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DeclaracionesJulio 15, 2022

Declaración conjunta de las máximas autoridades de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el Fondo Monetario Internacional, el Grupo Banco Mundial, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización Mundial del Comercio sobre la crisis mundial de la seguridad alimentaria

El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Qu Dongyu, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, el presidente del Grupo Banco Mundial (GBM), David Malpass, el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley, y la directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, emitieron la siguiente declaración conjunta en la que se exhorta a adoptar medidas urgentes para abordar la crisis mundial de la seguridad alimentaria.

La pandemia de COVID-19, la interrupción de las cadenas de suministro internacionales y la guerra en Ucrania han alterado gravemente los mercados de alimentos, combustibles y fertilizantes, que están interrelacionados. En junio de 2022, el número de personas que sufren inseguridad alimentaria aguda —es decir, personas cuyo acceso a alimentos a corto plazo se ha restringido tanto que sus vidas y medios de subsistencia están en riesgo— aumentó a 345 millones en 82 países, según el PMA. Como complicación adicional, unos 25 países han reaccionado ante el aumento del precio de los alimentos (i) adoptando restricciones a las exportaciones que afectan a más del 8 % del comercio mundial de alimentos [1]. Otro factor que dificulta una respuesta a la falta de suministro de alimentos es la duplicación de los precios de los fertilizantes en los últimos 12 meses (i), lo que refleja los costos sin precedentes de algunos insumos, como el gas natural. Para reducir los precios, deben liberarse las existencias mundiales, que aumentaron constantemente durante la última década. Todo esto ocurre en un momento en que el espacio fiscal para las medidas gubernamentales ya se ve gravemente limitado (i) como consecuencia de la pandemia de COVID-19. Más allá del corto plazo, el cambio climático está afectando estructuralmente la productividad agrícola en muchos países.

Para evitar mayores retrocesos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se requieren medidas a corto y largo plazo en cuatro áreas clave: i) brindar apoyo inmediato a los grupos vulnerables, ii) facilitar el comercio y el suministro internacional de alimentos, iii) impulsar la producción y iv) invertir en agricultura resiliente al cambio climático.

  • Brindar apoyo inmediato a los grupos vulnerables: Es prioritario fortalecer rápidamente las redes de protección social nacionales para los hogares vulnerables y garantizar que el PMA cuente con recursos suficientes para atender a los más necesitados. Deberían facilitarse las operaciones del PMA a través de medidas tales como el reciente acuerdo entre los miembros de la OMC de no imponer restricciones de exportación a la compra de alimentos para fines humanitarios. A menos que estén bien dirigidos, los subsidios a la energía y los alimentos son costosos e ineficientes; deben reemplazarse por transferencias monetarias que solo lleguen a los más vulnerables. Con el tiempo, es posible que se amplíen los sistemas de protección social eficaces para abarcar a más personas. Los sistemas más adecuados incluyen una focalización específica y mecanismos eficientes de inscripción, prestación y pago, a menudo mediante el uso de tecnología.
  • Facilitar el comercio y el suministro internacional de alimentos: A corto plazo, la liberación de existencias, según corresponda y en consonancia con las normas de la OMC, y la búsqueda de una solución diplomática para extraer los cereales y fertilizantes actualmente bloqueados en Ucrania, ayudarán a abordar los problemas de disponibilidad y asequibilidad del suministro de alimentos. Facilitar el comercio y mejorar el funcionamiento y la resiliencia de los mercados mundiales para la alimentación y la agricultura, incluidos los de cereales, fertilizantes y otros insumos para la producción agrícola, son medidas fundamentales, tal como se describe en la Declaración Ministerial de la OMC sobre la Respuesta de Emergencia a la Inseguridad AlimentariaLa crisis de 2008 nos enseñó que imponer restricciones al comercio mundial conduce directamente a aumentos de los precios de los alimentos (i). La eliminación de las restricciones a la exportación y la adopción de procesos de inspección y otorgamiento de licencias más flexibles ayudan a minimizar las interrupciones de la oferta y a bajar los precios. Será fundamental aumentar la transparencia mediante notificaciones a la OMC y la mejora del seguimiento de las medidas comerciales aplicadas.
  • Impulsar la producción: Se necesitan medidas para alentar a los agricultores y pescadores a impulsar la producción sostenible de alimentos —tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados— y mejorar las cadenas de suministro que los conectan con los 8000 millones de consumidores de todo el mundo. Esto implica adquirir fertilizantes, semillas y otros insumos asequibles a través del sector privado, que debe convertirse en actor principal de estos mercados. Proporcionar capital de trabajo a los productores competitivos también es una prioridad clave. De cara al futuro, la difusión de conocimientos sobre mejores prácticas por parte de la FAO, el GBM y otros participantes será decisivo para aumentar el uso eficiente de los fertilizantes mediante la aplicación rápida de mapas del suelo, servicios de extensión y tecnología agrícola de precisión. Esto proporcionará a los productores los conocimientos específicos necesarios para mantener los niveles de producción y promover el uso sostenible de los recursos naturales.
  • Invertir en agricultura resiliente al cambio climático: Respaldar las inversiones resilientes en capacidad agrícola y brindar apoyo a la adaptación, las pequeñas explotaciones agrícolas, los sistemas alimentarios y las tecnologías inteligentes desde el punto de vista climático son factores esenciales para lograr una agricultura resiliente y climáticamente inteligente que garantice una producción constante en los próximos años. La labor relativa a las normas y el establecimiento de regulaciones sobre la inocuidad de los alimentos y la infraestructura de la cadena de valor (instalaciones de almacenamiento, instalaciones de refrigeración, infraestructura bancaria e infraestructura de seguros) también es importante para aumentar el acceso y reducir la desigualdad.

