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publication 2 de diciembre de 2020

Hacer realidad el futuro del aprendizaje: De la pobreza de aprendizajes al aprendizaje para todos en todas partes

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  • Muchos sistemas educativos no brindan siquiera las habilidades básicas a los niños y menos aún los preparan para las exigencias del mundo en el que vivirán cuando sean adultos.
  • Es necesario adoptar medidas urgentes para materializar una nueva visión de la educación: una que haga posible el aprendizaje para todos los alumnos, donde sea que se encuentren.
  • La crisis provocada por la COVID-19 (coronavirus) ha dejado aún más al descubierto las deficiencias de los sistemas educativos de todo el mundo y ha subrayado la urgente necesidad de actuar. Las simulaciones realizadas por el Banco Mundial (PDF, en inglés) revelan que en los países de ingreso bajo y mediano la tasa de pobreza de aprendizajes podría aumentar 10 puntos, pasando del 53 % al 63 %.
  • En este informe se describe la visión del Banco Mundial sobre el futuro del aprendizaje y un enfoque estratégico que establece las líneas de acción necesarias para que los sistemas educativos sigan contribuyendo a mejorar la enseñanza.
  • La respuesta a la pandemia de COVID-19 brinda una oportunidad para que los sistemas educativos comiencen a transitar por una vía en la que se aceleren los avances. Hoy es posible incorporar elementos que para muchos forman parte del futuro del aprendizaje.
  • Una visión de este futuro debe guiar las inversiones y las reformas políticas actuales a fin de que los países puedan sentar las bases para crear sistemas educativos eficaces, equitativos y resilientes.

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En el futuro, se deberá garantizar que todos los alumnos, donde sea que se encuentren, aprendan con alegría, con rigor y con un objetivo determinado

  • Para orientar el apoyo operativo y de asesoramiento en materia de políticas a los países, en el informe se analizan las medidas de políticas que se necesitan para acelerar el aprendizaje y se describe la forma en que operan muchos sistemas exitosos.
  • Dichas medidas se presentan dentro de cinco pilares interrelacionados de un sistema educativo eficiente que constituyen la base del enfoque estratégico de políticas educativas del Banco Mundial, a saber: los alumnos, los docentes, los recursos de aprendizaje, las escuelas y la administración del sistema.
  • Los países pueden trazar su propio camino asumiendo el compromiso político de llevar a cabo inversiones y reformas en los cinco pilares a fin de garantizar que:
  1. los alumnos estén preparados y motivados para aprender, con un mayor énfasis en el desarrollo integral de los niños y el apoyo a la continuidad del aprendizaje fuera de la escuela;
  2. los docentes sean eficaces y se sientan valorados, y estén preparados para asumir la función cada vez más compleja de facilitar el aprendizaje dentro y fuera de la escuela mediante el uso de la tecnología educativa;
  3. los recursos de aprendizaje, incluidos los programas académicos, sean diversos y de alta calidad a fin de promover las buenas prácticas pedagógicas y el aprendizaje personalizado;
  4. las escuelas sean espacios seguros e inclusivos, y se adopte un enfoque integral que trascienda el entorno escolar con el objetivo de prevenir y abordar la violencia, y no dejar atrás a ningún niño;
  5. los sistemas educativos estén bien administrados y cuenten con directivos escolares que promuevan una práctica pedagógica más eficaz y una burocracia educativa competente que sea diestra en el uso de la tecnología, los datos y las evidencias.

 

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  • Actualmente, es necesario realizar inversiones y reformas en cada uno de los pilares a fin de sentar las bases para el futuro del aprendizaje.
  • En el informe también se analizan los principios básicos que deben guiar las iniciativas de reformas sistémicas, de manera que las políticas incluidas en cada pilar ofrezcan la mejor relación calidad-precio, puedan ampliarse y sean sostenibles.