América Latina y el Caribe : panorama general

  • Las perspectivas de crecimiento para 2018 no cumplen con las expectativas iniciales debido a los retos que enfrentan algunos países de la región, particularmente en América del Sur. Se espera ahora que la región de ALC crezca 0,6% en 2018 y 1,6% en 2019 (excluyendo Venezuela, las cifras serían 1,6% en 2018 y 2,1% en 2019). Las razones principales detrás de este crecimiento más lento en América del Sur se deben a las turbulencias de mercado que comenzaron en Argentina en abril, la desaceleración en el crecimiento de Brasil, el deterioro continuo de la situación en Venezuela y un cambio para peor en el entorno externo.

    El Banco Mundial respalda un crecimiento más rápido y equitativo en la región para apuntalar la profunda transformación social que tuvo lugar en la primera década del siglo XXI, cuando el auge de las materias primas alimentó una expansión que ayudó a reducir la tasa de pobreza a la mitad. Entre 2003 y 2016, la proporción de la población regional viviendo en extrema pobreza disminuyó de 24,5 por ciento a 9,9 por ciento. Desde entonces, sin embargo, el ritmo de reducción de la pobreza y crecimiento de la clase media se estancó.

    Los retos principales de la región incluyen impulsar la inversión, promover un aumento en la tasa de ahorro y exportaciones y fomentar el desarrollo del sector privado. Los países deben atender sus desequilibrios externos y fiscales, fortalecer la integración económica regional para volverse más competitivos a nivel global, y evitar sacrificar excesivamente la inversión durante el proceso de ajuste. Las brechas existentes en logística e infraestructura representan obstáculos importantes para el comercio intrarregional: los costos logísticos promedio son entre tres y cuatro veces más altos que en los países de la OCDE.

    De todas maneras, el crecimiento por sí solo no es suficiente para mantener las recientes conquistas sociales y reducir la persistente desigualdad que aqueja a ALC. Para lograr esto, la región debe invertir en su gente, en particular los pobres. ALC sigue teniendo un mal desempeño en educación: alrededor de uno de cada tres jóvenes no termina la escuela secundaria.  Invertir en una educación de calidad jugará un papel importante a la hora de permitirles a los pobres contribuir a y beneficiarse del crecimiento económico futuro.

    América Latina y el Caribe está sumamente expuesta y es muy vulnerable a varios desastres naturales, como terremotos e inundaciones que pueden devastar regiones enteras, o los huracanes que azotan los estados caribeños.  La región es una de las más vulnerables debido a la elevada densidad poblacional en aquellas áreas donde golpean estos desastres y a la necesidad de mejorar las prácticas de gestión de riesgos. Por suerte, estamos mejorando la comprensión y gestión de estos riesgos. Un ejemplo respaldado por el Banco incluye los bonos catastróficos para terremotos de la Alianza del Pacífico. Además, la distribución de riesgos entre países, a través de mecanismos como el Mecanismo de Seguro contra Riesgos Catastróficos del Caribe (CCRIF), puede proporcionar fondos de fácil acceso para la recuperación, luego de que un país miembro sufra un huracán.

    Última actualización: Oct 08, 2018

  • América Latina enfrenta un conjunto de desafíos que requieren de un fuerte compromiso en pos de proteger a los más vulnerables y salvaguardar las conquistas logradas por aquellos que salieron de la pobreza para ingresar a la clase media. El Banco Mundial procura ayudar a los países a mantener esos logros que tanto costaron y avanzar en una agenda de la competitividad que permita que el crecimiento sea sostenible. Nuestro foco está puesto en invertir en capital humano, afianzar la recuperación económica, mejorar la infraestructura y proteger a los pobres.

    El Banco Mundial ofrece un paquete de servicios financieros que va más allá de los préstamos tradicionales (gestión de riesgos, seguros ante riesgos, canjes, seguros climáticos, financiamiento para adaptación al clima, canje de materias primas). También operamos como una poderosa usina de ideas y experiencias globales y lugar de reunión para jugadores clave, facilitando soluciones para el desarrollo ajustadas a las necesidades de cada país.

    Invertir en capital humano: mejorar la calidad de la educación es fundamental para el desarrollo de las capacidades requeridas por el mercado mundial. ALC experimentó una expansión histórica en acceso a la educación superior, pero queda mucho por hacer en términos de calidad y eficiencia. Apenas la mitad de los que se inscriben en estos programas termina graduándose a tiempo. La desigualdad persiste tanto en acceso como en oportunidades. El Banco apoya una serie de iniciativas diseñadas para mejorar los servicios de educación y promover el capital humano necesario para el desarrollo futuro.

