• Los programas de desarrollo impulsado por la comunidad (CDD, por sus siglas en inglés) operan bajo los principios de la transparencia, la participación, el empoderamiento local, la respuesta a las exigencias, una mayor rendición de cuentas descendente y el fortalecimiento de la capacidad local.

    La experiencia muestra que, en un contexto de reglas claras y transparentes, acceso a información, capacidad y apoyo financiero adecuados, hombres y mujeres pobres pueden organizarse eficazmente para identificar las prioridades y abordar los problemas comunitarios trabajando en colaboración con los Gobiernos locales y otras instituciones de apoyo para construir infraestructura de pequeña escala y prestar servicios básicos.

    El Banco Mundial reconoce que los enfoques y medidas en esta materia son elementos importantes de una estrategia eficaz de desarrollo sostenible y reducción de la pobreza. La institución ha apoyado este tipo de desarrollo en países de ingreso bajo y mediano y países afectados por conflictos para dar respuesta a una serie de necesidades urgentes, entre ellas el abastecimiento de agua y saneamiento, la construcción de escuelas y centros de salud, programas de nutrición materna e infantil, caminos de acceso rurales y apoyo para las microempresas.

     

    Última actualización: Mar 29, 2017

  • Desde el año 2000, muchos Gobiernos nacionales han usado el desarrollo impulsado por la comunidad como una estrategia operacional clave para abordar la pobreza y la desigualdad. Fomentar la toma de decisiones a nivel local y poner los recursos bajo el control directo de los grupos comunitarios ha llevado a una prestación de servicios básicos más eficiente y, cuando es sostenible en el tiempo, ha dado como resultado reducciones medibles de la pobreza, en particular entre las poblaciones y comunidades más pobres. A la fecha, alrededor de 115 países miembros del Banco Mundial han iniciado proyectos que aplican dicho enfoque y, en los últimos 10 años, el Banco Mundial ha aprobado más de 500 operaciones de este tipo por un valor aproximado de USD 28 000 millones.

    Con el tiempo, estos programas han evolucionado y se han adaptado a las vastas diferencias que caracterizan a los contextos locales. Si bien los beneficios de los enfoques de desarrollo impulsado por la comunidad son ampliamente reconocidos, existen también varios desafíos que se deben abordar con cuidado en el diseño y la implementación de futuros proyectos que usan dicho método. Estos son:

    • Una necesidad de nuevos modelos de apoyo a la implementación a medida que se amplían los programas de desarrollo impulsado por la comunidad. Si bien la primera generación de estos proyectos solían ser operaciones pequeñas que funcionaban al margen de los sistemas oficiales, en la segunda y tercera generación, estos proyectos se ampliaron a los niveles regionales o nacionales. Los procedimientos operacionales deben ajustarse a los marcos y sistemas de la administración pública y originar cambios en las regulaciones pertinentes de manera tal de facilitar que los Gobiernos incorporen de manera sostenible estos enfoques.
    • Una mayor necesidad de convergencia con programas sectoriales y con reformas de descentralización. Cuando los programas de desarrollo impulsado por la comunidad funcionan bien, estos pueden proporcionar una plataforma eficaz para el desarrollo local que facilite la focalización, la eficiencia en materia de costos, la calidad del servicio y la responsabilidad general de los programas sectoriales. El desarrollo impulsado por la comunidad puede incorporar principios de transparencia, rendición de cuentas y participación en el sistema completo de gobernanza subnacional, pero para esto serían necesarios entornos propicios y reformas normativas, incluidas aquellas relacionadas con la descentralización fiscal.
    • Aplicaciones urbanas. Con la rápida urbanización en el mundo, un desafío para quienes implementan el desarrollo impulsado por la comunidad es cómo aplicar mejor las experiencias adquiridas de una estrategia básicamente de desarrollo rural a los problemas de los contextos urbanos. Los primeros datos indican que, si bien algunos principios del desarrollo impulsado por la comunidad se pueden aplicar de forma inmediata, otros procedimientos operativos estándar deben adaptarse a las diferentes dificultades de los entornos urbanos. No obstante, se reconoce el valor de la participación y la supervisión comunitarias, en particular en la mejora de los asentamientos informales.
    • Apoyo a los medios de subsistencia. Si bien la aplicación del desarrollo impulsado por la comunidad para apoyar inversiones y servicios públicos (como carreteras, escuelas, clínicas, etc.) es un método ampliamente utilizado y probado, el respaldo a bienes privados e inversiones orientadas al mercado ha resultado ser más difícil. Sin embargo, la demanda es alta y va en aumento, en particular en los países de ingreso mediano y en los centros urbanos. Se requiere un análisis más profundo para conocer qué elementos y condiciones determinan el éxito de los programas, especialmente en las regiones de Asia meridional y América Latina y el Caribe.

