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ARTÍCULO

Nuevo informe recomienda que la reforma del sistema sanitario en China ponga énfasis en un modelo integrado de atención de la salud centrado en las personas

Julio 22, 2016


El informe realizado por el Gobierno chino, el Grupo Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud expone propuestas globales para mejorar la prestación de los servicios sanitarios
  • China ha sido pionera en las áreas de la atención primaria, la salud pública y el seguro universal.
  • El país enfrenta una desaceleración del crecimiento económico, el envejecimiento de la población y un aumento de las enfermedades no transmisibles
  • Según el documento, una atención de salud “centrada en las personas” y prestada mediante un sistema altamente integrado puede conducir a mejores resultados de salud y menores costos

BEIJING, 22 de julio. Un nuevo informe indica que China puede ofrecer una mejor atención de salud para sus ciudadanos a costos asequibles si reestructura su modelo de prestación de servicios y se centra en entregar atención primaria a su población que envejece rápidamente y en reformar los hospitales públicos para que se dediquen principalmente al tratamiento de los casos complejos y graves.

Cambiar a una “atención integrada centrada en las personas” permitiría que la atención de rutina del paciente se realice fuera de los hospitales y ayudaría a China a reducir los costos de salud en hasta un 3 % de su producto interno bruto (PIB) para 2035, según el estudio realizado por el Grupo Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud, y el Gobierno de China, representado por el Ministerio de Finanzas, la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar, y el Ministerio de Recursos Humanos y Protección Social. El Banco proyecta que los ahorros podrían llegar a cientos de miles de millones de dólares anuales. 

Sin embargo, si todo sigue como hasta ahora, el gasto en salud aumentará un 8,4 % al año entre 2015 y 2020, más rápido que el crecimiento previsto del PIB del 6,5 % anual.

“Hace décadas, las innovaciones de China en la esfera de la salud, como los médicos descalzos y la asistencia sanitaria cooperativa, demostraron al mundo que era posible mejorar la salud y aumentar enormemente la esperanza de vida de cientos de millones de personas”, dijo Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial. “Hoy, China puede volver a mostrar el camino con una reforma puntera de la atención primaria de la salud que ponga en primer lugar a los pacientes y deje atrás la costosa atención hospitalaria, cuya contribución a la mejora de la salud de la población suele ser escasa. Creemos que si China emprende estas reformas, mejorará el sistema de atención de la salud para su población, o, lo que es lo mismo, para uno de cada seis habitantes del planeta”.

El informe titulado Deepening Health Reform in China (Profundización de la reforma de la salud en China) constituye el documento más completo hasta ahora sobre el tema. El estudio realizado durante dos años se basa en 20 estudios contextuales, más de 30 estudios de casos, visitas a 21 provincias en China, y una serie de talleres técnicos en que participaron encargados de formular políticas, expertos, investigadores y académicos pertenecientes a las tres entidades asociadas.

Éxitos y desafíos en los sistemas de atención de la salud en China

El informe se publica en momentos en que el Gobierno chino emprende reformas sanitarias en el marco del decimotercer plan quinquenal de desarrollo, que incluyen una ley que establecería los parámetros del sector de la salud.

Sus recomendaciones se basan en los notables éxitos que ha tenido China en la esfera de la salud durante las últimas dos décadas. Con grandes inversiones en infraestructura sanitaria, el país ha logrado una cobertura casi universal de la atención de la salud a un ritmo sin precedentes, lo que se ha traducido en que más del 95 % de la población pudo recibir atención en 2011. Esto ayudó a reducir las tasas de mortalidad materna e infantil; las expectativas de vida de un niño que nace hoy en China es de 30 años más que hace medio siglo.

Pero los costos de la atención de la salud han estado aumentando en China debido a los ingresos personales más elevados y la ampliación del seguro médico a prácticamente todos los ciudadanos. Después de sacar de la pobreza a más de 600 millones de personas en medio de un crecimiento de dos dígitos en las últimas tres décadas, China enfrenta ahora una desaceleración económica y nuevos desafíos propios de una sociedad más acomodada.

El país encara nuevas dificultades para satisfacer las necesidades de atención de la salud de sus ciudadanos dado el rápido envejecimiento de la población y el aumento de la incidencia de enfermedades no transmisibles, como el cáncer y las afecciones cardíacas. El número de personas mayores de 65 años de edad en China asciende en la actualidad a 140 millones, y se espera que para 2030 alcance los 230 millones. Las enfermedades no transmisibles han sustituido a las enfermedades infecciosas como la mayor amenaza sanitaria para la población china, y representan más del 80 % de los 10,3 millones de fallecimientos que se producen al año. La amenaza de esas enfermedades se agrava por comportamientos de alto riesgo como el consumo de tabaco y alcohol y estilos de vida sedentarios, así como por factores ambientales, como la contaminación atmosférica. Al mismo tiempo, la población, ante un crecimiento económico mayor e ingresos más altos, demanda mayor y mejor atención médica.

Esto ha ejercido presión sobre el sistema de la atención de la salud. Según el informe, las mejoras en la salud han disminuido, pero el gasto sanitario ha aumentado a un ritmo de 5 a 10 puntos porcentuales, una cifra superior al crecimiento del PIB desde 2005. Los gastos directos se redujeron significativamente en los últimos años, pero con un nivel del 32 % del gasto total en 2014, la tasa sigue siendo mayor al promedio en las economías de ingreso alto, donde llega al 21 %.

Consciente de las dificultades, el primer ministro chino, Li Keqiang, acordó en 2014 con el presidente del Grupo Banco Mundial y la directora general de la Organización Mundial de la Salud realizar este estudio.

El informe detalla una serie de recomendaciones sobre las acciones prácticas y concretas necesarias para crear un sistema de atención sanitaria para el futuro, a través de una mejor prestación de servicios y la facilitación de un entorno financiero e institucional para dicha atención.

Atención integrada y centrada en las persona

Uno de los aspectos centrales de las recomendaciones del informe es la adopción plena de un modelo integrado de atención de la salud centrado en las personas. La piedra angular de este tipo de modelo es un sólido sistema de atención primaria que se integra con cuidados más avanzados, especialmente para los pacientes con enfermedades crónicas como el cáncer y la diabetes.

Otra recomendación para mejorar el sistema sanitario de China es reformar los hospitales públicos para que dejen de ser una ventanilla única para todos los servicios de salud, y se centren, en cambio, en los cuidados intensivos, delegando la atención de rutina en los prestadores de atención primaria.

Un sistema más eficaz también debería cambiar la incentivación de los profesionales de la salud, de forma que su recompensa dependa de resultados positivos para la salud de los pacientes y no del volumen de la atención, que es uno de los principales factores de los costos sanitarios.

El informe, además, recomienda potenciar el estatus de los prestadores de atención primaria para que estén mejor remunerados y respaldados, a fin de garantizar un personal sanitario competente en el que la población tenga confianza.

También plantea permitir que los prestadores de atención de la salud privados calificados compitan en igualdad de condiciones con el sector público para prestar servicios eficientes en función de los costos.

Y, finalmente, el informe recomienda que China debería considerar el establecimiento de un órgano nacional que se encargue de supervisar las mejoras en la calidad en todo el sistema.

El informe insta a China a incorporar los cambios propuestos de manera coordinada y prudente, y sugiere que el país tardará aproximadamente 10 años en implementar la totalidad de las reformas propuestas. 



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