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Nicaragua: panorama general

Desde 2015 hasta el inicio de la recesión en 2018, las reformas orientadas al mercado y la sólida gestión macroeconómica en Nicaragua aumentaron la inversión extranjera y contribuyeron a una sólida expansión de la actividad económica. Entre 2000 y 2017, el crecimiento promedió 3.9% gracias a una demanda interna impulsada por las remesas y por la Inversión Extranjera Directa (IED). Sin embargo, el inicio de la crisis sociopolítica en abril de 2018 y la pandemia de la COVID-19 en 2020 dieron como resultado una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) real del 8,8% acumulativo entre 2017 y 2020.

A pesar de la pandemia, la actividad económica se recobró con fuerza en la primera mitad de 2021. La recuperación estuvo encabezada por el consumo privado impulsado por las remesas y un fuerte repunte de las exportaciones de mercancías, respaldado por la recuperación mundial. La inversión privada, que regresa de una base baja, la inversión pública en infraestructura y el comercio también ayudaron a la recuperación.

Los impactos de la crisis de la COVID-19 en el bienestar de los nicaragüenses continúan, ya que las principales fuentes de ingresos, los salarios y los ingresos de las empresas familiares, siguen siendo afectadas.

Según resultados preliminares de una encuesta telefónica de alta frecuencia del Banco Mundial, a mediados de 2021, el 44% de los hogares reportaron ingresos más bajos. La inseguridad alimentaria también empeoró ya que el 26% de los hogares (18% en febrero de 2020) informaron haberse quedado sin alimentos durante el último mes previo a la entrevista. Se estima que la pobreza, definida como vivir con un ingreso inferior a 3,2 dólares por persona por día -en 2011, Paridad del Poder Adquisitivo (PPA)- aumentó del 13,5% en 2019 al 14,6% en 2021.

A pesar de una creciente recuperación en el primer semestre de 2021, se espera que la actividad económica se vea afectada negativamente en el segundo semestre por la incertidumbre política en el período previo a las elecciones de noviembre y el aumento de los casos de la COVID-19.

No obstante, el estímulo fiscal del gasto en infraestructura programado y relacionado con la COVID-19 debería continuar apoyando el crecimiento en el mediano plazo. Se espera que el estímulo fiscal se reduzca solo gradualmente para asegurar que la recuperación se sostenga.

Los sectores que se espera que impulsen el crecimiento son la minería, la manufactura, la construcción y la agricultura en medio de precios internacionales favorables de las materias primas. La mejora gradual de las condiciones económicas debería al menos evitar nuevos aumentos en las tasas de pobreza (definidas como $ 3,2 / día PPA), que rondan el 14% entre 2021 y 2023.

Nicaragua es uno de los países menos desarrollados de América Latina, donde el acceso a los servicios básicos es un desafío diario.

El Banco Mundial ha apoyado medidas de reducción de la pobreza en Nicaragua a través de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo del Banco Mundial para los países más pobres.

Para lograr un mejor alcance con las familias más vulnerables del país, los proyectos de AIF aprovechan las iniciativas locales que amplían aún más los recursos limitados y ofrecen resultados sostenibles.

Última actualización: Oct 06, 2021

FINANCIAMIENTO

Nicaragua: Compromisos por ejercicio (en millones de US$)*

*Montos incluyen compromisos del BIRF y la AIF.
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