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América Latina y el Caribe : panorama general

A medida que las condiciones económicas en las economías avanzadas mejoran en 2014 y más allá, las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe (ALC) lucen bastante positivas. Con un crecimiento acelerándose de 2,9 por ciento en 2014 a 3,2 en 2015 y 3,7 en 2016, el crecimiento promedio esperado para la región supera el modesto incremento de 2,5 por ciento del año pasado.

Por otro lado, la caída continua en el precio de las materias primas amenaza con reducir los ingresos por exportación en 2014. Los precios de los alimentos y metales disminuyeron en 14 y 47,5 por ciento, respectivamente, desde sus picos en 2011.  Asimismo, se calcula que los flujos de capital hacia la región caerán un 3,7 por ciento en 2014 como resultado de la disminución del programa de expansión cuantitativa iniciada por la Reserva Federal de los EE. UU. en enero de 2014. Esto probablemente impacte en la demanda doméstica y reduzca el crecimiento del PIB. 

Se estima que las potencias económicas de América Latina, Brasil y México, crecerán 2,4 y 3,4 por ciento, respectivamente. La agenda de reformas mexicana alimentó el optimismo inversor, derivando en un aumento del 1,8 por ciento respecto al crecimiento del año pasado, mientras que Brasil permanecerá en la misma posición que el año pasado.

Se prevé que los países de mayor crecimiento en 2014 sean Panamá (7,3%) y Perú (5,5%). En el resto de la región, se espera que la tasa de crecimiento siga siendo robusta; muchos países de América Central podrían llegar a crecer entre 3 y 5% en 2014.

Además, las exportaciones regionales crecerán a una tasa de 4,0 por ciento en 2014 y 5,4 por ciento en 2016. Por primera vez, varios países utilizan sus tipos de cambio para amortiguar e impulsar la economía.  La depreciación de sus monedas hace que las industrias de exportación y doméstica se vuelvan más competitivas, impulsando la creación de puestos de trabajo.

El crecimiento sostenido y las sólidas políticas económicas de la última década mejoraron la vida de millones de personas en la región. La tasa de pobreza descendió de 42 por ciento en 2000 a 25 por ciento en 2012, mientras que las filas de la clase media aumentaron de 22 a 34 por en el mismo período.   Por primera vez en la historia, el número de personas de clase media ahora supera al número de pobres, un signo de que América Latina y el Caribe avanza hacia una posición de clase media.

A pesar de los avances de la última década, la desigualdad en la región sigue siendo elevada y podría estar estancándose.

En línea con la estrategia general del Grupo del Banco Mundial, centrada en erradicar la pobreza extrema para el año 2030 y fomentar la prosperidad compartida, el trabajo del Banco en la región se centrará en las siguientes áreas principales:

Prosperidad compartida: A pesar de los impresionantes avances de los últimos tiempos — una creciente clase media y menos pobres — América Latina y el Caribe sigue siendo una región muy desigual; alrededor de 82 millones de personas viven con menos de US$2,50 al día. Asimismo, si bien la clase media representa el 34 por ciento de la población total, el 38% de los latinoamericanos sigue siendo vulnerable a una recaída en la pobreza. Tal vez más preocupante sea el hecho que la reducción de la desigualdad esté estancándose — el coeficiente de Gini, la medida estándar para la desigualdad en el ingreso, permaneció en 0,52 durante 2011 y 2012.  Abordar la brecha de desigualdad y generar oportunidades para todos es la mayor prioridad de la agenda regional del Banco. 

Mayor productividad: El extraordinario crecimiento reciente de la región y su capacidad para sobrellevar la recesión mundial de 2008/09 contrastan fuertemente con su poca productividad. Los costos logísticos son elevados, la infraestructura está deteriorándose y la educación es de escasa calidad. La logística en ALC cuesta de dos a cuatro veces más que en los países de la OCDE y los Tigres asiáticos. Si bien la proporción de latinoamericanos con educación terciaria aumentó de 9,5 por ciento a 14,2 por ciento entre 1990 y 2009, en las economías de los Tigres aumentó de 10 por ciento a 20 por ciento en el mismo período.

Estado eficiente: El acceso a servicios públicos de calidad sigue siendo un desafío. Los ciudadanos tienen poca confianza en la capacidad del Estado de prestar servicios eficientes, muchos los evitan si pueden costeárselo. Alrededor del 7 por ciento de la población carece de acceso al agua potable y 20 por ciento de los latinoamericanos no tiene acceso al saneamiento. La seguridad ciudadana es un desafío para el desarrollo de muchos países, especialmente los más pequeños. Los gobiernos están ansiosos por encontrar una respuesta integral a la creciente criminalidad y violencia. El Banco ha apoyado estos esfuerzos a través de financiamiento e intercambios de conocimientos de alto nivel.