    El Banco Mundial está asumiendo estos nuevos desafíos realizando trabajo analítico específico, proporcionando asistencia técnica para programas emblemáticos en todo el mundo, apoyando el control de calidad mediante el intercambio de información y conocimientos, y respaldando el desarrollo de competencias de su personal.

     

    Última actualización: Mar 29, 2017

  • En los últimos años, el apoyo del Banco Mundial al desarrollo impulsado por la comunidad se ha concentrado en la creación de plataformas nacionales para mejorar la prestación de servicios y abordar la pobreza. Muchos programas que comenzaron como pequeñas operaciones autónomas se han ido ampliando gradualmente para dar una cobertura mucho más amplia, a menudo nacional, que ha llegado a ser parte de las estrategias de descentralización oficiales.

    Afganistán: el Proyecto de estatuto de ciudadanía, en marcha desde septiembre de 2016, apunta a llegar a 8,5 millones de personas en su primera fase, proporcionándoles acceso a servicios básicos que el Gobierno se compromete a proveer a los ciudadanos afganos. El paquete incluye servicios de agua, carreteras, riego y electricidad, y además monitoreo de los servicios de educación y salud. El proyecto aplica un enfoque de desarrollo impulsado por la comunidad participativo para aumentar la satisfacción ciudadana y la confianza en el Gobierno. También busca integrar mejor a los desplazados internos, las personas con discapacidad, los pobres y las mujeres en el desarrollo comunitario, e incluye una línea de contingencia de USD 10 millones para recibir a repatriados y desplazados internos.

    La iniciativa se basa en el Programa nacional de solidaridad (NSP), (i) la iniciativa de desarrollo comunitario más importante del Gobierno que movilizó alrededor de USD 2050 millones en fondos públicos y de donantes. El NSP operó a través de más de 35 000 consejos de desarrollo comunitario elegidos por los habitantes en las 34 provincias del país para financiar más de 88 000 planes de infraestructura comunitaria en las áreas de abastecimiento de agua y saneamiento, caminos rurales, riego, energía, salud y educación. Entre 2003 y 2016, el NSP ayudó a construir o mejorar prácticamente 53 600 kilómetros de carreteras, dar acceso a fuentes de agua mejorada para más de 11,7 millones de personas con la construcción de alrededor de 86 300 puntos de agua comunitarios, generar 32 megavatios de energía, regar más de 524 000 hectáreas de tierra y construir cerca de 2000 salas de clase. Estos subproyectos han generado más de 52 millones de días de empleo a corto plazo para la población afgana.

    Bolivia: el Proyecto de inversión comunitaria en zonas rurales, (i) por un monto de USD 40 millones, tiene como objetivo luchar contra la pobreza rural extrema entre los pequeños agricultores, en particular los pueblos indígenas. El proyecto, iniciado a fines de 2011, ha transferido responsabilidades y recursos a más de 150 000 habitantes en 656 comunidades rurales altamente vulnerables (30 % más de la meta original de 500 comunidades) y ha brindado apoyo a 769 subproyectos destinados a mejorar el acceso a infraestructura básica y productiva para los hogares rurales. Hasta la fecha, la iniciativa ha dado acceso a caminos a más de 15 000 personas y ampliado o mejorado los sistemas de riego para más de 17 000 habitantes. En 2015, el Gobierno recibió un financiamiento adicional por un monto de USD 60 millones para expandir y profundizar los logros del proyecto y llegar a otros 200 000 beneficiarios.

