ARTÍCULO

Pregunta para los pioneros: ¿Qué apariencia tienen los mecanismos exitosos de fijación del precio del carbono?

Septiembre 18, 2014


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TITULARES
  • Columbia Británica, Suecia, California y China han sido pioneros en el establecimiento de sistemas de fijación de precios del carbono para reducir las emisiones y ayudar a que sus economías sean más limpias y verdes.
  • Actualmente, cerca de 40 países y más de 20 ciudades, estados y provincias usan o planean implementar algún mecanismo de este tipo.
  • El número está creciendo a medida que más Gobiernos experimentan las ventajas que la fijación del precio del carbono tiene para el clima y la economía.

Vancouver está prosperando. En toda esta ciudad costera de Canadá se están creando puestos de trabajo, impulsados por una economía más limpia y ecológica. Se están llevando a cabo proyectos de desarrollo con bajos niveles de emisiones de carbono, y se aplican estrategias de energía en los vecindarios, las que buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y hacer que el suministro energético sea más resiliente a las tormentas y las sobrecargas eléctricas.

Esto no sucedió por accidente. Hace seis años, la provincia de Columbia Británica dio un paso audaz al establecer uno de los primeros impuestos sobre el carbono del continente. (i) Vancouver ya estaba a la vanguardia en cuanto a las normas ambientales, pero dicho impuesto accionó un interruptor, incentivando claramente la eficiencia de los recursos y estimulando una mayor innovación en la industria y en materia de energía y políticas.

“Las empresas de energía renovable y tecnología limpia están optando por invertir en Vancouver, precisamente porque con la aplicación del impuesto sobre el carbono estamos más avanzados”, dijo el alcalde Gregor Robertson. Este impuesto está reforzando la búsqueda de un futuro limpio y verde para Vancouver.

Mercados e impuestos

La fijación del precio del carbono, ya sea por medio de regímenes de comercio de derechos de emisiones o impuestos, como el caso de Columbia Británica, es una forma efectiva de que las economías se orienten a  un crecimiento bajo en carbono y menores emisiones que influyen en el cambio climático.

Con los regímenes mencionados, los Gobiernos ponen un límite a las emisiones de gases de efecto invernadero. Ellos restringen la cantidad total de emisiones mediante el otorgamiento de un número limitado de permisos de emisión y crean un sistema de comercio que permite que los grandes emisores compren los permisos sobrantes de industrias que emiten menos y no los usan, fomentando eficazmente opciones bajas en carbono a un costo mínimo para la economía en su conjunto.

Actualmente, unos 40 países y más de 20 ciudades, estados y provincias usan algún tipo de mecanismo de fijación del precio del carbono. Cómo cada uno lo lleva a cabo –el precio, el método, el uso de los ingresos obtenidos, y dónde, desde la extracción hasta el empleo, se aplica el impuesto o límite– varía en función de la economía, las fuentes de emisión y las oportunidades de crecimiento con bajas emisiones de carbono.

Reorientar la carga tributaria

Columbia Británica hizo un cambio fundamental cuando introdujo el impuesto sobre el carbono. Esta medida permitió la reorientación de su carga tributaria, desplazando los impuestos desde la mano de obra hacia actividades dañinas para el medio ambiente, en particular las emisiones de gases de efecto invernadero.

El impuesto sobre el carbono en las compras de combustibles fósiles comenzó con 10 dólares canadienses por tonelada y aumentó a 30 dólares canadienses por tonelada de CO2 equivalente hoy en día, lo que equivale a unos US$7 centavos por litro de gas o cerca de US$0,25 por galón. El impuesto es neutro para los ingresos, es decir el dinero es devuelto a los contribuyentes a través de impuestos más bajos sobre la renta personal y empresarial y apoyo específico a familias de ingreso bajo. La reducción de los impuestos a las ganancias empresariales mitiga el impacto negativo en la competitividad de la economía de la provincia y diversifica su estructura industrial en pos de actividades de alta tecnología innovadoras.

