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ARTÍCULO

La región de Oriente Medio y Norte de África da un “salto cuántico” en materia de medio ambiente

Agosto 16, 2007


16 de agosto de 2007 — En los años noventa, el medio ambiente no era una cuestión prioritaria en la región de Oriente Medio y Norte de África.

Sherif Arif, el asesor del Banco Mundial sobre medio ambiente para la región de Oriente Medio y Norte de África, señala que la región ha dado un "salto cuántico" en la esfera ambiental, pues se están realizando inversiones en protección del medio ambiente en todos los países, mientras que 15 años antes éstas eran inexistentes.

Según Arif, el punto de inflexión se produjo en 1999, cuando el Banco comenzó a demostrar que los países que no emprendían medidas para evitar la degradación del medio ambiente debían pagar un precio muy alto.

En un esfuerzo innovador, un grupo del personal del Banco Mundial, financiado a través del Programa de asistencia técnica para la protección del medio ambiente en el Mediterráneo al que contribuyen múltiples donantes, calculó que el "costo de la falta de acción" iba del 2,1% del PIB en Túnez hasta el 7% o el 8% en Irán.

"Fue un cambio importante", señala Arif. "Ahora es posible asignar un precio al costo de la falta de acción, así como comparar los beneficios y los costos de invertir en la ordenación de los recursos naturales".

Las estimaciones brindaron a los ministros de medio ambiente una herramienta útil para debatir sobre la importancia de proteger el medio ambiente "en los mismos términos que utilizan los ministros de hacienda, que son quienes se ocupan de las cuestiones monetarias", explica Arif.

Factor crítico para la economía

"A raíz de ello, los gobiernos comenzaron a comprender que la contaminación y la degradación de los recursos naturales son factores críticos para la economía", agrega Sherif.

El asesor del Banco considera que los progresos realizados y el éxito alcanzado recientemente son fruto, también, de muchos años de esfuerzo para cimentar las relaciones y la confianza, inclusive en los países que no eran clientes del Banco. "En el curso de 15 años, hemos establecido una relación de trabajo muy sólida".

El Banco ha colaborado en la formulación de políticas, planes de acción, estrategias y análisis ambientales y ha prestado apoyo para la creación de ministerios de medio ambiente en toda la región de Oriente Medio y Norte de África. Los gobiernos están asignando o prevén asignar un monto importante de recursos para actividades de protección del medio ambiente. Y lo que es aún más importante, las cuestiones ambientales están influyendo en otras esferas normativas, como el comercio y la industria.

"En el curso de 15 años, hemos logrado dar un salto cuántico al crear esas instituciones, fortalecer su capacidad y concederles donaciones y préstamos", agrega Arif.

Cambio climático

Arif señala que, además de los problemas ambientales locales, los países de la región también deben hacer frente al cambio climático.

"El tema del cambio climático forma parte de las conversaciones de todos los habitantes, desde el ministro hasta los agricultores, pues saben que no podrán evadir los impactos negativos que afectarán su vida diaria".

"Esta nueva forma de pensar permitirá lograr que en el futuro se acepten rápidamente las medidas de adaptación al cambio climático", predice Arif.

Túnez ya ha puesto en marcha medidas de adaptación al cambio climático, y el Banco está prestando ayuda a otros países, entre ellos Yemen y Marruecos, en esta esfera.

"Todos estos países se verán afectados de una u otra manera, y deben modificar su conducta y la manera en que hacen negocios", señala Arif.

Mercado del carbono

Según Arif, un factor que incide en este nuevo interés de los países de la región es el auge del mercado mundial del carbono, que asciende a US$30.000 millones. Este mercado permite a los países en desarrollo que han ratificado el acuerdo establecido en el Protocolo de Kyoto recibir pagos por concepto de incentivos para inversiones en proyectos que permiten reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y no son perniciosos para el clima mundial y, consiguientemente, reducen la contaminación, incrementan la eficiencia energética y aumentan la participación en las iniciativas que se emprenden en el ámbito mundial para detener el cambio climático.

Tres proyectos de ese tipo están en marcha en Egipto y Túnez, y se prevé iniciar otros en Jordania, Argelia, Marruecos, Irán, Arabia Saudita y "potencialmente en toda la región", afirma Lasse Ringius, Unidad de Financiamiento del Carbono del Banco.

En otras circunstancias, los proyectos sobre vertederos para la captación de metano (un potente gas de efecto invernadero) y el mejoramiento de las condiciones, a menudo peligrosas, en que trabajan los obreros jóvenes en los vertederos, no serían viables desde el punto de vista económico. Algunos proyectos también generan energía eléctrica en forma de subproducto.

Según Ringius, el financiamiento del carbono podría ser útil para crear "ciudades verdes" con mejores reglamentaciones y normas energéticas y combustibles menos contaminantes, posibilidad ésta que ya está siendo analizada por Egipto.

Financiamiento combinado

"La región de Oriente Medio y Norte de África fue la primera en combinar los préstamos del Banco Mundial con los ingresos derivados de la reducción de emisiones", afirma Arif.

Este tipo de préstamos combinados, en cuyo marco los ingresos ayudan a compensar los pagos de intereses, se está aplicando en Túnez y Egipto. El segundo proyecto de reducción de la contaminación en Egipto, que está en marcha desde hace un año, movilizó un préstamo de US$20 millones concedido por el Banco Mundial para atraer financiamiento adicional por valor de US$145 millones. El proyecto, cuyo objetivo es reducir la contaminación industrial, vende unidades de reducción de emisiones al Banco y a otras entidades. Una parte de los ingresos se destina al nuevo programa de reducción de la contaminación implementado por el gobierno.

Sherif sostiene que el financiamiento combinado proporciona incentivos sólidos para resolver los problemas relacionados con la contaminación que de otro modo podrían languidecer durante muchos años.

"La protección del medio ambiente es un buen negocio", afirma Arif, "y, por primera vez, las personas reciben una recompensa por dedicarse a esa tarea".

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