    Protegiendo a los vulnerables: América Latina experimentó una profunda transformación en los últimos 15 años. Entre 2000 y 2014, la pobreza extrema (US$2,50 al día) se redujo a menos de la mitad, de 25,5% a 10,8%, mientras que la pobreza en general (menos de US$4,00 al día) disminuyó dramáticamente de 42,8% a 23,4%.  La pobreza medida según la Línea internacional de pobreza de US$1,90 al día cayó de 4,6% en 2013 a 4,1% en 2015. Sin embargo, la desigualdad sigue proliferando y muchos siguen en peligro. A pesar de los avances, 82 millones de personas siguen viviendo en la extrema pobreza.  La clase media, que vive con US$10 a US$50 al día, representa el 35% de la población total de la región. A pesar de ello, casi el 39% de los latinoamericanos vive con US$4 a US$10 al día y sigue siendo vulnerable a una recaída en la pobreza. Mejorar la calidad de los servicios de salud y modernizar los sistemas de protección social encabezan la agenda regional del Banco. Los retos más importantes en torno a la salud que enfrenta ALC a futuro son cómo proporcionar un cuidado efectivo a lo largo de la vida y a medida que las poblaciones envejecen, y cómo garantizar la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud. La región ha estado al frente de la innovación en términos de protección social, si bien persisten subsidios regresivos, desigualdad de oportunidades y exclusión de grupos desfavorecidos (pueblos indígenas, afrodescendientes, personas con discapacidades y otros).

    Crecimiento inclusivo: el Banco Mundial trabaja estrechamente junto a los países para resolver sus desequilibrios fiscales y externos, fortalecer los servicios de infraestructura y fomentar el desarrollo del sector privado, la innovación y los puestos de trabajo. Desde un punto de vista macroeconómico, la necesidad de reducir los déficits fiscales y reconstruir los amortiguadores son los principales retos enfrentados por la región. Las necesidades de infraestructura en ALC son enormes: la región enfrenta una brecha de inversión que se estima en US$180 mil millones por año.

    Mejorar la gobernanza: mediante intercambios financieros y de conocimiento de alto nivel, el Banco trabaja en promover una gobernanza efectiva y transparente para mejorar los servicios y apoyar una respuesta integrada a desafíos sociales como la creciente criminalidad y violencia.

    Gestión de riesgos: a pesar de las grandes conquistas sociales de los últimos años, casi 4 de cada 10 hogares en la región se encuentra a un desastre de volver a la pobreza. Muchas veces son los más pobres los que sufren estos shocks, con frecuencia seguidos de un menor nivel de empleo y consumo. La región necesita mejorar su nivel de protección ante los desastres naturales y los shocks económicos y sociales (como la criminalidad y la violencia).  Esto puede lograrse fortaleciendo las políticas para gestión de desastres y riesgos y estableciendo mercados de crédito y seguros para contribuir a una recuperación más rápida. La preparación es costosa y los frutos pueden parecer lejanos, pero el costo de no actuar es mucho más alto. El Grupo del Banco Mundial ha sido un precursor en términos de respaldar soluciones de mercado para reducir los riesgos en ALC, como los recientes bonos catastróficos para la Alianza del Pacífico.

     

    Última actualización: Oct 08, 2018

  • Durante el año fiscal 2018, el Banco Mundial aprobó US$4300 millones en préstamos a la región, incluidos US$3900 millones en préstamos del BIRF y US$428 millones en compromisos de la AIF. El Banco también emitió por primera vez bonos catastróficos multinacionales entre Chile, Colombia, México y Perú, valuados en más de US$1300 millones.

    Las prioridades para la región se centran en apoyar el crecimiento inclusivo a través de una mayor productividad y competitividad, con énfasis en inversiones orientadas a la educación, salud y otros aspectos del capital humano. También invirtió en infraestructura y trabajó en mejorar la capacidad de los países de gestionar y sobrellevar shocks, como desastres naturales, trastornos económicos y criminalidad y violencia, mientras promueve una mayor transparencia y rendición de cuentas. Asimismo, el Banco Mundial priorizó la inclusión de aquellos grupos que tradicionalmente han sido excluidos, incluidos pueblos indígenas y comunidades rurales. Dado que las necesidades de un país muchas veces exceden los recursos públicos, el Banco apoyó actividades e intervenciones que, en la medida de lo posible, capten el interés de la inversión privada.

    El Banco Mundial adapta sus amplios servicios financieros, de conocimiento y convocatoria a las distintas necesidades de la región. Los países acuden cada vez más al Banco Mundial para asuntos que van más allá de los préstamos directos, aprovechando algunos servicios como seguros ante riesgos, canjes de materias primas, financiamiento para adaptación al clima, asistencia técnica, asistencia para convocatorias e investigaciones para el desarrollo.

