América Latina y el Caribe : panorama general

  • La situación parece haber cambiado para la región de América Latina y el Caribe (ALC): luego de seis años de desaceleración, incluidos dos de recesión, está creciendo nuevamente. Sin embargo, los años de estancamiento económico frenaron los avances sociales; la región debe estimular la recuperación económica y hallar nuevos motores de crecimiento para reducir la pobreza y promover la prosperidad aún más.

    La región en desarrollo más afectada por la desaceleración mundial, se espera que ALC se expanda un 1,2% en 2017, seguido de 2,1% en 2018. Argentina y Brasil están saliendo de una recesión, México continuará creciendo y América Central y el Caribe crecerán más rápido. Sin embargo, los seis años de desaceleración tuvieron un impacto negativo en los puestos de trabajo y en el ingreso familiar: la desigualdad ya no está cayendo, el crecimiento de la clase media se ralentizó y prácticamente el 39% de los latinoamericanos sigue siendo vulnerable a una recaída en la pobreza.

    La lista de asignaturas pendientes en la región incluye mayores tasas de inversión, ahorro y exportaciones así como potenciar el desarrollo del sector privado. Los países deben atacar sus desequilibrios externos y fiscales, fortalecer la integración económica regional para volverse más competitivos a nivel global y evitar sacrificar indebidamente la inversión durante el proceso de ajuste. Las brechas existentes en logística e infraestructura representan obstáculos importantes para el comercio intrarregional; los costos logísticos promedio son entre tres y cuatro veces más altos que en los países de la OCDE. 

    ALC no puede perder de vista la necesidad de aumentar su resiliencia ante los trastornos —económicos, naturales o sociales, incluidos el crimen y la violencia— y promover una mayor transparencia y rendición de cuentas. Es necesario pasar de un marco político procíclico a uno contracíclico para asegurarse un crecimiento sostenible y equitativo a largo plazo; muchos países de ALC ya hicieron este cambio en los últimos diez años.

    De todas maneras, el crecimiento por sí solo no es suficiente para mantener las recientes conquistas sociales y reducir la persistente desigualdad que aqueja a ALC. Para lograr esto, ALC debe invertir en su gente, en particular los pobres. ALC sigue teniendo un mal comportamiento en educación: alrededor de uno de cada tres jóvenes no termina la escuela secundaria. Invertir en una educación de calidad jugará un papel importante a la hora de permitirles a los pobres contribuir a y beneficiarse del crecimiento económico futuro.

    Última actualización: Abr 20, 2017

  • América Latina enfrenta un conjunto de desafíos que requieren de un fuerte compromiso para proteger a los más vulnerables y salvaguardar las conquistas logradas por aquellos que salieron de la pobreza para ingresar a la clase media. El Banco Mundial procura ayudar a los países a mantener estos logros que tanto costaron y avanzar en una agenda de la competitividad que permitirá que el crecimiento sea sostenible. Nuestro foco está puesto en afianzar la recuperación económica, mejorar la infraestructura, invertir en capital humano y proteger a los pobres.

    El Banco Mundial ofrece un paquete de servicios financieros que va más allá de los préstamos tradicionales (gestión de riesgos, seguros ante riesgos, canjes, seguros climáticos, financiamiento para adaptación al clima, canje de materias primas). También operamos como una poderosa usina de ideas y experiencias globales y lugar de reunión para jugadores clave, facilitando soluciones para el desarrollo ajustadas a las necesidades de cada país.

    Prosperidad compartida: América Latina experimentó una profunda transformación en los últimos 15 años. Entre 2000 y 2014, la pobreza extrema (US$2,50 al día) se redujo a menos de la mitad, de 25,5% a 10,8%, mientras que la pobreza en general (menos de US$4,00 al día) disminuyó dramáticamente de 42,8% a 23,4%. Sin embargo, la desigualdad sigue proliferando y muchos continúan en peligro. A pesar de los avances, 82 millones de personas siguen viviendo en la extrema pobreza. La clase media, que vive con US$10-US$50 al día, representa el 35% de la población total de la región. Sin embargo, casi el 39% de los latinoamericanos vive con US$4-US$10 al día y sigue siendo vulnerable a una recaída en la pobreza. Ayudar a los países a retomar el crecimiento y modernizar sus sistemas de protección social es un punto prioritario de la agenda del Banco.

    Mayor productividad: La productividad de la región sufre de costos logísticos elevados, una infraestructura añeja e inadecuada y la necesidad de mayor inversión en capital humano. La logística en América Latina y el Caribe cuesta de dos a cuatro veces más que en los países de la OCDE y los tigres asiáticos. El Banco está trabajando estrechamente con los países miembro para incrementar la eficiencia, fomentar la innovación, desarrollar infraestructura urbana y rural, y establecer una fuerza laboral más capacitada y flexible.

    Invertir en capital humano: Mejorar la calidad de la educación es fundamental para el desarrollo de las habilidades requeridas por el mercado mundial. América Latina posee un acceso prácticamente universal a la educación, pero la calidad sigue siendo un problema. Un estudio reciente del BM muestra que la escasa calidad de los docentes y de la gestión educativa en general hace que los alumnos latinoamericanos pierdan el equivalente a un día completo de clases por semana. Uno de cada cinco latinoamericanos de entre 15 y 24 años no trabaja ni estudia, convirtiéndose en un grave desafío al desarrollo. El Banco apoya una serie de iniciativas diseñadas para mejorar los servicios de educación y promover el capital humano necesario para el desarrollo futuro.