Crecimiento inclusivo y verde: América Latina y el Caribe actuó como una vidriera mundial para algunas de las prácticas ambientales más innovadoras. Representando apenas el 6% de las emisiones de efecto invernadero del mundo, la región posee la matriz energética menos intensiva en carbono del mundo en desarrollo. También ha adoptado esquemas de pago para conservar el medio ambiente. Sin embargo, el auge económico de los últimos años condujo a una urbanización explosiva: más del 80% de la población de la región vive en ciudades. La agenda de crecimiento verde del Banco reconoce la importancia suprema de este tema para el desarrollo de la región y para la conservación de los recursos naturales para las generaciones venideras.

Capacidad de recuperación ante desastres: Naturalmente propensa a los peligros naturales, ALC alberga nueve de los veinte países más expuestos a los desastres naturales, con un costo anual para los gobiernos de alrededor de $2000 millones. Los países se han vuelto más diestros en términos de manejo de desastres y se centran cada vez más en la prevención. El Banco proporciona herramientas y mecanismos para mejorar la capacidad de recuperación, incluidos instrumentos de avanzada como los seguros ante riesgos catastróficos. 

El Banco apoya la agenda de desarrollo de América Latina ajustando sus múltiples servicios financieros, de conocimiento y convocatoria a las diversas necesidades de la región. A través de financiamiento para proyectos, como los Fondos de inversión en el clima; profundas investigaciones para el desarrollo, como el emblemático informe El emprendimiento en América Latina: Muchas empresas y poca innovación, el Banco ayudó a resolver necesidades urgentes.

En total, el Grupo del Banco Mundial desembolsó alrededor de $11.000 millones durante el ejercicio fiscal 2014 para América Latina y el Caribe. Esta cifra incluye recursos del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), la Asociación Internacional de Fomento (AIF), la Corporación Financiera Internacional (CFI) y el Organismo Multilateral de Garantías de Inversiones (OMGI).

El Banco Mundial (BIRF y AIF) mantuvo su fuerte respaldo a la región aprobando $5200 millones en préstamos nuevos durante el EF14, casi $4900 millones del BIRF y $322 millones de la AIF, el fondo del Banco Mundial para los países más pobres. Además, la CFI proporcionó alrededor de US$5500 millones. Este apoyo buscó generar oportunidades para todos a través de proyectos públicos y privados que ampliasen los servicios públicos, mejorasen la productividad, competitividad e integración regionales, creando puestos de trabajo de calidad y ayudando a los más necesitados.

Algunos resultados notables incluyen:

  • Un proyecto para hacer más seguro al sector bancario en Honduras hizo que los depósitos bancarios más que se duplicaran de US$3200 millones a US$8700 millones entre 2004 y 2012, el desempeño en tanto también mejoró sustancialmente en el mismo período.
  •  En Uruguay, menos estudiantes están repitiendo 1ery 2do grado luego de las mejoras en el sistema de formación de maestros. La disponibilidad de escuelas de tiempo completo también se amplió, ahora el número de estudiantes que asisten a una escuela de tiempo completo es casi el doble comparado con 1999.
  • Brasil también vio como la matriculación escolar aumentó en el estado de Pernambuco. Entre 2011 y 2013 más de 24.000 estudiantes se matricularon en escuelas secundarias integrales y semi integrales, mientras que 13.687 se matricularon en escuelas de educación profesional entre 2010 y 2013.  En cuanto a esto último, casi el 40 por ciento de ellos vive fuera del Área Metropolitana de Recife.
  • En Nicaragua, más de 44.000 habitantes rurales obtuvieron su título de su propiedad en julio de 2012, a través de un proyecto para regularizar y delimitar los títulos de propiedad. Asimismo, 12.480 viviendas rurales, el 51 por ciento de ellas encabezadas por mujeres, recibieron títulos de propiedad nuevos.
  • A nivel regional, un estudio publicado en diciembre de 2013 encontró que si bien América Latina es una región de emprendedores, la falta crónica de innovación está frenando el crecimiento y la competitividad. A medida que el viento a favor amaina, la innovación y el dinamismo serán claves para mantener el crecimiento económico y evitar que la ‘clase vulnerable’ recaiga en la pobreza.
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Gracias al crecimiento económico y a la generación de empleo, la clase media latinoamericana creció un 50% en la última década. Lea más »

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