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ARTÍCULO

Años de conflictos civiles en Liberia dejan secuela de mala gestión de desechos y degradación sanitaria y medioambiental

Mayo 12, 2010


Julio de 2008 — Durante años, la ciudad de Monrovia, Liberia, recibía cada mañana una nube tóxica de color azul producto de la combustión de desechos. La basura obstruyó el viejo sistema de drenaje y bloqueó el alcantarillado, provocando inundaciones durante la temporada de lluvia y creando un hábitat ideal para los mosquitos y otros vectores de enfermedades.
 
Los habitantes de Monrovia no tuvieron otra opción que quemar, enterrar y arrojar indiscriminadamente la basura. Muchas comunidades recurrieron al uso de basura expuesta para rellenar pantanos y ampliar los márgenes de los ríos.
 
Se calcula que los depósitos más evidentes tenían más de 70.000 toneladas de basura acumulada alrededor de la ciudad.
 
Esto ocurría en 2005 en Monrovia, donde una población de casi un millón de habitantes vivió durante muchos años en un conflicto civil en el que no existía ningún sistema formal de recolección y eliminación de basura.

Dicha acumulación de desechos sólidos afectó la salud de los ciudadanos y el medio ambiente. Se contaminaron los ríos y las fuentes de agua potable y aumentaron vertiginosamente los índices de enfermedades e infecciones. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) informó más de 26.650 casos de cólera en 2005.
 
Al terminar el conflicto, la ONU, el UNICEF, las organizaciones no gubernamentales y el municipio emprendieron algunas campañas de limpieza masiva durante las cuales recolectaron y eliminaron parte de la basura que había en los alrededores de la ciudad. Pero ésta continuó acumulándose y al no existir un sistema formal de recolección, volvieron a aparecer rápidamente las pilas de desechos.
 
Comienza una extensa limpieza
 
En realidad el cambio comenzó en abril de 2007 cuando el Banco Mundial, por petición del gobierno liberiano, emprendió un ambicioso proyecto con la finalidad de recuperar un sistema rudimentario de recolección de desechos sólidos en la ciudad de Monrovia.
 
Esta iniciativa fue un reto. Monrovia City Corporation, responsable de la recolección de desechos sólidos, no tenía la capacidad suficiente para asumir las responsabilidades que le correspondían. La empresa contaba con sólo dos camiones en buenas condiciones y un presupuesto anual de aproximadamente US$500.000 —una octava parte del presupuesto de otras ciudades del mismo tamaño que Monrovia.
 
El proyecto financiado por el Banco Mundial comenzó con una limpieza exhaustiva de la basura acumulada que llevó a cabo un grupo de contratistas locales. El proyecto también introdujo un sistema regular de recolección y se compraron 120 contenedores de basura y ocho camiones de contenedores para el municipio. Fueron colocados contenedores en diferentes puntos de recolección de toda la ciudad y se subcontrató el servicio de recolección a contratistas locales privados que utilizaron los camiones del municipio para recoger la basura de los contenedores distribuidos.

Este servicio sigue funcionando hoy en día y recoge aproximadamente el 30% de la basura que genera diariamente Monrovia. Hasta la fecha, el servicio ha recolectado y eliminado casi 80.000 toneladas de basura, cambiando el aspecto de la ciudad y mejorando radicalmente las condiciones de vida de la población.
 
“Esto resulta liberador”, dice Felicia Jubah, residente de Monrovia, al referirse al impacto que tiene el proyecto. “Por fin no tenemos que vivir entre la suciedad, las calles de Monrovia están más limpias y comenzamos a sentirnos orgullosos de nuestra ciudad…”
 
Futuros desafíos para mantener el sistema
 
La eliminación de la basura planteó sus propios problemas. El vertedero Fiamah, un sitio mal gestionado que existía antes del comienzo del proyecto, estaba ubicado muy cerca de una zona residencial y eso representaba serios riesgos para la salud y el medio ambiente. Como medida transitoria, se financió la rehabilitación y la gestión apropiada del vertedero. Al mismo tiempo, se identificó un lugar más apropiado en Whein Town que en este momento se encuentra en vías de construcción.

“El proyecto constituye el primer paso de un largo proceso”, manifestó Bronwyn Grieve, consultora del Banco Mundial. “Ahora el desafío no radica sólo en continuar desarrollando el sistema, sino en resolver cuestiones sistémicas más amplias relacionadas con la forma en que se mantendrá cuando termine el financiamiento del Banco Mundial”.
 
Los futuros desafíos que supone el desarrollo de un sistema extenso y sostenible de recolección en Monrovia son significativos. Es necesario encontrar soluciones innovadoras para recuperar los costos de la eliminación de desechos sólidos en una ciudad con recursos limitados y una gran población desempleada que vive en albergues improvisados con poco o nada de dinero para pagar las tarifas de basura.
 
La reforma y el fortalecimiento de la capacidad dentro del municipio, así como la identificación y el desarrollo de un vertedero permanente, figuran también en una lista de prioridades para establecer un buen sistema de gestión de desechos sólidos.
 
A pesar de los desafíos, la reintroducción de un servicio público vital después de 14 años de guerra ha ayudado a consolidar el sentido de ciudadanía y a reestablecer la confianza pública en las autoridades municipales. Alentado por el apoyo de la población, el municipio está buscando más ayuda del Banco Mundial y de otros donantes para reforzar su capacidad y habilidad de prestar servicios a su comunidad de usuarios.
 
El Banco, motivado por los resultados modestos pero prometedores del proyecto de emergencia, sigue comprometido a ayudar al Concejo Municipal de Monrovia en su intento por desarrollar y modernizar sus servicios para servir al público. El trabajo continúa.



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