    Marruecos: la Iniciativa Nacional en Apoyo del Desarrollo Humano (INDH) se dio a conocer en 2005 con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de grupos pobres y vulnerables a través de mejores oportunidades económicas, acceso a servicios básicos y sociales y buen gobierno. En la segunda fase de la INDH (2011-15) (i) se amplió la población beneficiaria y el alcance geográfico, de 667 a 1234 comunidades y de USD 1200 millones a USD 2100 millones en cinco años. El Banco Mundial apoyó la segunda fase de la INDH con su primera operación del Programa por Resultados, (i) que se centra en mejorar el acceso y la calidad de la prestación de servicios, fortalecer la responsabilidad social y el buen gobierno local participativo, mejorar la inclusión económica y apoyar el desarrollo de sistemas y capacidades. Entre 2005 y 2015, se financiaron más de 45 000 subproyectos comunitarios que otorgaron acceso a capacitación y a servicios básicos de infraestructura social y económica para más de 10 millones de beneficiarios. La evaluación del impacto de la INDH mostró un aumento de 21 % en el ingreso promedio y de 41 % en los activos de los hogares en las comunas beneficiarias, además de una disminución importante en la pobreza multidimensional y mejoras en las condiciones de vida.

    Myanmar: el Programa nacional de desarrollo impulsado por la comunidad (i) fue el primer proyecto del Banco Mundial en Myanmar después de que la institución reiniciara las operaciones con el Gobierno en 2012. A la fecha, el proyecto ha llegado a más de 3 millones de beneficiarios, con más de 4700 subproyectos finalizados en 27 poblados. Las comunidades han construido o rehabilitado más de 1460 escuelas, construido más de 2340 kilómetros de senderos y caminos de acceso y generado más de 1 millón de días de trabajo remunerados. La iniciativa prevé expandirse a un total de 47 distritos, abarcando 8800 aldeas y 5,2 millones de personas.

    Nigeria: el Proyecto de desarrollo social y comunitario (CSDP) (i) ha apoyado a más de 350 000 microproyectos gestionados por la comunidad y generado beneficios directos para más de 2,5 millones de personas en 28 estados. Una evaluación de impacto indica que la iniciativa ha logrado reducir la mortalidad materna e infantil, aumentar la matrícula y la asistencia escolar, reducir la distancia (y, por lo tanto, el costo y el tiempo) para acceder a fuentes de agua, servicios de salud y electricidad, y aumentar las ganancias de actividades económicas como la agricultura. El éxito ha llevado a algunos estados y Gobiernos locales a adoptar por completo el enfoque de desarrollo impulsado por la comunidad y aumentar sus asignaciones presupuestarias locales para actividades dirigidas por las comunidades. El Banco Mundial aprobó un préstamo adicional por un monto de USD 75 millones para ampliar la prestación de servicios básicos que mejoran el bienestar de las comunidades y poblaciones (especialmente los desplazados internos) afectadas por los conflictos en el noreste de Nigeria.

    El desarrollo impulsado por la comunidad también ha mostrado ser útil para responder a los conflictos y la fragilidad y en contextos posteriores a un desastre, permitiendo reestablecer los servicios básicos de manera rápida, flexible y eficaz. En Estados frágiles y afectados por conflictos, este enfoque ha ayudado también a reconstruir el capital social y la confianza dentro de las comunidades y entre comunidades y Gobiernos. El CDD se ha aplicado en varios Estados frágiles y afectados por conflictos en la región de África, (i) por ejemplo en Côte d'Ivoire, (i) República Democrática del Congo, (i) Guinea-Bissau, (i) Liberia, (i) Malí (i) y Sudán del Sur(i),y también en Afganistán (i) y Myanmar. (i)

     

    Última actualización: Abr 06, 2015

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