Coronavirus: La respuesta del Grupo Banco Mundial ante la emergencia mundial de hacer frente a la pandemia. Sepa más

Declaraciones Julio 18, 2020

David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial: Palabras pronunciadas en la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-20

Texto preparado para la alocución

WASHINGTON, 18 de julio de 2020. El presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass, pronunció hoy las siguientes palabras en la reunión virtual de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del Grupo de los Veinte (G-20) celebrada en el día de la fecha:

La pandemia ha provocado la recesión mundial más profunda en décadas, que puede convertirse en una de las más inequitativas en cuanto a su impacto. Las personas de los países en desarrollo resultan especialmente afectadas por las salidas de capitales, las caídas en las remesas, el colapso de los mercados de trabajo informales y la presencia de redes de seguridad social mucho menos sólidas que en las economías avanzadas. Para agravar el problema de la desigualdad, las perspectivas de crecimiento e inversión son débiles, y en las economías avanzadas el mayor impulso lo proporcionan los bancos centrales a través de compras masivas de activos, con lo que se respaldan de manera selectiva los bonos con calificaciones más altas y los tenedores de bonos en sus propios mercados.

En el caso de los países más pobres, la pobreza aumenta con rapidez, los ingresos medios caen y el crecimiento es fuertemente negativo. La carga de la deuda —que para muchos países ya resulta insostenible— está acercándose a niveles críticos.

Mientras tanto, los inversionistas buscan obtener rendimientos, en un momento en que se prevé que las tasas de interés se mantendrán bajas durante un tiempo prolongado. Esto ayuda a algunos Gobiernos a corto plazo, pero en un contexto en donde las variables básicas económicas se deterioran, se corre el riesgo de sumirse en la autocomplacencia y entrar en una espiral descendente hacia una nueva crisis de deuda que probablemente se extienda más allá de los países más pobres. Si esto ocurre, las consecuencias pesarán por décadas en la población de los países en desarrollo.

El Banco Mundial está aumentando considerablemente el ritmo de las donaciones y préstamos que otorga a países en desarrollo a medida que estos responden a la crisis, pero no será suficiente. Prevemos que los desafíos en materia de desarrollo se profundizarán y serán incluso más graves durante el próximo año. 

Hoy me concentraré en la suspensión de la deuda, la reducción de la deuda, la resolución de la deuda y la transparencia de la deuda. Recomendamos varias medidas que serán clave para responder a la crisis y fortalecer la recuperación.

SUSPENSIÓN DE LA DEUDA

Los aliento a extender la vigencia de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI) hasta finales de 2021 y a comprometerse a brindarle un alcance tan amplio como sea posible. En poco tiempo, hemos realizado grandes avances con la DSSI, pero es necesario hacer más.

La elegibilidad de los créditos bilaterales oficiales debe extenderse a toda la deuda externa a largo plazo, tanto pública como con garantía pública, incluida la deuda externa de empresas estatales con garantías gubernamentales expresas o implícitas.

Para maximizar el apoyo que los países elegibles tanto necesitan, todos los acreedores bilaterales oficiales, incluidos los bancos estatales nacionales, deberían poner en marcha la DSSI de manera transparente.

Por ejemplo, para que la iniciativa sea eficaz, es importante la plena participación del Banco de Desarrollo de China en carácter de acreedor bilateral oficial.

Este tipo de amplio alcance en la iniciativa puede ayudar a los países más pobres a obtener beneficios considerables. Para darles un cálculo aproximado, los países prestatarios que participan en la DSSI han identificado ahorros elegibles por USD 8400 millones en sus pagos del servicio de la deuda para 2020, pero según los datos proporcionados al G-20 por los acreedores, se han identificado solo USD 5000 millones en diferimientos en el servicio de la deuda, lo que representa una brecha o diferencia de USD 3400 millones en el alivio de la deuda.

Instamos al G-20 a solicitar que se divulguen los términos de la reprogramación de cualquier deuda elegible para la DSSI. Es necesario que los acreedores reciban un trato similar. Los acreedores del Club de París ven el beneficio de esto, pero algunos de los principales acreedores no están participando plenamente. Para que la DSSI resulte eficaz, debe haber un conjunto mínimo estándar de información sobre la reestructuración de la deuda. Con eso se evitarán las reprogramaciones en secreto que ya se llevan adelante en algunos países, como Angola y la República Democrática Popular Lao, cuyos términos y períodos de gracia a menudo no se divulgan. Esta fragmentación desfavorece a otros acreedores y a la población del país deudor.

Es necesario que los acreedores comerciales de Gobiernos que participen en la DSSI reciban un trato similar. Estos deben dejar de cobrar los pagos adeudados por los países más pobres, en especial, los países clientes de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) que enfrentan un alto riesgo de sobreendeudamiento y que reciben fondos de donaciones de la AIF. Me ha desilusionado la falta de avances realizados hasta el momento en medio de la emergencia mundial, e insto a los acreedores comerciales a formar un grupo efectivo para ayudar a suspender los cobros a los países más pobres.

REDUCCIÓN DE LA DEUDA

Incluso con estas medidas inmediatas —una suspensión más prolongada de los pagos de la deuda; una DSSI que abarque más deudas y a más acreedores bilaterales oficiales; la participación de acreedores comerciales, y los fuertes flujos netos positivos del Banco Mundial—, muchos de los países más pobres no podrán lograr que la carga de la deuda resultante sea sostenible a mediano plazo. Se espera que los efectos económicos de la pandemia provoquen daños perdurables en el crecimiento debido a la disminución de las inversiones, a la erosión del capital humano y al repliegue del comercio internacional y los nexos en las cadenas de suministro.

