América Latina y el Caribe : panorama general

  • La situación parece haber cambiado para la región de América Latina y el Caribe (ALC): luego de seis años de desaceleración, incluidos dos de recesión, está creciendo nuevamente. Sin embargo, los años de estancamiento económico frenaron los avances sociales; la región debe estimular la recuperación económica y hallar nuevos motores de crecimiento para reducir la pobreza y promover la prosperidad aún más.

    La región en desarrollo más afectada por la desaceleración mundial, se estima que ALC creció un 1,1% en 2017, y se espera crezca 1,8% en 2018 y 2,3% en 2019. La recuperación del crecimiento se vincula mayormente a la reanudación del crecimiento en las dos economías sudamericanas más grandes, Brasil y Argentina. Tras una contracción de dos años, se estima que Brasil creció 1% en 2017. A su vez, luego de una contracción de 1,8%, Argentina habría crecido un 2,9% en 2017, y se espera que siga creciendo aproximadamente al mismo ritmo en 2018 y 2019.  

    Se calcula que México creció un 2%, mientras que América Central siguió creciendo a un saludable ritmo de 3,9% en 2017. Por el contrario, se calcula que el crecimiento en el Caribe se desaceleró a 2,5% en 2017, de 3,1% en 2016, reflejo en gran parte del devastador efecto de los huracanes María e Irma.

    La lista de asignaturas pendientes en la región incluye mayores tasas de inversión, ahorro y exportaciones así como potenciar el desarrollo del sector privado. Los países deben atacar sus desequilibrios externos y fiscales, fortalecer la integración económica regional para volverse más competitivos a nivel global y evitar sacrificar indebidamente la inversión durante el proceso de ajuste. Las brechas existentes en logística e infraestructura representan obstáculos importantes para el comercio intrarregional; los costos logísticos promedio son entre tres y cuatro veces más altos que en los países de la OCDE.

    Los choques múltiples, incluidos los desastres naturales, el crimen, la violencia, virus y otras enfermedades infecciosas, representan un desafío sustancial para los residentes más vulnerables de ALC, sobre todo en el actual contexto de bajo crecimiento económico y déficits crecientes. Los países deberían prepararse para recopilar más y mejor información en torno a los riesgos, fortalecer sus políticas de gestión de riesgos y desastres y desarrollar sus mercados de crédito y seguros, contribuyendo a una recuperación más rápida. Es necesario pasar de un marco político procíclico a uno contracíclico para asegurarse un crecimiento sostenible y equitativo a largo plazo; muchos países de ALC ya hicieron este cambio en los últimos diez años.

    De todas maneras, el crecimiento por sí solo no es suficiente para mantener las recientes conquistas sociales y reducir la persistente desigualdad que aqueja a ALC. Para lograr esto, ALC debe invertir en su gente, en particular los pobres. ALC sigue teniendo una baja calificación  en educación: alrededor de uno de cada tres jóvenes no termina la escuela secundaria. Invertir en una educación de calidad jugará un papel importante a la hora de permitirles a los pobres contribuir a y beneficiarse del crecimiento económico futuro.

    Última actualización: Abr 17, 2018

  • América Latina enfrenta un conjunto de desafíos que requieren de un fuerte compromiso para proteger a los más vulnerables y salvaguardar las conquistas logradas por aquellos que salieron de la pobreza e ingresaron a la clase media. El Banco Mundial procura ayudar a los países a mantener estos logros que tanto costaron y avanzar en una agenda de la competitividad que permitirá que el crecimiento sea sostenible. Nuestro foco está puesto en invertir en capital humano, afianzar la recuperación económica, mejorar la infraestructura y proteger a los pobres.

    El Banco Mundial ofrece un paquete de servicios financieros que va más allá de los préstamos tradicionales (gestión de riesgos, seguros ante riesgos, canjes, seguros climáticos, financiamiento para adaptación al clima, canje de materias primas). También operamos como una poderosa usina de ideas y experiencias globales y lugar de reunión para actores clave, facilitando soluciones para el desarrollo ajustadas a las necesidades de cada país.

