Skip to Main Navigation
ARTÍCULO Junio 18, 2020

¿Cómo incrementar la participación de la mujer en proyectos de infraestructura?

Image

Clara Beltrán trabajando en una obra de construcción en Colombia. Foto: Metrolínea


Es común ver en los proyectos de infraestructura a más trabajadores hombres que mujeres. Con el ánimo de equilibrar la balanza el Banco Mundial está implementando estrategias de género en los proyectos de transporte urbano en Colombia que han permitido una mayor participación de las mujeres en obras de infraestructura.

La discriminación de género no solo tiene un impacto negativo en los ingresos de las mujeres, sino que también impide que las empresas y la sociedad utilicen las habilidades especiales que las mujeres aportan a la economía. Por ello, la implementación de una estrategia de igualdad de género en el Sistema Integrado de Transporte Masivo de Bucaramanga – Metrolínea, permitió ver las bondades de la inclusión de la mujer en este tipo de obras y obtener lecciones para compartir con otros sistemas, sectores y proyectos.

 La estrategia consistió en que cerca de un 10% de los trabajadores contratados durante la obra debían ser mujeres. Asimismo, se aseguró que el pago o remuneración debía ser equivalente a la de otros trabajadores con las mismas funciones y que no habría funciones exclusivas para hombres. Una de estas mujeres fue Clara Beltrán. Clara, de 59 años, dobla hierros, un trabajo tradicionalmente de hombres, para las estructuras de construcción. En las obras de Metrolínea trabajaba forjando hierros para vigas, placas, y muros.

“Que vinculen a mujeres en las obras de construcción me parece excelente. Porque por el hecho de uno ser mujer no tienen derecho a que lo discriminen en ningún trabajo, siempre y cuando uno sea responsable en su trabajo, en su forma de ser, y dándose a respetar,” dijo Clara.

Ella cuenta que en su trabajo puede estar rodeada entre 20 y 100 hombres, pero que lo importante es hacer su trabajo bien y hacerse respetar. Clara aprendió el oficio hace 19 años cuando fue a pedir trabajo en una construcción y el maestro de obras amablemente decidió enseñarle esta labor. En su primer día amarrando hierro no se ganó “ni para la gaseosa” como ella dice. Pero el maestro le dio moral y le dijo que nadie había nacido aprendido y que al siguiente día seguramente le rendiría más. Y así fue, cogió práctica y se volvió una experta. Y le rendía tanto que incluso llegó amarrar más varillas que cualquier hombre en un día.

Sin embargo, a pesar de llevar tantos años en el oficio Clara reconoce que hay hombres muy groseros que irrespetan a las mujeres. Por eso le pareció bastante innovador y valioso las capacitaciones sobre género que realizaba Metrolínea y las empresas contratistas al inicio de las obras. Las capacitaciones eran realizadas en la inducción y otros espacios donde se reunían a hombres y mujeres de la obra para hablar sobre igualdad de género, discriminación y violencia.  

“Es muy bonito esas capacitaciones donde resaltan el respeto por las mujeres. Además, yo les diría a las mujeres que uno tiene que pararse firme desde el primer día, siempre con respeto. Yo siempre se lo he dicho a mi familia, a mi hija y nietas, el respeto se lo da uno mismo. Si un día alguien le falta el respeto, inmediatamente frénelo y pida respeto,” agregó Clara.

Estrategia social y de adquisiciones

La estrategia de incentivar la vinculación de más mujeres en las obras de infraestructura nació a raíz del rezago en el tema que notaron los equipos de especialistas sociales junto con el área de adquisiciones del Banco Mundial. La iniciativa no solo buscaba mayores oportunidades económicas para las mujeres sino promover la igualdad en el trato, así como campañas contra el acoso y la agresión sexual.

“Específicamente se buscaba empezar a eliminar este imaginario de roles que existe en las obras de infraestructura. Acabar la idea de que el rol en las obras es solo de hombres. Tanto mujeres como hombres tienen capacidad de realizar iguales labores y en muchos casos cualquiera de los dos puede ser mejor que el otro,” dijo Carlos Alberto Molina, especialista social del Banco Mundial. “Acá hablamos de cómo mejorar las igualdades y como se hace una inclusión para que crezca el número de mujeres en obra”.

Fue así como el área de adquisiciones se convirtió en el vehículo para promover la igualdad de trato y oportunidades económicas para las mujeres, al plasmar requisitos en los contratos de obra que permitían la inclusión de la mujer y campañas para un mejor trato. El papel de Metrolínea y los contratistas fue clave para lograr este objetivo.

Lecciones aprendidas

Las acciones llevadas a cabo en las obras del Portal de Piedecuesta y el Portal Norte de Metrolínea, permitieron que la vinculación de mujeres aumentara. Además de la incorporación de mano de obra calificada como ingenieras y supervisores se logró que 89 mujeres accedieran a trabajos típicamente masculinos para mano de obra no calificada. Esto incluyó el puesto de doña Clara, pero también auxiliares viales conocidas popularmente como “paleteras”, vigilantes, brigada de aseo, supervisoras SISO, entre otras.

Para Trina Rodriguez, trabajadora social de Metrolínea, a través de las capacitaciones y campañas se logró mejorar el clima laboral e incluso cambios de mentalidad. “Anteriormente muchos hombres no les gustaba tener una jefe mujer o incluso había mujeres que no querían tener mujeres auxiliares, pero esto fue mejorando,” agregó Rodriguez.

Incluso realizaron un video en el que mujeres y hombres salen compartiendo labores y apoyándose mutuamente al ritmo de salsa. Tanto la producción del video como el producto final sirvió también para una mayor integración. Cuando lo presentan en los cursos periódicos que hacen ayudan a romper el hielo y que los trabajadores hablen sobre esto.

 “La estrategia está encaminada a decirle a los constructores que solo con acciones donde participen los mismos trabajadores vamos a poder desaparecer esta línea de roles masculinos y femeninos. Y es una estrategia que trascienda la obra. Nosotros creemos que un trabajador que participa en este tipo de obras cuando vaya a otra va a tener una mirada menos radical respecto a las mujeres,” dijo Molina.

Otra lección clave fue utilizar un lenguaje neutro a la hora de ofertar las vacantes. En lugar de decir que se necesitaba un operario para grúa, por mencionar un ejemplo, se decía que se necesitaba hombre o mujer para operar grúa. Estos cambios mínimos en el lenguaje permitieron dar más oportunidades a mujeres y no masculinizar el cargo.

Para Diomedes Berroa, Gerente de Adquisiciones para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, el resultado de esta sinergia es excelente. “Este tipo de experiencias positivas muestran que vamos en la dirección correcta y que las adquisiciones son útiles como un vehículo para que los más vulnerables se beneficien a través del trabajo decente" agregó Berroa.

Finalmente, el compromiso y vinculación de las empresas contratistas, el ente gestor, así como las autoridades locales como alcaldías son clave para que la estrategia también tenga éxito. El respeto por la igualdad de género debe partir de los mismos trabajadores, pero también debe venir de las directivas de cada entidad involucrada. 

 


Api
Api