Paraguay: panorama general

  • Paraguay logró un importante crecimiento económico y prosperidad compartida en los últimos 15 años.  La economía creció al 4,5 por ciento anual en promedio (2004-2017), más rápido que en la mayoría de sus comparadores regionales.  Este crecimiento económico estuvo acompañado por una reducción de la pobreza. En el mismo periodo, la pobreza total y la extrema disminuyeron en 49 y 65 por ciento, respectivamente.  En general, la reducción de la pobreza en Paraguay fue mayor que la reducción regional promedio, aunque no tan fuerte al considerar la tasa de crecimiento económico.  También hubo un rápido aumento de los ingresos del 40 por ciento más pobre de la población, que aumentó en 4.2 por ciento anual durante el período 2003-2017. La clase media casi se duplicó desde 2003 alcanzando el 38 por ciento de la población total en 2015, convirtiéndose así en el segundo grupo más grande, justo por debajo de la población vulnerable.

    De acuerdo con nuestras estimaciones, la economía de Paraguay estuvo en recesión en el primer semestre de 2019 debido al débil desempeño de sus principales socios comerciales, especialmente Argentina, y a las condiciones climáticas adversas. Tras una expansión del 3,7 por ciento en 2018, el PIB real disminuyó 2,5 por ciento interanual en el primer semestre de 2019. El bajo crecimiento en Brasil y la contracción en Argentina (que representan el 30 y el 31 por ciento de las exportaciones de Paraguay, respectivamente), junto con una fuerte depreciación del peso, contribuyeron a la reducción de las exportaciones paraguayas en 4,6 por ciento, mientras que las inversiones fijas cayeron en 11,7 por ciento. El nivel de consumo privado se mantuvo sin cambios, y solamente el consumo público se desempeñó en una trayectoria de alto crecimiento (+5 por ciento). Por el lado de la producción, una sequía afectó negativamente el valor agregado de los cultivos agrícolas (-11.6 por ciento) y de la producción de electricidad y agua (-12 por ciento). Los dos sectores combinados representan el 18.5 por ciento del PIB.  El crecimiento de los servicios se desaceleró a 2.4 por ciento.     

    Con una economía más débil e inflación por debajo del objetivo, el Banco Central se movió a una posición más acomodaticia, consistente con el objetivo de inflación.  En agosto de 2019, la inflación fue de 2,8 por ciento interanual. Desde febrero de 2019, el Banco Central redujo la tasa de política en 125 puntos básicos acumulativos al 4 por ciento.  El régimen de tipo de cambio flexible continuó amortiguando los choques externos, y las reservas extranjeras se mantuvieron en niveles prudentes, recuperándose luego de la disminución temporal del impacto de la crisis argentina.  La cuenta corriente de Paraguay se mantuvo en superávit en el primer trimestre de 2019.

    La política fiscal continua siendo consistente con la Ley de Responsabilidad Fiscal (FRL), pero un debilitamiento de las perspectivas económicas podría poner a prueba este marco. En enero-agosto de 2019, el presupuesto del gobierno central se ejecutó con un déficit del 1 por ciento del PIB estimado, por debajo del límite máximo del 1,5 por ciento establecido por la ley.  Sin embargo, mientras que el gasto creció en 9,6 por ciento, los ingresos fiscales aumentaron solo en 1,1 por ciento, como reflejo de la desaceleración económica. Mientras tanto, el mayor aumento de los ingresos no tributarios se debió a mayores transferencias de los generadores de electricidad binacionales.  El Ministerio de Hacienda indicó que, en ausencia de un repunte económico, solicitaría al Parlamento que aumente el techo del déficit fiscal en 2019, hasta un 2 por ciento del PIB, para implementar plenamente el programa de recuperación económica.

    Pobreza y Prosperidad Compartida

    Desde principios del 2000, Paraguay experimentó una reducción sustancial de la pobreza y una prosperidad compartida. Entre 2003 y 2018, la tasa oficial de pobreza se redujo en 27 pp (equivalente a aproximadamente 1,1 millones  de personas menos), alcanzando el 24,2%. Al mismo tiempo, los ingresos de las personas en el 40 por ciento inferior de la distribución creció a una tasa anualizada del 4,4% (en comparación con el crecimiento promedio del 2,4%).