    Invertir en capital humano: mejorar la calidad de la educación es fundamental para el desarrollo de las habilidades requeridas por el mercado mundial. ALC experimentó una expansión histórica en el acceso a la educación superior, pero mucho queda por hacer en términos de calidad y eficiencia. Apenas la mitad de los que se inscriben en estos programa termina graduándose a tiempo. La desigualdad persiste tanto en el acceso como en oportunidades. El Banco apoya una serie de iniciativas diseñadas para mejorar los servicios de educación y promover el capital humano necesario para el desarrollo futuro.

    Protegiendo a los vulnerables: América Latina experimentó una profunda transformación en los últimos 15 años. Entre 2000 y 2014, la pobreza extrema (US$2,50 al día) se redujo a menos de la mitad, de 25,5% a 10,8%, mientras que la pobreza en general (menos de US$4,00 al día) disminuyó dramáticamente de 42,8% a 23,4%. Sin embargo, la desigualdad persiste y muchos continúan en peligro. A pesar de los avances, 82 millones de personas siguen viviendo en la extrema pobreza. La clase media, que vive con US$10-US$50 al día, representa el 35% de la población total de la región. Sin embargo, casi el 39% de los latinoamericanos vive con US$4-US$10 al día y sigue siendo vulnerable a una recaída en la pobreza. Ayudar a los países a retomar el crecimiento y modernizar sus sistemas de protección social es un punto prioritario de la agenda del Banco.

    Mayor productividad: la productividad de la región sufre de costos logísticos elevados, una infraestructura añeja e inadecuada y la necesidad de mayor inversión en capital humano. La logística en América Latina y el Caribe cuesta de dos a cuatro veces más que en los países de la OCDE y los tigres asiáticos. El Banco está trabajando estrechamente con los países miembro para incrementar la eficiencia, fomentar la innovación, desarrollar infraestructura urbana y rural, y establecer una fuerza laboral más capacitada y flexible.

    Mejorar la gobernanza: la creciente clase media espera más de sus gobiernos. Al mismo tiempo, el acceso a servicios públicos de calidad sigue siendo un desafío y existe una creciente insatisfacción con la calidad y nivel de los servicios provistos por el Estado —incluidas educación y seguridad, entre otras—. Mediante intercambios financieros y de conocimiento de alto nivel, el Banco trabaja en promover una gobernanza efectiva y transparente para mejorar los servicios y apoyar una respuesta integrada a los desafíos sociales como la criminalidad y violencia crecientes. 

    Gestionar mejor los riesgos: a pesar de las grandes conquistas sociales de los últimos años, casi 4 de cada 10 hogares en la región se encuentra a un solo desastres de volver a la pobreza. Casi siempre son los más pobres los que más sufren estos choques, muchas veces seguidos de un menor nivel de empleo y consumo.

    La región necesita estar mejor protegida ante desastres naturales y trastornos económicos y sociales (como la criminalidad y la violencia). Esto puede lograrse fortaleciendo las políticas para gestión de desastres y riesgos y el establecimiento de mercados de crédito y seguros para contribuir a una recuperación más rápida. Estar preparado es costoso y los frutos pueden parecer lejanos, pero el costo de no actuar es mucho más alto.

    Última actualización: Abr 17, 2018

  • Durante el año fiscal 2017, el Banco Mundial aprobó US$5900 millones en préstamos para ALC, 56 proyectos en total, incluidos US$5400 millones en préstamos del BIRF y US$503 millones en compromisos de la AIF. El Banco también firmó 13 acuerdos de servicios de asesoría reembolsables con ocho países de ALC por un total de US$5,2 millones. El foco estuvo puesto en respaldar la recuperación económica, crear infraestructura sostenible, invertir en los pobres y vulnerables, desarrollar resiliencia y la capacidad de responder ante trastornos. 

    El Banco Mundial adapta sus amplios servicios financieros, de conocimiento y convocatoria a las necesidades de la región. Los países acuden cada vez más al Banco Mundial para asuntos que van más allá de los préstamos directos, aprovechando algunos servicios como seguros ante riesgos, canjes de materias primas, financiamiento para adaptación al clima, asistencia técnica, asistencia para convocatorias e investigaciones para el desarrollo. 