    Mejor gobernanza: La creciente clase media espera más de sus gobiernos. Al mismo tiempo, el acceso a servicios públicos de calidad sigue siendo un desafío y existe una creciente insatisfacción con la calidad y nivel de los servicios provistos por el Estado —incluidas educación y seguridad, entre otras—. Mediante intercambios financieros y de conocimiento de alto nivel, el Banco trabaja en promover una gobernanza efectiva y transparente para mejorar los servicios y apoyar una respuesta integrada a los desafíos sociales como la criminalidad y violencia crecientes. 

    Protección ambiental y crecimiento verde: América Latina y el Caribe contribuyó poco al enorme nivel de emisiones globales, pero ahora se encuentra a la vanguardia en transporte verde, metas de emisión y pagos por servicios ambientales. La región es una vidriera mundial para algunas de las prácticas ambientales más innovadoras y ambientalmente amigables. Sin embargo, el auge económico de los últimos años trajo nuevos problemas: más del 80% de la población de la región vive en ciudades. Asimismo, el cambio climático representa una amenaza significativa. Un aumento de dos grados en la temperatura reduciría la cosecha brasileña de soja en 70% y el volumen de pesca caribeño en 50%. Existe una gran responsabilidad con las reservas de agua dulce y el sumidero de carbono más grande del mundo en la selva amazónica. La agenda de crecimiento verde del Banco reconoce la importancia de la sostenibilidad para el desarrollo de la región y la conservación de los recursos naturales para las generaciones venideras.

    Última actualización: Abr 20, 2017

  • El Banco Mundial aprobó US$8200 millones y 31 operaciones para la región durante este año fiscal, incluidos US$8000 millones en préstamos del BIRF y US$183 millones en compromisos de la AIF. El foco estuvo puesto en respaldar la recuperación económica, crear infraestructura sostenible, invertir en los pobres y vulnerables, desarrollar resiliencia y la capacidad de responder ante trastornos. 

    El Banco Mundial adapta sus amplios servicios financieros, de conocimiento y convocatoria a las necesidades de la región. Los países acuden cada vez más al Banco Mundial para asuntos que van más allá de los préstamos directos, aprovechando algunos servicios como seguros ante riesgos, canjes de materias primas, financiamiento para adaptación al clima, asistencia técnica, asistencia para convocatorias e investigaciones para el desarrollo. 

    El Mecanismo de Seguros contra Riesgos Catastróficos del Caribe ayuda a más de 20 países caribeños y de América Central a compartir riesgos, acceder a seguros ante desastres de bajo costo y gestionar mejor los riesgos catastróficos.

    En Lima, Perú, y Quito, Ecuador, el Banco está trabajando en el desarrollo de sistemas de subte que reducirán las emisiones de carbono y descongestionarán el tránsito. En el Caribe, está modernizando las redes eléctricas y ayudando a los negocios a modernizar sus edificios para que puedan ahorrar energía y abastecerse de fuentes renovables.

    Algunas de sus investigaciones destacadas incluyen Mejores Vecinos: hacia una renovación de la integración económica en América Latina y Fin a la violencia en América Latina: una mirada a la prevención desde la infancia hasta la edad adulta.

    Conferencias como “El dilema caribeño”, que tuvo lugar en Miami en marzo, demuestran la capacidad del Banco de convocar líderes en torno a los crecientes desafíos regionales.

    Algunas características de los programas en países específicos incluyen:

    Argentina: Los provincias norteñas de Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta, Tucumán y Santiago del Estero albergan a 7,5 millones de personas. Aquí el Banco Mundial proporcionó US$800 millones para proyectos de agua e infraestructura vial que forman parte del Programa de Desarrollo del Norte Grande del Gobierno Nacional. 

    Brasil: Millones de personas que se enfrentan a la pobreza en el estado nororiental de Ceará se están beneficiando de iniciativas que apuntan a elevar la capacitación profesional, mejorar los programas de asistencia familiar y mejorar la calidad del agua. El Programa por Resultados para el Fortalecimiento de la Prestación de Servicios en Ceará vincula los desembolsos con el logro de objetivos de desarrollo preestablecidos.

    Caribe: Dada la alta vulnerabilidad de la región, la gestión de riesgos ante desastres y la adaptación al cambio climático representan una porción creciente de la cartera del Banco Mundial en el Caribe. En Santa Lucía, el Mecanismo Financiero de Adaptación al Clima promueve una mayor resiliencia al clima. Más de 35.000 personas (20% de la población) ya se han beneficiado de la rehabilitación de dos puentes, once escuelas y cuatro centros de salud dañados por el Huracán Tomás.

    Ecuador: El proyecto Creciendo con nuestros guaguas está trabajando en la eliminación de la malnutrición crónica en los menores de cinco años. El proyecto trabaja junto a los padres y la comunidad para mejorar la dieta de sus hijos.

    Honduras: Más de 7000 pequeños productores en áreas rurales han mejorado sus ingresos al participar en el Proyecto Competitividad Rural (COMRURAL). Estos productores agregaron valor a sus productos a través de inversiones en tecnología productiva y conocimientos de mercado.

    Última actualización: Abr 20, 2017

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