se han habilitado dos centros de innovación abierta en Puerto Cabezas y Bluefields, en donde jóvenes universitarios con la ayuda de mentores y siguiendo una metodología de innovación abierta, han desarrollado 9 servicios o aplicaciones. Se avanza también con centros de innovación digital en Bonanza, Siuna, León y Granada.

    De 2010 a agosto 2020, con el Proyecto de Modernización de la Gestión de las Finanzas Públicas, la AIF mostró resultados en el fortalecimiento de las capacidades de gestión financiera del país: 100 % de las instituciones del gobierno central  adoptaron las metodologías presupuestarias multianual y basadas en resultados. El Sistema de Información para la Gestión Administrativa y Financiera -SIGAF- también se implementó en todas las instituciones del gobierno central. Además, la capacidad de gestión de estadísticas en preparación para el Censo de Población y Vivienda mejoró: Nicaragua ahora cuenta con cartografía digital actualizada y rediseñada para operaciones estadísticas en todas sus municipalidades. Asimismo, se llevó a cabo el Censo de Edificación en 2017 y se avanzó en el desarrollo de una plataforma tecnológica para la recolección y procesamiento de los datos del Censo. La tecnología del uso de Dispositivos Móviles de Captura en el Censo fue probada en ejercicios piloto.

    Mediante los proyectos Fortalecimiento del Sistema Público de Atención Médica  y Provisión Integrada de Servicios de Salud, desde 2015 y 2018, respectivamente, el Banco Mundial apoya la institucionalización de los planes de mejora de la calidad de atención de salud en Nicaragua y la inclusión de medidas de prevención a enfermedades crónicas en el primer nivel de atención. La dinámica es participativa y propicia que las municipalidades preparen planes de mejora de la salud. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en la capacitación de 2,518 trabajadores de la salud, la creación y equipamiento de salas de entomología para el trabajo en la prevención de las enfermedades transmitidas por la picadura de mosquitos; en el establecimiento de planes de gestión de los residuos hospitalarios en 34 de los 64 hospitales; en la creación del sistema de evaluación de las aguas residuales; en un incremento en los porcentajes de mujeres que reciben atención prenatal (alcanzando un 80 %), en el alcance de la cobertura de vacunación infantil (alcanzando más del 85 %), y parto institucional (alcanzando un 88 %).  95 % de las municipalidades reporta un cumplimento de estos planes, por sobre el 50 % de lo planteado.

    El país se benefició con procedimientos y tecnologías innovadores clave y se logró un cambio de comportamiento entre los actores institucionales en la prestación de servicios de salud. Los logros del proyecto comprendieron la implantación de planes municipales de calidad de la atención de salud en 66 municipios que implican un mecanismo integral de pago basado en resultados. Además, se introdujo el primer financiamiento basado en resultados para el programa nacional de capacitación de trabajadores de la salud. La combinación de ambas innovaciones permitió mejorar la calidad de la prestación de los servicios con responsabilidad. Una tercera y trascendental innovación fue el diseño, implementación y seguimiento de planes de gestión de residuos hospitalarios para la red pública de hospitales. Esto redujo el impacto de los desechos, la contaminación de los trabajadores de la salud y del medio ambiente. Finalmente, el Instituto Nacional de Medicina Natural se benefició con la promoción de la integración de la medicina occidental con la tradicional.

    El Proyecto Adaptación al Cambio Climático del Suministro de Agua Potable de Nicaragua (PACCAS 2012 y 2018) procuró el acceso garantizado al agua, la protección de los recursos hídricos y la mitigación de los impactos climáticos en varias comunidades rurales vulnerables a los efectos del cambio climático. Por ejemplo, en Corn Islands, frente a la costa caribeña de Nicaragua, el proyecto dio como resultado la delimitación de 26 humedales, que cubren un área de protección de 150 hectáreas y representan depósitos de agua para 8,000 personas que viven en la isla. Se reforestaron 26.6 hectáreas de humedales y se pusieron en funcionamiento dos estaciones de monitoreo ambiental y climático, que han fortalecido el monitoreo del comportamiento del clima y del nivel del mar en las islas. También se implementó un plan de educación y concientización ambiental para mantener los humedales limpios, protegidos y conservados como fuentes de vida. Se logró una participación de 6,702 beneficiarios, de los cuales 64 % son mujeres.

    Apoyando la inclusión social y los procesos participativos para una recuperación resiliente, el Banco Mundial aprobó un crédito de $80 millones para financiar el Proyecto Nicaragüense de Respuesta ante Emergencias causadas por los huracanes Eta e Iota. El Proyecto apoya el restablecimiento de los servicios y las actividades económicas del país en sectores críticos después de los huracanes Eta e Iota. Se centra en atender las diferentes necesidades de una población diversa y en facilitar la participación plena y efectiva de las partes interesadas para garantizar que las actividades de recuperación beneficien a las comunidades más vulnerables. El proyecto también incluye mecanismos para promover la igualdad de acceso y la retroalimentación de diversos grupos y mejorar la recopilación de datos y la concienciación sobre las necesidades específicas de cada género.

    Última actualización: Abr 06, 2021

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FINANCIAMIENTO

Nicaragua: Compromisos por ejercicio (en millones de US$)*

*Montos incluyen compromisos del BIRF y la AIF.


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