    Sin embargo, el progreso social se desaceleró desde 2013.  Entre 2013 y 2016, las tasas de pobreza se estancaron y la prosperidad compartida se volvió ligeramente negativa (-0.5%).  Ambos indicadores reanudaron una trayectoria positiva durante 2017-2018, pero se espera que la fuerte desaceleración del crecimiento económico proyectada para 2019 frene mayores avances. Las estadísticas de empleo del segundo trimestre de 2019 muestran un aumento en las tasas de desempleo y subempleo (la tasa combinada creció de 10.9 a 14.9 por ciento interanual), y una marcada disminución en los ingresos laborales tanto en áreas rurales como urbanas. Esto se debe principalmente a desarrollos negativos en los sectores de agricultura y comercio.  La baja inflación evita que aumente el costo de la canasta de consumo, mitigando así el impacto del deterioro de los ingresos laborales.  Sin embargo, la disminución de las remesas desde Argentina debilita aún más los ingresos de los hogares.

    En consonancia con la naturaleza intensiva en capital de los principales impulsores del crecimiento económico, es decir, la agricultura y la energía a gran escala, la elasticidad de la reducción de la pobreza al crecimiento económico es bastante baja en comparación con el promedio regional.  En las zonas rurales, el impresionante crecimiento de la agricultura comercial no se reflejó en las unidades agrícolas familiares. En las zonas urbanas, la creación de empleo se concentró en sectores de baja productividad, especialmente en servicios. Se necesita un mayor crecimiento de los ingresos laborales, particularmente en sectores en favor de los pobres, como la agricultura y los servicios a pequeña escala, para lograr mejoras significativas en los medios de subsistencia de los pobres.

    El país enfrenta importantes desafíos para la sostenibilidad y expansión de sus beneficios sociales. La mayoría de las personas en las áreas rurales todavía dependen de la agricultura familiar, lo que los pone en mayor riesgo de pobreza. De manera similar, la volatilidad del crecimiento del ingreso del 40 por ciento inferior de las áreas urbanas también es alta, mientras que las redes de seguridad urbana son débiles. Sin una mejora en los indicadores actuales de capital humano, las perspectivas de mejorar el crecimiento de la productividad laboral son modestas. Los resultados de salud han mejorado, pero el progreso esta en rezago relativo en comparación con los comparadores, mientras que la calidad de la educación sigue siendo insuficiente: los puntajes de las pruebas comparativas ubican a Paraguay en niveles similares a los de los países de ingresos medios-bajos.

    Última actualización: Oct 15, 2019

  • El Directorio Ejecutivo del Grupo Banco Mundial (GBM) respaldó en enero de 2019 el nuevo Marco de Alianza País con Paraguay que establece el programa de operaciones y asistencia técnica para el periodo 2018-2023. El plan de trabajo acompaña los esfuerzos del país por evolucionar hacia un modelo económico sostenible y apoya decisivamente la inversión en capital humano y las mejoras en la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento institucional.

    El plan de trabajo está estructurado en torno a tres pilares centrales:

    1. Promover instituciones responsables y mejorar el clima de negocios.
    2. Reducir la volatilidad, fortalecer la gestión del capital natural y la economía rural.
    3. Fortalecer el capital humano.

    Entre los resultados esperados se destacan: apoyar a pequeños agricultores para que accedan con sus productos a los mercados; la protección frente a eventos climáticos; la universalización del acceso a la asistencia médica primaria para los más vulnerables; y la mejora en del gasto público en desarrollo social. Reducir la desigualdad en el sistema educativo y mejorar los resultados escolares van a ser proyectos centrales bajo el marco de la Alianza.

    Para que estos esfuerzos sean sostenibles, el Grupo Banco Mundial continuará acompañando los esfuerzos del gobierno paraguayo para lograr una política fiscal con mayor equidad.

    El Marco de Alianza con Paraguay también incluye el trabajo de la Corporación Financiera Internacional para fortalecer el desarrollo del sector privado a través de productos financieros y servicios de asesoría especializados. Asimismo, se impulsarán iniciativas para promover mejoras del clima de negocios.