Aliento al G-20 a que habilite la posibilidad de realizar consultas acerca del sobreendeudamiento y las formas eficaces de reducir el valor actual neto tanto de la deuda bilateral oficial como de la deuda comercial para los países más pobres.

RESOLUCIÓN DE LA DEUDA

También debemos mejorar el proceso de resolución de la deuda. El entorno de las deudas soberanas ha aumentado en tamaño —sobreendeudamiento— y también en aspectos cruciales que plantean enormes desafíos para la resolución de la deuda. Por ejemplo, los acreedores privados de Estados soberanos tienen cada vez mayor peso, y gran parte de los créditos bilaterales oficiales no provienen del Club de París.

Con la mirada puesta en el más largo plazo, los derechos de los acreedores con frecuencia prevalecen por sobre la población de los países deudores, lo que agrava la dificultad en la resolución de la deuda. Es necesario que la comunidad internacional reconozca este desequilibrio para poder resolver la deuda de manera eficaz o modificar el proceso de modo tal de promover resultados satisfactorios.

La transparencia de la deuda —incluso en la restructuración, como se mencionó antes— es obviamente el punto de partida para lograr resolver la deuda de un modo más equilibrado.

Además, sería útil fortalecer las prácticas de resolución de deudas y establecer un marco para ayudar a los países cuya capacidad sea limitada. Las principales jurisdicciones donde suelen resolverse las diferencias en materia de deudas deben tener en cuenta los cambios importantes que se han producido en la forma en que los países pobres han contraído deuda en los últimos años. Podrían implementarse medidas legales para evitar la aplicación de tasas de interés punitivas exageradas e impedir, en ciertas condiciones claramente definidas, el excesivo embargo de activos de países pobres sobreendeudados.

Y aunque gran parte de la atención se ha centrado en los pasivos financieros externos de los Gobiernos, también debemos realizar avances para ayudar a los países que tienen compromisos contractuales a largo plazo relacionados con acuerdos de compra restrictivos que ocasionan cargas financieras a largo plazo. Estos compromisos a largo plazo pueden imponer una carga abrumadora sobre las personas pobres y convertirse en un obstáculo permanente a nuestro objetivo de crecimiento de base amplia y prosperidad compartida.

TRANSPARENCIA DE LA DEUDA

El último tema que quería analizar es la transparencia de la deuda, un aspecto que es fundamental por varios motivos: los acreedores necesitan realizar una evaluación completa sobre la sostenibilidad de la deuda de sus posibles prestatarios; los ciudadanos necesitan poder evaluar a sus líderes por la deuda que contraen, y los prestatarios necesitan diseñar estrategias sobre la base de un claro conocimiento de su deuda.

En junio de 2020, el Banco Mundial fortaleció aún más su iniciativa para mejorar la transparencia de la deuda al anunciar cinco principios clave sobre la transparencia y al publicar otros datos sobre deuda pública extraídos del Sistema de Notificación de la Deuda. 

Es necesario que la transparencia se extienda a los términos, las condiciones y la índole de la deuda pública, así como a los aspectos legales, como las cláusulas de confidencialidad y las garantías. La falta de transparencia en todas estas áreas representa un obstáculo para las inversiones, y a menudo da lugar a resultados muy poco satisfactorios para la población del país prestatario.

La transparencia debe extenderse también a los instrumentos asimilables a la deuda, incluidos los depósitos bilaterales a largo plazo y las líneas de swap de los bancos centrales, que en ocasiones se utilizan como fuentes de financiamiento plurianual. Esos compromisos a largo plazo pueden ocultar el verdadero nivel de endeudamiento, por lo que deben divulgarse completamente y, si corresponde, incluirse en el análisis de sostenibilidad de la deuda.

Estamos trabajando bien con los países deudores con respecto a la transparencia y deseamos ir más allá en el G-20 a fin de facilitar la conciliación de los datos de deuda y aportar transparencia donde haya deficiencias. En octubre de 2020 publicaremos el nuevo conjunto de datos del Sistema de Notificación de la Deuda, que incluye datos de 2019, y estamos trabajando arduamente para aclarar algunas de las brechas informativas existentes. 

Alentamos a los países prestatarios a dar a conocer públicamente más datos sobre su deuda y a los acreedores a revelar detalles sobre sus préstamos oficiales. El Banco Mundial divulga la totalidad de los objetivos, las condiciones y los términos de cada préstamo cuando este se concreta y considera que es importante actuar de esa manera para conseguir resultados de desarrollo satisfactorios. Cuando los países celebran contratos en virtud de los cuales se contrae deuda, deben informarlo al público. La transparencia en esta área ayuda tanto a los deudores como a los acreedores a proteger sus derechos, lo cual es, en definitiva, fundamental para elevar tanto la cantidad como la calidad de las inversiones.

Existe una gran resistencia a este grado de transparencia porque muchas partes del sistema actual se basan en la información asimétrica, donde una u otra parte sacan ventajas cuando se redacta el contrato. Es difícil romper ese ciclo y los acreedores, e incluso los deudores, muestran una notable renuencia a avanzar hacia resoluciones de deuda equilibradas y hacia la transparencia de los contratos de deuda y de inversiones. Será difícil encontrar un equilibrio en la protección propia de los intereses personales, pero es fundamental hacerlo para poder conseguir mejores resultados en términos de desarrollo.

En conclusión, la situación en los países en desarrollo es cada vez más desesperada. Hay poco tiempo. Debemos actuar con rapidez con respecto a la suspensión y la reducción de la deuda, sus mecanismos de resolución y su transparencia.


Contacto

David Theis
(202) 458-8626
dtheis@worldbankgroup.org
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