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ARTÍCULO

Líderes de lucha mundial contra el hambre advierten que crisis de alimentos podría repetirse

Noviembre 25, 2009


TITULARES
  • Presidente del Banco Mundial dice que bajas reservas y escasez de alimentos podrían forzar un aumento de precios de alimentos en 2010.
  • Fondo fiduciario de múltiples donantes para impulsar asistencia agrícola se presentaría al Directorio del Banco en enero.
  • Programas de comedores escolares y otras redes de protección social considerados clave para disminuir desnutrición.

25 de noviembre de 2009—Tres líderes de la lucha mundial contra el hambre advirtieron que el mundo debe estar preparado para otra crisis de alimentos y adoptar medidas inmediatas para fortalecer la seguridad alimentaria en los países en desarrollo.

Las bajas reservas de alimentos, el aumento de precios de los cereales y la posibilidad de que algunos países productores de arroz tengan que importarlo durante el próximo año sugieren que el costo de los productos alimenticios podría subir en 2010.

“Me preocupa la posibilidad de que pasemos de nuevo por esta situación...de que en 2010 podamos estar repitiendo algunos de estos problemas”, dijo el presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, durante un debate realizado en la Brookings Institution en la ciudad de Washington.

En el evento de la Brookings Institution participaron, además del presidente Zoellick, Josette Sheeran, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA), y Samuel Worhington, presidente de Interaction, la mayor alianza de ayuda y desarrollo de entidades no gubernamentales de Estados Unidos.

“No creo que la crisis alimentaria haya sido un fenómeno único. Pienso que fue un llamado de atención”, dijo Sheeran, cuya organización entrega asistencia a más de 102 millones de personas en 78 países.

Sheeran agregó que el costo de los cereales aumentó en un 17% y que los precios internacionales de los alimentos son dos veces superiores a los de hace cinco años.

La crisis alimentaria “expuso las deficiencias del acceso a los alimentos, desde los poblados hasta los niveles nacional, regional y mundial. Y creo que lo que vemos actualmente con la crisis financiera es un tema complejo que está aumentando las cifras de las personas que sufren hambre en el mundo”.

Casi 230 millones de niños y adultos despiertan cada mañana sin saber si contarán siquiera con un plato de comida, explicó Sheeran.

“Esto es intrínsecamente desestabilizador. Es inaceptable y de hecho los números siguen subiendo. Sólo en los últimos dos años ascendieron de 846 millones a más de 1.000 millones”, dijo Sheeran.

Algunos elementos que hicieron subir los precios de los alimentos hace dos años están aún vigentes, dijo Zoellick. Por ejemplo, las reservas de alimentos eran bajas antes de la crisis y continúan siéndolo. Los productos básicos se convirtieron en una “clase de activos” para la inversión, volviéndolos potencialmente más volátiles.

Adicionalmente, existe hoy una relación mucho más estrecha entre precios de combustibles y de alimentos que antes de la crisis alimentaria. Cuando los precios de petróleo suben, también aumentan los costos de la comida, precisó Zoellick.

Agregó que el PMA, por su calidad de principal organización que proporciona ayuda alimentaria de emergencia, debería recibir financiamiento más previsible y de largo plazo. Actualmente, el PMA tiene que recaudar dinero cada año “desde cero”, “una tarea muy difícil”, dijo Zoellick.

También deberían establecerse normas para evitar el acaparamiento de alimentos, agregó el Presidente del Banco Mundial. Durante la crisis alimentaria, las restricciones y prohibiciones a las exportaciones afectaron incluso las compras del PMA y aquellas con fines humanitarios.

Como respuesta a un pedido del Grupo de los Veinte (G-20), el Banco Mundial está trabajando en el establecimiento de un fondo fiduciario multilateral para incrementar la asistencia a la agricultura en los países de bajos ingresos. La propuesta se originó en una reunión adicional del Grupo de los Ocho (G-8), realizada en julio pasado, durante la cual sus integrantes se comprometieron a contribuir con una iniciativa de Seguridad Agrícola y Alimentaria para mejorar la producción y productividad de este sector, la seguridad alimentaria y la nutrición. Se espera la participación de varios organismos sobre la base de iniciativas impulsadas por los propios países. Canadá, España y Estados Unidos se constituyeron en los primeros donantes. La iniciativa será presentada al Directorio Ejecutivo del Banco Mundial en enero próximo.

Por su parte, el propio Banco Mundial está tomando medidas sobre seguridad alimentaria. Se incrementaron las inversiones en el sector agrícola a US$6.000 millones durante el presente ejercicio en respuesta al Informe sobre el desarrollo mundial 2008, que determinó el estrecho vínculo entre la inversión agrícola y la superación de la pobreza, dijo Zoellick.

La institución aumentó también el apoyo a redes de protección social, como los programas de comedores escolares, durante las crisis alimentaria y financiera. La Asociación Internacional de Fomento (AIF) -el fondo para los países más pobres-, aceleró la asistencia, desembolsando casi US$14.000 millones entre julio de 2008 y octubre de 2009.

Un nuevo informe del Banco Mundial y del PMA, dado a conocer durante el debate en la Brookings Institution, demuestra que la alimentación escolar y otros programas de protección social basados en la entrega de comida son fundamentales para mantener a los niños en la escuela, mejorar su aprendizaje y salud y promover la seguridad alimentaria.

El Banco trabaja asimismo con la Fundación Gates en la promoción de la investigación y desarrollo agrícola, como por ejemplo el mejoramiento de semillas para aumentar la productividad agrícola, específicamente en África.

 


Informe: Alimentación escolar mejora nutrición e ingresos familiares.

Según el nuevo informe Replanteamiento de la alimentación escolar: Redes de protección social, desarrollo infantil y el sector de la educación los programas de comedores escolares en los países pobres estimulan la asistencia a la escuela, ayudan a los niños a aprender mejor y favorecen el logro de mayores resultados en las salas de clase, especialmente cuando estas iniciativas van acompañadas de otras medidas como desparasitación (contra parásitos intestinales transmitidos por el contacto con el suelo) y entrega de refrigerios y galletas fortificados con micronutrientes o de suplementos vitamínicos. En muchos países, los programas de alimentación escolar son un incentivo esencial para que los niños asistan a la escuela ―especialmente las niñas y los más pobres y vulnerables― junto con la eliminación de la matrícula escolar y programas de transferencias monetarias condicionadas. En el informe se señala que proveer alimentación escolar a niños de familias que cumplan con los requisitos necesarios puede ser el equivalente a agregar un 10% adicional al ingreso promedio de los hogares.


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