    El Organismo Multilateral de Garantías de Inversiones también tendrá un rol activo durante la implementación de la estrategia con el objetivo de atraer más inversión extranjera al país.

    Última actualización: Oct 15, 2019

  • El financiamiento del Banco Mundial (BIRF) ayudó a lograr los siguientes resultados:

    Mejora de la productividad agrícola.

    El Proyecto de Agricultura y Desarrollo Rural Sostenible (PRODERS), la herramienta principal del Gobierno para combatir la pobreza rural, alcanzó un total de 240.000 beneficiarios que corresponden a 48.251 hogares, que se beneficiaron de los servicios agrícolas, en particular la asistencia técnica. Se realizó una muestra aleatoria de 1.029 hogares con beneficiarios de 2011 a 2016 que se beneficiaron de la estrategia campesina (la estrategia para los agricultores) y se concluyó que se espera que 24.875 hogares pobres en el este de Paraguay reporten un aumento de ingresos agrícolas reales para 2018. A nivel local, el Proyecto también desarrolló capacidades y un compromiso significativo en más de 600 comunidades rurales para planificar y ejecutar intervenciones de desarrollo local. Como resultado de esto, 180 comunidades indígenas prepararon y están implementando planes de desarrollo socioeconómico para 2018, superando ampliamente el objetivo de 130 comunidades.

    Mejoras en el acceso a servicios de agua y saneamiento

    El Proyecto de Modernización del Sector de Agua y Saneamiento contribuyó a la rehabilitación de 57 km de redes de distribución de agua y 8.4 km de redes de saneamiento en la Gran Asunción.  Cerca de 270.000 personas, el 10% de la población de la capital, Asunción, tiene acceso a un mejor ambiente de saneamiento.  El proyecto contribuyó a mejorar la infraestructura rural de agua y saneamiento, beneficiando ya a 6.190 personas indígenas, la mitad de las cuales son mujeres. Además, el proyecto también apoyó la descentralización de los Servicios Nacionales de Saneamiento Ambiental (SENASA), así como el desarrollo de un plan de acción para apoyar las Unidades de Agua y Saneamiento de los municipios de Chaco para garantizar el desarrollo técnico e institucional y el apoyo financiero de largo plazo a todas las comunidades indígenas.

    Mejora de la infraestructura vial en áreas objetivo, que beneficia especialmente a la población rural.

    El Proyecto de Mantenimiento de Carreteras amplió la conectividad rural y ayudó a fortalecer la capacidad del gobierno para definir prioridades de inversión y desarrollar programas de trabajo eficientes alineados con los presupuestos existentes. Las mejoras institucionales también fueron apoyadas por acciones legales en cinco áreas clave: aprobación de una ley de tránsito y seguridad vial; aprobación de la ley para enmendar la clasificación del sistema vial; creación de un departamento de planificación en el Ministro de Obras Públicas (MOPC); aumento en las tarifas de peaje para cubrir los costos del sistema; y creación de un departamento de transparencia y participación pública.  El Proyecto financió mejoras en cerca de 141 km de caminos sin pavimentar y muchos puentes en los tres departamentos seleccionados y contribuyó a la introducción de contratos basados ​​en el desempeño, con tres contratos implementados en un total de 624 km.

    Mayor eficiencia de la red de transmisión.

    El suministro de energía a través de la red de transmisión aumentó en 65 por ciento, de 3.000.008 KwH a 4.949.000 KwH. Este aumento de la eficiencia benefició a 2,5 millones de personas en el área metropolitana de Asunción, de las cuales aproximadamente el 15 por ciento está por debajo del umbral nacional de pobreza. El proyecto tuvo éxito en modernizar el sistema de comunicación de ANDE, Sistema de Gestión Integral de Distribución Eléctrica (SGIDE), el cual mejoró la calidad del acceso al reducir los cortes de servicio y los tiempos de reparación.

    Última actualización: Oct 16, 2018

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FINANCIAMIENTO

Paraguay: Compromisos por ejercicio (en millones de US$)*

*Montos incluyen compromisos del BIRF y la AIF.


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