    El mecanismo de seguros contra riesgos catastróficos del Caribe ayuda a más de 20 países caribeños y de América Central a compartir riesgos, acceder a seguros ante desastres de bajo costo y gestionar mejor los riesgos catastróficos.

    En Lima, Perú, y Quito, Ecuador, el Banco está trabajando en el desarrollo de sistemas de subte que reducirán las emisiones de carbono y descongestionarán el tránsito. En el Caribe, está modernizando las redes eléctricas y ayudando a los negocios a modernizar sus edificios para que puedan ahorrar energía y abastecerse de fuentes renovables.

    Algunas características de los programas en países específicos incluyen:

    Argentina: con el objetivo de lograr que el 20% de la energía en Argentina provenga de fuentes limpias para el año 2025, se puso en marcha una garantía de US$480 millones en respaldo del Fondo para el Desarrollo de Energías Renovables (FODER). El desarrollo de energía renovable en Argentina es crucial para diversificar la matriz energética y contribuir a la mitigación del cambio climático.

    Brasil: en los últimos años, Brasil mejoró su legislación ambiental y llevó a cabo varias iniciativas tendientes a combatir el cambio climático, derivando en una reducción sustancial de las emisiones. El Programa Áreas Protegidas de la Región Amazónica (ARPA) abarca 60 millones de hectáreas en áreas protegidas; el impacto estimado de ARPA por sí solo evitaría la emisión de 430 millones de toneladas de carbono para el año 2030. Otro ejemplo es el Programa Áreas Marinas Protegidas —una iniciativa innovadora que se espera triplique las áreas marinas protegidas en la costa brasileña—.

    Caribe: en las últimas tres décadas nueve países en América Central y el Caribe experimentaron desastres naturales con un impacto económico que excedió el 50% de su PIB anual. Para resolver este problema, se creó el Mecanismo de Seguro contra Riesgos Catastróficos del Caribe. Es el primer mecanismo de agrupación del mundo en ayudar a los países a acceder a coberturas de seguro más asequibles ante huracanes, terremotos y lluvias excesivas, reduciendo así su vulnerabilidad financiera. Luego de los recientes huracanes Irma y María, diez países del Caribe recibieron desembolsos por un total de más de US$62 millones, menos de 15 días tras los efectos devastadores. Este mecanismo de seguros regional les permite a más de 20 países del Caribe acceder a un seguro soberano ante riesgos catastróficos de menor costo y alta calidad. 

    Ecuador: 50 km de carreteras fueron mejorados, permitiendo el acceso a servicios de salud y educación y el transporte de productos agropecuarios. Esto resultó en una reducción del 50% en el tiempo de transporte y un ahorro del 55% en el mantenimiento de los vehículos que circulan por esas carreteras.

    Honduras: el Proyecto Red de Protección Social se centra en incrementar la asistencia escolar y el uso de servicios de salud preventivos por parte de familias vulnerables mediante transferencias condicionales en efectivo como los Bonos Vida Mejor. El proyecto benefició a más de 1,5 millones de hondureños (alrededor de 300.000 familias) que viven en la extrema pobreza.

    Perú: el proyecto Gasto Público y Gestión del Riesgo Fiscal con Opción de Desembolso Diferido, de US$1250 millones, apoya los esfuerzos del gobierno por mejorar la gestión del gasto público a nivel subnacional para fomentar la responsabilidad fiscal y mejorar su administración, eficiencia y transparencia. El proyecto también respalda mejoras en los procesos de planeamiento y evaluación de alianzas público privadas.

    Regional: por primera vez en la historia, el Banco Mundial proporcionó un mecanismo de seguros multinacional en la forma de bonos catastróficos. El Banco Mundial emitió un bono catastrófico para los países de la Alianza del Pacífico —Chile, Colombia, México y Perú— por US$1360 millones. Esto transfirió parte del riesgo ante terremotos a los mercados de capitales, ofreciendo de esta manera una protección financiera a los gobiernos de los cuatro países.

     

    Última actualización: Abr 17, 2018

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