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Chile: renovado apoyo al cumplirse seis meses del terremoto

Agosto 27, 2010


TITULARES
  • Mientras Chile rememora el devastador terremoto del 27 de febrero, el Banco Mundial ha renovado su compromiso con la recuperación del país
  • El renovado respaldo del Banco incluye una nueva alianza estratégica para 2011-2014 y la apertura de una oficina en Santiago

SANTIAGO DE CHILE, 27 de agosto de 2010 - A medida que los chilenos evalúan el avance de su recuperación seis meses después del terremoto de magnitud 8,8 que devastó algunas áreas del país, el Banco Mundial ha renovado su alianza estratégica con Chile para brindar un mayor apoyo a la recuperación económica del país.
 
Funcionarios del Banco se reunieron con sus contrapartes chilenas esta semana para discutir una nueva alianza estratégica para el período 2011-2014 que mayormente brindará ayuda técnica para que Chile reanude su ritmo de crecimiento luego de la crisis económica mundial y del terremoto del 27 de febrero.
 
Chile se encamina rápidamente a una recuperación económica, calculándose que crecerá 4,2% en 2010, excediendo proyecciones anteriores que indicaban una tasa menor. Un reciente informe indica que más del 80% de la infraestructura y servicios dañados por el terremoto ya han sido reparados.
 
"Chile se recuperó de la crisis financiera mundial y de la devastación provocada por el terremoto antes de lo anticipado", dijo el director del Banco Mundial para ese país, Carlos Felipe Jaramillo. "Esto es el resultado de un buen manejo económico y del compromiso de los sectores público y privado", añadió.
 
Para ayudar a Chile a mantener este impulso, se le solicitó al Banco que proporcione asesoría técnica, especialmente en el área de productividad, que parece estar yendo a la zaga luego del terremoto, indicó Jaramillo. Una nueva oficina del Banco Mundial en Santiago ayudará a que este proceso sea más fluido mientras presta servicios y respaldo oportunos, agregó.
 
Las iniciativas del Banco durante el período 2007-2010 respaldaron el objetivo chileno de alinearse al patrón de vida e ingreso de la OCDE.
 
El Banco también proporcionó ayuda inmediata para la evaluación de daños luego del masivo terremoto de febrero, que resultó crítico para coordinar los esfuerzos de emergencia mientras Chile se preparaba para el cambio de mando luego de que Sebastián Piñera fuera electo como presidente.
 
"En menos de una semana tuvimos a un equipo en el terreno para ayudar tanto a la administración entrante como saliente," recordó el experto en gestión de riesgos ante desastres naturales del Banco Mundial, Joaquín Toro.
 
Toro atribuyó esta rápida respuesta a la experiencia que el Banco acumuló en Haití tras el terremoto del 12 de enero en ese país, algo que le permitió – arguye – a su equipo transferir conocimientos clave sobre la gestión de desastres naturales a sus contrapartes en Chile.
 
Un componente central de la respuesta de emergencia del Banco en Haití fue el eficiente sistema de evaluación de daños sobre el terreno, que ayudó a los expertos a dar recomendaciones sobre las necesidades de reconstrucción en tiempo récord.
 
Un modelo similar se montó en Chile, dijo Toro, permitiendo la evaluación remota de daños a través de la recolección aérea de imágenes, procesamiento y análisis.
 
Al igual que en el caso de Haití, el Banco también se asoció a comunidades de técnicos voluntarios – Chile Crisis Camps y Digitales para Chile – para facilitar el intercambio de conocimientos técnicos y aplicaciones de código abierto en respaldo de la gestión de desastres sobre el terreno.
 
El terremoto de Chile mató a 500 personas, afectó a alrededor del 75% de la población chilena de 17 millones, y causó daños valuados en US$ 8,000 millones.
 
A pesar de la magnitud del terremoto – el 5.º más poderoso de la historia, 500 veces más fuerte que el de Haití – los daños no fueron tan devastadores o extensos como en Haití, debido principalmente al hecho de que Chile fue construido de una manera resistente a los siniestros, dijo Toro.
 
Además, elaboró, esta es la principal lección que se debe tomar de la tragedia chilena.
 
"Unos buenos códigos de construcción pueden salvar vidas y proteger logros económicos y sociales claves durante un desastre," indicó Toro.


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