ARTÍCULO

Crear conciencia sobre el empleo de bombillas de bajo consumo da buenos resultados en Rwanda

Noviembre 06, 2014


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La publicidad de lámparas fluorescentes compactas en Rwanda dice lo siguiente: "¡Hola, yo soy la lámpara más económica! ¡Uso cinco veces menos electricidad que las bombillas normales y duro ocho veces más! ¡Finalmente, tu ahorras muchísimo dinero!.


TITULARES
  • En un esfuerzo creativo por reducir la pobreza vinculada a la energía, la empresa nacional de servicios públicos de Rwanda lanzó una campaña de distribución de lámparas fluorescentes compactas (LFC) de bajo consumo. Esta iniciativa, sobre la base de la eficiencia energética, ayuda a disminuir la demanda de energía y ampliar el acceso a la electricidad.
  • La alta tasa de adopción y un nuevo comportamiento relativo al uso de energía por parte de los clientes ha ayudado a los usuarios finales a ahorrar 64 gigavatios-hora (GWh) al año, es decir unos US$14,5 millones.
  • El proyecto también está ayudando en materia climática, y es el primero en Rwanda que gana créditos de carbono. Se espera que se reduzcan aproximadamente 24 000 toneladas de CO2 anualmente, lo que equivale a sacar de circulación 5000 automóviles.

En Rwanda, uno de los países más densamente poblados de las naciones menos desarrolladas de África, el 45 % de la población vive en la pobreza (i) y las comunidades enfrentan una aguda escasez de electricidad. Aquí, cada vatio cuenta.

En 2009, solo un 6 % (i) de la población de Rwanda tenía acceso a la electricidad. La mayoría de los hogares no contaba con luz eléctrica o usaba lámparas de queroseno o con baterías para tener iluminación.

En un esfuerzo por aumentar el acceso a la electricidad y ahorrar energía, el Gobierno de Rwanda puso en marcha la Estrategia para la reducción de la pobreza y el desarrollo económico, cuyo objetivo es expandir las conexiones eléctricas al 70 % (i) de la población para 2018. Al mismo tiempo, el Gobierno se dio cuenta de que podía abordar la escasez energética y los apagones aumentando la eficiencia del consumo de energía.

En 2012, un 18 % (i) de las viviendas del país estaba conectado a la red. Las personas están cambiando su comportamiento al desperdiciar menos energía, pagar menos por kilovatio-hora y ahorrar energía a nivel nacional, disponiendo ahora de más energía para las zonas rurales pobres. Más de 200 000 hogares, lo que representa casi 1,5 millones de personas, han recibido las bombillas LFC a través de un proyecto respaldado por el Grupo Banco Mundial que les ha permitido obtener por primera vez créditos de carbono.

¿Cómo lo hizo Rwanda? 

Uso de LFC para aumentar la eficiencia energética

En el marco del Proyecto de Distribución de Lámparas Fluorescentes Compactas Electrogaz de Rwanda, Rwanda Energy Group –la empresa nacional de servicios públicos de electricidad, antes llamada Electrogaz– repartió en todo el país 800 000 lámparas fluorescentes compactas (LFC) de alta calidad, comúnmente conocidas como “ahorradoras de energía”, que son hasta un 75 % más eficientes que las bombillas incandescentes. La empresa compró las LFC al precio al por mayor, siendo financiada la mitad del costo a través del Proyecto de Mejoramiento del Acceso a la Electricidad del Grupo Banco Mundial y la otra mitad mediante un pago anticipado de créditos de carbono futuros adquiridos por el Fondo del Carbono para el Desarrollo Comunitario (CDCF, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial.

La iluminación de alta eficiencia puede reducir el consumo de electricidad, lo que la convierte en una herramienta fundamental para compensar los aumentos de precios que conlleva la extensión de las conexiones a la red eléctrica. La distribución de LFC bajó los costos para los consumidores y permitió que más clientes pobres pudieran tener acceso a la electricidad. También dio lugar a una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, haciendo que el proyecto fuera elegible para créditos de carbono en el marco del Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL) de las Naciones Unidas.