Actualmente, Columbia Británica y Vancouver registran una de las tasas de impuestos más bajas de Canadá, sus economías están creciendo y sus índices de gases de efecto invernadero per cápita se encuentran entre los más bajos de América del Norte. También están contribuyendo a un mundo más seguro y saludable al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que impulsan el cambio climático, en particular para los pobres, que son los que están en mayor riesgo de sufrir los efectos de este y que tienen menos capacidad de adaptarse.

Suecia, uno de los primeros países que estableció un impuesto sobre el carbono, está demostrando el potencial de un sistema combinado de impuesto sobre el carbono y comercio de los derechos de emisiones. Desde la implementación de dicho impuesto en 1991, Suecia ha podido separar las emisiones de gases de efecto invernadero del crecimiento económico. Entre 2000 y 2012, las emisiones totales de gases de efecto invernadero del país se redujeron un 16 %, al tiempo que su producto interno bruto (PIB) general aumentó un 30 %. Mientras tanto, sus impuestos sobre el carbono están entre los más altos del mundo, aunque la industria paga tasas menores que los consumidores para mitigar el efecto de la competitividad. Los ingresos van al presupuesto general del Estado, lo que permite la disminución de otros tributos.

Mejorar el comercio de las emisiones de carbono

California estudió los primeros sistemas de comercio de derechos de emisión, incluido el exitoso programa de Estados Unidos para combatir la lluvia ácida mediante la reducción de las emisiones de dióxido de azufre, (i) y puso en marcha un sistema de límites máximos y comercio de derechos de emisiones en 2013 destinado a orientar las inversiones hacia la energía limpia y el desarrollo con bajo nivel de emisiones de carbono.

Se estableció en todo el estado un límite sobre las emisiones de las centrales eléctricas y las grandes instalaciones industriales que disminuye cada año hacia la meta de bajar las emisiones a los niveles de 1990 para 2020, esto es alrededor del 28 % por debajo de la cantidad habitual. Para darles flexibilidad a los emisores, se creó un sistema de intercambio de cuotas de emisión.

California ha evitado algunos de los desafíos que enfrentó el sistema de comercio de derechos de emisiones de Europa, en parte al evitar el exceso de asignación de permisos. A finales de la presente década, se espera recaudar en la subasta de derechos unos US$5000 millones anuales, un dinero que se reinvertirá en energía limpia, eficiencia energética y comunidades sostenibles.

China es un nuevo actor  en los mercados del carbono al cual debe prestarse atención. Este país ha puesto en marcha siete sistemas piloto locales de intercambio de cuotas de emisión en el último año para probar diferentes estructuras mientras se prepara para desarrollar un mercado nacional del carbono. En conjunto, estos mercados representan el segundo mercado del carbono más grande del mundo después de Europa. Un mercado nacional de China opacaría a los sistemas existentes.

Este país tiene motivos para tomar medidas sobre el precio del carbono. Las ciudades de China han luchado con los altos niveles de contaminación de los últimos años que llevaron a Beijing a iniciar una reducción del carbón, y también existe preocupación por la seguridad energética. El país tiene ambiciosos objetivos nacionales de reducción de emisiones, incluyendo la reducción de un 40 % a 45 % de su intensidad de carbono, por debajo de los niveles de 2005 para 2020. Un sistema de comercio de derechos de emisiones ofrece ventajas en cuanto a un menor costo de la contaminación del aire y el carbono.

Los Gobiernos, cada vez más conscientes de los riesgos que plantea el cambio climático a sus poblaciones y sus economías y los beneficios de la adopción de medidas para la salud y la economía, están explorando opciones de fijación del precio del carbono. Además, están aprendiendo de sus predecesores y uno del otro, a través de grupos como la Asociación para la Preparación del Mercado, (i) a medida que diseñan los futuros sistemas de fijación de precios del carbono.




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