RESEÑA

Los océanos, la pesca y las economías de las zonas costeras

5 de junio de 2017

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Foto: Andrea Borgarello/Banco Mundial - TerrAfrica


Contexto

Para miles de millones de personas en todo el planeta –particularmente los más pobres– los océanos saludables son sinónimo de empleo, alimentos y protección. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), (PDF) entre el 10 % y el 12 % de la población mundial depende de la pesca y la acuicultura para su subsistencia, y más del 90 % de quienes trabajan en la pesca de captura lo hacen en operaciones pequeñas en países en desarrollo. Los océanos son igualmente importantes para la seguridad alimentaria y el empleo. En 2012, la producción pesquera llegó a alrededor de 160 millones de toneladas de peces y las exportaciones del sector alcanzaron más de USD 129 000 millones. Al mismo tiempo, la pesca contribuyó a la seguridad nutricional de miles de millones de personas y aportó el 16 % del total de proteína animal a nivel mundial. Los primeros 100 km de océano en las zonas costeras representan aproximadamente el 61 % del producto nacional bruto (PNB) total del mundo, y son particularmente importantes para los países en desarrollo. En 54 países costeros e insulares, el océano constituye hasta dos tercios del territorio nacional. En general, los océanos saludables, las costas y los ecosistemas de agua dulce son cruciales para el crecimiento económico y la producción de alimentos. Un océano saludable es fundamental también en los esfuerzos mundiales para mitigar el cambio climático y sus impactos. Los sumideros de “carbono azul”, como los manglares y otros hábitats oceánicos con vegetación, secuestran un 25 % (i) del CO2 adicional de los combustibles fósiles y protegen a las comunidades costeras de las inundaciones y tormentas. A su vez, el calentamiento de los océanos y el carbono atmosférico están provocando la acidificación del mar, fenómeno que amenaza el equilibrio y la productividad de dicho ecosistema.

Los recursos oceánicos tienen un enorme potencial para destrabar el crecimiento y generar riqueza, pero la actividad humana ha afectado gravemente la salud de los mares. Las poblaciones de peces se han deteriorado debido a la sobrepesca; según la FAO aproximadamente un 57 % de estas poblaciones ha sido totalmente explotado y otro 30 % ha sido sobreexplotado, se encuentra agotado o está en proceso de recuperación. Además, están siendo objeto de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, que captura de 11 millones a 26 millones de toneladas de pescado al año, y cuyo valor estimado oscila entre USD 10 000 millones y USD 23 000 millones en ingresos ilegales o sin notificar. De hecho, la mala gestión pesquera desaprovecha aproximadamente USD 80 000 millones anuales en pérdida de beneficios económicos. (i) Los hábitats marinos también sufren las presiones de la contaminación, el desarrollo de las zonas costeras y las prácticas pesqueras destructivas que socavan los esfuerzos de recuperación de las poblaciones de peces.

Una mejor administración de los recursos pesqueros, la inversión en acuicultura sostenible y la protección de hábitats clave pueden recuperar la productividad del océano y devolver sus beneficios a miles de millones de personas en los países en desarrollo, garantizando al mismo tiempo el crecimiento futuro, la seguridad alimentaria y el empleo para las comunidades pesqueras.

Estrategia

El Grupo Banco Mundial ayuda a los países a promover una gestión eficiente de los recursos marinos y costeros con el fin de aumentar la contribución al crecimiento sostenible e inclusivo. Para ello, se compromete a apoyar la pesca y la acuicultura sostenibles, establecer zonas marinas y costeras protegidas, reducir la contaminación, (i) integrar la gestión de los recursos costeros y desarrollar conocimientos y capacidad en torno a la salud de los océanos.

La cartera activa de “crecimiento azul” del Banco Mundial tiene un valor de USD 6400 millones. El Banco proporciona alrededor de USD 1000 millones en financiamiento para la pesca y la acuicultura sostenibles y esfuerzos destinados a conservar y mejorar los hábitats costeros y oceánicos. El compromiso del Banco con la pesca y la acuicultura también recibe apoyo del Programa PROFISH, (i) que tiene como objetivo mejorar la sostenibilidad ambiental, social y económica de la pesca y la acuicultura en el mundo. Además, el Banco otorga unos USD 5400 millones para obras de infraestructura costera, como tratamiento de desechos, gestión de las cuencas hidrográficas y otras actividades que ayudan a reducir la contaminación en la costa.

Algunos proyectos activos son: apoyo para la ordenación pesquera en la región de las islas del Pacífico, (i) África occidental (i) y el océano Índico suroccidental; (i) una asociación para mejorar la gestión de las poblaciones de peces migratorios entre jurisdicciones nacionales y zonas más allá de ellas (i) y un programa regional de asistencia técnica para combatir la erosión costera en África occidental.

El Banco contribuye también a generar conocimientos sobre los océanos (i) y la pesca (i) mediante publicaciones como Fish to 2030: Prospects for Fisheries and Aquaculture (La pesca hacia el año 2030: Perspectivas para la pesca y la acuicultura); (i) Los miles de millones hundidos: justificación económica para la reforma de la pesca (i) y otras. En 2014, el Banco Mundial publicó el informe Trade in Fishing Services (El comercio en los servicios pesqueros), (i) en que se analizan las mejores prácticas de los sistemas de pesca extranjeros que benefician a las naciones en desarrollo.