“Nuestra asociación con el Banco Mundial ha contribuido a un ahorro para nuestros usuarios finales de 64 GWh al año, equivalentes a aproximadamente US$14,5 millones, así como a una reducción en la demanda de energía de unos 30 megavatios (MW)”, dijo Jean Bosco Muginareza, director ejecutivo de Rwanda Energy Group. “La extensión de la red eléctrica a las zonas rurales ha reducido el uso de lámparas de biomasa y queroseno usadas para iluminación, disminuyendo la contaminación por humo. También ha contribuido a la creación de empleos en carpintería, soldadura, costura, y el uso de molinos impulsados por energía eléctrica para transformar la yuca seca y los cereales en harina. Algunas aldeas se están transformando en pequeños centros comerciales que están abiertos hasta altas horas de la noche”.


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Campañas de concienciación y de educación impulsan los cambios

La empresa de servicios públicos, a través de los periódicos, carteles y vallas publicitarias, realizó una amplia campaña de sensibilización sobre cómo ahorrar energía y diferenciar entre las LFC de alta y de baja calidad, algunas de las cuales se rompen después de solo un par de meses de uso. El control de calidad es importante para el éxito del proyecto: si los mercados se ven inundados de LFC de baja calidad, los usuarios podrían volver a las bombillas incandescentes, que son más baratas.

En las zonas rurales, se conectaron 95 000 viviendas más a la red entre 2012 y 2014. Cada domicilio recibió de tres a cuatro LFC junto con un nuevo medidor de electricidad.

En las zonas urbanas, 109 000 hogares conectados a la red existente tuvieron la posibilidad de intercambiar las viejas bombillas por LFC de alta calidad a un precio subsidiado de 200 francos ruandeses (aproximadamente US$0,37) por lámpara. Ahora están pagando menos por la electricidad y usando menor cantidad de energía para iluminar sus hogares y tiendas durante más tiempo.

Para que la distribución fuera más eficiente y cómoda para los clientes, se usaron diferentes estrategias según la ubicación. En las zonas urbanas, los clientes intercambiaron sus bombillas incandescentes por LFC en centros de distribución. Pero esto no funcionó en las áreas rurales  porque los residentes no tenían los medios para viajar a dichos centros, por lo que los distribuidores de lámparas se desplazaron a las aldeas alejadas para entregar las LFC.

Como resultado, 204 000 hogares ruandeses (con un promedio de siete personas por casa) se benefician en la actualidad de las LFC de alta calidad.

Los ruandeses empiezan a comprar lámparas de alta eficiencia

Se ha producido un cambio radical en el uso de bombillas eficientes desde el punto de vista energético en Rwanda. Los clientes de hogares urbanos y rurales ahora también compran lámparas de bajo consumo en sus mercados locales en lugar de bombillas incandescentes. Y aprovechan las lecciones aprendidas en la campaña para reducir aún más sus facturas apagando las luces cuando salen de una habitación. Como consecuencia, la demanda de energía en determinados momentos del día puede ser hasta 30 MW más baja que antes, gracias a la disminución de la demanda, permitiendo que Rwanda Energy Group aumente la cantidad de hogares con acceso a la red eléctrica.

Primeros créditos de carbono emitidos en Rwanda

En octubre, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) aprobó y emitió 22 000 reducciones certificadas de emisiones para el proyecto de LFC a cambio de la reducción de emisiones entre mayo de 2010 y julio de 2012. Se trató de la primera emisión de créditos de carbono en Rwanda y la primera para un proyecto de LFC en África. La venta de los créditos de carbono a los fondos del carbono del Banco Mundial crea un flujo de ingresos que puede financiar tecnologías más limpias.

Se espera que, mediante el proyecto, se reduzcan unas 24 000 toneladas de dióxido de carbono cada año, lo que es equivalente a sacar de circulación alrededor de 5000 automóviles en Estados Unidos.

El diseño y desarrollo del proyecto de LFC Electrogaz de Rwanda también está contribuyendo indirectamente a la mitigación del cambio climático en otros lugares. Como parte del componente de financiamiento del carbono del proyecto, se desarrolló una nueva metodología del Mecanismo para un Desarrollo Limpio en cooperación con el Banco Mundial dirigida a “actividades impulsadas por la demanda para tecnologías de iluminación de alto rendimiento energético”. La metodología se está usando para estimar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en más de 37 proyectos de iluminación eficiente en todo el mundo.


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