Las experiencias anteriores demuestran que es importante ayudar a los países en desarrollo afectados por el aumento de los precios y la escasez a satisfacer sus necesidades urgentes sin perder de vista los objetivos de desarrollo a largo plazo. Es esencial garantizar que los países más vulnerables que enfrentan problemas considerables de la balanza de pagos puedan cubrir el aumento del costo de sus importaciones de alimentos para minimizar cualquier riesgo de malestar social. El financiamiento para el desarrollo debería ofrecer a los clientes alternativas viables a las políticas aislacionistas (como las prohibiciones a la exportación o los subsidios generales e inespecíficos para las importaciones de fertilizantes). Las inversiones dirigidas a las redes de protección social ampliables y la agricultura resiliente al cambio climático, así como a la pesca sostenible y la acuicultura, son ejemplos de medidas que benefician a todos.

Instamos a los países a fortalecer las redes de protección social, facilitar el comercio, impulsar la producción e invertir en agricultura resiliente. Las necesidades específicas de cada país deben identificarse y definirse a través de un proceso nacional que movilice inversiones de bancos multilaterales de desarrollo para conectar las oportunidades a corto, mediano y largo plazo. Al mismo tiempo, nos comprometemos a trabajar juntos para apoyar este proceso a través de la Alianza Mundial para la Seguridad Alimentaria (i), convocada conjuntamente por la Presidencia del Grupo de los Siete (G-7) y el GBM, a fin de hacer un seguimiento de los factores que impulsan el aumento de los precios y ayudar a garantizar que los países que atraviesan necesidades tengan acceso a conocimientos sobre inversiones, financiamiento, datos y mejores prácticas.

[1] Datos al 30 de junio de 2022, basados en OMC, Global Trade Alert y el seguimiento que realiza el Banco Mundial de los cambios en la política comercial desde febrero de 2022.

Contactos:

Grupo Banco Mundial: David Theis, dtheis@worldbankgroup.org
FMI: Nicolas Mombrial, nmombrial@IMF.org
FAO: Noticias y medios de comunicación de la FAO, FAO-Newsroom@fao.org
OMC: Bernard Kuiten, bernard.kuiten@wto.org
PMA: George Fominyen, George.fominyen@wfp.org

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