    Uno de los informes del último año fiscal fue “Afrodescendientes en América Latina: Hacia un marco de inclusión”. Hoy en día, alrededor de uno de cada cuatro latinoamericanos se autoidentifica como afrodescendiente. Representan una población muy heterogénea y están distribuidos de forma desigual en toda la región, si bien comparten una historia común de desplazamiento y exclusión. A pesar de los importantes avances de la última década, los afrodescendientes siguen estando sobrerrepresentados entre los pobres y subrepresentados en puestos de decisión, tanto en el sector privado como público. El informe propone un marco para organizar y pensar en el sinnúmero de opciones disponibles para atender su situación, en base a la experiencia acumulada por la región y los datos disponibles.

    Un segundo informe fue “Los empleos del mañana: Tecnología, productividad y prosperidad compartida en América Latina y el Caribe”. El informe analiza la adopción de tecnología y su impacto en el crecimiento inclusivo a través de la productividad, puestos de trabajo, tipos de capacidades y salarios en América Latina. El informe pone especial atención en dos dimensiones del crecimiento económico inclusivo: crecimiento general de los puestos de trabajo y cómo los trabajadores menos capacitados y de menores recursos también pueden beneficiarse de la adopción de tecnología.

    Algunos aspectos principales de estos programas incluyen:

    Caribe: los desastres naturales son una amenaza constante en la región, con consecuencias perjudiciales sobre el crecimiento económico. Luego de la devastadora temporada de huracanes de 2017, el Banco y sus socios ayudaron a los países del Caribe a realizar evaluaciones de daños y elaborar proyectos de respuesta ante emergencias. En Dominica, por ejemplo, el Banco comprometió US$115 millones para ayudar en los esfuerzos por desarrollar la capacidad de resiliencia. El Banco también hizo uso de soluciones innovadoras para transferir riesgos a los mercados de capitales y ofrecer protección financiera a los gobiernos participantes. En Haití, el Banco condujo un Análisis de urbanización que ayudó a sentar las bases de una hoja de ruta para el desarrollo sostenible de las ciudades haitianas. El Banco también respalda a la

    Organización de los Estados del Caribe Oriental en la ejecución de la Política Oceánica Regional del Caribe Oriental, avalada por once jefes del gobierno del Caribe. Esto implica asesorar a los gobiernos en acciones concretas tendientes a generar un crecimiento azul sostenible que equilibre la actividad económica con la preservación de ecosistemas costeros y oceánicos saludables.

    Alianza del Pacífico: este año, el Banco emitió más de US$1300 millones en bonos catastróficos como seguro frente a terremotos en la Alianza del Pacífico, una iniciativa económica y de desarrollo entre Chile, Colombia, México y Perú. La emisión de bonos catastróficos fue la colocación más grande de su tipo en la historia y la primera en incluir varios países. Estos bonos pagan una prima a los inversores durante un número establecido de años, mientras que los gobiernos reciben un pago en caso de ocurrir un desastre con cobertura y los bonistas recuperan su capital en caso que no ocurra. Esto transfiere parte del riesgo de un desastre desde un gobierno a los mercados, asegurando una rápida movilización de fondos y resiliencia fiscal de cara a un desastre. A la fecha, el Banco lleva facilitados casi US$4000 millones en transacciones de riesgo a nivel mundial. Los bonos catastróficos subrayan el hecho de que desarrollar la capacidad de resiliencia implica algo más que solo reducir la exposición a una amenaza. También es crucial diseñar y ejecutar políticas que aseguren el bienestar de todos y permitan que el crecimiento económico continúe luego de un desastre. Los bonos catastróficos también son un gran avance en la integración regional y coloca a América Latina a la vanguardia de la gestión de riesgos.

    Argentina: el Banco Mundial y la IFC coordinaron un enfoque conjunto aunando competencias para ayudar en el diseño y estructuración de rondas de licitación para energía renovable, movilizar inversores globales del sector privado y reducir los riesgos mediante una garantía del BIRF en respaldo del Fondo para el Desarrollo de Energías Renovables del gobierno, por un monto de US$480 millones (RenovAR). En las dos licitaciones de 2016, que buscaban captar 1000 MW en proyectos de energía renovable, se lograron ofertas por más de seis veces este monto, una señal de confianza por parte de los inversores locales e internacionales.

    Panamá: el Acuerdo de Panamá, entre el Grupo del Banco Mundial, la Organización de Estados Americanos y el Gobierno de Panamá, apunta a mejorar la transparencia y la rendición de cuentas en los países de América Latina y el Caribe, combatir la corrupción y movilizar un volumen mayor de financiamiento privado para el desarrollo. El Acuerdo incluye una serie de medidas destinadas a mejorar la calidad y transparencia de la información financiera, fortalecer la rendición de cuentas en el sector público y potenciar la cooperación entre los varios protagonistas involucrados en el desarrollo, a saber gobiernos, sector privado y sociedad civil.

     

    Última actualización: Oct 08, 2018

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