El Banco convoca a asociados y partes interesadas para movilizar inversiones en los océanos, promover reformas y velar por que la salud de los océanos siga siendo parte del programa mundial del desarrollo. Para ello, participa en asociaciones como el Programa PROFISH, (i) la Alianza para la Pesca Responsable, la Asociación Estratégica para la Pesca en África (i) y el Proyecto de asociaciones oceánicas para la pesca sostenible y la conservación de la biodiversidad. (i)

Resultados

En Indonesia, (i) donde se considera que dos tercios de los arrecifes de coral se encuentran amenazados por la sobrepesca, el Proyecto de rehabilitación y ordenación de los arrecifes coralinos (COREMAP) (i) ha beneficiado a 358 comunidades gracias a la creación de zonas marinas protegidas y la disminución de la pesca ilegal y destructiva. Desde 2008, esta labor ha aumentado en un 21 % los ingresos de las comunidades en las zonas del proyecto COREMAP. El proyecto, que se encuentra ahora en su tercera etapa, apunta a aumentar el ingreso de las comunidades en un 15 % y mejorar la salud de los arrecifes de coral por lo menos en el 70 % de los sitios del proyecto antes de fines de 2019.

En Perú, el Banco se asoció con el Gobierno peruano para impulsar la adopción de nuevos reglamentos para reducir la sobrecapacidad de la flota que pesca anchoveta. (i) Desde 2008, la captura de esta especie no ha superado el límite establecido sobre la base de evidencia científica a fin de mantener su sostenibilidad. En diciembre de 2012, se había retirado un total de 329 embarcaciones de madera y acero, cifra que representa alrededor del 30 % de la flota original. El Gobierno compensó a los trabajadores afectados y facilitó su transición hacia otras actividades económicas. Como resultado, los pescadores independientes que se mantuvieron en el sector mejoraron la calidad de sus productos y negociaron aumentos del 200 % en el precio de venta de los mismos.

En Guinea-Bissau, el Proyecto de ordenación de las zonas costeras y la biodiversidad (i) ayudó al país a crear una red de parques nacionales y zonas protegidas, preservándose 480 000 hectáreas de las zonas costeras. En cuatro de las cinco áreas protegidas que se establecieron, se aumentó la eficiencia de la administración de los parques en al menos un 15 % entre 2005 y 2010. Posteriormente, el Proyecto de creación de un fondo fiduciario para la conservación de la biodiversidad financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y el Proyecto de conservación de la biodiversidad financiado por la Asociación Internacional de Fomento (AIF) fortalecieron aún más la ordenación del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) e implementaron la Fundación BioGuinea, un mecanismo de financiamiento sostenible para la conservación de la biodiversidad. Algunos de los logros obtenidos son: la eficacia general del SNAP aumentó en un 117 % con respecto a 2009, se diseñó un sistema de monitoreo a través de todo el SNAP para hacer un seguimiento de la salud biológica y socioeconómica de las áreas protegidas, y se puso en marcha la Fundación BioGuinea.

El Programa de Pesca Regional de África Occidental —que incluye a Cabo Verde, Côte d’Ivoire, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Liberia, Mauritania, Senegal y Sierra Leona tiene como objetivo aumentar la contribución económica de los recursos marinos mediante el fortalecimiento de la gobernanza del sector pesquero, la reducción de la pesca ilegal y el aumento del valor agregado de los productos marinos. El programa, que se inició en 2010 con cuatro países, ahora incluye a 10 naciones, y la mitad de ellas están avanzando a la segunda fase. En Cabo Verde, Guinea-Bissau, Liberia, Senegal y Sierra Leona, donde la primera fase está a punto de finalizar, la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada ha disminuido de manera considerable. En países como Liberia y Sierra Leona, la reducción de dichas actividades ha tenido resultados positivos directos en los medios de subsistencia de las comunidades costeras. En todos los países, los marcos legales de la actividad pesquera se armonizaron mejor con las normas internacionales y se han registrado 37 000 canoas. Senegal ha llevado a cabo esfuerzos piloto de gestión liderada por la comunidad con muy buenos resultados. En 2015, se promulgó un nuevo código pesquero en el país, y desde entonces ocho comunidades de pescadores han sido reconocidas oficialmente. La comunidad más antigua informó aumentos de un 133 % en la productividad de las faenas de captura y en la asignación de recursos para la educación y la salud.

En India, el Proyecto de gestión integrada de las zonas costeras (ejercicios de 2007–2015) (i) financia el fortalecimiento de la capacidad a nivel nacional y estatal, la planificación del uso del suelo e inversiones piloto en gestión de la contaminación, conservación de recursos y mejoramiento de los medios de subsistencia. El programa está implementando de manera pionera la elaboración de mapas de ‘líneas de peligro’ en todo el litoral de la India con el fin de mejorar la gestión del espacio costero y reducir las vulnerabilidades mediante la protección del litoral y planes de uso del suelo. A la fecha, 1,5 millones de personas se han beneficiado con el programa, de las cuales casi la mitad son mujeres, y se han rehabilitado más de 12 000 hectáreas de manglares. Se iniciaron también obras para detener el vertido diario de más de 80 millones de litros de aguas servidas sin tratar en el océano y proteger más de 400 km de costa hasta fines de 2017.

En Mozambique, las zonas de conservación están conformadas por diversos hábitats como algunos de los arrecifes de coral más espectaculares del mundo. El proyecto MozBio (i) apunta a fortalecer la protección de las áreas de conservación y mejorar la vida de las comunidades que viven en ellas o en los alrededores. Esto se hace promoviendo una mayor eficiencia, impulsando el turismo, y generando empleos, oportunidades de negocios y actividades de subsistencia que se centran en la conservación y la biodiversidad. Según estimaciones, alrededor de 11 200 familias (o 56 000 personas) resultarán beneficiadas de manera directa con el proyecto.

Última actualización: Jun 05, 2017







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